Colombia ultima un acuerdo para aumentar las operaciones militares de EE UU en su ter

Rumplestilskin

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Que las narices y los oídos de los "amigos" de Colombia, cuando no las propias manos, son más largas de lo que declaman y muestran,

Eso ni dudarlo, pero aunque muy largas sean las garras del Señor Oscuro, no deja de estar atado: apresa al que se le arrima. Es decir, como dijo Joseph, Latinoamérica mira demasiado al costado en asuntos regionales, y eso deja puertas abiertas. Ahora, a no llorar.

Veo que me colocas -por criticar a Uribe-, en la posición de sus críticos más altisonantes, parece que pretendes identificar mi pensamiento con las ideas y prácticas diametralmente opuestas, encarnadas por Hugo,

No, no es así. Chavez solo grita más fuerte, pero no es el único que se va de boca, es mucho más común de lo que parece. Incluso pequeños ejemplos, como la reunión fuera de protocolo con Castro de la normalmente correcta Bachelet. En general, acá se habla mucho -incluso con la mayor educación- y luego se hace poco contra "el imperio". En este caso, ahora todos lloran, pero siempre dejaron abandonada a Colombia.

Y todo esto es gratis...¿verdad?, el viejo Sam lo hace de bueno y comedido que es nada más, un remedio sin contraindicaciones...

En este mundo no existe lo gratis, pero -y no entender esto es otro mal latinoamericano- los negocios implican ganancias para ambos participantes. Dos partes pueden tener intereses coincidentes.
 
Uribe intenta enfriar Suramérica

El presidente colombiano se afana en su gira para explicar la mayor presencia militar de EE UU en su territorio, pero la región es reacia a aceptar el proyecto

ALEJANDRO REBOSSIO - Buenos Aires - 07/08/2009

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, cosechó algo de comprensión y varios reparos en la gira relámpago que finalizó ayer por siete países suramericanos para convencerlos de la necesidad de su país de recibir militares norteamericanos en siete de sus bases actuales. Brasil, Argentina y Uruguay cuestionaron el acuerdo que está negociando Uribe con el Gobierno de Barack Obama, Bolivia fue el más crítico, Perú lo apoyó, mientras que Chile y Paraguay respetaron la decisión soberana de Colombia.

Ante el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, acabó la maratón de tres días de Uribe por las siete capitales, que había sido anunciada de urgencia por el Gobierno colombiano el lunes. Bogotá dijo que el jefe de Estado quería conversar con sus pares suramericanos -el viaje excluyó a Ecuador y Venezuela- sobre el terrorismo en su país y cuestiones de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), cuya cumbre se celebrará el lunes en Quito.

La realidad es que buscaba explicar la ampliación del acuerdo militar con EE UU. El pacto daría acceso a los estadounidenses a la base aérea de Palanquero, la más importante de Colombia. A finales de julio, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, puso en revisión las relaciones con Colombia por el proyecto de EE UU. "Éste puede ser el primer paso hacia una guerra en la región, porque EE UU es la nación más agresiva del mundo", dijo Chávez.

Antes de que Uribe llegara a Brasilia, había estado allí de visita el consejero de Seguridad Nacional de Obama, el general Jim Jones, que intentó aclarar que EE UU no tendrá bases propias en Colombia y que sus militares sólo continuarán la lucha conjunta contra el narcotráfico y misiones "humanitarias". El asesor de asuntos internacionales de Lula, Marco Aurélio García, expresó, tras reunirse el martes con Jones, su "percepción de que las bases no contribuyen a la distensión" sino que parecen "resquicios de la guerra fría", que "ya acabó".

La semana pasada, en una visita de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, a Lula, el anfitrión, en óptimas relaciones con Obama, había manifestado: "A mí no me agrada la idea de una base militar americana en Colombia". Sin embargo, las explicaciones de Uribe dieron sus frutos y la presidenta de Chile cambió de parecer. Después del encuentro del pasado miércoles en Santiago, el ministro de Relaciones Exteriores chileno, Mariano Fernández, admitió que "hay que respetar las decisiones soberanas".

El periplo había comenzado el martes por Lima, donde el presidente peruano, Alan García, se mostró como el principal aliado de Uribe en la región al asegurarle: "Siempre estaremos respaldando ese trabajo fundamental que ha hecho usted" en Colombia y en Suramérica. La suerte del jefe del Estado colombiano fue diametralmente opuesta ese día en La Paz. "Eso [la presencia militar de EE UU en Colombia] no es contra las FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia] ni contra el narcotráfico. Es para la región", advirtió el presidente boliviano, Evo Morales. Ecuador y Nicaragua también rechazan el futuro acuerdo entre Obama y Uribe.

De Buenos Aires Uribe se fue con sabor amargo. Tras reunirse con su par Cristina Fernández, el Gobierno argentino no comentó el encuentro, pero fuentes oficiales relataron que la presidenta le pidió a Uribe "bajar la conflictividad en la región" y le advirtió de que "lo de las bases no colabora con este objetivo". El presidente colombiano acabó su segundo día de gira en Asunción, donde el presidente paraguayo, Fernando Lugo, no sólo se ofreció a mediar entre él y su amigo Chávez, sino que aceptó con algún matiz el acuerdo con EE UU. El ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay, Héctor Lacognata, dijo que "las decisiones son autónomas y soberanas de cada país", pero reclamó que "ese tipo de iniciativas tengan la garantía de que eventualmente no pongan en riesgo la seguridad de países vecinos".

http://www.elpais.com/articulo/inte.../Suramerica/elpepuint/20090807elpepiint_4/Tes
 

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Lula no condenó las bases norteamericanas en Colombia

Expresó su "respeto" por la soberanía de ese país, tras reunirse con su par Alvaro Uribe. Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador hablaron desde "intervención" a una medida "poco conveniente"


Crédito: EFE

El presidente Alvaro Uribe cosechó el jueves el clave respeto de Brasil a su decisión de permitir a Estados Unidos el uso de bases militares en Colombia en un encuentro con su colega Luiz Inácio Lula da Silva, pero también un pedido de mayor transparencia.

