El "Matador" y el misil balístico: Plan del Ejército para rearmar Brasil con misiles nacionales
Dependiendo de la reanudación del Avibras, prevista para este mes, el Ejército busca completar el misil de crucero más potente del país y desarrollar una nueva arma balística con tecnología íntegramente nacional.
09/03/2026
En un escenario geopolítico transformado por los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, y por la proliferación de drones como armas de guerra, el Ejército brasileño entregó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva un ambicioso plan de modernización que prevé 456.000 millones de reales en inversiones en defensa.
Entre las prioridades se encuentra una apuesta histórica: completar e industrializar dos misiles de fabricación íntegramente nacional, el AV-TM 300 y el futuro S+100.
Para ello, sin embargo, la Fuerza depende de una condición esencial: la reactivación de Avibras, la mayor empresa privada de defensa de Brasil, que pretende reabrir sus puertas en São José dos Campos (SP) este marzo.
El "Asesino": Un misil de crucero de 300km y 14 años de desarrollo
El AV-TM 300, también conocido como MTC-300, es un misil de crucero táctico desarrollado para dotar al Ejército Brasileño de capacidad de ataque de precisión de largo alcance. Conocido informalmente como "Asesino/Matador", este proyectil es el resultado de una de las trayectorias más largas de la industria de defensa nacional.
La primera versión del misil se creó en 1999 y su desarrollo oficial comenzó en septiembre de 2001. Durante este proceso, el proyecto experimentó profundas reformulaciones: las especificaciones originales sufrieron modificaciones sustanciales, con la eliminación de las alas retráctiles y la incorporación de materiales compuestos.
El Ejército firmó un contrato de pedido inicial en noviembre de 2012, con una inversión de 100 millones de dólares en la fase de desarrollo del misil que integra el Programa Estratégico ASTROS 2020. Diseñado para operar en conjunto con el sistema ASTROS II, el AV-TM 300 amplía la potencia de ataque de la fuerza terrestre, permitiéndole alcanzar objetivos estratégicos a una distancia de hasta 300km (alcance declarado).
Desde un punto de vista técnico, el "Matador" es un proyecto de ingeniería aeronáutica de alta complejidad. Los misiles utilizan cohetes de combustible sólido para su lanzamiento y un turborreactor durante el vuelo de crucero subsónico. El misil vuela a velocidades subsónicas de aproximadamente 1000 km/h, manteniendo un perfil de vuelo bajo y sigiloso a una altitud de unos 800 metros, siguiendo el terreno, lo que reduce significativamente la probabilidad de ser detectado por los sistemas antiaéreos.
Con un alcance de hasta 300 kilómetros y una precisión de hasta 30 metros, el arma podría traspasar los límites del territorio nacional y alcanzar objetivos estratégicos mucho más allá de las capacidades de los cohetes actualmente en uso en Brasil.
El misil se empleará en dos versiones: una ojiva autoexplosiva, con un peso máximo de 200kg, y una ojiva múltiple (cluster), con aproximadamente 66 submuniciones.
El alcance declarado de 300 km no es casual: el objetivo inicial era crear un misil compatible con el Régimen de Control de Tecnología de Misiles (RCTM), que limita la exportación de proyectiles con un alcance superior a esta distancia.
Para uso nacional, la restricción no aplica, y los analistas militares indican que las versiones operativas del Ejército podrían tener un alcance considerablemente mayor (más de 1000km).
A pesar de los avances, el proyecto ha acumulado retrasos significativos. En 2020, el entonces ministro de Defensa, Fernando Azevedo e Silva, declaró que el misil se encontraba en su fase final y que las primeras unidades se entregarían entre 2021 y 2022.
Esto no ocurrió. Según datos de la Oficina de Proyectos del Ejército (EPEx), citados por Estadão, el 90% del proyecto está completo. La etapa restante es precisamente la campaña de certificación de lanzamiento, que solo puede llevarse a cabo con Avibras en pleno funcionamiento.
Además de la versión terrestre, la Fuerza Aérea Brasileña también está desarrollando su propia variante, denominada MICLA-BR (Misil de Crucero de Largo Alcance), diseñada para ser disparada desde aviones de combate.
El S+100: el misil balístico que pretende heredar la tecnología del S-80.
Si el AV-TM 300 es el proyecto más maduro, el misil balístico táctico S+100 representa la próxima frontera de la capacidad ofensiva terrestre brasileña. Como revela un artículo pionero de Estadão, basado en información de EPEx, el Ejército está desarrollando este nuevo sistema balístico, con características distintas a las del misil de crucero, aprovechando el conocimiento acumulado en el proyecto S-80
(NR: ¿asociado al cohete SS-80 de la familia ASTROS?). Según el Ejército (en el artículo de Estadão), el S+100 debería ser interoperable con otros sistemas de Avibras, lo que refuerza aún más la importancia de la empresa en el proyecto de rearme brasileño.
