Desde la Base Naval de Talcahuano zarpó el buque multipropósito “Sargento Aldea” de la Armada de Chile, dando continuidad a la denominada “Operación Soberanía”, uno de los despliegues logísticos y estratégicos más relevantes de los últimos años en el continente antártico. La operación se enmarca en la conmemoración de los 80 años de presencia efectiva de Chile en la Antártica, consolidando una política de Estado que trasciende gobiernos y coyunturas.

La ceremonia de despedida contó con la presencia de las máximas autoridades civiles y navales del país, reflejando la importancia estratégica que tiene este despliegue para la defensa, la soberanía y la proyección geopolítica nacional en el extremo sur del continente americano.
El zarpe del “Sargento Aldea” no es una navegación más. Se trata de una operación compleja que combina logística militar, infraestructura crítica, presencia estatal y proyección geopolítica en uno de los territorios más sensibles del planeta. El buque transporta material esencial para la construcción de un nuevo muelle en Bahía Fildes y para la recuperación de la pista del aeródromo Teniente Marsh, dos infraestructuras clave para la conectividad antártica.
Estas obras, ejecutadas por el Ministerio de Obras Públicas con apoyo logístico de la Armada, permitirán mejorar la capacidad de recepción de medios navales y aéreos, optimizando el flujo de personal, suministros y operaciones científicas, tanto nacionales como internacionales.
La Antártica como eje geopolítico
En el actual escenario internacional, la Antártica ha dejado de ser únicamente un espacio científico para convertirse en un territorio de interés estratégico global. Potencias y actores regionales incrementan su presencia bajo el alero del Tratado Antártico, conscientes del valor geopolítico, científico y logístico del continente blanco.
En ese contexto, Chile se posiciona como uno de los principales operadores antárticos del mundo, con Punta Arenas como hub logístico natural y la Armada como pilar fundamental del sistema. La “Operación Soberanía” busca precisamente asentar, ratificar y profundizar la presencia efectiva del Estado, reforzando el principio básico del derecho internacional: la soberanía se ejerce con presencia permanente y capacidad operativa.
El “Sargento Aldea”, principal buque multipropósito de la Armada de Chile, cumple un rol clave en esta estrategia. Su capacidad para transportar carga pesada, personal, vehículos y medios logísticos lo convierte en una plataforma esencial para operaciones en zonas austales y antárticas, donde las condiciones climáticas y geográficas exigen medios robustos y tripulaciones altamente especializadas.
Durante su navegación, el buque prestará apoyo directo a las bases antárticas, fortaleciendo la continuidad operativa, un elemento central para sostener la presencia nacional durante todo el año.
Uno de los aspectos más relevantes del despliegue es el equilibrio entre operación militar, protección ambiental y cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por Chile en la Antártica. La Armada actúa no solo como operador logístico, sino también como garante del respeto al frágil ecosistema antártico, integrando estándares ambientales en cada fase de la operación.
Este enfoque refuerza la imagen de Chile como un actor responsable, serio y comprometido, capaz de conjugar soberanía, ciencia y protección ambiental en un territorio de alta sensibilidad internacional.
Proyección de largo plazo
La “Operación Soberanía” se inscribe en una visión estratégica de largo plazo, donde la inversión en infraestructura antártica no responde a una urgencia inmediata, sino a la necesidad de anticiparse a los desafíos futuros. En un mundo marcado por la competencia geopolítica, el cambio climático y la creciente importancia de las rutas australes, la Antártica adquiere un valor cada vez mayor.
Desde esta perspectiva, el despliegue del “Sargento Aldea” representa más que una misión logística: es una señal clara de continuidad estratégica, donde el Estado reafirma su voluntad de mantener y fortalecer su rol como país marítimo, antártico y tricontinental.
Tras su zarpe desde Talcahuano, el buque recalará en Punta Arenas, para luego continuar su navegación hacia la Antártica en los próximos días. Allí, su tripulación desarrollará labores fundamentales para el sostenimiento de las bases nacionales y el avance de las obras proyectadas.
Con este despliegue, Chile reafirma que la Antártica no es un espacio periférico, sino un eje central de su estrategia nacional, donde la defensa, la ciencia y la soberanía convergen bajo una mirada de Estado.
Tal vez te interese Es botada la primera barcaza de desembarco del Proyecto Escotillón IV de la Armada de Chile






