En horas de la madrugada se confirmó que las Fuerzas Armadas de EE.UU. lograron rescatar exitosamente al segundo tripulante del cazabombardero F-15E Strike Eagle que había sido derribado hace unos día en Irán. Tras recuperar al piloto, las fuerzas estadounidenses ejecutaron una arriesgada y espectacular operación en territorio iraní, despliegue que se coronó con la exfiltración del oficial de sistema de armas del F-15E.

Tras el rescate inicial del piloto, las expectativas estaban puestas en los esfuerzos que realizarían las Fuerzas Armadas de EE.UU. para localizar y recuperar al oficial de sistema de armas, antes de que las Fuerzas de seguridad y armadas de Irán pudieran acordonar y reforzar su paraguas de defensa antiaérea en la zona.
Vale recordar que el pasado 3 de abril, EE.UU. confirmó el rescate de uno de los tripulantes del F-15E derribado. Sin embargo, la operación de alto riesgo, realizada a plena luz del día y en la profundidad del territorio enemigo, dejó sus marcas: al menos un A-10C Thunderbolt II resultaría destrudo, con su piloto eyectado y recuperado a salvo; dos helicópteros HH-60W Jolly Green Giant II dañados, con varios de sus tripulantes heridos por el fuego de armas portátiles iraníes; y posiblemente un drone MQ-9 Reaper derribado.
Tomando las lecciones de este primer rescate, las Fuerzas Armadas de EE.UU. habrían optado por contar con el manto protector de las horas nocturnas para volver a desplegar sus medios y personal de búsqueda y rescate de combate en Irán.

Base de avanzada en Irán
Uno de los aspectos más críticos y osado de la operación de rescate fue que las Fuerzas Armadas de EE.UU. establecieron una base de avanzada en territorio iraní, a pocas decenas de kilómetros de la ciudad de Isfahán. En esta pista improvisada aterrizaron dos aviones de operaciones especiales MC-130J Commando II, transportando personal y helicópteros MH/AH-6M Little Bird pertenecientes al 160th Special Operations Aviation Regiment, los conocidos Night Stalkers.
Desde este punto, los helicópteros fueron desplegados al punto donde se encontraba el oficial de sistema de armas del F-15E. En en transcurso del último día, el segundo tripulante del cazabombardero puso en práctica las tácticas, técnicas y procedimientos para Supervivencia, Evasión, Resistencia y Escape (SERE), impidiendo de esta manera su captura.
Inicialmente, y tras la eyección, el oficial de la Fuerza Aérea de EE.UU. logró establecer una distancia prudencial de la zona donde aterrizó, manteniéndose oculto. Habiendo establecido contacto con las Fuerzas amigas, el WSO se desplazó a una zona montañosa, donde volvió a emitir con sus dispositivos de localización. De acuerdo con lo informado por CNN, habría sido la Agencia Central de Inteligencia la que logró dar con la ubicación exacta, pasando inmediatamente la novedad a las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Con el contacto confirmado, se desplegaron los helicópteros AH/MH-6M junto con operadores especiales, así como una considerable cobertura aérea a los fines de garantizar la seguridad del tripulante de F-15E y de la fuerza de rescate.

La operación no se completó sin algunos traspiés: en la base avanzada, los MC-130J habrían sufrido daños o quedaron atascados en el terreno, lo que obligó al despliegue de una segunda oleada de aviones (posiblemente C295) para exfiltrar al personal que participó del rescate. Previamente, las tropas de operaciones especiales ejecutaron la voladura de los aviones comprometidos, lo que se saldó en la pérdida de dos MC-130J y entre dos a cuatro helicópteros MH/AH-6M Little Bird.
Por el momento, oficialmente no se han brindado detalles de la operación. Pese a las filtraciones iniciales, sería el presidente Donald Trump el primero en confirmar el éxito de la operación tras varias horas de incertidumbre.
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Imagen de portada ilustrativa. Créditos: USAF – Airman 1st Class Joseph Pick
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