La batalla de Kadesh nos muestra en la actualidad como Siria, desde siempre por sus ricos recursos económicos y su situación estratégica como punto de encuentro de todas las rutas de la región fue y es actualmente, la zona más deseada por las potencias.

Esta batalla tiene el honor de ser la primera en la historia que puede ser reconstruida gracias a los numerosos documentos existentes, tanto egipcios como hititas, fue una batalla entre Muwatalli de Hatti y sus aliados frente a Ramsés II de Egipto y debemos encuadrarla en los numerosos enfrentamientos que las grandes potencias llevarán a cabo por el control de Siria a lo largo de los siglos XIV y XIII a.C. La ciudad de Kadesh, a orillas del Orontes, era de vital importancia en el eje de comunicaciones egipcio por lo que su posesión era crucial para los intereses del faraón. El control de Kadesh y su entorno será el motivo del enfrentamiento entre hititas y egipcios.

Los hititas, si bien olvidados en nuestros registros históricos hasta hace poco, consolidaron un Reino poderoso y heterogéneo sobre gran parte de la antigua Anatolia y Siria septentrional (siglos XVII-XIII a. C.), hasta su desaparición alrededor del 1200 a. C.  Su historia político-militar del final de la Edad del Bronce nos permite ver un Reino que se convierte en una gran potencia y disputa, en igualdad de condiciones, la hegemonía del Oriente Próximo a otros poderes contemporáneos (fuesen los hurritas de Mitanni, el Egipto de la Dinastía XVIII o el Reino Medio Asirio), los abundantes textos de sus archivos también nos la presentan como una civilización rica y compleja culturalmente.

La batalla de Kadesh o Cadesh, aconteció en el año 1274 a.C. en tierras de la actual Siria, enfrentando al ejército de Ramsés II con una coalición de pueblos encabezada por el rey hitita Muwatalli. A pesar de que conocemos otras batallas anteriores, la batalla de Kadesh constituye el primer enfrentamiento bélico cuyas tácticas se encuentran documentadas.

“Su Majestad se puso en marcha hacia el norte con su infantería y sus carros y, tras una salida sin problemas […], Su Majestad, fuerte como [el dios de la guerra] Montu cuando avanza, atraviesa la fortaleza de Silé.” Así describe Ramsés II su salida de Egipto, rumbo a la ciudad de Kadesh, donde se enfrentará a las fuerzas hititas del rey Muwattali. Tras un difícil combate, Ramsés se vio obligado a retirar su ejército. Sin embargo, a su regreso ideó una espectacular propaganda que convirtió la batalla en el acontecimiento más trascendente de su largo reinado,

La decisión de Ramsés de reemprender las campañas en Asia, se debe probablemente a seguir la estela expansionista de su padre. Ramsés II se internó en Oriente Próximo para asegurar las posesiones del Imperio egipcio. La autoridad egipcia se basaba en la relación de vasallaje de los numerosos principados y reinos, que prometían obediencia al faraón.

No existió una verdadera ocupación del territorio, sino más bien un control administrativo desde guarniciones estratégicamente ubicadas. Un cuerpo de funcionarios gestionaba los asuntos económicos y vigilaba el pago de tributos. la importancia estratégica de rutas comerciales, áreas agrícolas y puertos hacía del equilibrio de poderes en la región algo sumamente frágil.

Los acuerdos diplomáticos, característicos en las relaciones de la época, dejaban paso a menudo a conflictos armados e iba a desembocar antes o después en un enfrentamiento con Hatti, que se encontraba en plena expansión hacia el sur. La primera campaña tuvo lugar en el año 4 del reinado del joven rey, en 1273 a. C.

Además de asegurarse los principales puertos, su gran objetivo era la conquista del estratégico país de Amurru, entonces importante aliado de los hititas. El ataque tuvo éxito y su gobernante se pasó al bando egipcio. Pero esta deserción comportaba serias consecuencias, puesto que, al romper la alianza que había firmado con el rey hitita Muwattali, proporcionaba a este el pretexto definitivo para una guerra abierta contra el faraón.

Hasta entonces el reino de Hatti se había mantenido en una relativa calma en el terreno internacional, debido a graves problemas internos y a las consecuencias de una terrible peste que diezmó seriamente sus fuerzas. Como se ve. egipcios e hititas eran ya pueblos rivales desde hacía siglos antes de esta batalla, rivalidad que adquirió especial relevancia durante el mandato como faraón de Ajenatón (1352-1336 a.C.).

En este momento los hititas consiguieron anexionarse varias ciudades sirias que estaban bajo control egipcio. Al alcanzar el trono, Ramsés II se propuso acabar con el poder que los hititas llevaban cosechando durante siglos, y puso su punto de mira en Kadesh.

Así, Ramsés tuvo que regresar a territorio asiático. Su ejército se organizó en cuatro divisiones que tomaron el nombre de los cuatro dioses principales: Amón, Ra, Ptah y Seth. A mediados del año 5 de su reinado, las divisiones salieron de la capital Pi-Ramsés y marcharon rumbo al norte de la actual Siria. Un mes más tarde llegaron al sur de Kadesh, frontera del territorio egipcio. El encuentro con el ejército enemigo tendría lugar a los pies de la ciudadela, lugar idóneo para el desarrollo de una batalla de carros.

