Representación de la batalla de Top Malo House. Ilustración de Michael Turner​

Traducido y adaptado por Negro2000

A finales de mayo de 1982, las tropas británicas se deslizaron a través del desierto rocoso y montañoso de la Malvinas East (1) con el objetivo de fijar y derrotar al Ejército Argentino, lo que los británicos harían dos semanas más tarde.

Pero la campaña que condujo a la derrota argentina no fue corta por los enfrentamientos y por los largos tiroteos en las cumbres. Lo que también es sorprendente en las últimas semanas de la Guerra de Malvinas es que eran dos adversarios tecnológicamente igualados – en la mayoría de los aspectos – era un infante contra el otro.

Un breve y oscuro tiroteo ocurrió en Top Malo House, una casa de pastores abandonada ocupada por 16 soldados argentinos de la 1ª Sección de Asalto, Compañía de Comandos 602. Desde la posición, los comandos podían observar las maniobras británicas y amenazar a los aviones con misiles antiaéreos Blowpipe de hombro.

La tarea de eliminar la posición recayó en un grupo de la Royal Marines, Mountain and Arctic Warfare Cadre – una unidad de élite “menos celebre” pero no menos dura en comparación con el SAS y el SBS, según los historiadores Max Hastings y Simon Jenkins.

Los 19 marines estaban casi igualados con los comandos argentinos, pero en realidad y de acuerdo a las reglas generales eran desiguales las probabilidades ya que un atacante debe superar en número por lo menos tres veces a la fuerza del defensor, dadas las ventajas inherentes de la defensa.

Los marines hicieron la diferencia con su poder de fuego.

Primero, desembarcaron de un helicóptero Sea King a 1,5 kilómetros de distancia de Top Malo House, saltando a un pantano parcialmente congelado. Una caminata agotadora siguió antes de que el grupo se dividiera en dos secciones, un grupo de apoyo de fuego y un grupo de asalto.

El grupo de tiradores contenía a seis hombres con fusiles de francotirador de acción a cerrojo L42, dos fusiles de combate semiautomáticos L1A1 y tres ArmaLite. Pero las armas principales eran los cohetes M72 LAW de 66 milímetros…. armas antitanque. El grupo de asalto llevaba LAWs, lanzagranadas M79 y fusiles automáticos.

El Sgt. Derek Wilson, un veterano de la batalla, contó el enfrentamiento en 1983, la historia de la guerra fue publicada en una revista por la compañía Marshall Cavendish. Dos horas después del amanecer del 31 de mayo, los comandos dejaron que sus cohetes y granadas rompieran. Entonces ocho cohetes entraron en la estructura, según Wilson:

Había dos M79 en el grupo de tiradores y dos en el grupo de asalto por lo que el poder de fuego fue bastante devastador. Asaltamos en forma de libro de texto, el grupo de tiradores disparando mientras nosotros asaltamos en ángulo recto. El enemigo salió de la casa, y parecían estar muy bien preparados: el 95 por ciento tenía correaje, todos llevaban armas, todos llevaban botas y chaquetas. Y salieron disparando, así que en este punto tuvimos dos chicos impactados, uno en la parte superior del pecho, otro en el bíceps.

El ataque parecía ir muy rápidamente, todo lo que parecía estar haciendo era correr hacia adelante, zambulléndome por cubierta, recargar, de nuevo, disparar, corriendo por cubertura – parecía estar haciendo esto todo el tiempo. No podía ver a ninguno de los enemigos porque todo lo que estaba haciendo se concentraba en lanzar rondas de M79 a los edificios. Barrimos, despejamos la posición, y por esta vez los argentinos se habían rendido bajo nuestro poder de fuego superior. Nos reorganizamos (nos reorganizamos en una posición de defensa total) e hicimos nuestros recuento de municiones y bajas antes de poner centinelas.