Uribe culminó en Brasilia una gira regional destinada a informar sobre el plan, que desató ásperas reacciones de mandatarios izquierdistas vecinos, principalmente del venezolano Hugo Chávez, un duro crítico de Washington.

"Volvimos a reiterar que el acuerdo con Estados Unidos, que sea específico y delimitado al territorio colombiano, es una materia naturalmente de soberanía de Colombia", dijo tras la reunión el canciller de Brasil, Celsio Amorim.

El encuentro, que inicialmente se previó de 30 minutos según la agenda de Lula, se prolongó por unas dos horas y Uribe se retiró limitándose a expresar a la prensa un saludo. Amorim también indicó que en el encuentro se mencionó la
cuestión de garantías y de mayor transparencia en el proceso previsto por Uribe.

"Creo que eso será objeto de una reflexión", dijo el ministro, indicando que había por parte de Brasil "una sugerencia de una mayor transparencia y tenemos que ver exactamente si eso satisfase nuestras dudas o no".

En su gira Uribe ya había obtenido el respaldo a su soberanía de Chile, Paraguay y Perú, aunque persisiteron duras críticas de Venezuela y Bolivia. La semana pasada, Lula se había manifestado contrario a un acuerdo que diera mayor presencia militar a Estados Unidos en Colombia, pero también indicó que se abstendría de dar opiniones sobre decisiones soberanas de su colega.

En una conferencia de prensa conjunta con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, Lula dijo en la oportunidad en Sao Paulo que se podría convocar al Consejo de Defensa Sudamericano para que se reuniera en Quito para que analizara el tema.

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) realizará una cumbre en la capital ecuatoriana el 10 de agosto, pero funcionarios de Colombia anunciaron que Uribe no asistiría. Respondiendo a preguntas de los periodistas sobre si el presidente colombiano asistiría a la cumbre, el canciller brasileño dijo que "mi impresión es de que no va".


Fuente: Reuters
 

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La misión imposible de Uribe

Por Niko Schvarz Periodista

El presidente Alvaro Uribe emprendió una verdadera "blitzkrieg" por siete países sudamericanos, incluido el nuestro, con la intención de convencer a sus gobiernos de las bondades del convenio militar con EEUU que, como extensión del militarista Plan Colombia, concede a ese país el uso de siete bases militares (aéreas, navales y terrestres) en territorio colombiano. Podría decirse que era una misión imposible, destinada al fracaso antes aun de iniciarse, y así fue en efecto.

En realidad, el objetivo de Uribe era justificar su ausencia en las reuniones de Unasur y del Consejo Sudamericano de Defensa que tendrá lugar el lunes 10 en Quito, coincidiendo con la toma de posesión por parte de Rafael Correa de su segunda presidencia, y en las cuales se resolvió expresamente tratar este gravísimo tema. Uribe se salteó en su gira a Venezuela y Ecuador, con los cuales sus relaciones han sufrido un profundo deterioro, agravado por la cesión de las bases militares a EEUU. Con Ecuador las relaciones están rotas a raíz de episodios derivados de la invasión de su territorio por parte de tropas colombianas, provistas de asesoramiento y logística estadounidenses, el 1º de marzo de 2008 en Sucumbíos. Por su parte, el gobierno venezolano (que soporta una absurda acusación de Colombia relacionada con armas de las FARC) consideró un acto de agresión la ubicación de bases militares estadounidenses en sus fronteras, y congeló sus relaciones, incluso en el plano comercial y diplomático, con Bogotá. Apenas se difundió la noticia sobre las bases, los presidentes de Brasil y Chile, Lula y Michelle Bachelet, acordaron promover el tema en forma prioritaria ante el Consejo Sudamericano de Defensa. Lula expresó su desagrado ante esta decisión inconsulta. Su asesor en cuestiones internacionales, Marco Aurelio García, se refirió al peligro de estas bases a proximidad de la región amazónica y declaró que "perro mordido por una cobra se muestra precavido ante una lombriz". En su gira relámpago, Uribe no recogió ninguna adhesión, salvo la del presidente peruano Alan García.

De todos modos, el tema se tratará de lleno a partir del lunes en Quito, aunque Uribe haya rehuido el debate. En los distintos países visitados se registraron diversas tomas de posición contra la política de Uribe. En Uruguay, el Frente Amplio emitía una declaración ****en momentos en que éste se reunía con el presidente Vázquez, el vicepresidente Nin y el canciller González**** en el sentido de que dicho acuerdo "no sólo atenta contra la soberanía del pueblo colombiano, sino que además constituye una amenaza directa en la región, afectando la estabilidad democrática y la convivencia pacífica en nuestro continente", y agregando que "el Frente Amplio se manifiesta contrario a toda militarización y carrera armamentista en el continente y rechaza todas las bases militares tanto en Colombia y Honduras como las existentes en países del Caribe".

