
A casi un año del anuncio del F-47 como futuro avión de combate de la Fuerza Aérea, la Armada de EE.UU. ha deslizado que la selección de su futuro caza de sexta generación F/A-XX sería anunciada próximamente, lo que permitiría que el programa salga de una etapa de suspenso en la que se encuentra desde hace meses. Según reportan medios especializados estadounidenses, la decisión final sobre el diseño de esta nueva plataforma sería tomada durante el próximo mes de agosto, lo que se desprende de recientes declaraciones emitidas por importantes autoridades de la fuerza.
Una de las principales voces en referirse a ello ha sido la del actual Jefe de Operaciones Navales, el almirante Daryl Caudle, quién en el marco de la exposición Sea-Air-Space 2026 manifestaba: “Uno de los desafíos que estamos viendo es que nuestros competidores no solo están mejorando su capacidad antiaérea, ya sea aire-aire o superficie-aire, sino que el menor costo de acceso a armas muy capaces también está generando más actores en el campo donde se requiere ese nivel de sigilo y tecnología. Así que no se trata de la necesidad de un adversario de igual nivel. Se trata simplemente de tener una aeronave que pueda operar con un nivel de incertidumbre y con un nivel de riesgo aceptable.”

Ya en ocasiones previas, el propio almirante Caudle había destacado que la Armada de EE.UU. necesitaría acelerar el paso a la hora de desarrollar el F/A-XX, teniendo en cuenta el aumento de las tensiones en el mundo y la imperiosa necesidad de contar con medios mas capaces para hacerles frente. Acorde es recogido por el medio The Warzone, dicha cuestión fue tema de frecuentes conversaciones entre las autoridades navales y el Subsecretario de Guerra, Steve Feinberg, al igual que la adquisición de sistemas no tripulados complementarios para poder conformar un poder aéreo completamente renovado. Un ejemplo ilustrativo de esto último yace en los drones MQ-25 Stingray, un sistema desarrollado por Boeing para mejorar las capacidades de reabastecimiento actuales de las alas embarcadas de los portaaviones estadounidenses.
Por otra parte, fue confirmado una vez mas que el programa F/A-XX de la Armada de EE.UU. tiene a día de hoy a dos empresas buscando posicionar a su diseño, a saber: la mencionada Boeing, que también será la que fabrique los F-47, y Northrop Grumman. Sin embargo, a pesar de encontrarse en esta etapa avanzada de selección, la institución y el Pentágono anteriormente habían refrenado sus expectativas respecto de una decisión en el corto plazo, argumentando dudas respecto de la capacidad industrial existente para que el país se embarque en dos proyectos de gran magnitud que brinden cazas de sexta generación diferentes a la Fuerza Aérea y a la propia Armada; esto a la par que se sostienen capacidades industriales para las plataformas ya existentes.
Sobre ello el almirante Caudle afirmaba: “Tenemos muchos fuselajes en producción. Tenemos el programa del F-35. Tenemos el programa del F-47. Además, seguimos construyendo el F/A-18 Super Hornet (…) se están fabricando muchos aviones. La Fuerza Aérea tiene mucha demanda de estos sistemas. La Armada también (…) Uno de los contratistas que fabricaría este avión para nosotros se encuentra en una situación en la que no puede entregarlo en el plazo que necesitamos. Así que, en esta decisión, se aplicó una mentalidad de verificar dos veces antes de decidir.“
Es menester considerar en este punto, que esta no sería la primera ocasión en la que dicha fuerza afirma estar cerca de avanzar en la selección del diseño del que será su F/A-XX sin haber resuelto del todo estos desafíos relacionados a la capacidad industrial, problema mas amplio dentro de los EE.UU. que también afecta a otros tipos de programas. Durante la segunda mitad del año pasado, fuentes de la Armada estadounidense habían deslizado que ya estaban a la espera de firmar el contrato con alguno de los dos fabricantes, e incluso existieron reportes que afirmaban que el Secretario de Guerra (Pete Hegseth) ya había dado su visto bueno para avanzar; lo que hasta el momento no ha ocurrido.
Tal es así, que el legislativo estadounidense ha realizado esfuerzos para que la Armada de EE.UU. reciba un impulso presupuestario que le permitiera seguir dando pasos hacia adelante en el programa F/A-XX, con informes actuales que estiman estos fondos en unos 1.690 millones de dólares. Se trata de un impulso considerablemente mayor al que representan los 74 millones pedidos por la institución en su solicitud presupuestaria para el año fiscal 2026, al igual que los 140 millones que se pedirían para el próximo ciclo; cantidades bajas en función de las dudas antes citadas. A modo comparativo con el programa F-47, los analistas señalan que este último programa recibiría cerca de 5.000 millones adicionales durante el año fiscal 2027, lo que permite dar cuenta de una priorización del caza que equipará a la Fuerza Aérea.
Mas allá de la cuestión de los fondos, cabe destacar también que tanto la Armada estadounidense como las dos empresas que compiten por el contrato del F/A-XX aún no brindan precisiones de cuáles serán sus capacidades, tales como su carga útil, su alcance y velocidad, junto a otros factores de relevancia. Hasta el momento, tanto Boeing como Northrop Grumman únicamente han develado imágenes en las que puede observarse sus respectivos diseños conceptuales, denotándose en el primer caso las similitudes existentes con el modelo F-47. Durante el día de ayer, Northrop Grumman también publicó un video corto en el que también se mostro un render de su candidato en la cubierta de un portaaviones, aunque fue acompañado de frases tales como “a sea change is coming” y no de precisiones técnicas.
Si seguimos nuevamente lo expresado por el almirante Caudle: “Realizamos un seguimiento muy minucioso, sometemos el sistema a pruebas extremas y evaluamos la amenaza con una trayectoria prevista para determinar si los diseños existentes que hemos visto seguirán siendo suficientes para contrarrestarla.” En un fragmento posterior, señaló que para que ello ocurra, la velocidad en el desarrollo y las entregas sería uno de los factores clave a considerar.
Finalmente, no puede dejar de considerar que mientras los cazas de sexta generación estadounidenses avanzan con dificultades y demoras, desde China se han dado pasos importantes en el desarrollo de sus propias plataformas. Como hemos reportado en ocasiones previas, el principal competidor geopolítico de Washington ya ha realizado vuelos de prueba con el enigmático caza J-50 (también denominado en ocasiones como J-XD o JCDS) diseñado por Shenyang, lo que fue capturado en imágenes por observadores locales. Si bien no existe confirmación oficial respecto de en que etapa de desarrollo se encuentra el prototipo en cuestión, ello también ha de considerarse junto al caso del cazabombardero J-36 de Chengdu, lo que en parte explica lo dicho por Caudle respecto de la velocidad como factor clave.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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