Noticias de la Fuerza Aérea de Perú

Repito, el contrato se firmó hoy. Pero Balcázar pidió no se haga público.

Consulta y por casualidad Balcazar le pidio al Gobierno de Estados Unidos que tampoco hiciera publico el supuesto "contrato" ?
Pregunto, por que Los contratos firmados por el gobierno federal de los Estados Unidos deben publicarse principalmente en sitios web centralizados de acceso público, garantizando transparencia y competencia en la contratación.
El lugar principal de publicación es:
  • SAM.gov (System for Award Management): Es la fuente oficial y centralizada donde las agencias federales publican oportunidades de contratación (pre-solicitudes), avisos de adjudicación y subcontratos. Anteriormente, FedBizOpps (FBO) cumplía esta función, pero fue integrado en SAM.gov.
  • USAspending.gov: A través de este portal se puede realizar un seguimiento de los contratos federales adjudicados, el monto, la agencia y el destinatario del contrato.
  • GSA eBuy: Utilizado específicamente para órdenes bajo los Schedules de la Administración de Servicios Generales (GSA).
  • Federal Register: Publica notificaciones de regulaciones y contratos importantes, disponible en federalregister.gov.
Y no existe informacion oficial alguna que indique la firma de contratos con Perú.
 
Última edición:
Consulta y por casualidad Balcazar le pidio al Gobierno de Estados Unidos que tampoco hiciera publico el supuesto "contrato" ?
Pregunto, por que Los contratos firmados por el gobierno federal de los Estados Unidos deben publicarse principalmente en sitios web centralizados de acceso público, garantizando transparencia y competencia en la contratación.
El lugar principal de publicación es:
  • SAM.gov (System for Award Management): Es la fuente oficial y centralizada donde las agencias federales publican oportunidades de contratación (pre-solicitudes), avisos de adjudicación y subcontratos. Anteriormente, FedBizOpps (FBO) cumplía esta función, pero fue integrado en SAM.gov.
  • USAspending.gov: A través de este portal se puede realizar un seguimiento de los contratos federales adjudicados, el monto, la agencia y el destinatario del contrato.
  • GSA eBuy: Utilizado específicamente para órdenes bajo los Schedules de la Administración de Servicios Generales (GSA).
  • Federal Register: Publica notificaciones de regulaciones y contratos importantes, disponible en federalregister.gov.
Y no existe informacion oficial alguna que indique la firma de contratos con Perú.
Si es que ya se dio la firma, aquello no va a figurar de forma inmediata, sino recién en los reportes trimestrales que saldrían entre agosto y septiembre. El reporte oficial lo hará la DSCA. Solo precisar que es el programa FMS quien ve esos temas; no es un contrato ordinario del gobierno federal, sino un acuerdo de Gobierno a Gobierno donde EE. UU. actúa de intermediario frente a Lockheed Martin para vendérselo al gobierno peruano.
 
Tal cual. Ha salido hoy a la prensa a querer fortalecer su liderazgo diciendo que nada ha cambiado y que lo verá el siguiente Gobierno pero los que saben, saben.

No tiene el respeto de nadie dentro del Gobierno y menos el de las FFAA. Es un miserable. No tiene otro nombre.

Primero está el Perú antes que un inquilino que quiso dinamitar el proceso por dentro, por aspectos puramente ideológicos y no pudo.

Cuando pasen las elecciones verán como todo sale a la luz pública.
Hola entonces ya se firmó o no? El anciano acaba de salir en RPP negando todo.

