24/7. Un Comando que no descansa.

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Manteniendo un perfil notablemente bajo que contrasta con la importancia que tiene su misión y casi sin difusión, su actividad, durante las 24 horas los 365 días del año, impacta en forma creciente en la cotidianeidad de una población sobre la que, sin saberlo, se posa el ámbito jurisdiccional del Comando Aeroespacial del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, para lo cual utiliza los recursos humanos altamente calificados y sistemas para el control en tiempo real del espacio aéreo de todo el territorio nacional, que le proveen las Fuerzas Armadas, especialmente la Fuerza Aérea, configurándolo de manera contundente como la primera línea de respuesta aérea que tiene la Argentina.

Zona Militar tuvo la oportunidad de poder visitar sus instalaciones y tener un intercambio con su jefe, el Brigadier Mayor Juan José Janer, quien amablemente nos brindó un panorama sobre la actualidad e importancia que tiene esta estructura dentro del concepto de la defensa nacional. Haciendo honor a la primera línea de este artículo, expresó que existe cierto desconocimiento sobre la propia actividad del Comando y la trascendencia que tiene para la propia ciudadanía. En ese sentido parece ser común confundir la función natural de la EANA SE, institución que se encarga de controlar el transito aéreo, con la complementaria misión de observar y controlar el espacio aéreo soberano. Semántica diferencia que engloba el concepto de verificar arduamente que todos aquellos medios aéreos que surquen los cielos de la Argentina, tengan plan de vuelo o no, puedan ser debidamente identificados.

Aviones de ala fija, helicópteros, globos, drones. En regla, en falta y/o configurando una potencial amenaza. Todo lo que vuela pasa por la conjunción de conocimiento humano y sensores que compone la estructura de esta -no viene mal repetirlo- primera línea de defensa con la que cuenta el país. Su importancia radica entonces en conocer lo que pasa en el extenso aeroespacio de nuestro país y observar que acciones se realizan en torno a él. Como tal su misión se describe en “vigilar y controlar el espacio aéreo a partir de todos los medios con los que cuenta el instrumento militar”. Es importante aclarar que el Comando Aeroespacial, dependiente del Comando Operacional del Estado Mayor Conjunto, contempla el uso de medios que no solamente son de la Fuerza Aérea Argentina, sino de todos aquellos que puedan proveer a su misión, incluyendo medios del Ejército Argentino y la Armada Argentina, con aeronaves de apoyo, también, radares y sensores terrestres o montados en los buques de la Flota de Mar.

La defensa del espacio aéreo se hace de manera integral, contando con el esfuerzo de las Fuerzas Armadas con el fin de preservar los intereses vitales de la Nación Argentina y realizando las acciones normativas y de coordinación correspondientes para evitar riesgos a la navegación aérea civil y cooperar brindando información neutra a los distintos organismos vinculados a cuestiones de seguridad nacional. Vamos a decirlo de manera simple: detectar intrusos, identificarlos, interceptarlos y disuadirlos. Observando el marco legal, el Comando brinda en tiempo real a las distintas fuerzas federales, Prefectura Naval, Gendarmería Nacional, Policía Federal y Policía de Seguridad Aeroportuaria, la información con la que cuenta con el objetivo de que estas apliquen las medidas de seguridad que correspondan para determinar la posible existencia de un ilícito.

La dinámica de intercambio de información entre las fuerzas del instrumento militar y las fuerzas federales, viene siendo muy fluida desde la conformación del Comando el 9 de abril de 2014. Su Centro de Operaciones Aeroespaciales, en Merlo, llamado comúnmente “el pozo”, esta integrado por personal de las distintas fuerzas armadas y de seguridad que conviven en un ámbito en donde cada uno tiene muy clara y respeta la separación entre seguridad y defensa, lo cual parece, según la perspectiva de quien escribe, inconducente frente a ciertos pruritos académicos autóctonos.

Es esencial remarcarlo: el Comando no ejerce una función policial, sino que desde la Defensa Nacional, se constituye en un eslabón más, quizás vital, dentro de una cadena de organismos a nivel nacional e internacional, que en función de la información, del dato y del control que se obtiene a partir de los sensores desplegados, o del aportado por instalaciones y medios a lo largo y ancho del territorio nacional, desde su Centro se gira la información necesaria para que distintos organismos del Estado Nacional brinden su respuesta en sus ámbitos de responsabilidad respectivos y/o se integra con los sistemas de defensa aérea de la mayoría de los países vecinos. ¿Por qué es necesaria una respuesta? Porque a través del aire se puede atentar contra objetivos nacionales vitales y además se cuela contrabando, que atenta contra la economía, la industria y en última instancia afecta las arcas nacionales, también se puede considerar trata de blancas, órganos y narcóticos, entre otros perjuicios. Antes de que se comenzara a sistematizar y a avanzar en un plan para la vigilancia y el control del aeroespacio se estimaba que el país perdía unos 800 / 1200 millones de dólares solamente en contrabando de cigarrillos, gran parte del cual se movilizaba por vía aérea.

El SINVICA (Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial) nacido el 14 de octubre del 2004 ha sido una respuesta contundente a esta problemática. Sus funciones llevadas a cabo por el Comando buscan preservar los intereses vitales de la Nación y efectuar un control del transito aéreo irregular. La apuesta a este sistema ha sido una medida de política transpartidaria estratégica dada en los últimos años: a partir de este sistema se ha logrado articular una política científica-tecnológica que resultó en la posibilidad de desarrollar y fabricar radares de alta complejidad en empresas argentinas como INVAP. Estos sensores resultan hoy la columna vertebral del control nacional del espacio aéreo. Si bien el origen de esta política de largo plazo implicó una cierta demora, hoy en vista del resultado, no existen dudas sobre su importancia estratégica. Haber esperado y confiado en el desarrollo nacional y continuar invirtiendo en su concreción le brindan al país una herramienta de alta tecnología fundamental.

Sin duda y por sus características, la vida del Comando, mantendrá su característico perfil bajo. Quizá por la sensibilidad de su función, que implica un máximo secreto en torno al detalle de la actividad que realiza con el objetivo de disuadir a las eventuales aeronaves que quieran transgredir el espacio aéreo. Lo que resulta claro es que, como primera línea de defensa de nuestro país, el Comando Aeroespacial no descansa ni un segundo escrutando cualquier posible vector incursor entre los pequeños puntos que a cada segundo muestran las pantallas de los radares, información que interpretada por los especialistas viene y va, alimentando un flujo de trabajo conjunto permanente con las distintas fuerzas federales y demás organismos nacionales e internacionales que contribuyen para mantener los cielos argentinos más controlados y por lo tanto, más seguros.

1 COMENTARIO

  1. Todo bien con tener la capacidad de detección temprana de amenazas aéreas, el tema es tener los medios aéreos, o llegado el caso antiaéreos, para afrontarlas. Se hace imprescindible contar con por lo menos dos escuadrones de cazas supersónicos para poder pensar en una defensa aérea creíble. Con los A4AR remanentes, los nuevos Pampa III, no dan la talla para intercepción supersónica de intrusos aéreos.

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