Por: Joaquín Auza

La combinación de la aparición de bombarderos estratégicos de largo alcance junto al desarrollo y proliferación del armamento nuclear, significó, tal vez, la mayor revolución en el campo de batalla durante el siglo XX.
En lugar de extensos raids de bombardeo, en los cuales se empleaban cientos de aeronaves, se volvió posible destruir áreas geográficas muy grandes con una simple bomba lanzada desde una única aeronave.
De esta forma, las defensas antiaéreas tradicionales (hasta entonces conformadas por artillería antiaérea de diversos calibres y algunas primitivas armas guiadas), que podían hacerse con 5-10% de las aeronaves atacantes quedaron obsoletas, en tanto un único avión filtrándose a través de ellas podría generar un daño muy extenso.

En efecto, había algunos primitivos diseños de armamento guiado antiaéreo. Para 1945 Alemania contaba con los Wasserfal o losSchmetterling. En estos diseños alemanes se basaron los primeros prototipos rusos desarrollados por el Scientific Research Institute (Nii-88). Sin embargo, la burocracia soviética detuvo estos proyectos en favor de un desarrollo a cargo del Special Bureau Nº1 (SB-1), en cuyo directorio se encontraba Sergei Beria, hijo del jefe de la NKVD durante la SGM. El SB-1 propuso el desarrollo de un sistema completamente nuevo, lo que llevó en 1951 a la cancelación de los del Nii. El nuevo sistema que debía defender Moscú llevó por nombre Berkut o “águila dorada”, que a su vez era un acrónimo de Beria y Kutepov (director del bureau), y su construcción debió acelerarse por los reportes llegados de Corea respecto al aparente peligro que representaban los B-29 norteamericanos. El desarrollo de los misiles para el sistema Berkut quedó a cargo de Samyon Lavochkin.
Sin embargo, la muerte de Stalin en 1953 significó que Beria (hijo) fuera expulsado del Bureau, el cual se reorganizó con el nombre de Almaz, y se renombró el sistema a S-25.
El sistema consistía en 56 regimientos dispuestos en dos anillos concéntricos alrededor de Moscú. Cada uno, empleaba un radar B-200 (emplazado en un bunker) y 60 lanzaderas. Los primeros regimientos de S-25 estuvieron operativos (con las Fuerzas de Defensa Aérea Soviéticas o PVO) en marzo de 1954, y se terminó de introducir en junio de 1956 (4 años más tarde que su contraparte norteamericana). Para entonces, ya estaba llegando a su obsolescencia por los rápidos cambios en la aviación. El SB-1 propuso el desarrollo de un sistema completamente nuevo, lo que llevó en 1951 a la cancelación de los del Nii. El nuevo sistema que debía defender Moscú llevó por nombre Berkut o “águila dorada”, que a su vez era un acrónimo de Beria y Kutepov (director del bureau), y su construcción debió acelerarse por los reportes llegados de Corea respecto al aparente peligro que representaban los B-29 norteamericanos. El desarrollo de los misiles para el sistema Berkut quedó a cargo de Samyon Lavochkin.
Sin embargo, la muerte de Stalin en 1953 significó que Beria (hijo) fuera expulsado del Bureau, el cual se reorganizó con el nombre de Almaz, y se renombró el sistema a S-25.
El sistema consistía en 56 regimientos dispuestos en dos anillos concéntricos alrededor de Moscú. Cada uno, empleaba un radar B-200 (emplazado en un bunker) y 60 lanzaderas. Los primeros regimientos de S-25 estuvieron operativos (con las Fuerzas de Defensa Aérea Soviéticas o PVO) en marzo de 1954, y se terminó de introducir en junio de 1956 (4 años más tarde que su contraparte norteamericana). Para entonces, ya estaba llegando a su obsolescencia por los rápidos cambios en la aviación.

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Lanzador de S-25

El nacimiento del S-75

El Kremlin consideró el empleo de una versión más económica, llamada S-50, para defender ciudades como Leningrado, pero esto se rechazó en favor de un sistema más complejo, el Dal, cuyo desarrollo quedó nuevamente a cargo de Lavochkin. Sin embargo, los costos y problemas tecnológicos de este llevaron a su cancelación a principios de los años sesenta.
Sin embargo, también se vio la necesidad de desarrollar sistemas más económicos para brindar cobertura a otras ciudades y bases a lo largo del territorio soviético. El programa se autorizó el 20 de Noviembre de 1953 y su denominación fue S-75 (SA-2 para la OTAN).
El programa quedó a cargo de Almaz, pero con Lavochkin encargándose del Dal y en el S-25, se debió crear una nueva organización, el OKB-2, que luego tomaría el nombre de Fakel.