 
Si es que ya se dio la firma, aquello no va a figurar de forma inmediata, sino recién en los reportes trimestrales que saldrían entre agosto y septiembre. El reporte oficial lo hará la DSCA. Solo precisar que es el programa FMS quien ve esos temas; no es un contrato ordinario del gobierno federal, sino un acuerdo de Gobierno a Gobierno donde EE. UU. actúa de intermediario frente a Lockheed Martin para vendérselo al gobierno peruano.
Cual firma ? si no existe ninguna.
Por otro lado La Agencia de Cooperación de Seguridad de Defensa (DSCA), que es la agencia estadounidense responsable de las ventas militares al extranjero (FMS), suele publicar comunicados de prensa y certificaciones de ventas potenciales al Congreso.
La publicación del contrato completo no es una práctica estándar, y la compra de F-16 mencionada está actualmente suspendida.
 
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Lo que hace el anciano, debido a su orientación política, es ensuciar la compra de los F-16 hasta que se caiga. Ya mencionó que espera la oferta sueca. Que tiene que ver Suecia? Acaso ya contactaron intermediarios suecos con él y su círculo? Qué sospechoso, no?

A ver como termina.
Saludos.
 

Lima, abril de 2026: una dura leccion sobre cómo no hacerlo



Los hechos son conocidos y están documentados.

La Fuerza Aérea del Perú había estructurado un proceso competitivo con tres finalistas: el Rafale F4 de Dassault, el F-16 Block 70 de Lockheed Martin y el Gripen E/F de Saab. El requerimiento final se fijó en 24 unidades.

Lockheed, tras una oferta inicial de 12 cazas por 3.420 millones de dólares, habría ajustado su propuesta a 24 unidades por 3.500 millones —mientras escribimos esta columna no podemos confirmar esta información, existiendo hasta esta hora solo trascendidos de prensa-. Entre el 23 y el 27 de marzo, y nuevamente los días 8 y 9 de abril, el Ministerio de Defensa peruano sostuvo reuniones casi exclusivas con ejecutivos de Lockheed Martin.

Saab fue recibida en una sola ocasión, durante menos de una hora, el 26 de marzo. Dassault, derechamente, no fue recibida. Saab envió el 10 de abril una carta al ministro de Defensa peruano reclamando por no haber sido invitada a presentar su oferta final.

El proceso se tramitó bajo modalidad de “secreto militar”, y el propio diario La República reportó, sobre la base de fuentes ministeriales, que había primado un “criterio político” alineado con los intereses estratégicos de Estados Unidos.


Hasta ahí, el cuadro era el de un proceso de adjudicación cuestionable pero que, con matices, se acerca a lo que ocurre en otros mercados. El verdadero episodio bochornoso se desencadenó el viernes 17 de abril. Todo estaba preparado para la ceremonia de suscripción del contrato: el Convenio Marco del Programa de Compensaciones Industriales y Sociales (Offset) y el contrato de adquisición de los F-16C/D Block 70. El acto técnico se fijó para las siete de la tarde y la ceremonia oficial para las cinco, en la Base Aérea Las Palmas, en Santiago de Surco. A Lima había viajado la delegación completa de Lockheed Martin, encabezada nada menos que por Jim Taiclet, presidente y CEO global de la corporación. Estaba también el embajador de Estados Unidos, Bernie Navarro. Estaba, por supuesto, la cúpula del Ministerio de Defensa y de la FAP.


Y el presidente encargado del Perú, José María Balcázar, en vez de ir a la ceremonia, fue a una radio. En entrevista con Radio Exitosa, Balcázar anunció que suspendía la firma, argumentando que su gobierno era transitorio y que decisiones “de esta magnitud” debían quedar en manos del gobierno entrante en julio de 2026. Los asistentes a la ceremonia —incluido el CEO global de Lockheed Martin— se enteraron por radio. Por radio. Que el contrato que habían venido a firmar no se firmaría. Es difícil imaginar una escena más gráfica para ilustrar aquello que uno debe llamar derechamente un papelón. Un papelón latinoamericano de la peor calaña, de esas exhibiciones de tonteras que confirman cada uno de los estereotipos contra los cuales esta región lleva décadas intentando negar.