Dos comandos argentinos fueron muertos, al menos uno por una granada explosiva M79 dentro de la casa. El fuego iniciado por la explosión de los cohetes incendio las municiones de los argentinos.
Al menos otros 10 argentinos fueron capturados, cuatro de ellos heridos.

Si bien fue una derrota total para las tropas argentinas, las heridas sufridas por los británicos asaltantes probablemente se debieron a la preparación de Argentina, ya que probablemente escucharon el helicóptero Sea King antes del ataque.

Los dos infantes de marina británicos fueron heridos gravemente. El marino Terry Doyle recibió un disparo en el brazo, y el proyectil “le sacó el bíceps, le rompió el brazo y una de las arterias principales, le causó mucho daño”, recordó Wilson.

La escaramuza fue pequeña y sigue siendo una anécdota en una historia tan amplia de la guerra, pero fue un paso importante para despejar los puestos de observación argentinos antes del avance británico principal. También apareció en un estudio del ejército estadounidense de 1988 sobre la cohesión militar en la Guerra de las Malvinas, que atribuyó a la suerte, ingenio y entrenamiento superior británico en la victoria.

Esto no quiere decir que los soldados argentinos fueran débiles o reacios a la pelea, lo que los medios de comunicación tabloide a menudo alegaron después de la guerra. Sin embargo, es cierto que el ejército argentino sufrió de baja moral. Los abusos físicos y psicológicos infligidos por oficiales de menor rango se produjeron a niveles epidémicos.

Los militares argentinos también carecían de un entrenamiento realista, de experiencias en tiempo de guerra y de las destrezas aprendidas de esas experiencias que se transmiten a través de generaciones de miembros en el servicio militar.

Pero grupos especializados de soldados argentinos -como unidades de artillería, pilotos de helicópteros, ciertos regimientos de infantería y los comandos- podrían ser extremadamente mortales y feroces oponentes. Estos soldados y aviadores recibían a menudo un mayor entrenamiento, para patear.
Estos soldados y aviadores estaban muy orgullosos de sus trabajos.

El capitán Rod Boswell, el comandante de los Marines durante la batalla, sentía que los comandos argentinos en Top Malo House eran formidables, concordando con el estudio del ejército estadounidense.

Él recordó:
Su profesionalismo dejaba algo que desear. Compensaron su falta de profesionalismo con su coraje. Ciertamente no les faltaba coraje. Cuando regresé, sé que la histeria de la prensa dejo algo que desear. En términos de decir que todos los argentinos son cobardes que huyeron. Eso simplemente no es cierto. Todos los argentinos salieron de la casa … y todos pelearon con sus armas.

(1) Isla Soledad – Malvinas Argentinas

N.del E.: La traducción se basa en forma fiel a los datos y comentarios de la fuente.

4 Comentarios

  1. Ningún comando argentino montaba guardia afuera? No habían establecido acaso un perímetro? Me parece que la diferencia no fue en armamento ni equipamiento, sino en entrenamiento. En otro foro leí que los ingleses los habían podido agarrar adentro d ela casa porque los comandos argentinos no querían estar afuera por el frio…

    • anda vos a ejecutar una mision como la que les toco y despues de haber cruzado un rio con el agua casi a tu cintura, con Tº casi bajo cero, fijate si te dan los H…para bancarte dormir afuera…
      PD: fijate si te da el cuero para bancarte el curso de comandos

  2. Yo lei la version argentina. Y fue tal cual decis Froddo, los comandos escucharon el heli ingles venir, pero no salieron, se prepararon para recibirlos desde la casa… una locura! Todas las edificaciones de las islas son de chapa y no resisten ni una 22. Igualmente, parapetarse en el unico edificio en 50km a la redonda es obvio que te van a encontrar…. si fijaban posiciones afuera, los ingleses estaban fritos. Sus primeros disparos a la casa fueron para “ver si habia alguien”

    • los integrantes del MAWC no “tiraron para ver si habia alguien”…ya sabian que habian tropas argentinas porque los estaban espiando desde lejos (Comandos en Accion – Isidoro R. Moreno)

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