Desarrollo del S-75

Se desarrolló un nuevo misil, denominado V-750 (también Item 1D), a partir del prototipo ShB-32, con motor de dos etapas, que resultaba en una mayor performance sobre los misiles con motores de una sola etapa, como el V-300 del S-25. Respecto a la propulsión de los misiles: “The 43 kg dry weight Isayev S2.711 (S5.711) liquid propellant powerplant burns a hypergolic propellant mix. The oxidiser is either AK-20F or AK-20K fuming nitric acid melange depending on the motor variant, comprising ~80% nitric acid and ~20% N2O4 with an inhibitor additive. The fuel is TG-02, comprising 50% isomeric xylidine, 48.5% triethylamine and 1.5% diethylamine, this propellant mix was essentially an evolution of the 1944 Wasserfall fuel. The S2.711 used in early variants produced a thrust rating between 2,650 and 3,000 kp (5,800 lbf and 6,600 lbf), the later S2.720 used in the 20D round produced between 2,075 kp and 3,500 kp (4,580 lbf and 7,700 lbf) thrust using a different propellant mix. Specific impulse for the S2.711 was 224 up to 252.7 kp.sec/kg.
The turbopump for the engine was fuelled by a tank of OT-155 Isonite (isopropyl nitrate). The propellant payload permitted a burn duration between 25 and 60 seconds, subject to thrust profile. All propellant tanks were pressurised from a compressed air tank.
This fuel system arrangement as used in the earlier 1D through 11D variants was supplanted in the 20D and later missile rounds. The later variants used the AK-27I oxidiser, comprising ~73% nitric acid, ~27% N2O4 and an inhibitor additive. The fuel was TM185 comprising 56% Kerosene and 40% Trikresol. As this fuel did not ignite spontaneously, an additional tank of TG-02 “starter fuel” was employed to ignite the rocket. The later propellant mix was more energetic and provided better storage life, with the TM185 fuel being less toxic, and the primary propellant components safer to fuel and defuel.
The first stage which was used to accelerate the missile at launch used a PRD-18 solid rocket powerplant with 2-4 sec burn duration. This design used 14 tubes of NMF-2 propellant and a variable cross section throat.”

Si bien se experimentó con sistemas de guiado más complejos como el guiado semi-activo, se optó por el guiado por comandos radiales. Las pruebas de vuelo para el 1D comenzaron en abril de 1955.
El guiado del misil dependía del piloto automático y del enlace de comando. El misil portaba un receptor, para recibir las instrucciones de guiado del Fan Song, y un beacon (radiobaliza), para facilitar el seguimiento desde el RSNA. El receptor, operaba con 4 formas de onda moduladas por pulsos, de las cuales dos (K1 y K2) comunicaban indicaciones de guiado (ascenso y descenso, y virajes hacia derecha e izquierda) y las otras dos, armado y programación de la espoleta de proximidad. Se empleaban dos formas distintas de guiado. “Three-Point” o “Treokh Tochek”, una forma de Command to Line Of sight (CLOS), buscaba mantener al misil siempre en la línea de visión entre el radar y el objetivo, realizando continuamente ajustes para mantenerlo en este camino. Esto tiene por ventaja minimizar la ruta hasta el objetivo (y por ende el tiempo de vuelo del misil) pero tiene como desventaja el hecho de que cada ajuste en su trayectoria desgasta energía, por lo que el misil puede llegar con poca energía al blanco y ser derrotado por alguna maniobra de varios “G”. La otra forma, “Polavinoye Spravleniye” era empleada contra objetivos altamente maniobrables, y armaba la espoleta únicamente a 60 metros del blanco.
El misil tenía, teóricamente, un margen de precisión de 210 pies. La espoleta de proximidad estaba programada a partir de ese rango. Aparte, existía una espoleta de impacto y la posibilidad de detonar el misil remotamente desde tierra. La detonación de la espoleta de proximidad se indicaba a los controladores del Fan Song con una señal lumínica en sus instrumentos.
La cabeza explosiva (warhead, odio tener que traducir esta palabra) era grande para superar las deficiencias del guiado del misil. La versión V-88 (en el misil 11D) portaba 420 libras de explosivo (190 kg) y 8000 fragmentos de metal que se disparaban en todas direcciones en un radio de 200 pies a baja altitud, o 800 pies a 35.000 pies, con una velocidad inicial de 2500 m/s. El 20D portaba 32000 fragmentos, y el 5ya23, 29000. El tiempo de activación de la espoleta era programable, dependiendo de la geometría de intercepción del blanco. A su vez, el peso de explosivo variaba entre 190 y 250 kg.

En un principio se esperaba poder cambiar la frecuencia de trabajo del sistema. En tanto se desarrolló la tecnología necesaria, las primeras versiones del S-75 emplearon radares de baja frecuencia (lo común hasta entonces). El SA-75 Dvina (nombre de un río, práctica común para otorgar las denominaciones a los sistemas antiaéreos en la URSS) sería la versión inicial, que empleaba el radar de control de disparo RSNA-75.
El RSNA-75 empleaba 4 camiones/trailers distintos. En uno, “PV”, se montaban las antenas del radar. El comandante de la betería y 5 operarios con sus respectivos equipos se situaban en la camioneta “UV”. En el “AV” se ubicaba más equipamiento de guiado, y la generación de energía recaía en un motor Diesel ubicado en el “RV”.

