Con Zona Militar presente en el terreno, el Ejército Argentino llevó adelante en la Patagonia una de las actividades de adiestramiento operacional más relevantes del año: el Ejercicio Kekén, un despliegue de gran escala orientado a comprobar capacidades de alistamiento, movilización estratégica multimodal, sostenimiento logístico, comando y control, integración de nuevas capacidades y empleo combinado de medios terrestres, aéreos y navales en un ambiente operacional complejo.

Con presencia en los sectores vinculados a Comodoro Rivadavia, Sarmiento, Cerro Bagual y Puerto Deseado, donde el despliegue del Ejército Argentino se combinó con medios de la Fuerza Aérea Argentina y de la Armada Argentina, se desarrolló el teatro de operaciones del mismo. En ese marco, las fases finales de la actividad fueron acompañadas por el ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Presti; el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Almirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare; el jefe del Estado Mayor General del Ejército, Teniente General Oscar Santiago Zarich; el jefe del Estado Mayor General de la Armada, Almirante Juan Carlos Romay; y el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, Brigadier General Gustavo Javier Valverde.
El ejercicio, desarrollado en distintos puntos de la Patagonia argentina, tuvo como eje central la capacidad de la Fuerza Operativa del Ejército para proyectar medios desde sus asientos de paz hacia una zona alejada, concentrarlos en un ambiente exigente, sostenerlos durante la ejecución de las operaciones y preparar su posterior repliegue. Su importancia radica en que permitió observar una cadena operacional completa: alistar, transportar, desplegar, enlazar, sostener, combatir, recuperar capacidades y replegar.
Un despliegue estratégico multimodal en la Patagonia

Uno de los aspectos centrales del ejercicio fue el transporte estratégico multimodal. La maniobra comenzó con el movimiento de personal, vehículos y cargas desde distintos puntos del país hacia la zona de operaciones, combinando medios ferroviarios, automotores y aéreos. En la fase inicial se emplearon formaciones de trenes para trasladar vehículos de combate, exploración, especiales y de uso general, a lo que se sumaron marchas vehiculares y movimientos aéreos para completar la concentración de fuerzas.
Durante la exposición brindada en el terreno, las autoridades remarcaron que el ejercicio buscó comprobar la capacidad de alistamiento y apresto de la Fuerza Operativa para realizar desplazamientos a grandes distancias, apoyándose en distintos modos de transporte. El esfuerzo no estuvo concentrado solamente en la llegada de los medios a la Patagonia, sino también en la posibilidad de organizar nodos logísticos, coordinar movimientos sucesivos, sostener el flujo de personal y material, y mantener la continuidad de las operaciones una vez iniciado el ejercicio.

El dato que mejor dimensiona esa exigencia fue aportado por las propias autoridades durante la explicación del despliegue: la unidad que más se alejó de su asiento de paz recorrió aproximadamente 2.100 kilómetros para operar en la zona del ejercicio. Como referencia, se explicó que esa distancia equivale a mover una fuerza en un trayecto comparable al que separa París de Kyiv, una comparación que permite visualizar la magnitud del esfuerzo logístico asumido por el Ejército Argentino.
En esa línea, durante la exposición se remarcó que el ejercicio Kekén comenzó con los primeros movimientos de tropas hacia nodos ferroviarios. Y que su finalización efectiva se alcanza con el retorno del último hombre y su equipo a la guarnición. Esa definición permite entender la naturaleza completa de la actividad: no se trató únicamente de observar una fase táctica en el terreno, sino de poner en práctica todo el ciclo de generación, despliegue, empleo y recuperación de una fuerza.
El ejercicio en números
La escala de Kekén puede apreciarse con claridad a partir de las cifras presentadas durante la exposición en el terreno. El ejercicio involucró aproximadamente 3.200 efectivos, una magnitud equivalente a una brigada, con participación de 46 unidades del Ejército Argentino. En materia de movilidad terrestre, se empeñaron 315 vehículos, que, de ser colocados en columna, representarían una extensión aproximada de 31 kilómetros. A ello se sumaron 11 aeronaves, entre medios de ala fija y rotativa, incluyendo la participación de aviones IA-63 Pampa y un C-130H Hércules de la Fuerza Aérea Argentina, helicópteros Bell UH-1H de la Aviación de Ejército, un P-3C Orión de la Armada y así como otros medios de apoyo.

