Se realizó el cierre oficial de la Campaña Antártica de Verano 2025-26
martes, 14 de abril de 2026
Marcó la finalización del reabastecimiento de bases y el relevo de dotaciones antes del invierno, con el rompehielos ARA "Almirante Irízar" completando tareas claves.
Buenos Aires- Esta mañana, en el Apostadero Naval Buenos Aires se efectuó la ceremonia de finalización de la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2025/26.
Fue presidida por el Ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Presti. Lo acompañaron el Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno Magrane; el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Vicealmirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare; y los Jefes de los Estados Mayores Generales de la Armada, Vicealmirante Juan Carlos Romay; del Ejército, General de División Oscar Santiago Zarich; y de la Fuerza Aérea, Brigadier Mayor Gustavo Javier Valverde.
También estuvieron presentes autoridades del Ministerio de Defensa y el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, de la Dirección Nacional del Antártico, personal militar y civil de las Fuerzas Armadas e invitados especiales.
Tras entonarse las estrofas del Himno Nacional, el Obispo Castrense de Argentina, Monseñor Santiago Olivera, realizó una invocación religiosa.
A continuación, el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas pronunció palabras alusivas, donde dio por finalizada la campaña, destacando su magnitud, complejidad y el profesionalismo del personal involucrado. “La campaña antártica no es tan solo una operación logística, es una expresión concreta de soberanía, una afirmación de presencia permanente y un compromiso con la ciencia, la cooperación y la defensa de nuestros intereses nacionales”, resaltó.
Luego el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto reconoció el trabajo de las Fuerzas Armadas y la comunidad científica, subrayando su coordinación. Además, resaltó el valor histórico y estratégico de la presencia argentina en la Antártida, destacando su continuidad desde 1904 como una política de Estado vinculada a la soberanía, la identidad nacional y la proyección bicontinental.
“El nombre del Vicealmirante Irizar tiene un peso singular, evoca coraje, visión y sentido del deber. Un hombre de mar que comprendió antes que muchos el valor estratégico del sur de nuestro mapa y la responsabilidad de la Argentina en esas latitudes. Ese legado no pertenece al pasado, marca el rumbo que nos recuerda que el Atlántico Sur y la Antártida integran un mismo espacio de interés nacional y exigen una mirada coherente, firme y sostenida en el tiempo”.
Por último, el Ministro de Defensa se dirigió a los presentes y destacó el espíritu de cuerpo, la camaradería y la confianza mutua entre el personal, “quienes arriesgan sus vidas para asegurar el cumplimiento de la misión”. Asimismo, reafirmó su compromiso de brindar los medios y el apoyo necesarios a las Fuerzas Armadas, a fin de que puedan cumplir y honrar su legado. “La Nación les dice en el día de hoy muchas gracias por sus servicios y por representar en el lugar más recóndito del planeta lo mejor de la Argentina”. Asimismo, señaló el esfuerzo permanente para asegurar la presencia soberana en la Antártida.
122 años de presencia argentina ininterrumpida en el continente blanco
La misión que comprende el Plan Anual Antártico Argentino culminó con éxito tras más de cuatro meses de un complejo despliegue logístico y operativo. Durante ese período se llevaron a cabo tareas de apoyo logístico y actividades científicas desarrolladas por el Comando Conjunto Antártico; acciones de gestión ambiental ejecutadas por la Dirección Nacional del Antártico; y servicios meteorológicos, hidrográficos y cartográficos a cargo del Servicio Meteorológico Nacional y el Servicio de Hidrografía Naval.
Durante la CAV, el rompehielos ARA “Almirante Irízar”, al mando del Capitán de Navío Sebastián Alejandro Mussa, navegó durante 130 días y recorrió un total de 33.000 millas náuticas y cerró de esa forma una nueva campaña, reafirmando la visión estratégica de la Argentina en la Antártida, sostenida de manera ininterrumpida desde 1904, y consolidando su presencia, soberanía y compromiso en el continente blanco.
Con el apoyo de los helicópteros Sea King de la Segunda Escuadrilla Aeronaval, que realizaron más de 500 horas de vuelo, y de los avisos ARA “Puerto Argentino” y ARA “Bahía Agradable”, que se encontraban desplegados en la Patrulla Antártica Naval Combinada (PANC) junto a la Armada de Chile, el rompehielos efectuó el abastecimiento de más de 580 toneladas de carga (compuestas por víveres, combustible y materiales de construcción), el relevo de dotaciones y el traslado de más de 2.400 personas. Estas tareas permitieron sostener la operatividad de las siete bases antárticas permanentes del país: Orcadas, San Martín, Esperanza, Carlini, Petrel, Marambio y Belgrano II, así como también la apertura de las bases temporarias Brown, Primavera y Melchior.
En este marco, se destacó la consolidación de la Base Petrel como un nodo logístico y científico estratégico, junto con el inicio de un puente aéreo hacia el continente antártico, fortaleciendo la proyección nacional y la conectividad con la región.
Asimismo, tras 29 años, la Argentina retomó las inspecciones sobre buques pesqueros en aguas antárticas, reforzando el control, la presencia efectiva y el compromiso con la preservación de los recursos marinos en el área.
La actividad científica volvió a ocupar un rol central en la campaña. El Instituto Antártico Argentino, con 75 años de existencia, llevó adelante 56 proyectos de investigación que contribuyen al conocimiento global y constituyen un pilar fundamental para sustentar y legitimar la soberanía argentina en la Antártida.
El aporte de los medios navales en el continente blanco deja en evidencia la importancia para la Argentina de contar con buques modernos para ejercer de manera efectiva la vigilancia, el control y la defensa de su extenso espacio marítimo que se extiende hasta las gélidas aguas del sur.
La incorporación de unidades modernas fortalece no solo la presencia sostenida en el mar, sino también la capacidad de respuesta ante emergencias, la protección de los recursos y la contribución a la política exterior. Asimismo, la modernización de la flota incrementa la eficiencia operativa, refuerza la soberanía nacional y acompaña el desarrollo industrial, posicionando al país a la altura de las demandas regionales e internacionales.
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Créditos: Gaceta Marinera Digital