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Trailer PV

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Los trailers UV y AV

Una batería de SA-75 consistía en seis lanzaderas SM-63-I dispuestas en forma de estrella alrededor del radar de control de tiro, los puestos con comando y los generadores eléctricos.
Los misiles eran transportados en camiones ZIL-131 y ZIL-157, y luego montados directamente en el lanzador, sin emplear ninguna otra herramienta. Para ello se bajaba el riel de lanzamiento del SM-63 hasta la posición horizontal. El misil, en su riel de transporte, se giraba hasta quedar perpendicular al vehículo de transporte, se alineaba la punta del misil con el lanzador, y posteriormente, sin emplear más que fuerza humana, se empujaba el misil hacia atrás hasta que tomara la posición correspondiente en el SM-63. Luego, se realizaban las conexiones necesarias, y el traspaso de se concretaban en un tiempo de entre 10 y 15 minutos.

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Acá se ve el momento en que está por ser montado el misil. Egipto, 1985

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Acá vemos el traspaso de un misil desde el “transloader” PR-11M hacia el lanzador SM-90

Debido a que el ángulo de búsqueda del RSNA-75 era muy angosto, se empleaba un radar P-12 Yenisey en conjunto con un PRV-10 Konus (luego se empleó el PRV-11 Side net),que determinaba la altitud del blanco, para adquirir los objetivos inicialmente, y la información era luego enviada al RSNA por cableado terrestre. El PRV-11 podía operar en un rango de hasta 110 nm, mientras que los P-12 y P-15, podían detectar aeronaves en rangos de 150/175 millas náuticas (más de 250 km). Finalmente, comenzó su producción a buen ritmo y el SA-75 fue introducido en diciembre de 1957.

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PRV-10

En julio de 1956, un U-2 operado por la CIA realizó el primero de una larga lista de vuelos espías sobre territorio soviético. Esto lo hacía a altitudes de 72.000 pies, por ejemplo, lo que lo dejaba fuera del alcance de los interceptores y misiles antiaéreos.
Ante esto, se comenzó a trabajar en un nuevo misil, 11D, con alcance incrementado hasta los 82.000 pies. Para 1958 ya se habían terminado las pruebas de este nuevo misil.
Mientras tanto, continuaron los trabajos en el radar que emplearía alta frecuencia. Este era el RSN-75 y su misil asociado era el 13D. El S-75 Desna entró en servicio en 1958.

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Diagrama y descripción de un SA-75. (Zaloga)

Los primeros derribos

Al vuelo del 4 de julio del 56 lo siguieron otros tantos. Para fines de ese año, sin embargo, el presidente Eisenhower puso fin a estas operaciones, temiendo que, eventualmente, alguno de sus aviones sería derribado. La CIA ofreció como solución una primitiva tecnología stealth (un recubrimiento que aparentemente reduciría la firma de radar) y se autorizaron nuevos vuelos. Nuevamente, ante el descubrimiento de que los radares soviéticos continuaban detectando y “enganchando” a los aviones espías, los vuelos fueron cancelados.

En el marco de la Guerra Fría, no era EEUU el único Estado que realizaba espionaje. La República de China, realizaba vuelos ilegales sobre la República Popular de China utilizando aviones RF-101 Voodoo (versión de reconocimiento del F-101) de su fuerza aérea, la RoCAF.
En 1959, la USAF le transfirió RB-57 (versión de reconocimiento de los bombarderos B-57), para exploración a gran altitud, pero la URSS había hecho lo propio y le había transferido a la China comunista 5 baterías SA-75 y 62 misiles, que habían sido instaladas cercanas a Beijing y a los complejos industriales y nucleares.
El primer derribo se dio el 7 de octubre de 1959, cuando un RB-57 taiwanés fue alcanzado por una salva de 3 V-750 cuando volaba a 65.600 pies.

El espionaje aéreo por parte de EEUU volvió al ruedo en 1960. El primero de mayo de ese año ocurrió el primer derribo de un U-2 a manos soviéticas. El U-2 piloteado por Gary Powers fue alcanzado mientras volaba a 67.000 pies por un 13D disparado desde un S-75, en las cercanías de Sverdlovsk. Powers pudo ejectarse pero fue capturado, lo cual significó el fin de los vuelos de U-2 sobre territorio soviético.