El ejercicio contempló 27 días de operación total, de los cuales 9 correspondieron a la ejecución operacional en el terreno. Ese dato resulta relevante porque permite diferenciar la maniobra visible de todo el proceso previo y posterior que hace posible su realización. En otras palabras, la fase de combate o de tiro constituye apenas una parte de una actividad mucho más amplia, cuyo peso principal está en la preparación, el movimiento, la concentración y el sostenimiento de la fuerza.
Tres fases: despliegue, ejecución y repliegue
El diseño general de Kekén se estructuró en tres fases principales: despliegue, ejecución de operaciones de combate y repliegue final de los elementos hacia sus asientos de paz. Esta secuencia permitió evaluar la capacidad del Ejército Argentino para operar en un ambiente patagónico caracterizado por grandes extensiones, condiciones climáticas cambiantes, distancias prolongadas y exigencias logísticas particulares.
La fase de despliegue incluyó el traslado de vehículos y personal hacia la zona de operaciones, con empleo de transporte ferroviario, automotor y aéreo. Posteriormente, la fase de ejecución permitió observar el empleo de fuerzas mecanizadas, blindadas, aerotransportadas, de operaciones especiales, artillería, defensa aérea, guerra electrónica, comunicaciones y medios de apoyo. Finalmente, el repliegue constituye una etapa crítica para recuperar el material, restablecer capacidades y devolver los elementos a sus lugares de asiento.

En una actividad de estas características, la capacidad de combatir no puede separarse de la capacidad de sostener. La munición, el combustible, las raciones, los repuestos, las comunicaciones, los servicios sanitarios y la recuperación de vehículos forman parte del objetivo operacional. Kekén permitió observar justamente esa integración entre maniobra táctica y sostenimiento logístico.
Sobre ese escenario, el componente terrestre, a cargo de la 3ra División de Ejército, organizó el empleo de fuerzas en tres Fuerzas de Tarea. El dispositivo incluyó una fuerza con fuerte componente blindado, una fuerza mecanizada y otra fuerza mecanizada vinculada a la IX Brigada Mecanizada, además del empleo de la IV Brigada Aerotransportada y elementos de Fuerzas Especiales para operaciones de configuración en los distintos sectores del teatro.
El ejercicio permitió adiestrar operaciones en un ambiente no lineal y en un entorno multidominio, integrando capacidades de comando, control, comunicaciones, inteligencia, vigilancia y reconocimiento. En ese marco, las autoridades hicieron hincapié en la necesidad de combinar fuerzas con estabilidad orgánica y flexibilidad operativa, de modo de conformar agrupamientos capaces de adaptarse a distintas situaciones tácticas sin perder capacidad de conducción y sostenimiento.
Operaciones convencionales, no lineales y multidominio

Durante los nueve días de ejecución operacional, las fuerzas participantes desarrollaron una serie de actividades destinadas a comprobar capacidades tácticas y operacionales. Entre ellas se destacaron acciones retardantes con Fuerzas de Tarea, operaciones no lineales, guerra electrónica a lo largo de la ejercitación, operaciones de información, vigilancia y control aéreo, defensa aérea, operaciones aerotransportadas y acciones de fuerzas especiales.
Por su parte, las operaciones aerotransportadas se desarrollaron en los sectores de Puerto Deseado, Comodoro Rivadavia y Cerro Bagual, incluyendo el lanzamiento de paracaidistas y actividades de aeromovilidad. Uno de los aspectos relevantes fue la toma y aseguramiento de un objetivo por parte de elementos de la IV Brigada Aerotransportada, seguido por un relevo mediante sobrepasaje y conexión con tropas mecanizadas y blindadas. A su vez, las operaciones de defensa aérea incorporaron sistemas antiaéreos y medios de vigilancia.
Nuevas capacidades en el terreno
Kekén también permitió observar la incorporación y empleo de medios que forman parte del proceso de modernización y recuperación de capacidades del Ejército Argentino. Entre ellos se destacaron los Vehículos de Combate Blindados a Rueda 8×8 M1126 Stryker, los tanques TAM 2C-A2, sistemas de artillería, medios de defensa aérea RBS 70, un radar 3D INVAP RPA-200M, drones y vehículos de apoyo logístico.