Fidel Castro ha hecho de este tema el objeto de una de sus profundas reflexiones bajo el sugestivo título de "Siete puñales en el corazón de América". Allí analiza los extremos de sofisticación y perfeccionamiento a que han llegado los planes armamentistas del imperio estadounidense, que se extienden a todo el mundo, y sus proyecciones para el futuro inmediato, en particular en materia de robotización. Trasladando luego el escenario a nuestra América, señala: "A la luz de estas realidades, los gobernantes de los países de Unasur, del Mercosur, Grupo de Río y otros, no pueden dejar de analizar la justísima pregunta venezolana: ¿Qué sentido tienen las bases militares y navales que Estados Unidos quiere establecer alrededor de Venezuela y en el corazón de Suramérica?". Y se contesta: "Sería un grave error pensar que la amenaza es sólo contra Venezuela; va dirigida a todos los países del sur del continente. Ninguno podrá eludir el tema y así lo han declarado varios de ellos". Examina asimismo el pretexto esgrimido por EEUU relacionado con la lucha contra el narcotráfico. Pero esa lucha no se libra entre la policía y las fuerzas armadas de EEUU contra los narcotraficantes, sino que "la guerra ha sido exportada a México y Centroamérica", que "la ola de violencia y sangre se extiende en mayor o menor grado por los países de Sudamérica" y finalmente que el dinero proviene "del infinito manantial que emerge del mercado norteamericano".

Dejo para otro momento la referencia a un artículo de Jaime Caycedo, dirigente del PCC y del Polo Democrático, sobre las repercusiones internas de la política de Uribe. Pero sí quiero recordar que este debate, en cuyo trasfondo anida la política belicista del imperio, se produce en el entorno del 6 de agosto, día del lanzamiento, en 1945, de la bomba atómica sobre Hiroshima, el mayor crimen de guerra de la historia.

La Republica

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ALGO MAS DEL TEMA

El sur resignado al plan de Uribe

Lula defendió el derecho soberano de Colombia a prestar siete bases militares a EE.UU. Pero advirtió que llevará el tema a la cumbre de la Unasur.

Los esfuerzos del colombiano Álvaro Uribe por explicar en siete países sudamericanos el acuerdo militar que negocia con Estados Unidos se vieron gratificados en parte por el reconocimiento regional de que se trata de una decisión “soberana”. En Brasil, su última y principal escala continental, el presidente escuchó el mismo discurso que en la Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay: “El acuerdo es una materia exclusiva de la soberanía colombiana, siempre y cuando se limite al territorio colombiano”, según las palabras del canciller Celso Amorim. Las únicas excepciones fueron las previsibles. Perú dio su apoyo “incondicional” a Bogotá, Bolivia rechazó la presencia de militares norteamericanos en Sudamérica, y Ecuador y Venezuela, ajenos a la gira uribista, advirtieron incluso sobre la posibilidad de una guerra en la región andina. A falta de declaraciones de Uribe, su vocero, César Velásquez, dijo que la gira había sido “constructiva” y dejado “buenos réditos” a Colombia.

Uribe empieza hoy su último año de gestión enfrentado a sus vecinos de Venezuela, Hugo Chávez, y de Ecuador, Rafael Correa. La hostilidad se vio reavivada en el último mes por la decisión de Bogotá de autorizar a Washington el uso de siete bases colombianas en la lucha contra las drogas y la guerrilla.

Las partes, por el momento, han intentado que la sangre no llegara al río. El ex presidente colombiano Ernesto Samper (1994-1998) se reunió ayer en Caracas con Chávez y anunció que había abierto “una puerta para resolver la crisis bilateral”. Al mismo tiempo, tanto Bogotá como Washington se esforzaron por garantizar que “la soberanía de ningún país estará en riesgo”. Ése fue el mensaje que transmitieron a Lula da Silva el presidente Uribe y el general James Jones, asesor de Barack Obama en temas de seguridad enviado por la Casa Blanca a Brasilia.

Convencer a Lula de la irrelevancia del acuerdo militar fue tema prioritario de las agendas diplomáticas de ambas naciones. Y no sólo porque Brasil es el país más grande de la región. En la reunión de ayer con Uribe, el gobierno de Lula expuso su preocupación por la cercanía de las bases de la discordia con la región amazónica, que Brasil considera “objeto de la codicia internacional”.

De hecho, con su veloz gira sudamericana, el mandatario colombiano se anticipó al pedido de Brasil y Chile de que la cuestión fuese debatida en la cumbre de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), que se celebrará el lunes en Quito. Ni Uribe ni su canciller, Jaime Bermúdez, asistirán a una reunión que prevén hostil y por eso optaron por recurrir a tres días de intensa diplomacia bilateral.

Ayer, Amorim reconoció que tras la visita de Uribe percibe una “mayor transparencia” sobre el uso que tendrán las bases norteamericanas, pero ratificó que Lula pedirá que el tema sea tratado por el Consejo Sudamericano de Defensa en la cumbre de Quito. “Esperamos que esa instancia –dijo Amorim– sirva para crear un clima de confianza”.

El vocero de ese malestar será Hugo Chávez, que denunció que “estas bases podrían ser el inicio de una guerra en Sudamérica”. De la capacidad del bolivariano por imponer su posición en la Unasur dependerá el balance que pueda hacer Uribe de su gira.