Empleo en otros conflictos

En 1962 se desarrolló la famosa Crisis de los Misiles Cubanos, a raíz de la instalación en dicho territorio de misiles nucleares balísticos de mediano R-14 (SS-5 según la designación OTAN), que podrían alcanzar casi todo el territorio estadounidense. A modo anecdótico, cabe mencionar que esta decisión se tomó debido a que el programa del misil intercontinental R-7 se topó con serias dificultades tecnológicas.
Para defender los sitios de lanzamiento de estos misiles, la PVO-strany desplegó dos divisiones de defensa aérea, cada una con tres regimientos de misiles, que totalizaban 114 lanzadores de S-75 Desna.
Las fuerzas soviéticas estaban instruidas para actuar únicamente en caso de hostilidades o ataque directo. A raíz de esto, no abrieron fuego ante el despliegue de aviones U-2 por parte de EEUU (la exploración se había vuelto tanto muy necesaria como muy peligrosa, luego del descubrimiento de la existencia de baterías SAM en la isla).
Las tensiones aumentaron y basado en la falsa idea de que la guerra era inevitable, un regimiento (bajo orden del comandante de la PVO en territorio cubano) se derribó un U-2, muriendo su piloto.
Tras el acuerdo que puso fin a este conflicto, que incluyó el retiro de los R-14, 24 lanzaderas de S-75 quedaron en Cuba.

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Emplazamiento de SA-2 en Cuba.

Si bien EEUU había dejado de operar sobre territorio soviético y chino tras los incidentes y derribos, Taiwán se mostró dispuesto a realizar esas misiones. De este modo, se transfirieron U-2 a la China insular, y fue la RoCAF quien operó, a partir de 1962, vuelos de reconocimiento sobre la República Popular de china. Entre ese año y 1970, 11 U-2 fueron derribados, en su mayoría a manos de los S-75.
Finalmente, cabe mencionar que este sistema anti-aéreo también vio cierta reducida participación en 1965 en la guerra entre India y Pakistán.

Posteriores modernizaciones

A pesar del éxito del SA-2, sus limitaciones eran conocidas desde el momento en que entró en servicio. Por esta razón, en junio de 1958 se autorizó el desarrollo de una nueva versión, con el objetivo de aumentar las prestaciones contra objetivos más rápidos y a mayor distancia.
Para esto se consideraron dos nuevos misiles: el 17D y el 20D.
El 17D presentaba un sistema de propulsión totalmente distinto, ya que en lugar de combustible sólido y lo reemplazaba por unram jet, reduciendo el peso. El desarrollo de este misil se prolongó hasta 1962 y desembocó en el 19D y el 22D.

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Fakel 17D. Nótese la forma que se adecua al motor ram-jet

Por su parte el 20D no presentaba nada revolucionario, sino que consistía en un rediseño y reubicación de varios componentes, por lo que su entrada en servicio se dio en 1960. Para complementar este nuevo misil, se modernizó el radar para mejorar su performance en un ambiente de contramedidas electrónicas, “trackear” hasta seis objetivos a la vez, se le añadió un moving-target-indicator para enfrentar a las chaffs (contramedidas mecánicas) y modos de operación y seguimiento manual/automático. Esta nueva versión se denominó RSN-75V. El S-75M Volkhov fue desplegado por primera vez en 1962. Cinco años más tarde, la producción total de misiles para las variantes del S-75 había alcanzado los 68.000.

Nuevamente, a pesar de los avances, aún había dudas respecto a la impermeabilidad de las defensas provistas por este sistema anti-aéreo. Por tal razón, a partir de 1964 se desplegaron baterías de S-75M con una variante nuclear de los 15D. El misil era similar al 20D con una cabeza más grande para almacenar la ojiva nuclear y controles de vuelo redundantes. A su vez, para aumentar la precisión, se empleaba en conjunto con un nuevo radar range-finderRD-75 Amazonka.

Las lecciones de Vietnam fueron aprendidas también por los soviéticos, quienes habían enviado una delegación encabezada por el jefe del a PVO para evaluar el camino que debía seguir el desarrollo de sistemas de misiles en base a la experiencia de combate. Era evidente que el problema de las contramedidas electrónicas (ECM) afectaba tanto a las más antiguas versiones que empleaban las fuerzas de Vietnam del Norte (SA-75MK) como a las más nuevos (S-75M1), a pesar de que esta última ya tenía alguna clase de ECCM (Electronic counter counter measure).
A la versión vietnamita del radar RSNA-75 se le había añadido un “invernadero”, un habitáculo desde donde 2 operarios podían realizar un guiado manual del misil en condiciones en que el radar estuviera interferido. Del mismo modo, a mediados de la década de 1970, se añadió una cámara 9sh33A Karat-2 y se modificó el sistema de guiado para poder emplearlo contra objetivos de superficie. Esta nueva versión, denominada S-75M4 Volkhov entró en servicio en 1978.
Las nuevas mejores soviéticas llevaron al desarrollo del RSN-75M2 y al misil 5Ya23, que entró en servicio en 1971, y al desarrollo paralelo de su versión nuclear, que empleaba el RSN-75M3 y el misil 5V29, que entró en servicio en 1977. Sin embargo, y tal vez para suerte de las fuerzas norteamericanas, estos sistemas no llegaron a manos de Vietnam.
Se siguieron modificaciones sucesivas a los misiles. Cuando una tanda de misiles llegaba a sus 18 (luego reducido a 12) meses entendidos en su “garantía”, debía ser reenviado a la fábrica para ser restaurado, debido al daño por corrosión que producía el oxidante (parte del propulsar), y por el deterioro normal causado por la exposición al ambiente. De este modo, los 20D fueron actualizados a la versión 20DA, que mejoraba las prestaciones contra objetivos a baja altitud, y posteriormente a la 20DSU, con nuevos sistemas electrónicos que agilizaban la preparación del misil.
Finalmente, las últimas actualizaciones -para exportación- fueron las versiones Volga y Volga-M (esta última versión, propuesta en la década de 1990). Por otro lado, también fueron converitos en misiles para prácticas de intercepción. El S-75 siguió en servicio con las fuerzas rusas hasta 1999.