La reacción del embajador Navarro no se hizo esperar, y fue, por donde se la mire, desproporcionada, amenazante e impropia de la diplomacia de un país serio. Vía redes sociales, el embajador advirtió: “Si negocian de mala fe con EE.UU. y socavan los intereses estadounidenses, tengan la certeza de que como representante de la Administración Trump utilizaré todas las herramientas disponibles para proteger y promover la prosperidad y la seguridad de nuestro país y la región”.

El tono del mensaje —de un embajador a un país soberano, cualquiera sean los méritos del presidente de turno— abrió un segundo frente de tensión internacional. Al día siguiente, Balcázar respondió afirmando que evaluaría comunicarse directamente con Donald Trump, porque el embajador estaría “mal informado”. Mientras tanto, el ex primer ministro Ernesto Álvarez deslizaba públicamente la existencia de un “principio de acuerdo firmado secretamente” con Estados Unidos durante la administración anterior, de la cual él mismo formó parte.


Y entonces, hoy mismo —20 de abril, y al momento de redactar estas líneas—, comienzan a circular versiones consistentes, provenientes tanto de cuentas especializadas regionales, como de periodistas peruanos con presencia en redes —entre ellos Stefanie Medina (@una_reportera), cuyo reporte registra ya decenas de miles de visualizaciones—, indicando que el Perú habría finalmente firmado el contrato con Lockheed Martin, en privado, sin ceremonia de por medio. El trascendido sostiene que a Balcázar se le habría dado plazo hasta el mediodía para firmar, bajo advertencia de que, de no hacerlo, su gabinete renunciaría en bloque.

La escena, si se confirma en los próximos días por medios tradicionales, cierra el arco de una de las peores semanas diplomáticas que se recuerden en la región: un presidente que desaira a la firma de un contrato por radio, un embajador que responde con amenazas impropias de su investidura, y una suscripción final arrancada bajo presión política interna y externa, literalmente a contrarreloj, en un acto privado cuyas circunstancias exactas aún se están conociendo.



Perú, por contraste, ha protagonizado un proceso que combina exclusividad procedimental con un oferente, exclusión de facto de sus competidores, manejo bajo secreto militar, reversa presidencial en la hora undécima transmitida por radio, amenazas diplomáticas impropias de la investidura de un embajador, y una presunta firma final obtenida bajo coerción política interna.

El resultado material de todo esto será un F-16 Block 70 más moderno que el de sus vecinos, cierto. Pero el costo reputacional, institucional y diplomático de cómo se llegó a esa firma es de una magnitud que ningún cambio de bloque tecnológico compensa. Un país que gestiona así su mayor adquisición de defensa en décadas envía al mundo una señal clara respecto de la seriedad con que conduce sus asuntos estratégicos. La señal no es favorable y todos tomamos nota.




Parece que no soy el único que ve las cosas exactamente como se describen en los fragmentos de este artículo, que recomiendo a todos los colegas foro, especialmente a los peruanos, que lean en su totalidad.


Saludos cordiales.
 

Lima, abril de 2026: una dura leccion sobre cómo no hacerlo



Los hechos son conocidos y están documentados.

La Fuerza Aérea del Perú había estructurado un proceso competitivo con tres finalistas: el Rafale F4 de Dassault, el F-16 Block 70 de Lockheed Martin y el Gripen E/F de Saab. El requerimiento final se fijó en 24 unidades.

Lockheed, tras una oferta inicial de 12 cazas por 3.420 millones de dólares, habría ajustado su propuesta a 24 unidades por 3.500 millones —mientras escribimos esta columna no podemos confirmar esta información, existiendo hasta esta hora solo trascendidos de prensa-. Entre el 23 y el 27 de marzo, y nuevamente los días 8 y 9 de abril, el Ministerio de Defensa peruano sostuvo reuniones casi exclusivas con ejecutivos de Lockheed Martin.

Saab fue recibida en una sola ocasión, durante menos de una hora, el 26 de marzo. Dassault, derechamente, no fue recibida. Saab envió el 10 de abril una carta al ministro de Defensa peruano reclamando por no haber sido invitada a presentar su oferta final.