El pensamiento salvaje

El uso de indígenas colombianos para tarea de inteligencia militar contra las FARC preocupa a la ONU. En un informe de su oficina para los Derechos Humanos, el organismo denunció que la estrategia del Ejército agrava la “dramática” situación en que viven las comunidades aborígenes y las pone a merced de las venganzas de los grupos guerrilleros. “Los asesinatos de indígenas se duplicaron en comparación con el primer semestre de 2008”, dijo Christian Salazar, responsable del informe. La Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic) denunció que el año pasado 165 nativos murieron asesinados.
CRITICA DE LA ARGENTINA
 
El tóxico de Uribe

Por Atilio A. Boron

¿Qué pretende Uribe con su frenética gira por América? Nada menos que vender una iniciativa tóxica, para utilizar el lenguaje impuesto por la crisis capitalista: justificar la escalada de la ofensiva militar del imperio con el propósito de revertir los cambios que en los últimos años alteraron la fisonomía sociopolítica de la región. Ante esta desconcertante realidad, la táctica de la Casa Blanca ha sido abandonar la retórica belicista de Bush y ensayar un discurso igualitarista y respetuoso de la soberanía de los países del área, pero desplegando nuevas bases militares, manteniendo la Cuarta Flota y fortaleciendo sin pausa al Comando Sur.

En este sentido, Barack Obama, a quien los perpetuamente desorientados “progres” europeos y latinoamericanos continúan confundiendo con Malcolm X, está siguiendo al pie de la letra los consejos de Theodore Roosevelt, el padre de la gran expansión imperialista norteamericana en el Caribe y Centroamérica, cuando dijera “speak softly and carry a big stick”, es decir, “habla bajito pero lleva un gran garrote”. Roosevelt fue un maestro consumado en aplicar esa máxima a la hora de construir el canal de Panamá y lograr, con la infame Enmienda Platt, la práctica anexión de Cuba a los Estados Unidos. Con su política de remilitarización forzada de la política exterior hacia América latina y el Caribe Obama se interna por el camino trazado por su predecesor.

La justificación que Uribe esgrime en apoyo de su decisión de conceder a las fuerzas armadas de Estados Unidos siete bases militares es que de esa manera se amplía la cooperación con el país del Norte para librar un eficaz combate contra el narcotráfico y el terrorismo. Excusa insostenible a la luz de la experiencia: según una agencia especializada de las Naciones Unidas los dos países donde más creció la producción y exportación de amapola y coca son Afganistán y Colombia, ambos bajo una suerte de ocupación militar norteamericana. Y si algo enseña la historia del último medio siglo de Colombia es la incapacidad para resolver el desafío planteado por las FARC por la vía militar. Pese a ello el general Freddy Padilla de León –quien gusta decir que morir en combate “es un honor sublime”– anunció días pasados en Bogotá que las siete bases estarían localizadas en Larandia y en Apiay (ambas en el Oriente colombiano); en Tolemaida y en Palanquero (en el centro de Colombia); en Malambo (sobre el Atlántico, en la costa norte); en Cartagena, sobre el Caribe colombiano y la séptima en un lugar aún no determinado de la costa del Pacífico. El Congreso de Estados Unidos ya aprobó la suma de 46 millones de dólares para instalar su personal y sus equipos bélicos y de monitoreo en estas nuevas bases con el objeto de reemplazar las instalaciones que tenía en Manta. En la actualidad ya hay en Colombia 800 hombres de las fuerzas armadas de Estados Unidos y 600 “contratistas civiles” (en realidad, mercenarios) pero los analistas coinciden en señalar que la cifra real es mucho más elevada que la oficialmente reconocida.

No hace falta ser un experto militar para comprobar que con la entrega de estas bases Venezuela queda completamente rodeada, sometida al acoso permanente de las tropas del imperio estacionadas en Colombia, amén de las nativas y los “paramilitares”. A ello habría que agregar el apoyo que aportan en esta ofensiva en contra de la Revolución Bolivariana las bases norteamericanas en Aruba, Curaçao y Guantánamo; la de Palmerolas, en Honduras; y la Cuarta Flota que dispone de suficientes recursos para patrullar efectivamente todo el litoral venezolano. Pero no sólo Chávez está amenazado: también Correa y Evo Morales quedan en la mira del imperio si se tiene en cuenta que Alan García en Perú arde en deseos de ofrecer “una prueba de amor” al ocupante de la Casa Blanca otorgándole facilidades para sus tropas. En Paraguay, Estados Unidos se aseguró el control de la estratégica base de Mariscal Estigarribia –situada a menos de cien kilómetros de la frontera con Bolivia– y que cuenta con una de las pistas de aviación más extensas y resistentes de Sudamérica, apta para recibir los gigantescos aviones de transporte de tanques, aviones y armamento pesado de todo tipo que utiliza el Pentágono. También en ese país dispone de una enorme base en Pedro Juan Caballero, ¡localizada a 200 metros de la frontera con Brasil!, pero según Washington pertenece a la DEA y tiene como finalidad luchar contra el narcotráfico. La amenaza que representa esta expansión sin precedentes del poder militar norteamericano en Sudamérica no pasó desapercibida para Brasil, que sabe de las ambiciones que Estados Unidos guarda en relación a la Amazonía, región que “puertas adentro” los estrategas imperiales consideran como un territorio vacío, de libre acceso, y que será ocupado por quien tecnológicamente tenga la capacidad de hacerlo.