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Lanzador SM-63. Este lanzador podía elevarse hasta 80º y rotar 360º sobre una plataforma giratoria, aunque con el misil, solía elevarse hasta 60º. Los movimientos se realizaban con un sistema eléctrico, teniendo la posibilidad de realizarse manualmente en caso de que aquel fallara.
Las versiones Volkhov empleaban el lanzador SM-90. Aquí vemos una comparación entre ambos: 11D sobre lanzador SM-63:
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Un 11D sobre un SM-63

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Un 5ya23 sobre un SM-90M

El S-75 sufría de limitaciones ante objetivos volando tanto a baja como a alta altitud. A esto se le sumaba el hecho de que el bloque occidental estaba introduciendo nuevos aviones que podían moverse por fuera de la envolvente del S-75.
En función de estos problemas, se desarrollaron dos sistemas: el S-125 Neva (SA-3) para objetivos a baja altitud, y el S-200Angara (SA-5 según la denominación de la OTAN), para objetivos de alta cota, que fueron aceptados para el servicio en 1961 y 1970, respectivamente. Sin embargo, estos dos sistemas no reemplazaron al S-75 sino que lo complementaron.

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SA-75 en la contienda en Vietnam

La Guerra de Vietnam fue el mayor despliegue operativo de unidades de SA-2 y como consecuencia de su uso, las tácticas aéreas y la doctrina misma de la USAF se modificaron y adaptó a los nuevos requerimientos del combate aéreo impuestos por sistemas de defensa a los que no se había enfrentado anteriormente.
En 1965, la URSS aceptó proveer defensa aérea a Vietnam aunque se limitó a vender las versiones iniciales (SA-75). Posteriormente, también se realizó la venta de unidades S-125 pero su entrada en servicio se dio terminadas las campañas aéreas norteamericanas.
La PVO-Strany también se encargó del entrenamiento y de la operación de las baterías (y la dirección de los regimientos) hasta que el personal vietnamita estuvo capacitado (lo cual llevó entre dos y tres años).

El 24 de Julio de 1965 cayó el primer F-4C a manos de una betería SA-2. En principio, estas eran pocas debido al tiempo que llevaba su emplazamiento y adiestramiento.
Estados Unidos respondió a la amenaza creciente de los SAM, con las llamadas operaciones Iron Hand, pero los intentos iniciales no fueron exitosos. El primer ataque de estos se realizó el 27 de Julio contra el regimiento que días antes había logrado el primer derribo. Tratando de aprovechar que el Fan Song (denominación para el radar RSNA-75) tenía un área ciega a baja altitud, consistió en una formación de 54 F-105 volando bajo. Sin embargo, previendo esto, los vietnamitas (y soviéticos) habían movido las baterías, plantado señuelos y colocado artillería antiaérea. Evidentemente, la sorpresa no fue grata para los norteamericanos que perdieron seis F-105 y un RF-101 de reconocimiento. La US Navy tuvo una experiencia similar, y posteriormente se intentaron operaciones más sofisticadas, como por ejemplo el empleo de aeronaves no tripuladas para captar las señales de los radares y localizarlos, pero tampoco resultaron efectivas.

La movilidad de las baterías y la presencia de AAA obligó a la fuerzas de Estados Unidos a buscar una solución más tecnológica, y se volcaron al empleo de contramedidas electrónicas.
Se emplearon aeronaves ELINT (inteligencia electrónica) EB-66C en conjunto con drones Firebee hasta que finalmente se detectó la frecuencia de trabajo. A estas tareas, se le sumó la adquisición de un Fan Song a Indonesia.

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Si bien la detección de las aeronaves atacantes se lograba con radares de gran rango, como los P-14, y estaban disponibles los P-15 y PRV, las baterías confiaban en los P-12 de cada batallón. El radar del P-12 se montaba sobre un camión ZIL, y los indicadores, en otro. Cuando EEUU tomó cartas en la supresión de las defensas aéreas, para defenderse de los ataques con misiles anti-radiación, se comenzó a emplazar ambos camiones a distancias de hasta 490 metros.
El funcionamiento de las baterías SA-75 se iniciaba, en el mejor de los casos, con el empleo del EWR (early warning radar). Detectado el blanco, se pasaba al P-12 (Spoon rest), radar de búsqueda que pasaba la información al Fan Song. De este modo, interferir electrónicamente cualquiera de estas etapas significaba suprimir a la batería.