El proceso se tramitó bajo modalidad de “secreto militar”, y el propio diario La República reportó, sobre la base de fuentes ministeriales, que había primado un “criterio político” alineado con los intereses estratégicos de Estados Unidos.


Hasta ahí, el cuadro era el de un proceso de adjudicación cuestionable pero que, con matices, se acerca a lo que ocurre en otros mercados. El verdadero episodio bochornoso se desencadenó el viernes 17 de abril. Todo estaba preparado para la ceremonia de suscripción del contrato: el Convenio Marco del Programa de Compensaciones Industriales y Sociales (Offset) y el contrato de adquisición de los F-16C/D Block 70. El acto técnico se fijó para las siete de la tarde y la ceremonia oficial para las cinco, en la Base Aérea Las Palmas, en Santiago de Surco. A Lima había viajado la delegación completa de Lockheed Martin, encabezada nada menos que por Jim Taiclet, presidente y CEO global de la corporación. Estaba también el embajador de Estados Unidos, Bernie Navarro. Estaba, por supuesto, la cúpula del Ministerio de Defensa y de la FAP.


Y el presidente encargado del Perú, José María Balcázar, en vez de ir a la ceremonia, fue a una radio. En entrevista con Radio Exitosa, Balcázar anunció que suspendía la firma, argumentando que su gobierno era transitorio y que decisiones “de esta magnitud” debían quedar en manos del gobierno entrante en julio de 2026. Los asistentes a la ceremonia —incluido el CEO global de Lockheed Martin— se enteraron por radio. Por radio. Que el contrato que habían venido a firmar no se firmaría. Es difícil imaginar una escena más gráfica para ilustrar aquello que uno debe llamar derechamente un papelón. Un papelón latinoamericano de la peor calaña, de esas exhibiciones de tonteras que confirman cada uno de los estereotipos contra los cuales esta región lleva décadas intentando negar.


La reacción del embajador Navarro no se hizo esperar, y fue, por donde se la mire, desproporcionada, amenazante e impropia de la diplomacia de un país serio. Vía redes sociales, el embajador advirtió: “Si negocian de mala fe con EE.UU. y socavan los intereses estadounidenses, tengan la certeza de que como representante de la Administración Trump utilizaré todas las herramientas disponibles para proteger y promover la prosperidad y la seguridad de nuestro país y la región”.

El tono del mensaje —de un embajador a un país soberano, cualquiera sean los méritos del presidente de turno— abrió un segundo frente de tensión internacional. Al día siguiente, Balcázar respondió afirmando que evaluaría comunicarse directamente con Donald Trump, porque el embajador estaría “mal informado”. Mientras tanto, el ex primer ministro Ernesto Álvarez deslizaba públicamente la existencia de un “principio de acuerdo firmado secretamente” con Estados Unidos durante la administración anterior, de la cual él mismo formó parte.


Y entonces, hoy mismo —20 de abril, y al momento de redactar estas líneas—, comienzan a circular versiones consistentes, provenientes tanto de cuentas especializadas regionales, como de periodistas peruanos con presencia en redes —entre ellos Stefanie Medina (@una_reportera), cuyo reporte registra ya decenas de miles de visualizaciones—, indicando que el Perú habría finalmente firmado el contrato con Lockheed Martin, en privado, sin ceremonia de por medio. El trascendido sostiene que a Balcázar se le habría dado plazo hasta el mediodía para firmar, bajo advertencia de que, de no hacerlo, su gabinete renunciaría en bloque.

La escena, si se confirma en los próximos días por medios tradicionales, cierra el arco de una de las peores semanas diplomáticas que se recuerden en la región: un presidente que desaira a la firma de un contrato por radio, un embajador que responde con amenazas impropias de su investidura, y una suscripción final arrancada bajo presión política interna y externa, literalmente a contrarreloj, en un acto privado cuyas circunstancias exactas aún se están conociendo.