Ante estas amenazas los países sudamericanos tienen que reaccionar con mucha firmeza, exigiéndole a Estados Unidos archivar sus planes belicistas en Colombia, desmilitarizar América latina y el Caribe y desactivar la Cuarta Flota. La retórica “dialoguista” de Obama es incongruente con la existencia de semejantes amenazas, y si quiere lograr un mínimo de credibilidad internacional debería ya mismo dar instrucciones para dar marcha atrás con estas iniciativas. Por su parte, los gobiernos de la región nucleados en la Unasur y el Consejo Sudamericano de Defensa deberían hacer oídos sordos ante las falacias de Uribe y pasar del plano de la retórica y la indignación moral al más concreto de la política, impulsando algunos gestos bien efectivos: por ejemplo, ordenando el inmediato retiro de las misiones militares y los uniformados estacionados en nuestros países mientras no se reviertan aquellas políticas. De ese modo el mensaje de rechazo y repudio al “militarismo pentagonista” –como precozmente lo bautizara un gran latinoamericano, Juan Bosch– llegaría claro y potente a los oídos de sus destinatarios en Washington. Las súplicas y exhortaciones, en cambio, no harían sino exacerbar las ambiciones del imperialismo.
 
EL PAIS › LOS PRESIDENTES SUDAMERICANOS SE REUNIRAN EN BARILOCHE A FIN DE MES PARA DISCUTIR SOBRE LAS BASES MILITARES NORTEAMERICANAS EN COLOMBIA
Un viaje de egresados con un clima belicoso

No estaba pensado que el tema se tratara en la cumbre de la Unasur de ayer en Quito. Pero Chávez advirtió que por las bases militares soplaban “vientos de guerra”. Cristina Kirchner propuso un nuevo encuentro que se hará en Argentina.

Por Daniel Miguez

Desde Quito

Cuando se daba por terminada la Cumbre de la Unasur, con el traspaso de la presidencia pro témpore de la chilena Michelle Bachelet al ecuatoriano Rafael Correa, y sin que apareciera en agenda la cuestión de las bases militares estadounidenses en Colombia –debido a la falta de acuerdo en la discusión entre cancilleres de la noche anterior–, apareció fuera de programa lo más fuerte del encuentro. Tratando de disimular la incomodidad de los asientos del siglo XVII de la histórica e imponente sala capitular del Convento de San Agustín, el venezolano Hugo Chávez pidió la palabra para referirse al tema con duras críticas a Estados Unidos y un temerario “vientos de guerra comienzan a soplar”. Esto obligó a Correa a sumar su voz y alertar sobre la gravedad de la situación que se plantea en Colombia. Le siguió el brasileño Lula da Silva instando a no transformar a la Unasur “en un club de amigos rodeado de enemigos” e invitó al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para hablar “profundamente” sobre la relación de su país y América del Sur. Finalmente, Cristina Kirchner propuso un encuentro de presidentes para tratar sólo ese tema. Correa le pidió si podía ser en Buenos Aires. “Encantada”, contestó. Después la Presidenta propuso que fuera en Bariloche, y así la cumbre quedó establecida para el 27 o 28 de agosto.

Un diálogo de este tipo entre los presidentes, con la franqueza facilitada por la improvisación, es inusual delante del periodismo, pero Chávez rompió el molde y obligó a los otros a no quedarse callados. Como si lo hubiera empujado el Bicentenario de la Revolución de Quito (equivalente a nuestro 25 de Mayo) y especialmente ese escenario, donde renunció el 10 de agosto de 1809 el presidente de la Real Audiencia dejando el gobierno en manos patriotas y donde en 1822 los realistas firmaron la capitulación luego de la batalla de Pichincha, Chávez dijo que si Venezuela era atacado por Colombia “la respuesta será militar”. Eran palabras muy espesas.

“El gobierno de Colombia hoy defiende la tesis del ataque preventivo, está a la orden de las provocaciones. Venezuela está en la lista. El anuncio de instalación de bases en territorio colombiano puede convertirse en una tragedia. Cumplo con mi obligación de alertar: vientos de guerra comienzan a soplar”, dijo Chávez.

Al pedir la palabra (“cinco minutos nada más”), Chávez le aclaró a Correa: “No quiero sabotear tu acto”. Y después expuso que “Venezuela se siente amenazada, no sé si Ecuador, pero este país fue bombardeado hace poco”. Sentado a tres metros de Correa, se le ocurrió este ejemplo para reafirmar su posición: “Venezuela no permitirá que le hagan lo que a Ecuador”, lo que sonó como una frase desafiante para Correa. Se refería al bombardeo de Colombia en territorio ecuatoriano contra un campamento de las FARC en marzo de 2008.

Correa tomó el guante, y luego de explicar que el tema no había sido tratado porque había sido delegado en un encuentro de ministros de Defensa y cancilleres el 24 de agosto, se alineó con la parte del discurso de Chávez que enfatizaba sobre el peligro que era para la estabilidad de la región que se instalara una base estadounidense. También desestimó las posturas de los países que sostienen que es una cuestión soberana de Colombia. “Cuando alguien desarrolla energía nuclear es un peligro para todos, pero cuando los amenazados somos nosotros es una cuestión de soberanía de cada país”, lanzó Correa. “Si yo permitiera bases en Ecuador pasaría a ser un demócrata e insigne presidente”, ironizó.

Correa negó una vez más las acusaciones que le hace el gobierno colombiano de tener vínculos con las FARC y descargó críticas sobre la postura de Uribe, haciendo un equilibrio entre la defensa de los intereses de su país y el terreno más complicado al que lo convocaba Chávez.

Paños fríos

Luego pidió la palabra Lula, que indirectamente le respondió a Chávez al decir que “no podemos hacer de Unasur un club de amigos rodeados de enemigos” y propuso que los presidentes del organismo regional “hablemos entre nosotros con más sinceridad”. También sugirió que fuera invitado Obama para poder tener “una discusión profunda sobre su relación con Sudamérica”.