Una vez que el RSNA entraba en funcionamiento, emitía en una frecuencia distintiva, que era fácilmente captada por el RWR del avión objetivo. Enterado de que estaba siendo “iluminado”, las maniobras bruscas realizadas por el piloto podían romper con sistema de enganche automático del radar, dándole tiempo para escapar mientras el radar volvía a adquirirlo. Versiones posteriores de dichos RWR podían distinguir entre las señales emitidas en modo de seguimiento de un blanco y aquellas emitidas cuando se disparaba (es decir, advertía el cambio de modo de funcionamiento en el radar cuando se disparaba). Ante esto los pilotos maniobraban obligando al misil a gastar su energía.
Otra deficiencia del SA-2 que supieron explotar las tripulaciones norteamericanas fue la baja capacidad de maniobra de los misiles, tanto por las pequeñas dimensiones de sus superficies de control como por la gran velocidad en la etapa de aceleración.
En función de esto, las aeronaves de la USAF y la US Navy comenzaron a portar pods de contramedidas que creaban falsa información respecto a la distancia hacia el avión para los operadores de Fan Song. Así, la USAF descubrió que una formación cerrada de F-105 aumentaba la efectividad, y estas tácticas se introdujeron en septiembre 1966.
La otra solución era emplear un avión de mayor porte que llevara más equipamiento y que acompañara al conjunto de aeronaves de ataque y que brindara un “escudo” para ellos. Estos combinaban contramedidas destinadas a brindar información falsa (deception jammers) con noise jammers, destinados a sobrecargar con ruido de radiofrecuencia a las estaciones de radar.
Finalmente, la última herramienta con la que contaron las tripulaciones estadounidenses fueron los misiles anti-radiación AGM-45Shrike y AGM-78 Standard, que contabilizaron el 46% de las baterías de SA-2 destruidas en la guerra.
El impacto de las nuevas tácticas y tecnologías fue significativo: se pasó de 10 misiles necesarios por avión derribado en 1965, a 25 en 1966. Las estimaciones soviéticas y vietnamitas eran de 1-2 y 3-4 respectivamente, debido a sobreestimaciones en los derribos, mientras que los estadounidenses sobreestimaban las cantidades de SAM lanzadas, otorgándoles un pK (probability of kill) menor al que realmente tenían. De hecho, Vietnam debió poner más énfasis en sus operaciones aéreas para defender Hanói, lo cual resultó en grandes pérdidas para su Fuerza Aérea en 1967.

Por su parte, los operarios de las baterías de SA-75 también desarrollaron tácticas para defenderse. Era obviamente necesario reducir el tiempo en que el Fan Song estuviera encendido. Sin embargo, apagarlo no era una opción efectiva puesto que al re-encenderse, el radar requería de casi un minuto para estar nuevamente operativo al ciento por ciento. En lugar de esto, se modificó el radar para poder dejarlo encendido pero sin transmitir (dummy mode).
Otra innovación fue el uso de la técnica denominada “Three point guidance”, que consistía en cambiar de enganche automático a manual en presencia de contramedidas electrónicas, consiguiendo el primer derribo de este modo en agosto de 1967.
A pesar de esto, la guerra electrónica seguía siendo ganada por los Estados Unidos, logrando altísimos porcentajes de interferencia que resultaban en misiles fuera de control chocando poco después del lanzamiento. Los vietnamitas comenzaron a realizar lanzamientos HOJ (Home on Jam), algo que no era probado en ese entonces.

En diciembre de 1967, Estados Unidos introdujo el pod QRC-160-8, diseñado para interferir la comunicación entre el radar y el misil. El efecto fue nuevamente devastador (el 14 de diciembre cada misil lanzado por las baterías de SA-2 se perdió, fuera de control). En febrero de 1968, se logró derribar un F-105 que portaba este sistema, el cual pudo ser recuperado y su análisis permitió realizar modificaciones a los V-750, que incluyeron, por ejemplo, el reemplazo del transpondedor FR-15 (que comunicaba el misil con el lanzador). Sin embargo, las operaciones aéreas se detuvieron y recién se retomarían 4 años más tarde, en 1972, con el inicio de la Operación Linebacker.

