Desde el jueves 31, trece países de la OTAN participan en simulacros de defensa aérea y antimisiles desde la costa sur del Reino Unido. Las pruebas, de 6 días de duración, se conocen como Naval Electro Magnetic Operations o NEMO por sus siglas en inglés, y consisten en probar como las Marinas aliadas pueden defenderse contra los cruceros antibuque y los misiles hipersónicos utilizando las defensas electrónicas de última generación.

Como parte del simulacro, los Aliados buscarán atascar misiles enemigos o desviarlos de sus objetivos, utilizando defensas electrónicas de última generación. NEMO 2019 también verá el uso de mediciones infrarrojas y de radar para reducir la susceptibilidad de los barcos a los radares y misiles enemigos. Los intercambios de datos tácticos entre los barcos participantes, así como los procedimientos de voz si los enlaces de datos están atascados o alterados, también serán sometidos a prueba.

La tecnología está destinada a contrarrestar la creciente amenaza de sistemas de misiles antibuque cada vez más complejos que proliferan en todo el mundo. «NEMO 2019 está tomando en cuenta las llamadas capacidades de negación de área anti-acceso a medida que continuamos adaptando nuestra postura de disuasión y defensa», dijo el portavoz de la OTAN, y agregó que reforzar la postura marítima de la Alianza es esencial para garantizar la libertad continua de la Alianza en el mar.

Del ejercicio combinado participan Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega, Portugal, España, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos. Los miembros de la OTAN ha enviado barcos, aviones, equipos de medición y marineros. Alrededor de 1.500 personas, seis barcos y ocho aviones están involucrados en NEMO 2019, que se extenderá hasta el 5 de noviembre de 2019.

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