Cristina, que antes de la cumbre había comentado a sus colaboradores que si el tema Colombia surgía seguramente lo plantearían “los presidentes de los tres países limítrofes con Colombia” (Venezuela, Ecuador y Brasil), sólo habló luego de que eso efectivamente hubiera ocurrido, aunque el comienzo la tomó por sorpresa. Cuando la locutora oficial dio por finalizada la cumbre, la Presidenta fue la primera en salir al patio del convento para la toma de la foto oficial con todos los presidentes, quizá por el síndrome de las llegadas tarde a esa ceremonia en otras cumbres. Pero volvió presurosa cuando escuchó que Chávez estaba hablando en el recinto.

La Presidenta tomó para sí las palabras de Lula –a Argentina le preocupa el tema Colombia, pero no quiere plantear una posición antiestadounidense– y se desmarcó con sutileza de Chávez. Pidió una pronta cumbre de presidentes para tratar el tema de las bases, pero incluyendo una gestión para convencer de que participe al presidente de Colombia, Alvaro Uribe. Ayer fue uno de los tres ausentes junto al uruguayo Tabaré Vázquez y el peruano Alan García, quien sólo asistió al acto de asunción del segundo mandato de Correa, pero además llegó tarde porque su avión tuvo un aterrizaje de emergencia.

“Se está creando un estado de beligerancia inédito e inaceptable”, comenzó diciendo la Presidenta. “Creo que, sin impugnar la reunión de los ministros de Defensa, se torna imprescindible convocar a una reunión de presidentes”, completó. Fue allí que Correa le preguntó si esa cumbre se podía hacer en Buenos Aires. “Yo encantada”, le contestó Cristina. Más tarde se pautó para Bariloche.

Después, en lo que pareció una referencia a izquierdas y derechas del bloque regional, la Presidenta expresó: “No debemos dejarnos confundir ni por discursos bondadosos ni exaltados: el resultado es que se está creando un clima beligerancia en la región que puede generar situaciones que nadie quiere”. Cuando remarcó la necesidad de que Uribe esté en esa cumbre, señaló que “en definitiva Colombia también debe estar interesada en resolver este problema”.

El cierre

También pidieron hablar el boliviano Evo Morales y el paraguayo Fernando Lugo. Morales denunció que militares estadounidenses tuvieron algún tipo de participación en el golpe contra Manuel Zelaya en Honduras y dijo que Unasur debía “salvar al pueblo colombiano de los militares norteamericanos”. Lugo se limitó a apoyar la necesidad de una cumbre presidencial y pidió, en alusión a Uribe, que “no se siente a ningún gobernante en el banquillo de los acusados”.

Cuando ya ningún presidente parecía dispuesto a hablar, la vicecanciller colombiana, Clemencia Forero, que representó a su país en la cumbre, leyó un documento en el que señaló que “no ha habido ni habrá bases militares extranjeras en Colombia, ni las hemos pedido ni los Estados Unidos piensan instalarlas. Las bases siguen siendo colombianas, enteramente bajo jurisdicción y soberanía colombiana”. Y aseguró que la operación de militares estadounidenses en Colombia sería de “un acceso limitado para realizar acciones coordinadas contra el narcotráfico y el terrorismo”.

Después salieron todos a sacarse la foto en el patio del convento, lleno de flores, sombreado por palmeras y con galerías del Barroco español, adornado con murales del siglo XVII. Antes de la foto, se vio a la Presidenta y a Chávez hablando con gestos muy enfáticos. Hoy tendrán oportunidad de conversar con más tiempo en Caracas.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-129792-2009-08-11.html
 
Colombia: “Si Dios quiere” el próximo fin de semana cerrarán acuerdo con EE.UU


Una comisión de Colombia viajó hoy a Washington para finiquitar algunos puntos del acuerdo que se negocia con Estados Unidos para el uso de bases militares en territorio colombiano, y espera que durante el próximo fin de semana “esté absolutamente cerrado”.

El comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla, aseguró hoy que viajaron a la capital estadounidense expertos de los ministerios colombianos del Exterior, Defensa e Interior y Justicia para sostener reuniones sobre el acuerdo.

“Si Dios quiere, este fin de semana va a estar todo cerrado”, dijo el oficial durante una visita a la base aérea de Palanquero, en el centro de Colombia, una de las siete que podrá usar Estados Unidos tras la firma del pacto militar.

Padilla precisó que “desde el primer día” se ha informado todo lo que tiene que ver con el acuerdo, y subrayó que espera que “este fin de semana este acuerdo esté absolutamente cerrado”.

Asimismo, indicó que después de que ya se haya cerrado, se entrará en la parte administrativa y se redactarán los documentos que firmarán los respectivos Gobiernos.

“Más del 99 por ciento ya esta de conformidad” para ambos países, puntualizó.

Washington y Bogotá negocian un acuerdo para que EE.UU. utilice hasta siete bases colombianas para operaciones conjuntas de lucha antinarcóticos, que antes se realizaban en la base ecuatoriana de Manta, cuya concesión no fue renovada por Quito.

Estos planes han suscitado molestias y polémicas entre algunos presidentes de la región, entre ellos el mandatario venezolano, Hugo Chávez, quien dijo que dicho acuerdo puede “generar una guerra en Suramérica”.

A su turno, el presidente boliviano, Evo Morales, afirmó que EE.UU. quiere usar bases militares en Colombia contra los “procesos revolucionarios que se gestan en América” y no para combatir a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o al narcotráfico.

Las quejas fueron tales que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, se vio obligado a emprender, la semana pasada, una gira por siete países latinoamericanos para explicar a sus mandatarios el acuerdo militar que negocia con Estados Unidos.