Con el inicio de la campaña de bombardeos en 1972, los B-52 debieron continuar sus misiones a pesar de la presencia de SA-2 (hasta entonces, la orden era de abortar la misión en caso de detectar la presencia de dicho sistema antiaéreo).
Para ello, las flotas de B-52 habían sido modificadas y su suite ECM llevadas al estándar Phase V. Solo la mitad de la flota de B-52G, sin embargo, había sido actualizada, y los restantes, con sus contramedidas en estándares más antiguos, resultaban más vulnerables.
Los problemas para el bando vietnamita recaían sobre el ya reducido stock de misiles (1500, de los cuales el 40% presentaba problemas técnicos) y el hecho de que las operaciones nocturnas imposibilitaban el uso de guiado óptico en caso de que las contramedidas anularan los radares.

A pesar de que las contramedidas electrónicas abrumaban completamente a los radares, las primeras misiones de bombardeo resultaron un fracaso. Errores como repetir las rutas de bombardeo o realizar las oleadas de bombardeo con intervalos de cuatro horas, dándole tiempo a los vietnamitas de recargar los lanzadores, sumado a que los operadores de las baterías supieron aprovechar los momentos en que, por la posición del avión (por ejemplo, al realizar los virajes luego del ataque) las contramedidas no eran efectivas, significaron muchas bajas para los escuadrones de bombardeo. La confianza que generó esto en Vietnam del Norte fue tal que abandonaron la mesa de negociaciones.
Cuando los bombarderos volvieron, pocos días después, el resultado fue otro. En lugar de olas se planificó para que el ataque durara veinte minutos, con bombarderos viniendo desde distintas direcciones, y se emplearon B-52D (cuya línea de vuelo había sido actualizada en su totalidad, a diferencia de los “G”). La misión fue un éxito, en tanto las contramedidas electrónicas y mecánicas impidieron a los operadores de SA-75 lograr lanzamientos con éxito. Con la efectividad de sus sistemas antiaéreos disminuida enormemente y sus stock reducidos (en parte debido al bombardeo a depósitos de suministros), Vietnam debió volver a negociar, y se puso fin a la operación Linebacker II.

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En total, la Unión Soviética suministró 95 baterías, de las cuales solo sobrevivieron 39 (siendo destruidas 56). A su vez, suministró 7658 misiles. De esos, 5804 fueron disparados y el stock al terminar la guerra era de 852. El resto resultó destruido en ataques, era defectuoso o se empleó en entrenamiento.

Yendo a los resultados, se evidenció que el SA-75 era mucho menos efectivo de que se creía. Si bien es cierto que la versión empleada no era la más avanzada, su pK resultó ser muy inferior a lo previsto (se estimaba un pk del 80% para una ronda de 3 misiles).
A pesar de esto su impacto sí fue realmente grande. Aún si no lograba el derribo, podía obligar a las aeronaves a soltar cierta carga para poder realizar maniobras evasivas. Para defenderse, era necesario emplear algunos de los soportes para llevar podsexternos de contramedidas (lo cual significaba una menor carga de armamento, a pesar de que esto fue solucionado al incorporar las contramedidas de manera interna). Incluso los aviones de guerra electrónica empleados para proteger a los aviones de ataque solían superar a estos en número. Y, además, la mera presencia de un SA-2 en el área causaba que se abortara una misión de bombardeo, como se ha mencionado, previo a 1972. En conjunto, todo esto degradaba las prestaciones individuales, y obligaba a un mayor número de aviones en el aire, un mayor número de salidas, etcétera.

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Un par de imágenes extra sobre posiciones de SA-2 en Vietnam:

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S-75 en medio oriente (1967-1973)

Durante la Guerra de los Seis Días, en 1967, Egipto operó unidades de SA-75MK. A pesar de que la Fuerza Aérea Israelí (IAF) contaba con escaso equipamiento electrónico para interferir los radares, lograron aprovechar las dificultades del sistema para interceptar blancos a baja altitud. Apenas dos aviones de la IAF fueron derribados, y las fuerzas terrestres israelíes capturaron varios lanzadores.

Tras la abrumadora derrota en dicha guerra, Egipto reorganizó sus elementos anti-aéreos, consolidando sus divisiones de Dvina, y ubicándolos en torno al canal de Suez. Desde esas posiciones se abrió fuego contra aeronaves israelíes, contabilizando al menos 36 lanzamientos y reclamando ocho supuestos derribos.
Sin embargo, los oficiales egipcios no estaban conformes con el rendimiento y las prestaciones del SA-75, y para su agrado, la Unión Soviética aceptó suministrar S-75 Desna, con los misiles 13D, y S-125. Personal de la PVO-Strany se encargó del manejo de las nuevas unidades para acelerar su emplazamiento y puesta en operación. Estos sistemas se desplegaron tanto alrededor de ciudades y complejos industriales, como a lo largo del canal de Suez.
En esta última zona, estaban complementados por pelotones de MANPADS Strela-2 (SA-7, según su denominación OTAN), ZSU-23-4 Shilka y otras armas antiaéreas.
Entre 1969 y 1971, en los enfrentamientos con elementos de la IAF, se lanzaron 264 misiles, reclamando 32 derribos, aunque Israel reconoció haber perdido 13 aeronaves.