Perú, por contraste, ha protagonizado un proceso que combina exclusividad procedimental con un oferente, exclusión de facto de sus competidores, manejo bajo secreto militar, reversa presidencial en la hora undécima transmitida por radio, amenazas diplomáticas impropias de la investidura de un embajador, y una presunta firma final obtenida bajo coerción política interna.

El resultado material de todo esto será un F-16 Block 70 más moderno que el de sus vecinos, cierto. Pero el costo reputacional, institucional y diplomático de cómo se llegó a esa firma es de una magnitud que ningún cambio de bloque tecnológico compensa. Un país que gestiona así su mayor adquisición de defensa en décadas envía al mundo una señal clara respecto de la seriedad con que conduce sus asuntos estratégicos. La señal no es favorable y todos tomamos nota.




Parece que no soy el único que ve las cosas exactamente como se describen en los fragmentos de este artículo, que recomiendo a todos los colegas foro, especialmente a los peruanos, que lean en su totalidad.


Saludos cordiales.
¿por qué saltan tanto si el piso está parejo?

La típica arrogancia de la derecha chilena de creerse los que nos van a dar lecciones de planificación. A diferencia de todo "el floro" de este artículo, en Perú ya hay contrato para F16 BLock 70. Todo el proceso se ha conducido técnicamente y conforme al marco legal aplicable. Solo en el momento de firmar surgió esa posición infantil del Presidente que ya fue abortada.

El papelón del Presidente Balcázar corresponde exclusivamente a su responsabilidad y por recibir presiones de su Jefe de Partido Comunista, Vladimir Cerrón. Que tiene impacto en la previsibilidad del Estado Peruano? Lamentablemente sí, pero eso pasa cuando un izquierdista asume el poder en Perú o en la quebrada del diablo.

En el Perú, la compra de los F16 ha sido el resultado de un proceso pausado y ben planificado, que cuenta con el respaldo técnico de la FAP, del Consejo de Seguridad Nacional, de la Contraloría General de la República y de la Agencia de Compra de las FFAA.
 
Lo que hace el anciano, debido a su orientación política, es ensuciar la compra de los F-16 hasta que se caiga. Ya mencionó que espera la oferta sueca. Que tiene que ver Suecia? Acaso ya contactaron intermediarios suecos con él y su círculo? Qué sospechoso, no?

A ver como termina.
Saludos.
Ayer dio la orden que se tenga la máxima reserva con la firma del contrato porque quedaría como un pelmazo ante la opinión pública. Como se filtró, salió a negar, pero tranquilo, el contrato ya se firmó.

El tipo responde a las directivas de Vladimir Cerrón y juega para Sánchez en la campaña Presidencial. Hoy ha roto la neutralidad electoral diciendo al Presidente del Congreso que su candidata (Keiko Fujimori) puede ganar y que no se preocupe.
 
¿por qué saltan tanto si el piso está parejo?

La típica arrogancia de la derecha chilena de creerse los que nos van a dar lecciones de planificación. A diferencia de todo "el floro" de este artículo, en Perú ya hay contrato para F16 BLock 70. Todo el proceso se ha conducido técnicamente y conforme al marco legal aplicable. Solo en el momento de firmar surgió esa posición infantil del Presidente que ya fue abortada.

El papelón del Presidente Balcázar corresponde exclusivamente a su responsabilidad y por recibir presiones de su Jefe de Partido Comunista, Vladimir Cerrón. Que tiene impacto en la previsibilidad del Estado Peruano? Lamentablemente sí, pero eso pasa cuando un izquierdista asume el poder en Perú o en la quebrada del diablo.