Vía EFE - http://www.noticias24.com/actualida...ximo-fin-de-semana-cerraran-acuerdo-con-eeuu/
 
america del sur nuevo objetivo de la us army forces?

estimados foristas, uds creen que el despliegue te tropas estadounidenses en 7 bases colombianases parte de un plan a largo palzo para hacerse de los recrusos naturales de la region? o acaso los presidentes de venezuela, ecuador y bolivia son solo alarmistas y buscan una excusa pra enfrentarse a colombia? suenan tambores de guerra'? o todo esto es pura especualcion? los yanquis solo se limitaran a combatir a la narco guerrilla y el narco terrorismo?
saludos Tucson
 
estimados foristas, uds creen que el despliegue te tropas estadounidenses en 7 bases colombianases parte de un plan a largo palzo para hacerse de los recrusos naturales de la region? o acaso los presidentes de venezuela, ecuador y bolivia son solo alarmistas y buscan una excusa pra enfrentarse a colombia? suenan tambores de guerra'? o todo esto es pura especualcion? los yanquis solo se limitaran a combatir a la narco guerrilla y el narco terrorismo?
saludos Tucson

Para mi es todo casual y natural, para nada les interesa a los norteamericanos nuestros humildes recursos naturales...
AJAJJAJAJJAJAJA :smilielol5::smilielol5:
 
Para mi es todo casual y natural, para nada les interesa a los norteamericanos nuestros humildes recursos naturales...
AJAJJAJAJJAJAJA :smilielol5::smilielol5:

En eso tienes razon , es casual y natural si la region siempre le dio la espalda a la Guerrilla en Colombia que ahora tengan que salir con estas medidas y desembarco Americano para apagar el Fuego :yonofui:
 

Sebastian

Colaborador
Hola, alguien cree de verdad que la unica intencion de EE.UU al establecer 7bases militares en colombia es las farc.

Colombia tiene su derecho de hacer lo que quiera en su territorio, pero sus vecinos tambien estan en el derecho de preguntar y quejarse.

Las bases son de los EE.UU y todos sabemos de su historial en invasiones y organizar golpes militares en america latina.
La guerrilla solamente es una excusa, para poder controlar a venezuela y meterle miedo tb.

Con los aviones radares que van a traer controlan casi todo el territorio de venezuela. Para dar un ej. se enterarian enseguida si los SU 30 venezolanos despegan.
 
No le hace falta a EEUU tener bases cerca de un país al que quieren cambiar el gobierno… en 2002 en Venezuela solo necesitaron un grupo de personas con poder: P…estos muchachos nunca faltan.
 
Serían ocho las bases estadounidenses en Colombia

Así lo reveló a P&M Adriana Rossi, especialista en narcotráfico y doctrinas militares, al analizar la estrategia norteamericana para América Latina. "Uribe se aferra al poder porque si Estados Unidos lo suelta, como lo hizo con Noriega, se va a encontrar en gravísimos problemas por su relación con el narcotráfico y el paramilitarismo", aseguró. La experta también habló del rol de Brasil en la región.

"Hay un blanqueo de la presencia estadounidense, aunque no todas (las bases) estaban siendo utilizadas. Pero lo terrible es que no se habla de la octava, que es la de Tres Esquinas y es probable que lleguen a un acuerdo para tener acceso a otras bases más", aseguró en diálogo con Política&Medios Adriana Rossi, especialista en narcotráfico y doctrinas militares de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), al referirse al polémico convenio firmado entre Bogotá y Washington el mes pasado.

Hasta ahora, se tenía conocimiento de siete enclaves militares cedidos por el gobierno de Álvaro Uribe a Estados Unidos por intermedio de ese acuerdo bilateral. Estas bases son las de Cartagena, Larandia (Caquetá), Tolemaida (Cundinarca), Málaga, Apiay (Meta), Palanquero (Cundinamarca) y Malambo (Atlántico).

A la ampliación del Plan Colombia, que genera un enorme malestar en la región, se suma un incremento en los presupuestos de defensa en los países latinoamericanos, sobre todo en Chile, Venezuela y Brasil. Este último país acaba de firmar acuerdos con Francia para el intercambio de aviones y la adquisición de submarinos.

"Esta compra de helicópteros y submarinos de Brasil a Francia se enmarca en la hipótesis de conflicto por sus recursos naturales y una estrategia de hegemonía dentro del continente. Lo que dicen los brasileros es que se necesita una política defensiva pero también ofensiva en el plano militar para hacer frente por un lado a amenazas, cuando se trata de algo defensivo, pero también una mirada para imponerse como potencia latinoamericana", explicó Rossi.

En cuanto al rol de Francia, la especialista puntualizó que ese país trata de "tener un socio en América del Sur y extender su área de influencia económica, con una mirada hacia ciertos recursos que se pueden obtener por la vía pacífica, a través de acuerdos comerciales".

¿En qué consiste el plan militar estadounidense en Colombia?

El acuerdo que se hizo está dentro de una nueva estrategia militar norteamericana, donde no se prevé gran presencia de efectivos militares estadounidenses, sino sólo en momento en que se los necesita. Las bases son colombianas, no norteamericanas. Por eso en el documento final de la cumbre de UNASUR se habla de presencia militar extranjera y no de bases. Hay una de ellas que ya es utilizada, que es Tres Esquinas, la más grande, con presencia militar en tareas de inteligencia y además los contratistas.

¿Con contratistas se refiere a mercenarios?