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En octubre de 1973, comenzó la Guerra de Yom Kipur, Egipto avanzó sobre la península del Sinaí, escasamente defendida, empleando sus fuerzas antiaéreas como un escudo contra la Fuerza Aérea Israelí (que en 1967 había demostrado ser el arma crucial que marcó la derrota árabe). Para entonces, Egipto contaba también con un sistema más moderno, el SA-6 Kvadrat (versión de exportación del Kub), que empleaba un sistema de guiado completamente distinto a los de la familia del S-75.
A pesar del éxito inicial, las operaciones SEAD llevadas a cabo por la IAF lograron abrir camino para los aviones de ataque, y, además, la artillería israelí contribuyó a la destrucción de algunas baterías antiaéreas (empleando artillería autopropulsada M107). En total, Israel estimó haber destruido 44 baterías SAM, 33 por ataques aéreos, 11 por ataques terrestres, y habiendo dañado otras 22.
A su vez, Siria atacó a través de los Altos del Golán, y sus unidades eran cubiertas los mismos elementos que los que presentaba Egipto.
En total, Egipto contabilizó 149 derribos con misiles anti-aéreos, y Siria, 173. Sin embargo, la cifra real fue de 102 aviones derribados durante la contienda. De hecho, la gran mayoría de ellos cayó a manos de la artillería anti-aérea, y los análisis revelan que 40 fueron derribados por misiles (28 por SA-6, 6 por Strela, 4 por S-125 y 2 por S-75).
La gran diferencia en la efectividad de los SA-2 en comparación con el 2K12 Kvadrat, podría explicarse por el hecho de que las aeronaves israelíes portaban equipos de contramedidas electrónicas de origen norteamericano (AN/ALQ-101-6 y AN/ALQ-101-8), diseñados para interferir los Fan Song y Low Blow (designación de la otan para el SNR-125, el radar de guiado y control de tiro de los S-125), pero que no tenía efecto sobre el radar 1S91 que empleaba el SA-6.
Cabe mencionar que los misiles antiaéreos de los países árabes causaron incluso más bajas sobre sus propias unidades, logrando 44 derribos de aeronaves aliadas.

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(Zaloga)

Versiones extranjeras

En 1957, la URSS vendió la licencia para producción del SA-75 a China. Sin embargo, el negocio se vio interferido por el deterioro de las relaciones entre ambos Estados alrededor de 1960. El proyecto pasó a llamarse HQ-1, y enfrentó problemas con su copia del RSNA-75, por lo que su producción y operación se vio reducida a apenas cuatro unidades por año entre 1966 y 1969.
Como se ha mencionado, algunas unidades anti-aéreas chinas estaban operando el SA-75 de manufactura soviética contra aeronaves espías de la RoCAF, por lo que los diseñadores chinos tenían conocimiento de las limitaciones presentes en el sistema. Es por esto que se lanzó un nuevo programa para aumentar su envolvente operacional, llamado HQ-2. Los primeros misiles HQ-2 se entregaron en julio de 1967 y consiguieron su primer derribo (un U-2) en septiembre de ese mismo año.
La Revolución Cultural atrasó los programas de modernización del HQ-2. El HQ-2A recién entró en fase de desarrollo en 1973, debiendo incorporar lo aprendido por los observadores chinos en Vietnam, como la necesidad de adaptarse a las nuevas tácticas de guerra electrónica. Sin embargo, el programa quedó en suspenso hasta 1978, cuando fue retomado, y estuvo listo para producción recién en 1984. Para ese entonces, ya era obsoleto. Por esto, en 1978, comenzó un desarrollo paralelo, con la idea de superar tecnológicamente al HQ-2A y a reducir el personal empleado para su operación, llamado HQ-2B. Las modificaciones incluían circuitos digitales y el nuevo radar ZD-2 ( B ). El HQ-2B se presentó en dos versiones: una móvil, con los lanzadores montados sobre el chasis de un tanque ligero Type 63, y una que empleaba los lanzadores copiados de los SM-63 soviéticos.
China también desarrolló una versión contra objetivos de superficie del HQ-2B, como una alternativa económica a los Scud.
El HQ-2B fue exportado a Irán (país donde se produjo bajo licencia con la denominación Sayad 1-D), Corea del Norte y Pakistán.
Por último, debido a las incursiones de SR-71, que eran inalcanzables para los SA-2, se inició el desarrollo de una versión con un motor más poderoso y un nuevo radar, HQ-3 pero debido a la Revolución Cultural el proyecto desapareció.

Fuentes primarias:
– Peter Davies, “F-105 Wild Weasel vs SA-2 “Guideline” SAM”, Osprey Publishing.
– Stevel J. Zaloga, “Red SAM: The SA-2 Guideline Anti-aicraft Missile”, Osprey Publishing.
-http://www.ausairpow…75-Volkhov.html
-http://www.rzeszow.m…witek/S-75.html

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