Antártida: rescatan a 154 pasajeros de un crucero

La Marinha Brasilera tambièn participò del rescate con el buque Ary Rongel que fue el primero en llegar (aquì la informaciòn de Alide). Junto con el rompehielos Viel de la Armada de Chile y los buques Nordnorge, Endeavour y Dreams Antartic y trasladados a la base chilena Eduardo Frei.

Contrariamente a lo que informa (o mal informa) el Ministerio de Defensa Argentino, ningùn buque de la Armada participò del rescate, ya que sòlo el ARA Suboficial Castillo navegaba por esa zona y tardarà cuatro dìas en llegar. La Armada tenìa destacada en Tierra del Fuego la sede de la ANAU (Area Naval Austral) cuya misiòn es la de Búsqueda y Rescate de naves en emergencia en alta mar, el control del mar y sus recursos, y el tráfico marítimo en el Canal Beagle.

La dotaciòn de la misma estaba compuesta por la agrupaciòn de lanchas ràpidas y el Alfèrez Sobral, Suboficial Castillo y los buques oceanogràficos. El primero està en carena, uno de los buques oceanogràficos està averiado y otro fue enviado a abastecer a las bases antàrticas en lugar del RHAI, el mismo RHAI està incendiado, las lanchas ràpidas estàn fuera de servicio o al menos una de ellas està en Tandanor y por ùltimo sòlo queda el Suboficial Castillo que dirà "presente" (solo para cumplir) dentro de 4 cuatro dìas.

A las gacetillas del MinDef hay que tomarlas con pinzas porque por lo general mandan fruta....
 

IA-37P

Forista Sancionado o Expulsado
Contaminación en la Antártida: una mancha de gasoil se puede ver en la superficie

El naufragio ya produjo daño ambiental


El Gobierno pedirá la regulación de la actividad turística en la zona; demandará a la empresa propietaria del crucero hundido

El hundimiento del crucero Explorer en la Antártida, que provocó un derrame de gasoil en las aguas, preocupa al Gobierno por el daño ambiental que puede producirse en un ecosistema tan frágil.

Ayer, en un operativo conjunto de los ministerios nacionales de Ambiente y de Defensa, se realizó un sobrevuelo del área, en el archipiélago de las Shetland, donde naufragó el crucero de bandera liberiana -cuya tripulación completa está a salvo- y se pudo observar una mancha de unos cinco kilómetros de largo por unos ocho kilómetros de ancho.

El barco, que llevaba 185.000 litros de gasoil, según la declaración que realizaron sus operadores, quedó a unos 1000 metros de profundidad, por lo que se decidió monitorear la evolución de la mancha y esperar a que se disuelva. El Gobierno decidió intimar a la empresa canadiense de turismo que organiza este tipo de viajes.

"El impacto ambiental no es de gravedad, pero ésta es una llamada de alerta sobre lo que está ocurriendo. Si bien afortunadamente no hubo pérdida de vidas humanas, era inevitable que sucediera ante el incremento del turismo en la región", dijo a LA NACION Romina Picolotti, secretaria de Ambiente.

Según datos oficiales, en los últimos años se ha duplicado la cantidad de visitantes en cada temporada. Para la actual se estiman casi 30.000 turistas.

Cifra significativa

"Esa es una cifra más que significativa si se considera que la población estable del territorio apenas supera las mil personas", sostuvo Picolotti.

"La Antártida está declarada reserva natural, consagrada a la paz y a la ciencia. Es un ambiente sumamente frágil. Por ello, la actividad turística debe ser especialmente regulada y controlada. Si bien los Estados partes han hecho esfuerzos considerables para minimizar el impacto ambiental en la zona, hechos como éste demuestran que hay que hacer mayores esfuerzos aún", agregó la funcionaria.

En ese sentido, informó que se había convocado a una mesa intergubernamental con competencia sobre la Antártida para elaborar la posición sobre la actividad turística en la región, que contenga más restricciones y controles en la operación.

En cuanto al impacto ambiental Picolotti consideró: "Esto no ha terminado. Esperemos que la embarcación soporte la presión a 1000 metros de profundidad".

Según el Tratado Antártico, los gastos deberían ser solventados por la empresa que es propietaria del barco o por el Estado donde está radicada la embarcación.

Para monitorear la evolución de la pérdida de combustible la Armada envió ayer un buque, que se cruzará con el buque suboficial Castillo. Desde ese barco y desde la base antártica argentina Jubany se realizará el análisis del impacto ambiental.

"Daño ambiental siempre hay. Hoy hay un barco donde antes no lo había. Es una zona de riqueza de biodiversidad: allí están las mayores pingüineras, las loberías y las foquerías, por eso es la más visitada", explicó Mariano Memolli, director del Instituto Antártico Argentino, que viajará a la base Jubany en los próximos días.

Carlos Gómez, especialista en calidad de aguas de la Asociación Argentina de Ingeniería y Sanidad Ambiental (Aidis) coincidió con él al decir: "Paralelamente, la Oficina de Respuesta y Restauración del National Ocean Service de Estados Unidos recomienda la realización de mapas de índices de evaluación ambiental. En estos mapas se vuelca información sobre las especies animales sensibles, la información sobre las costas más cercanas, el riesgo asociado a cada una de ellas en caso de recibir un impacto derivado de un derrame no controlado y los posibles mecanismos de transporte y destino de los hidrocarburos liberados".

Según el especialista, "esta información constituye el pilar sobre el que se diseñarán las medidas de prevención para las etapas de retiro del combustible de los tanques del barco, así como las acciones de respuesta ante un eventual derrame".

Después del sobrevuelo, Picolotti anunció que algunos de los temas por tratar en la mesa intergubernamental son la evaluación de impacto ambiental de cada operación turística, la prohibición de aquellas actividades turísticas que utilicen gas pesado para su movilidad y que sólo se utilice diésel marino (que se diluye rápidamente ante un eventual derrame).

La funcionaria agregó que "los cascos permitidos deberían estar preparados y certificados para estas clases de hielo, así como también se debe exigir certificación de la capacidad de la tripulación para navegar en estas clases de aguas".

Por Laura Rocha
De la Redacción de LA NACION
 
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