Guerra de narcos y el retorno de las Fuerzas Armadas a la favela Rocinha

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Rio de Janeiro es una de las ciudades más pujantes de todo Brasil, como también una de las más peligrosas. Al sur de la ciudad, se erige la favela Rocinha, una de las más grandes del país, ubicada entre los opulentos barrios de Gavea y São Conrado, en donde operan tres de las organizaciones criminales más poderosas del Brasil.

El Comando Vermelho, mayor organización criminal, se fundó en el año 1969 dedicado principalmente al narcotráfico. Durante la década del 90 alcanzó grandes picos de poderío y popularidad. En los últimos años, se dio origen a otras dos organizaciones que derivaron del Comando Vermelho y que decidieron disputarle el poder y el control zonal. En la actualidad, la banda Terceiro Comando Puro (TCP) y Amigos dos Amigos (ADA) hacen sombra y restan dominio al que una vez fue el líder del crimen organizado.

Luego de la crisis del 2010, una vez más, Rio de Janeiro es azotada por la ola de violencia procedente de la disputa entre el Comando Vermelho y Terceiro Comando Puro. Por momentos, el conflicto alcanza picos de tensión y comienzan las tiroteadas violentas  en donde las balas viajan a gran velocidad y su destino es muchas veces incierto. La inseguridad e inestabilidad afecta la vida cotidiana en la favela y las personas se preguntan cuándo va a terminar.

 

 

El pasado mes de septiembre, el gobierno brasileño, ordeno desplazar 950 soldados y cercar la favela para apaciguar la disputa. Sin embargo, la violencia continúo flagelando a los residentes y atemorizando a toda la ciudad que fue testigo de la inseguridad que ni el operativo militar pudo contener.

El pasado 22 de septiembre, los residentes del lujoso barrio de São Conrado relataron  el desfiladero de hombres uniformados de rostros cubiertos, cargados con ametralladoras, fusiles y granadas que se adentraban rumbo a la entrada principal de la favela de Rocinha con cautela y apuntando alto. El operativo se asemejó a una invasión dónde más de 60 mil personas fueron testigos del cercado de su barrio y las altas medidas de seguridad.

Lejos de estabilizarse, el conflicto se encuentra en escalada, y hoy nuevamente regresan las Fuerzas Armadas a operar en la favela brindando apoyo técnico a las Policía Militar. El operativo se enfatiza en la búsqueda de armas, explosivos y  municiones. La idea es debilitar a la banda de criminales incautándoles sus recursos.

La realidad que hoy impera en la ciudad es de incertidumbre y existe un creciente apoyo a la intervención militar en las zonas de peligro e inestabilidad institucional donde abunda el crimen organizado.

El aumento de la violencia y la fragilidad institucional, que hoy rige la vida política y social de Brasil, fomentan el apoyo de la sociedad de medidas de corte más autoritario.

En la historia de Latinoamérica existe una gran ambigüedad en torno a la relación entre la sociedad civil y las Fuerzas Armadas y su intervención en la esfera de la política y la vida social.  Aun así, cabe destacar que la situación actual escapa al control policial o si quiera a los recursos que esta posee, con lo cual la intervención militar se posiciona como una necesidad más que un exceso.

Sin embargo, los roles no deben de confundirse y cada cual debe de atender a su tarea y luego emprender el camino a casa. Las instituciones deben de fortalecerse y brindar confianza al pueblo. El derecho a la seguridad de la persona física es un derecho humano inviolable que hoy el Estado brasileño no puede asegurar.

Las Fuerzas Armadas podrán replegar momentáneamente a las fuerzas del Comando Vermelho y el TCP en la favela pero no ofrecerán soluciones duraderas al conflicto, sólo una intervención militar que podría, tal vez,  tornarse duradera.

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