La diferencia entre ambas armas es estratégica: mientras que un misil de crucero como el AV-TM 300 vuela en una trayectoria de baja altitud, guiado por GPS y navegación inercial para alcanzar objetivos fijos con alta precisión, un misil balístico sigue una trayectoria parabólica a gran altitud, alcanzando velocidades mucho mayores en la fase terminal, lo que dificulta la interceptación.
La combinación de ambas capacidades en un solo sistema, el ASTROS/Fogos, proporcionaría a Brasil una plataforma de disuasión multicapa capaz de atacar diferentes tipos de objetivos con distintos perfiles de amenaza.
Es importante destacar que, en el informe de Estadão, el programa aparece como "S-80", mientras que toda la documentación pública sobre ASTROS menciona los cohetes SS-30, SS-40, SS-60 y SS-80, no "S-80". Esto sugiere dos hipótesis editoriales:
o bien el periodista Marcelo Godoy simplificó la designación "SS-80" a "S-80" en el texto, o bien la Fuerza Aérea, internamente, se refiere al proyecto como "S-80" en algún nivel, aunque el material técnico-comercial utiliza "SS-80".
El vínculo crítico: Avibras al borde del colapso
El destino de los dos misiles está directamente ligado a la supervivencia de una empresa que pasó tres años al borde del colapso. Tras este período, marcado por la mala gestión de la administración anterior, el proceso de recuperación judicial y la paralización de las actividades, Avibras desarrolló un Plan de Reestructuración con la contribución de sus principales acreedores, aprobado por el 99,2% de los presentes en la Asamblea General.
Se han cumplido las condiciones previas para la reanudación de las operaciones, incluyendo las compras estratégicas del Ejército Brasileño y el avance en la negociación de la transacción fiscal. Sin embargo, la condición central para la consolidación del proceso es la participación del Gobierno Federal.
En enero de este año, el Ejército Brasileño realizó una visita institucional a las instalaciones de Avibras, encabezada por el Mayor General Tales Villela, Director de Manufactura, con el objetivo de supervisar la recuperación industrial y evaluar la continuidad de proyectos estratégicos, en particular el sistema ASTROS. El estrecho seguimiento de la Dirección de Manufactura refuerza la importancia de la empresa para la soberanía nacional, reduciendo la dependencia externa y preservando competencias sensibles como la integración de cohetes y misiles.
Sin embargo, la situación financiera sigue siendo delicada. El presidente de Avibras, Fábio Guimarães Leite, afirmó que la empresa ha reanudado las negociaciones con clientes internacionales, especialmente en Oriente Medio, región que históricamente ha adquirido sistemas producidos por la empresa. Simultáneamente, los parlamentarios advirtieron sobre el riesgo de que Avibras sea adquirida por potencias extranjeras si no recibe el apoyo necesario para reanudar sus actividades.
El proyecto AV-TM 300 perdió impulso en los últimos años debido a la situación de la empresa, que se encontraba en proceso de reorganización judicial y se encontraba desarrollando el misil. Para avanzar, el programa depende de la resolución del caso Avibras.
Un proyecto de soberanía en un mundo más peligroso
El contexto que motiva el plan de 456 mil millones de reales entregado al presidente Lula es la transformación radical de los campos de batalla. La guerra en Ucrania demostró que los misiles de crucero, los drones kamikaze, los sistemas de cohetes de largo alcance y la guerra electrónica se han vuelto fundamentales en la guerra moderna.
Brasil, que no enfrenta amenazas inmediatas, pero posee la mayor extensión territorial de Sudamérica, la Amazonia como objetivo codiciado y una reserva estratégica presal, ve en el dominio de la tecnología de misiles no solo un instrumento militar, sino un símbolo de soberanía industrial.
El sistema de artillería ASTROS II, desarrollado por Avibras, goza de prestigio internacional, capaz de lanzar cohetes y el misil de crucero AV-TM 300, ampliando el alcance estratégico del país. La reanudación de la compañía en marzo, aún rodeada de incertidumbres financieras, será el barómetro para determinar si Brasil finalmente podrá completar el arsenal que planeó hace más de una década.
El "Matador" espera su último disparo. El S+100, sus primeros pasos. Y ambos esperan, sobre todo, que la fábrica de São José dos Campos vuelva a funcionar.
Por LRCA Defense Consulting, 9 de marzo de 2026
Saludos cordiales.