La guerra en Medio Oriente entre EE.UU., Israel e Irán ha entrado en su primera semana con una rápida escalada militar que ya involucra ataques directos, despliegues de fuerzas en varios países y acciones defensivas de aliados regionales y europeos. El conflicto, iniciado tras el lanzamiento de la operación militar estadounidense e israelí contra objetivos iraníes, se ha extendido rápidamente a distintos frentes y ha comenzado a afectar el equilibrio estratégico en la región.

Operaciones en Irán
Durante los primeros días del conflicto, las Fuerzas Armadas de EE.UU. ampliaron el alcance de sus operaciones más allá del territorio iraní, atacando unidades navales de la Armada de la República Islámica de Irán en aguas internacionales. Estas acciones se produjeron en el marco de la operación Epic Fury, que busca debilitar la infraestructura militar iraní y reducir sus capacidades ofensivas.
Uno de los episodios más significativos ocurrió cuando un submarino de ataque de propulsión nuclear clase Los Angeles de la Armada de EE.UU. hundió una fragata iraní en el océano Índico con un torpedo MK 48. La embarcación atacada fue identificada como IRIS Dena, perteneciente a la clase Moudge de la Armada iraní.
El incidente marcó un hecho inusual en la historia militar contemporánea, ya que se trata de la primera ocasión desde el final de la Segunda Guerra Mundial en la que un submarino estadounidense hunde un buque enemigo en combate directo, tal como indicó el Secretario de Guerra, Pete Hegseth. En el ámbito occidental, un episodio comparable no se registraba desde el hundimiento del crucero argentino ARA General Belgrano por el submarino británico HMS Conqueror durante la Guerra de las Malvinas en 1982.
En paralelo, las fuerzas estadounidenses también confirmaron un ataque contra el buque portadrones iraní IRIS Shahid Bagheri, perteneciente a la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGCN). Según información difundida por el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), la nave recibió al menos dos impactos que provocaron un incendio a bordo.
Un video difundido por CENTCOM muestra al buque detenido en el momento del ataque, mientras las explosiones generan fuego en la cubierta. En las imágenes no se observan aeronaves ni drones desplegados en el momento del impacto, y hasta ahora no se han difundido detalles sobre posibles daños estructurales o víctimas.
En el plano aéreo, la Fuerza Aérea de Israel (IAF) confirmó un hecho sin precedentes en su historial operativo al informar que uno de sus cazas furtivos F-35I “Adir” derribó a un avión iraní Yak-130. La aeronave destruida era un entrenador avanzado con capacidad de ataque ligero que había sido transferido a Irán por Rusia meses antes del conflicto.
De acuerdo con las autoridades israelíes, este episodio representa el primer derribo aire-aire confirmado de una aeronave tripulada realizado por un F-35 israelí. El hecho se produjo en el marco de la campaña aérea conjunta que EE.UU. e Israel mantienen contra infraestructuras militares iraníes.

Operaciones en El Líbano
La guerra también ha comenzado a extenderse a otros escenarios regionales, incluyendo el Líbano, donde Israel ha intensificado su campaña aérea contra posiciones vinculadas a Hezbollah. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) indicaron que han atacado lanzadores de misiles, centros de mando e instalaciones de almacenamiento de armas en varias ciudades del país.
Según datos oficiales israelíes, desde el inicio del conflicto se han realizado más de 27 oleadas de ataques contra el área de Dahieh, al sur de Beirut, considerada un bastión de Hezbollah. Además, las operaciones se han extendido a ciudades como Trípoli y Sidón, así como a localidades del valle de la Becá.
Las autoridades israelíes también confirmaron ataques contra edificios residenciales en Beirut que, según indicaron, albergaban infraestructura de Hezbollah y depósitos de drones. Previamente, Israel había emitido alertas de evacuación en amplias zonas del sur del Líbano y en sectores de la capital.

Acciones defensivas complementarias de los aliados de EE.UU.
Mientras tanto, países aliados de EE.UU. y socios regionales han comenzado a reforzar sus sistemas de defensa ante la posibilidad de ataques iraníes. El Ministerio de Defensa de Qatar informó que su fuerza aérea derribó dos bombarderos Sukhoi Su-24 iraníes que se aproximaban al espacio aéreo del país.
Posteriormente, salió a la luz que fue un F-15QA Ababil de la Fuerza Aérea de Qatar el que interceptó a los Su-24 y entabló combate aire-aire, logrando derribar ambas aeronaves. Los aviones iraníes cayeron posteriormente en aguas territoriales de Qatar, mientras que el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores qatarí, Majed al-Ansari, informó que se inició una operación de búsqueda para localizar a las tripulaciones.
Además de los aviones, Qatar reportó la interceptación de siete misiles balísticos y cinco drones dirigidos hacia distintas áreas del país. Las autoridades indicaron que las interceptaciones fueron realizadas por la Fuerza Aérea del Emir de Qatar (QEAF) en coordinación con las fuerzas navales y otros organismos de defensa.