En el Perú, la compra de los F16 ha sido el resultado de un proceso pausado y ben planificado, que cuenta con el respaldo técnico de la FAP, del Consejo de Seguridad Nacional, de la Contraloría General de la República y de la Agencia de Compra de las FFAA.
Parejo de que ?
Chile cuenta con 46 cazas F16, 36 de ellos con modernizacion vigente desde el 2023 al standar M6.6, más 10 F16 Block50, tanqueros de reabastecimiento, UAVs hermes 900, más 2 Awacs E3 Sentry, más Sistemas de defensa aérea de medio alcance Nasams 2, radares etc..... y por el lado de Perú no existe nada.
 
Última edición:
Consulta y por casualidad Balcazar le pidio al Gobierno de Estados Unidos que tampoco hiciera publico el supuesto "contrato" ?
Pregunto, por que Los contratos firmados por el gobierno federal de los Estados Unidos deben publicarse principalmente en sitios web centralizados de acceso público, garantizando transparencia y competencia en la contratación.
El lugar principal de publicación es:
  • SAM.gov (System for Award Management): Es la fuente oficial y centralizada donde las agencias federales publican oportunidades de contratación (pre-solicitudes), avisos de adjudicación y subcontratos. Anteriormente, FedBizOpps (FBO) cumplía esta función, pero fue integrado en SAM.gov.
  • USAspending.gov: A través de este portal se puede realizar un seguimiento de los contratos federales adjudicados, el monto, la agencia y el destinatario del contrato.
  • GSA eBuy: Utilizado específicamente para órdenes bajo los Schedules de la Administración de Servicios Generales (GSA).
  • Federal Register: Publica notificaciones de regulaciones y contratos importantes, disponible en federalregister.gov.
Y no existe informacion oficial alguna que indique la firma de contratos con Perú.
Una cuenta troll creada hoy para decir "nu hay nada"

Lástima por ti.
 
piso

Parejo de que ?
Chile cuenta con 46 cazas F16, 36 de ellos con modernizacion vigente al standar M6.6, mas 10 F16 Block50 tanqueros de reasbatecimiento, Uavs hermes 900, mas 2 Awacs E3 Sentry, Mas Sistemas de defensa aerea de medio alcance Nasam 2 y por el lado de Peru no existe nada.
Dime tu nacionalidad sin decirme tu nacionalidad.
 
¿por qué saltan tanto si el piso está parejo?

La típica arrogancia de la derecha chilena de creerse los que nos van a dar lecciones de planificación. A diferencia de todo "el floro" de este artículo, en Perú ya hay contrato para F16 BLock 70. Todo el proceso se ha conducido técnicamente y conforme al marco legal aplicable. Solo en el momento de firmar surgió esa posición infantil del Presidente que ya fue abortada.

El papelón del Presidente Balcázar corresponde exclusivamente a su responsabilidad y por recibir presiones de su Jefe de Partido Comunista, Vladimir Cerrón. Que tiene impacto en la previsibilidad del Estado Peruano? Lamentablemente sí, pero eso pasa cuando un izquierdista asume el poder en Perú o en la quebrada del diablo.

En el Perú, la compra de los F16 ha sido el resultado de un proceso pausado y ben planificado, que cuenta con el respaldo técnico de la FAP, del Consejo de Seguridad Nacional, de la Contraloría General de la República y de la Agencia de Compra de las FFAA.
Pero si el modelo de compra por parte de Perú era tan bueno que iba a ser replicado por Estados Unidos hacia otros países de igual economía.

Si los expresidentes José Jeri y Dina Boluarte firmaban el contrato (hubo cuatro oportunidades) nada de ese tipo de artículos hubiera existido.

Aquí es evidente la motivación del actual presidente, que responde a intereses políticos de izquierda, de frustrar la compra que ya tenía varios años de negociaciones. La bancada de Renovación Popular no debió impulsar la vacancia de José Jeri, creyeron que al hacerlo obtendrían apoyo popular de cara a las elecciones pero cometieron un error.

Bueno, de alguna u otra forma ya se sabrá si hubo firma o no.

Saludos.
 

HGY2oyxaAAAGaAJ
 
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