Tras completar a principios de 2024 la modernización al Block 70 de 139 aeronaves, la Fuerza Aérea de Taiwán continúa avanzando en el fortalecimiento de las capacidades de combate de sus cazas F-16. El hito más reciente fue la confirmación de que Lockheed Martin equipará a los Fighting Falcon con nuevos sistemas de búsqueda y seguimiento por infrarrojos (IRST) Legion-ES —también denominados IRST21—, a través de un contrato valuado en US$ 328,5 millones y englobado dentro del Programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS) de Estados Unidos.

F-16 – Fuerza Aérea de Taiwán

Siguiendo la actualidad de la Fuerza Aérea de Taiwán y posando la atención en su importante flota de cazas F-16, la institución ha venido trabajando e impulsando de forma paralela dos programas. El primero, cuya finalización fue anunciada en febrero de 2024, consistió en la modernización al Block 70 de sus F-16A/B. Si bien el programa “Peace Phoenix Rising” comprendía la actualización de 144 ejemplares, en una operación valuada en US$ 4.500 millones, el número final fue de 139 unidades debido a accidentes y pérdidas operacionales de aeronaves.

El segundo programa, que viene reportando demoras sostenidas y que aún, a pesar de la presentación oficial del primer avión, no registra entregas, es la provisión de 66 nuevos cazas F-16 Block 70 fabricados por Lockheed Martin en su planta de Greenville. Los últimos reportes emanados por mandos de la Fuerza Aérea taiwanesa señalaron que la firma estadounidense avanza en sus esfuerzos para completar durante 2026 la entrega de los primeros aviones de combate Viper.

F-16V Harpoon
F-16V de la Fuerza Aérea de Taiwán – Créditos: Patrick Aventurier

Regresando a lo reportado el 2 de febrero, Lockheed Martin anunció la adjudicación del contrato de producción para equipar a los cazas F-16 taiwaneses con nuevos sistemas de búsqueda y seguimiento por infrarrojos (IRST) Legion-ES. Esta operación tiene como antecedente la autorización emanada por el Departamento de Estado en 2023, mediante la cual se había autorizado la posible venta de un número no determinado de sistemas por un valor de US$ 500 millones, por lo cual es presumible que el gobierno de Taiwán haya optado por un menor número de unidades.

En cuanto al sistema, desde la firma lo presentan como “… un sistema pasivo de detección a larga distancia. IRST21 utiliza tecnología de búsqueda y seguimiento infrarrojo para detectar y rastrear amenazas en el aire con precisión propia de las armas, lo que aumenta el tiempo de reacción del piloto y mejora la capacidad de supervivencia”.

IRST21 equipando a un caza F-16 Block 70 – Lockheed Martin

Añadiendo, en cuanto a sus plataformas compatibles —entre las cuales se listan aeronaves tripuladas y no tripuladas—, que su diseño compacto “… permite que IRST21 se integre de diversas formas. En el F/A-18E/F, IRST21 se monta en la sección frontal del depósito central de combustible. También se está desarrollando un sistema de sensores montado en pod con IRST21 que podrá ser transportado en una amplia gama de plataformas, incluyendo el F-15C y el F-16”.

A su vez, debe destacarse que la inclusión de esta clase de sistemas, presentes en los más modernos cazas de quinta generación, se ha convertido, frente a la proliferación de aeronaves furtivas, en un equipamiento mandatorio para incrementar la conciencia situacional de la aeronave y su piloto.

Para el caso de aviones de generaciones previas, sistemas como el IRST21 les permiten incorporar estas capacidades, las cuales son vitales para operar en entornos altamente disputados y saturados de señales electromagnéticas por la presencia de múltiples sistemas de defensa aérea y de guerra electrónica.

Además de sus capacidades pasivas de detección gracias a su sensor infrarrojo de onda larga, el sistema puede apoyar la guía de misiles aire-aire de largo alcance del tipo BVR.

Lo mencionado previamente, y de cara a su próxima provisión a la Fuerza Aérea de Taiwán, no es un dato menor frente a las amenazas que debería enfrentar en un potencial conflicto contra China, donde es sabido que el Ejército Popular de Liberación, a través de su Armada y Fuerza Aérea, está incorporando un número cada vez mayor de aeronaves furtivas de quinta generación, como es el caso de los J-20 y, más recientemente, de los J-35. Estos últimos cuentan con una versión embarcada específica para operar desde el nuevo portaaviones Fujian y sus sucesores actualmente en construcción.

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