La declaración desmentida de Bevanavente suena demasiado específica (y sobre un tema suficientemente poco específico a Corfo, que ve cientos de temas de fomento y empresas públicas). Es un poco raro que Benavente, que es la máxima autoridad de esa institución bastante grande, aunque su título sea "vicepresidente", simplemente hubiera sacado de un sombrero de mago lo de rompehielos y Canadá, sin que existieran alguna correlación con la realidad, aunque fueran consultas, conversaciones informales o negociaciones (con diverso grado de avance posible)... Y si hay conversaciones/negociaciones calzaría con la declaración anterior de Delpiano.
Más verosímil me resulta que Benavente no entendiera, confundiera o exagerara, por no ser tema específico de su repartición, el grado de avance de alguna averiguación, conversación o negociación. Igualmente sería un ranazo serio de su parte, porque su declaración fue demasiado categórica: "Canadá, que es un país que está cerca del Ártico, nos acaba de pedir que construyamos dos rompehielos". Error suyo en cualquier caso. Deben haber pocas negociaciones o contratos más fáciles de arruinar que uno de adquisiciones navales. Incluso políticamente es complicado ser un emparedado de palta y saltar antes de tiempo a dar noticias, porque una novedad así no debe ser ninguna alegría para las empresas, sindicatos y ciudades asociadas con astilleros muy grandes en Canadá, como, por ejemplo, Seaspan en Vancuver, Davies en Quebec, o Irving en Halifax.
Ojalá exista algo y ojalá esto no lo haya arruinado. Si se concretara un negocio así, sería una verdadera consagración internacional de Asmar, puede que incluso más que la construcción de fragatas localmente. Desde el resto del mundo ya han visto a países latinoamericanos fabricar (o más bien ensamblar) fragatas (Perú, Venezuela), sin que significara un salto gigante en reputación. Sé que el proyecto chileno es distinto y más ambicioso, pero es distinto venderse cosas a sí mismo que a un país usuario especializado en un tema.