En Rusia, el misil Kinzhal lanzado desde los aviones de combate MiG-31 se prueba periódicamente, y es un gran problema para los países de la OTAN. Este tipo de armas, según el experto Jakub Palovski, cuya opinión fue citada por la edición polaca de Defense 24, «este tipo de armas es un problema grave para la OTAN, que debe tomar contramedidas adecuadas para contrarrestarlo».

Según él, el «Kinzhal» (Daga) es un proyectil balístico que alcanza velocidades de más de 5 Mach en ciertas etapas del vuelo, y funciona según los principios similares a los lanzamiento de misiles balísticos que operan desde tierra.

«El término «hipersónico» que apareció en Rusia en relación con este misil es un poco confuso. Sin embargo, esto no significa que el X-47M2 no sea una amenaza. Por el contrario, puede acarrear un peligro muy grave”, alega Palowski.

En su opinión, el uso de un avión de combate como portador aumenta el radio de destrucción y le otorga la posibilidad de atacar desde varias posiciones. Asimismo es favorable para el enemigo, dice Palowski, las condiciones de vuelo en sí, dado que la munición vuela a mayor velocidad puesto que la misma ha sido lanzada desde un vehículo ya acelerado, y no desde un lanzador en tierra.

Como explica el experto, el «Kinzhal» puede alcanzar objetivos a una distancia de 1500-2000 km. «Esto significa que si se lanza, por ejemplo, desde la región de Kaliningrado, no solo Polonia, sino también la mayoría de las instalaciones en Europa occidental, incluidos los puertos y puntos de descarga, estarían en la zona de operación de esta arma», señala Palowski.

Según él, atacar esta infraestructura podría interrumpir la introducción de las fuerzas de refuerzo de la OTAN en el continente. En este sentido, es necesario desarrollar contramedidas adecuadas. Hay información de que el diseño del «Kinzhal» se basa en el sistema Iskander-M, «cuya intercepción se considera especialmente difícil», escribe el autor.

«Para combatir tales amenazas, solo aquellos sistemas que pueden destruir los proyectiles balísticos de maniobra son adecuados, y esto está sujeto a la detección temprana y clasificación de peligros y la capacidad de rastrear el sistema de control de fuego», indica el experto.

En general, contrarrestar el misil «Kinzhal» requiere, en opinión del autor, una respuesta integral de los países de la OTAN, incluida la adopción de una serie de otras medidas, como el despliegue de sus propios sistemas ofensivos y el aumento de la estabilidad de la infraestructura, por ejemplo, dispersándolo y fortaleciéndolo.

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