La presencia de estos sistemas en el terreno no solo permitió exhibir material recientemente incorporado o modernizado, sino comprobar su integración dentro de un dispositivo operacional realista y exigente.
En ese marco, la combinación de medios mecanizados y blindados con fuerzas aerotransportadas, tropas de operaciones especiales, guerra electrónica, defensa aérea y comunicaciones satelitales conformó un escenario de adiestramiento orientado a operaciones convencionales en un entorno multidominio. La ejercitación buscó así fortalecer la capacidad del Ejército Argentino para operar en condiciones complejas y con distintos niveles de integración tecnológica.
La participación de la Fuerza Aérea y de la Armada Argentina
Aunque el peso principal del ejercicio recayó sobre el Ejército Argentino, Kekén contó con una participación relevante de la Fuerza Aérea Argentina, especialmente en materia de transporte, apoyo aéreo y lanzamiento de personal. Durante la exposición se destacó el empleo de un C-130H Hércules para transporte estratégico, incluyendo el traslado de un helicóptero Bell UH-1, así como la participación de aviones IA-63 Pampa en apoyo a las operaciones.

En el marco de Kekén, la presencia de los entrenadores avanzados Pampa III estuvo vinculada al apoyo de fuego aéreo cercano, patrullas de apoyo y actividades de coordinación con las fuerzas terrestres. La participación del C-130H Hércules, por su parte, resultó clave para el transporte de tropas, cargas y apoyo al lanzamiento de paracaidistas.
La Armada Argentina también formó parte del ejercicio mediante el empleo de instalaciones y medios de apoyo. Durante la exposición en terreno se mencionó la utilización de la Base Aeronaval Almirante Zar, en Trelew, como punto de reunión y enlace de medios, así como la integración de información proveniente de un P-3C Orion, orientada a proporcionar datos en tiempo real relacionados con movimientos de embarcaciones en la zona.
La Patagonia presenta una geografía que obliga a pensar las operaciones de manera integrada. La amplitud del territorio, la proximidad relativa entre espacios terrestres, marítimos y aéreos, y la necesidad de sostener operaciones en zonas alejadas de los principales centros logísticos demandan coordinación entre fuerzas. En ese sentido, Kekén permitió comprobar no solo capacidades propias del Ejército Argentino, sino también la articulación con la Armada y la Fuerza Aérea en apoyo a una maniobra de gran escala.
El Ministro Presti a Zona Militar: “Un gran despliegue, un gran esfuerzo del Ejército Argentino”

En diálogo exclusivo con Zona Militar desde la localidad de Sarmiento, en la provincia de Chubut, el ministro de Defensa, Carlos Presti, destacó el alcance del ejercicio Kekén y el esfuerzo realizado por el personal desplegado en la Patagonia. Sus declaraciones permitieron enmarcar la actividad no solo como una ejercitación del Ejército Argentino, sino como una maniobra multimodal con participación de medios de las tres Fuerzas Armadas.
Consultado durante las etapas finales del ejercicio, Presti señaló que “Estamos viendo las etapas finales, las últimas fases del ejercicio Kekén. Un gran despliegue, un gran esfuerzo del Ejército Argentino, acompañados por la Fuerza Aérea, la Armada con distintos medios. Podemos ahora apreciar el esfuerzo de todos nuestros hombres y mujeres que conforman nuestras Fuerzas Armadas en este ejercicio multimodal que estamos realizando en nuestra querida Patagonia”.
El ejercicio Kekén dejó una conclusión central: la capacidad militar no se expresa únicamente en la disponibilidad de medios, sino en la posibilidad concreta de integrarlos, desplegarlos, sostenerlos y conducirlos en un ambiente operacional complejo. Desde la Patagonia, el Ejército Argentino buscó comprobar precisamente eso: que una fuerza pueda moverse a grandes distancias, concentrarse en una zona alejada, operar durante varios días, coordinarse con otras fuerzas y luego replegarse en condiciones.
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