Kadesh no era desconocida para Ramsés, siendo aún príncipe heredero acompañó a su padre en la campaña que acabó con la toma de la ciudad, que Seti I arrebató al propio Muwattali. Lo que ocurrió en el enfrentamiento entre el Faraon y Muwatalli en esta oportunidad y en los dos días que duró, es difícil de reconstruir. Se trata de una de las batallas mejor documentadas, pero la mayoría de las fuentes proceden del bando egipcio. Si bien ofrecen una detallada reconstrucción, están impregnadas de una fuerte carga propagandística. Las escasas informaciones hititas no permiten contrastarlas. No obstante, pueden recrearse los movimientos principales de ambas tropas.

Ramsés II ascendió al trono de Egipto con apenas 20 años. Con un reinado de casi ocho décadas, es sin duda uno de los faraones más famosos. Se cree que era pelirrojo, y se dice de él que desde su más tierna infancia mostró interés por los asuntos administrativos y políticos de Egipto.

No obstante, la faceta del poder que más atraía a Ramsés era la guerra, lo cual demostró comenzando sus campañas militares en Asia y Nubia nada más convertirse en Faraón. Su arma preferida; el carro de combate. Muwatalli II fue un rey hitita (1295 a. C.-1272 a. C.) Su reino se destaca por las continuas guerras contra las tribus kaskas en el norte y con Egipto en el Canaán. –

En la batalla; los carros y la infantería hitita y de sus aliados acamparon en la orilla oriental del Orontes, quedando ocultos detrás de Kadesh. La división de Amón, a cuyo frente iba el Faraón, fue la primera en llegar e instaló el campamento al noroeste de la ciudad. Cuando las fuerzas egipcias estaban aún organizándose, se produjo el ataque hitita.

Estos primero cargaron al paso de la segunda división y de ahí asaltaron el campamento. Tras una reacción desesperada, dirigida probablemente por el propio Ramsés, los egipcios obligaron al rival a replegarse. Al día siguiente, tras un combate matinal, se decidió un armisticio. En el resultado de la batalla no parece que hubiera vencedores ni vencidos, pero, lógicamente, cada gobernante se atribuyó la victoria. La retirada de Ramsés significó, en cualquier caso, dejar a Muwattali el espacio libre para ocupar el territorio, y la región de Amurru quedó nuevamente bajo su poder.

En su versión y pese que a su regreso Ramsés no podía ocultar lo sucedido. Transformará su necesidad de justificarse en un éxito personal gracias a una manipulación de los hechos sin precedentes, que quedará reflejada en distintos textos y relieves.

A lo largo de los siguientes años creará toda una versión a su favor. Si el objetivo militar era la conquista de Kadesh, ciertamente Ramsés nunca declara haberla conseguido. De hecho, en los relieves, el estandarte que ondea en la torre de la fortaleza no aparece atravesado por las fechas egipcias, lo que habría indicado su conquista. Para el faraón, los errores de estrategia cometidos se justifican por un comportamiento incorrecto del enemigo. Censura al rey hitita el uso de artimañas, incumpliendo las normas de la guerra. Muwattali le tendió una trampa enviándole dos espías beduinos que le dieron una posición falsa del ejército hitita, muy lejos de Kadesh.

Los oficiales egipcios no verificaron la información y la división de Ramsés avanzó y acampó sin esperar a la retaguardia. Solo tras la captura de dos espías hititas se descubría, tarde, que el enemigo estaba en realidad escondido detrás de Kadesh. Muwattali destinaba su astucia al engaño, en lugar de proceder a un combate frontal. Las divisiones egipcias estaban donde él había previsto, muy separadas unas de otras para ofrecerse ayuda. Por eso ordenó una carga de carros al paso de la segunda división, que, cruzado el Orontes, se encontraba sola en plena llanura. Ante el ataque, los soldados huyeron en desorden hasta el campamento de Ramsés, y los carros hititas consiguieron llegar hasta el faraón.

Ramsés se presentaba, así como el arquetipo de héroe (audaz, valiente, piadoso) en contraposición a “el vil jefe de Hatti”, que aparece como un rey anónimo. Y es gracias a la reacción heroica e individual de Ramsés como pudo salvarse la situación: “Su Majestad espoleó a sus caballos y se lanzó contra las huestes del vil hitita. Solo, sin compañía alguna”, haciendo público el fallo de sus tropas. Es entonces cuando interviene el otro gran protagonista: Amón.

Desde la dinastía XVIII las guerras eran organizadas por encargo de este dios, convertido en el tutelar de la monarquía. El faraón alza una plegaria al dios que se convierte en una de las mejores composiciones de la ideología real. Y fue el propio Amón quien obtuvo la victoria al otorgar al soberano cualidades sobrehumanas durante el ataque. –

Tras Kadesh el panorama político cambió muy rápidamente. El surgimiento de nuevas fuerzas obligó a Ramsés a emprender varias acciones punitivas. Sin embargo, a partir del año 10 de su reinado no tienen lugar más campañas en Asia. Al parecer, Ramsés recibió una oferta de paz, pero no de Muwattali, quien murió hacia aquel año 10, sino de su hermano Hattusil III.

La razón fue probablemente la delicada situación interna y externa por la que atravesaba el reino Hattusil quiso asegurarse la amistad y el apoyo de Egipto, y ofreció a Ramsés una propuesta de paz bajo la forma de un tratado bilateral, Este tratado es el primer acuerdo internacional, en términos de paridad y reciprocidad entre dos grandes potencias, que se ha conservado, y sienta las bases del derecho internacional.

RAMSES II.- Su imagen mas famosa. –

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