La faceta de estas nuevas guerras es que no se utiliza sólo a los uniformados sino que se recurre a contratistas. No son los mercenarios clásicos y no entran por la definición de la ONU de lo que es un mercenario. Pero son contratados por las agencias de seguridad que firman el contrato con el departamento de Estado de los Estados Unidos. Son casi todos ex militares que estuvieron en el frente de combate. Esas agencias tienen un historial negrísimo, acusadas de violaciones de derechos humanos, de narcotráfico, trata de blancas. Pero con eso el gobierno de Estados Unidos se lava las manos.

Se dijo que las bases colombianas ya estaban siendo ocupadas por EE.UU.

Es cierto. Hay un blanqueo de la presencia estadounidense, aunque no todas estaban siendo utilizadas. Pero lo terrible es que no se habla de la octava, que es la de Tres Esquinas y es probable que lleguen a un acuerdo para tener acceso a otras bases más. Estas bases están dentro de una red que se enmarca en una nueva estrategia de no poner bases fijas, con concesión de soberanía, sino utilizar algunas ya existentes para formar una red en lugares considerados rutas para transporte de tropas, inteligencia, material y todo lo que se necesita para poder controlar zonas en el mundo. Esta presencia en Colombia sirve para controlar América latina casi en su totalidad, ya que en la base de Palanquero van a tener los aviones C17, con una gran autonomía, para monitorear América del Sur y Central, pero además está en una ruta para el control de África.

¿Cómo es esa relación con África?


En 2008 se activó el Comando África, alimentado por dos rutas, una de Estados Unidos y el otro que pasa por América del Sur. Para eso, EEUU había pensado tener una base en Brasil, pero lo impidieron los recelos brasileros hacia todo lo que tiene que ver con cuestiones militares extranjeras por la Amazonia, una zona de grandes recursos codiciados por las potencias. Esa es la hipótesis de conflicto que tiene Brasil desde la época de la Guerra Fría y han determinado una doctrina militar alrededor de eso. Como Estados Unidos tiene una tecnología militar superior a Brasil, en 2005 firmaron un convenio con Vietnam, para enviar sus altos mandos militares para formarse y ver cómo pudo derrotar a Estados Unidos en zona de selva.

¿Qué piensa de esta nueva avanzada norteamericana sobre América Latina?

Me hace temer mucho. Porque estamos viviendo tiempos un poco especiales. Por un lado hay un cambio en los Estados Unidos con un nuevo presidente. Barack Obama tiene un nuevo discurso pero las acciones parecen muy contradictorias y enfrenta evidentemente todo el complejo militar industrial, que no va a ceder el poder que acumuló durante la gestión Bush. También está la cuestión que se inició en los años 90 de militarizar sistemáticamente, reconstruir la defensa militar estadounidense en función del terrorismo y de las necesidades e intereses fuera de su territorio, que tiene que ver con los recursos escasos. Todo eso da una sensación de amenaza permanente. No me siento segura con todo el despliegue militar y el armamentismo que además hay también en los países latinoamericanos, que se están armando de acuerdo a las amenazas y enemigos en relación a la situación geopolítica de cada uno.

El pasado que condena. "Ahora Uribe va a poder ser reelecto pero en el momento en que Estados Unidos lo suelte, como lo hizo con (Manuel) Noriega, se va a encontrar en gravísimos problemas por eso se está aferrando muchísimo al poder. Por las relación de él y su familia con el narcotráfico y el paramilitarismo. No hay que olvidarse que cuando le mataron al padre, él pidió un helicóptero para encabezar la búsqueda y se lo dio Pablo Escobar Gaviria. Todo lo que fue la constitución de los grupos paramilitares, las cooperativas ‘Convivir’, fueron impulsada y reconocidas jurídicamente por Uribe cuando era gobernador de Antioquia", recordó Rossi.
 
España se entromete....

POLÉMICA
España respeta la colaboración entre Colombia y los EEUU

Fecha Publicación: 15/09/2009|13:44

El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, pidió hoy respetar la cooperación militar entre Colombia y los EE UU por la que soldados norteamericanos podrán utilizar las bases situadas en territorio colombiano.


Moratinos, en la sesión de control al gobierno en el Senado, opinó que el acuerdo sobre las bases entre Colombia y EEUU es un asunto que les corresponde a esos países y sobre el que España no tiene más que añadir.

Reiteró la disposición de España a favorecer el diálogo entre Colombia y Venezuela, después de que el presidente venezolano, Hugo Chávez, decidiera congelar la relación con Colombia en protesta por ceder sus bases a los Estados Unidos.

"Es una colaboración militar que tenemos que respetar y por lo tanto, no tenemos más que añadir", añadió el ministro español. En su opinión, "tanto Colombia, como los Estados Unidos, como los países de la región están perfectamente satisfechos de la posición y de las actuaciones del gobierno de España en esta cuestión".

15 de setiembre de 2009 (EFE)
 
Me parece que entrometerse no es la palabra indicada, simplemente España está pidiendo que se respete la decisión, equivocada o no, de Colombia de permitir la instalación de las base estadounidenses.

Un abrazo
 

pulqui

Colaborador
Bueno, al pedir respeto España misma se está entrometiendo. Entrometerse es una actitud, sin importar el motivo que la promueve.-
 

Iconoclasta

Colaborador
Bueno, al pedir respeto España misma se está entrometiendo. Entrometerse es una actitud, sin importar el motivo que la promueve.-

¿de donde sale la palabra entrometerse?

La nota dice: España respeta la colaboración entre Colombia y los EEUU

En todo caso, dio su opinión en algo que si le dieron lugar, algo bilateral con Colombia, nadie tendría que ofenderse
 
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