Aviones de ataque A-10C Thunderbolt II de la Fuerza Aérea de EE.UU. realizaron recientemente una series de ejercitaciones que tuvieron como fin la práctica de operaciones de apoyo aéreo cercano a buques de la Armada que navegan en aguas del Golfo Pérsico. En esta ocasión, los “Warthog” del 476to Grupo de Ataque trabajaron en conjunto con el buque de combate litoral USS Santa Barbara LCS 32, ambos desplegados en apoyo a las actividades del Comando Central norteamericano.

Gracias a una serie de imágenes difundidas por la Armada de EE.UU., se aprecia parte de la actividad realizada entre los A-10C de la Fuerza Aérea y el buque de la Armada de EE.UU., incluido un vuelo rasante que podría ser parte de una corrida de tiro contra objetivos marítimos.
Esta no es la primera vez que los aviones de ataque Thunderbolt II se ejercitan con buques de la Armada de EE.UU., adiestramiento que ya se ha apreciado en otras ocasiones, incluido con submarinos nucleares. La autonomía, maniobrabilidad y capacidades del A-10C Thunderbolt II lo convierten en una plataforma aérea ideal para lidiar con la creciente amenaza de drones navales, los cuales vienen mostrando su eficacia en distintos conflictos.
Los sistemas navales no tripulados han ganado notable relevancia por los resultados obtenidos en el Mar Negro, por ejemplo, teatro en el cual las Fuerzas Armadas de Ucrania han logrado imponerse a la Flota Rusa gracias al uso intensivo y eficaz de drones navales. Estos sistemas se han anotado un sinnúmero de victorias, tanto navales como aéreas, al punto tal de arrebatar el control del Mar Negro y obligar a buscar refugio a los buques rusos en puertos alejados y protegidos.

En menor medida, las fuerzas hutíes en Yemen también han empleado drones de ataque en aguas del Mar Rojo. En este caso, los objetivos han sido buques mercantes y petroleros, los cuales usualmente han sido atacados en el Estrecho de Bab el-Mandeb. A las condiciones de aguas restringidas que se encuentran en el Mar Negro y Golfo de Adén, se le suma este cuello de botella natural que ha sido aprovechado por los hutíes para realizar sus ataques con drones navales, aéreos y misiles de todo tipo.
Amenaza iraní
La reciente práctica entre el USS Santa Barbara y los aviones de ataque A-10C Thunderbolt II de la Fuerza Aérea puede ser parte de las previsiones que las Fuerzas Armadas de EE.UU. están tomando ante una posible ofensiva contra Irán. Un detalle de gran importancia es que las Fuerzas de Teherán han desarrollado y perfeccionado una amplia familia de sistemas no tripulados, así como el uso de embarcaciones ligeras de ataque, todos ellos potenciales amenazas para los buques estadounidenses que navegan en el Golfo Pérsico.

Pese a que los distintos buques de la Armada de EE.UU. cuentan con sus sistemas defensivos anti-superficie, estas unidades pueden verse envueltas en ataques de saturación, por lo que será necesario contar con medios de apoyo. Llegada esta instancia, los A-10C Thunderbolt II pueden convertirse en jugadores vitales gracias a sus performances y capacidades.
En lo que refiere a capacidad ofensiva, los Warthog no solo ofrecen su ya mítico cañón GAU-8 Avenger de 30mm, sino que también pueden operar una amplia variedad de armamento guiado. Esto incluye desde misiles aire-aire AIM-9M Sidewinder a misiles aire-superficie de la familia AGM-65 Maverick.
Sin embargo, la principal herramienta del A-10C Thunderbolt II contra drones serán los cohetes guiados por láser AGR-20 APKWS II, lo cuales representan una notable mejora gracias a su bajo costo y a la posibilidad de llevar hasta siete proyectiles en cada lanzador LAU-131.

Ante la creciente tensión en Medio Oriente, y el constante refuerzo de medios militares de EE.UU. en la región, la posibilidad de que los A-10C Thunderbolt II entren en combate como cazadores de drones se acrecienta con el paso de los días. Rol que no solo podría darse contra sistemas aéreos, sino también navales.
Imagen de portada: US Navy – Mass Communication Specialist 2nd Class Iain Page
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