Como parte del ejercicio conjunto CANDU IV, personal de la Armada Argentina y el Ejército Argentino iniciaron nuevas actividades operacionales en la franja costera comprendida entre las localidades de Las Toninas y Santa Teresita, donde efectivos efectuaron tareas de marcación y reconocimiento de playa, seguidas por un asalto aéreo con apoyo de helicópteros de la Dirección de Aviación del Ejército. La jornada se inscribió en la continuidad de las operaciones conjuntas que el Ejército Argentino, con el apoyo de medios, personal e instalaciones de la Armada Argentina y la Fuerza Aérea Argentina, viene desarrollando en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires.

Según pudo reconstruir el equipo de Zona Militar en base a las coberturas previas de otras ediciones del ejercicio CANDU IV, las prácticas realizadas en el día de la fecha estuvieron orientadas en el adiestramiento para la protección, control y recuperación de objetivos de valor estratégico mediante operaciones conjuntas e interagenciales, involucrando a las Fuerzas Armadas, Fuerzas Federales de seguridad y distintas agencias estatales. as actividades se desarrollan en un entorno multidominio —aéreo, terrestre, marítimo y de ciberdefensa—, con la participación de diversas células que integran sus capacidades en el terreno.
En esta nueva edición del CANDU IV, uno de los blancos de alto valor estratégico definidos es la estación de cables submarinos ubicada en Las Toninas, considerada un punto neurálgico para las comunicaciones nacionales. Este objetivo se incorpora a otros que ya fueron contemplados en ejercicios anteriores, entre ellos el Complejo Nuclear Atucha, la Central Nuclear Embalse, el Centro Espacial Teófilo Tabanera, FM Río Tercero y diversos complejos hidroeléctricos en Córdoba.


En ese contexto, según se pudo observar a lo largo de la jornada, la Agrupación de Buzos Tácticos (APBT) y la Agrupación de Comandos Anfibios (APCA) de la Armada Argentina, con apoyo del patrullero oceánico ARA Cordero (P-54), llevaron adelante una serie de ejercitaciones acordes a las capacidades y tareas específicas que caracterizan a estas unidades de operaciones especiales. Entre ellas se incluyeron tareas de exploración de playa mediante buceo, así como también despeje y marcado de la misma, durante las cuales el personal analizó en detalle las condiciones del terreno, y la presencia de cualquier obstáculo que interfiera con la operación para poder garantizar la seguridad y viabilidad de las fases posteriores.
Concluida la etapa del personal de la Armada Argentina, el protagonismo pasó al Ejército Argentino, que ejecutó un asalto sobre una zona previamente reconocida. La operación contó con el apoyo de la Dirección de Aviación de Ejército, cuyos medios aéreos incluyeron tres Bell UH-1H Huey II pertenecientes al Batallón de Helicópteros de Asalto 601 y un Agusta Bell AB-206 B1 del Escuadrón de Aviación de Exploración y Ataque 602. Los mismos fueron empleados no solo para realizar fast rope en el objetivo designado, sino que también recibieron apoyo del AB-206 B1, proporcionando un conjunto de capacidades de transporte, asalto y reconocimiento.

Tal como se evidenció en jornadas anteriores del CANDU IV —que incluyó asaltos aerotransportados y lanzamientos de paracaidistas con el apoyo de un Hércules C-130H de la Fuerza Aérea Argentina—, el componente aéreo se ha consolidado como uno de los ejes centrales del ejercicio.
Por su parte, no debe dejarse de lado que IV Brigada Aerotransportada y el Grupo de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea ejecutaron un lanzamiento de apertura automática sobre la base de la Armada Argentina a través del empleo del Hércules C-130H TC-64 de la I Brigada Aérea El Palomar.
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