Ministerio de Defensa Argentina

En base a las declaraciones del Ministro de Defensa, Agustín Rossi, realizada en una entrevista exclusiva para Zona Militar en el día de ayer podemos desprender determinadas cuestiones que representan oportunidades y desafíos para la cartera durante los próximos años.

El reequipamiento de la FF.AA es un hecho resaltado por el Ministro y el Fondo de la Defensa Nacional constituido para tal fin debe ser uno de los instrumentos necesarios, más no el único, con el cual recuperar las capacidades perdidas a lo largo de décadas, a la par que apuntalar proyectos de investigación y desarrollo de las Industrias para la Defensa. Con media sanción en Diputados resta su aprobación en la Cámara de Senadores para, de prosperar, esperar la reglamentación del Poder Ejecutivo donde pasara por el tamiz de la Jefatura de Gabinete.

De ser sancionada la Ley en el trámite legislativo, debe respetare su espíritu cumpliendo lo que prescribe en su art. 3. Si bien diferentes, pero dentro contextos económicos recesivos, la Ley de Reestructuración de las Fuerzas Armadas sancionada en 1998 prescribía en su articulado el aumento progresivo a lo largo de un periodo de 5 años del presupuesto militar con el cual mitigar el deterioro progresivo de las capacidades y del material con el que contaban las Fuerzas Armadas a finales de siglo pasado. La ley nunca fue reglamentada por el Poder Ejecutivo de turno como por los posteriores y los pequeños aumentos realizados desde entonces al presupuesto nunca pudieron revertir la tendencia negativa que ha provocado el presente que atraviesan las instituciones militares.

La impronta industrialista que pretende nutrir la gestión actual debe analizar profundamente las capacidades con las que cuentan las industrias del sector para no sobrestimar lo que en el corto plazo pueden contribuir a recuperar del Instrumento Militar de la Nación . Para este fin debe comprenderse que la industria nacional no puede proveer en el corto plazo de las necesidades más urgentes que precisan las FF.AA y para lograrlo en un mediano y largo plazo se requiere de la alianza con proveedores que ofrezcan transferencias de tecnología y acuerdos offset que permitan una futura cooperación en proyectos que hagan participe a la empresas nacionales a fin de mejorar sus capacidades y productividad. Ejemplos similares a nivel regional pueden encontrarse en países vecinos como Brasil y Perú.

A lo largo de la administración anterior se avanzó con las gestiones para la adquisición de los F/A-50 con los cual reemplazar a los venerables A4-AR y dotar a la Fuerza Aérea Argentina de un medio moderno con el cual homogeneizar la formación de los pilotos de la fuerza a la espera de un caza puro a fin de recuperar capacidades de vuelo e intercepción supersónica. KAI ofreció facilidades de pago, personalización del producto, como acuerdos de cooperación con FADEA, hecho que cobra relevancia al contar dentro de los futuros proyectos de la compañía surcoreana el desarrollo de un nuevo caza para su fuerza aérea en un mediano plazo.

En esta línea, la necesidad de larga data por parte del Ejército Argentino de dotar de un VCBR con que equipar a la Fuerza Binacional Cruz del Sur también cobra relevancia. Diversos han sido los ofrecimientos para su adquisición desde varios proveedores, contando desde chinos, europeos y norteamericanos. Sin embargo, para su futura incorporación, persiguiendo el objetivo de que en un mediano plazo sean construidos en el país, es preciso incorporar capacidades que se han perdido desde la venta de TAMSE hace ya mas de 25 años como de las nuevas técnicas de desarrollo de este tipo de vehículos de combate.

Es remarcable la postura del ministro en lo referido a la adquisición de un nuevo submarino con el cual dotar al Comando de la Fuerza de Submarinos que permita recuperar la operatividad perdida desde el hundimiento de ARA San Juan hace ya más de dos años atrás. Frente a los rumores de ofrecimiento de submarinos Clase Ula de la Real Armada de Noruega, al estar próximo su retiro para ser reemplazados por los Tipo 212 de fabricación alemana, abre una posibilidad en el corto plazo de incorporar una unidad que permita la formación de los submarinistas funcionando como un stop gap a la espera de la decisión política sobre el futuro de la unidad, como de cual será el destino del ARA Santa Cruz.

Las oportunidades están sobre la mesa a pesar de que se encuentran planteadas en el potencial de un hipoteco futuro. Frente a ellas distintos desafíos se presentan. El primero de ellos es la precaria situación socio-económica que a traviesa el país desde hace ya una década que paraliza cualquier proyecto. En esta coyuntura de emergencia las cuestión sobre la Defensa Nacional no haya su eco en la opinión publica y es relegada por otras más urgentes en la agenda de gobierno. Dependerá de la voluntad política de las autoridades poner en relevancia las necesidades de un sector que desde hace décadas viene realizando esfuerzos y ajustes en todos sus niveles para sostenerse.

El segundo es endógeno a la propia idiosincrasia nacional. La discontinuidad en el sostenimiento de las políticas públicas es un rasgo característico de toda la administración nacional, quedando bajo la discrecionalidad del gobierno de turno diversos procesos de adquisición de equipamiento militar que necesariamente atraviesan presidencias, como proyectos relacionados, haciendo imprevisible al país de cara a posibles proveedores nacionales y extranjeros que acercan sus propuestas en base a los requerimientos de cada una de las fuerzas.

Por último, en base a los lineamientos establecidos por Rossi en su anterior gestión al frente del Ministerio de Defensa, el enfoque de integración y cooperación regional, que tuvo su hito en el marco de la UNASUR con la creación del Consejo de Defensa Suramericano, pierde su razón de ser al constatar que la Argentina no realiza los esfuerzos necesarios para recomponer su instrumento militar a la par que sus vecinos se encuentran llevando a cabo importantes programas de adquisición de equipamiento militar aumentando la asimetría entre los países de la región. Si bien el contexto de relaciones pacíficas entre los Estados de Latinoamérica evita cualquier posibilidad de conflicto, la integración pretendida por la Argentina no tiene correlato en lo material. Nadie, ni siquiera la buena voluntad de nuestros vecinos, se hará cargo de los costos e inversiones para la defensa de nuestro país que venimos postergando desde hace décadas.

1 COMENTARIO

  1. estos son una cortina de humo, quiere modernizar las ffaa con un fondo que apenas cubre necesidades basicas, ademas por otro lado le sacan fondos para el ministerio de la mujer, algo que no tiene sentido y es mas para la gilada. no se puede esperar nada de un gobierno socialista, mas que un caos economico y social. dicen que apoyan la produccion nacional pero cuando se crean proyectos se hacen los boludos y mienten que no hay plata. ojala las ffaa les den la espalda a estos y los anteriores todos corruptos.

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