“Ahora se tiene una oportunidad de oro para hacer algo que muchos de nosotros aquí deseamos que podamos hacer ahora mismo. Tienes la capacidad de aterrorizar a los incrédulos en sus propias casas y hacer que sus calles corran con su sangre”.
“… aterroricen a los incrédulos y háganles sentir temor en todas partes, incluso en sus propios dormitorios. Debido a su mera infidelidad, su sangre por defecto es lícita para derramarse”.

Estas fueron las palabras de Abu Sa’d at-Trinidadi en la edición de agosto de 2016 de Dabiq, la revista de propaganda en línea de ISIS. Genera una escalofriante alarma a la sociedad de Trinidad y Tobago, algo ya acostumbrada a la violencia debido a una alta tasa de delincuencia, y genera un paradigma completamente diferente forzando a la nación isleña a reexaminar su enfoque del terrorismo.

El desglose demográfico religioso de Trinidad y Tobago incluye un componente musulmán del 5% – unas 65.000 personas en una población de aproximadamente 1.3 millones. La población musulmana de origen indio ha estado históricamente bien integrada en la sociedad de Trinidad y, a pesar de algunas tensiones, la armonía religiosa ha sido un sello del país con la igualdad religiosa consagrada en la ley. Un número sustancial de musulmanes en Trinidad han sido afro-trinitarios convertidos del cristianismo y es de este grupo que ha surgido un radicalismo violento.

Para un país con una población pequeña y una población islámica aún menor, Trinidad quizás contribuye con el mayor número de ISIS per cápita a nivel mundial. Las estimaciones para el número de Trinidadianos que combaten y / o apoyan ISIS en Siria e Irak oscilan entre 89 y 400, y una cifra reciente de 130 fue declarada por el Ministro de Seguridad Nacional del país. Además, se ha informado que hasta 182 nacionales de Trinidad y Tobago son sospechosos de estar involucrados en la financiación del terrorismo.

Trinidad no es ajena al terror islamista radical. El 27 de julio de 1990, un grupo renegado de musulmanes afro-trinitenses -el Jamaat-al-Muslimeen- dirigido por un carismático ex policía, el Imam Yasin Abu Bakr (antes Lennox Philip) intentó derrocar al gobierno electo del país. La insurrección, que duró seis días, dejó 24 muertos y resultó en cientos de millones de dólares en daños. Mas alla de la acusación del sistema judicial, Bakr y sus partidarios fueron amnistiados pesar de que esto fue hecho solamente para salvar la vida del entonces primer ministro Arthur N.R. Robinson que había sido gravemente herido por los terroristas.

Incluso con ese llamado de atención, y los esfuerzos simbólicos para reformar las fuerzas de inteligencia y seguridad, esta última ola de radicalización ha conmocionado a Trinidad y mostro al stablishment poco preparado para hacerle frente. Desafortunadamente, esto se da por el resultado del fracaso en el seguimiento del lento pero constante aumento en el adoctrinamiento wahabista y salafista que se está llevando a cabo en muchas de las 85 mezquitas del país y un cambio creciente lejos de las raíces fundamentalmente indias del Islam en Trinidad a una más con un punto de vista árabe-centrado.

Tradicionalmente, la doctrina extremista encontró mayor atracción con los convertidos afro-trinitarios al Islam, ejemplificados por el Jamaat-al-Muslimeen y sus afiliados. Esto puede ser una consecuencia del fuerte vínculo entre el Islam y el movimiento Black Power de los años 70 en los Estados Unidos, que encontró resonancia considerable en Trinidad. Sin embargo, se ha observado una tendencia inquietante en la que más musulmanes indo-trinitarios, generalmente moderados y bien integrados en la sociedad, sucumben a tal propaganda. Desde el punto de vista jihadista, los musulmanes indo-trinitarios, generalmente mejor educados y más ricos que los convertidos afro-trinitarios, ofrecen una fuente potencialmente atractiva de mano de obra cualificada y motivada.

La idea del califato ha entusiasmado la imaginación de la juventud descontenta. Umar Abdullah, líder del radical y extremista Waajihatul Islaamiyyah, que aboga por la creación de un Estado Islámico en Trinidad y cree que los trinitarios que luchan en Siria están haciendo el trabajo de Dios, había identificado algunas características de los trinitarios atraídos por ISIS. Señaló que los que fueron reclutados por ISIS eran arrogantes, carecían de paciencia, no podían vivir entre no musulmanes, tenían problemas matrimoniales y creían firmemente que estaban siendo marginados como musulmanes, a pesar de todas las pruebas en contrario.

La respuesta de Trinidad a esta creciente radicalización ha sido, en el mejor de los casos, ineficaz. Parte de esto se debe a las deficiencias institucionales en los aparatos de inteligencia y seguridad (que han estado altamente politizados), pero parte del problema es una tendencia desalentadora de los políticos de Trinidad para ver la conveniencia política de la seguridad nacional. Esto se resume en el cortejo activo de los radicales islámicos en los dos principales partidos políticos (el Movimiento Nacional Popular de Gobierno – PNM – y la oposición del Congreso Nacional Unido – UNC).

Nada lo ilustró más que el hecho de que cuando el PNM estaba en oposición expresó su firme oposición a la entonces copatrocinada Ley 2178 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre los terroristas extranjeros. Ahora en el gobierno, el PNM está tratando de enmendar la Ley Antiterrorista del país para tratar con los combatientes extranjeros que regresan – lo que permite al gobierno monitorear e incluso encarcelar a los que cometen ataques terroristas en el extranjero. Sin embargo, no puede contar con el apoyo de la UNC ya que estos últimos pueden ahora buscar aplacar elementos radicales en previsión del beneficio electoral. Ya está advertido de las consecuencias electorales de Umar Abdullah y uno de sus propios activistas – Nafeesa Mohammed – queda por ver si el PNM persiste con esta tan necesaria legislación.

No hacer nada no es una opción.

Trinidad está repleta de objetivos vulnerables, tanto en términos de sus propias industrias e infraestructuras como de importantes inversiones occidentales. Cualquier ataque terrorista en Trinidad, si se lleva a cabo con algún grado de profesionalismo, tiene el potencial de crear estragos en términos de daño físico, así como trauma psicológico del impacto fisico. Los ex combatientes del ISIS que regresan a Trinidad traerán con ellos un nivel de habilidad y capacidad hasta ahora desconocido para grupos en el país. Corresponde a los políticos de la nación dejar de lado las consideraciones políticas partidistas y trabajar para fortalecer el marco legislativo del país y luego trabajar para mejorar la capacidad de la nación para prevenir, anticipar y cuando sea necesario, prohibir posibles ataques terroristas.

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