En el Mediterráneo oriental, el Reino Unido decidió reforzar su presencia militar tras registrarse ataques iraníes contra la isla de Chipre. Londres anunció el despliegue del destructor HMS Dragon, un buque de defensa aérea de la clase Tipo 45 equipado para detectar e interceptar misiles y drones. A este despliegue se suma a la presencia de cazas F-35B y Eurofighter Typhoon de la Real Fuerza Aérea británica (RAF) en la base aérea de Akrotiri, una instalación estratégica ubicada en Chipre que funciona como plataforma para operaciones militares británicas en Medio Oriente.
Adicionalmente, el jueves 5, el Reino Unido a través de un comunicado del Ministerio de Defensa, indicó que enviaría más cazas Eurofighter Typhoon a Qatar, para salvaguardar los “intereses británicos en la región”.

Otros países europeos también han comenzado a movilizar fuerzas hacia la región. España confirmó el despliegue de la fragata “Cristóbal Colón” F-105, y por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron, tras haber afirmado que “la República Islámica de Irán lleva la responsabilidad principal de esta situación”, al referirse a la escalada militar y al desarrollo de capacidades balísticas y nucleares por parte de Teherán, indicó que su país enviaría al grupo de ataque del portaaviones nuclear francés “Charles de Gaulle” al Mediterráneo oriental.
Tanto la fragata española como el grupo de ataque del portaaviones francés, ya están integrados desde el pasado martes 3 de marzo en el Mar Báltico, dado que que la F-105 estaba desempeñando su rol en el ejercicio SteadFast Dart 2026, mientras que el portaaviones Charles de Gaulle, se encontraba en Suecia.
Sucesos que podrían escalar aún más el conflicto
En paralelo, el conflicto ha comenzado a generar incidentes fuera del teatro principal de operaciones. El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, acusó a Irán de cometer un “acto terrorista” tras un ataque con drones contra la exclave de Najichiván, que dejó al menos cuatro personas heridas.
Según las autoridades azerbaiyanas, uno de los drones impactó en el edificio terminal del aeropuerto internacional de la región y otro cayó cerca de una escuela. El gobierno de Azerbaiyán exigió una explicación formal a Teherán y advirtió que los ataques “no quedarán sin respuesta”.
Otro episodio que refleja la ampliación del conflicto ocurrió cuando Turquía interceptó un misil balístico lanzado desde territorio iraní que se dirigía hacia su espacio aéreo. El proyectil fue destruido por sistemas de defensa aérea de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desplegados en el Mediterráneo oriental.
Las autoridades turcas indicaron que el misil sobrevoló Irak y Siria antes de ser interceptado y confirmaron que fragmentos del proyectil cayeron en la provincia de Hatay. Un portavoz de la OTAN declaró que la alianza “se mantiene firmemente junto a todos sus aliados”, mientras Ankara evalúa los próximos pasos diplomáticos y militares ante la creciente escalada regional.

A diferencia del caso azerí, Turquía pertenece a la OTAN, por lo que un ataque contra un miembro, es considerado un ataque a todos. ¿Esto qué quiere decir? Que en caso de que Turquía se vea amenazada por los ataques con drones y misiles iraníes, podría invocar el artículo 4 de la Alianza Atlántica, y todos los demás miembros (EE.UU., Canadá y casi toda Europa) se vería en la obligación de tomar acciones ofensivas, más que defensivas, para salvaguardar la integridad territorial de Turquía.
Por eso, si bien el caso azerí podría implicar que éste también se sume a la guerra contra Irán, el caso turco podría escalar exponencialmente el conflicto, llegando a un punto de guerra intercontinental.
Impacto económico
A pesar de la presión de China hacia el régimen de Irán por no cerrar el estrecho de Ormuz, por este ha dejado de circular los buques petroleros y que transportan el Gas Natural Licuado (GNL). ¿Qué impacto puede tener esta situación a la economía global? Pues, dado que la principal fuente de energía de la humanidad sigue siendo los hidrocarburos, debemos tener en cuenta el precio de estos para analizar su posterior impacto en todas las industrias.

En la última semana, el precio del barril de petroleo “brent” ha aumentado un 15% (subiendo USD10 más por barril) en la última semana. Pero si vemos la evolución en el último mes, es decir, desde que EE.UU. anunció el envío de sus portaaviones a la zona en conflicto, el aunmento es más notorio: incrementándose el precio del brent casi un 30%, es decir pasando de los USD 67 a los USD 87 por barril.
La principal potencia afectada sobre este cierre es China. Dado que, el 35,9% del petróleo y gas que China importa para alimentar a su industria proviene del Golfo Pérsico, por lo que los buques petroleros inevitablemente deben transitar por el Estrecho de Ormuz. Sus socios impactados son: Arabia Saudita (USD 45,3 mil millones – 10,2%), Irak (USD 33,8 mil millones – 7,6%), Emiratos Árabes Unidos (USD 28,6 mil millones – 6,5%), Omán (USD 22,8 mil millones – 5,1%), Qatar (USD 17 mil millones – 3,8%) y Kuwait (USD 11,8 mil millones – 2,6%).
En caso de que, este conflicto se porlongue por mucho más tiempo, la economía china quizas pase a depender mucho más de la energía rusa y brasileña. Lo que afianzaría aún más los lazos comerciales y económicos entre los BRICS.
*Imágenes a modo ilustrativo.
*Datos sobre socios comerciales de China en el Golfo Pérsico obtenido de Trade Map.
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