Fotos de la Fuerza Aérea de Perú (menos Hunter)

CHACAL

Colaborador
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Antonov 32 , aqui le decimos "Antonios", aun que me disculparán estos eran de la MGP

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Mi-8 EP
Se lo ve robusto y rústico!, sin dudas un todo terreno.
¿La logistica de estos es fluida?
 

CHACAL

Colaborador
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Fierrazo!
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Se hubieran llevado unos cuantos de estos, con esos cohetes de 270mm y con esas coheteras con alcance de 4km media flota inglesa estaba debajo del agua jeje
Aquí se evaluó el uso de coheteras, el problema era que había que tomar altura para lograr el ángulo de lanzamiento, lo que exponía al lanzador a toda la antiaérea.
 
Las coheteras sovieticas tienen mayor alcance y cargan mas cohetes, solo necesitabas una leve trepada para el lanzamiento balístico y zassssss le llovían centenas de cohetes por saturación y con diferentes cabezas de combate, penetración, explosivas... paralelamente le metías por entre las piernas a los Sky Hawks .... y si le colabas unos 4 o 6 cohetes de 270mm los desintegraban...

Se ve lo mismo en la guerra de Ucrania y las aeronaves no se exponen demasiado.

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Sukhoi 22 FAP con el pod ELINT y de reconocimiento fotográfico KKR "Konteyner Kompleksnoi Razvedki" o "Contenedor de Reconocimiento Complejo"
 
Unidad de helicópteros de la Fuerza Aérea del Perú: Grupo Aéreo N°3

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53 años surcando cielo peruano con honor, valor y entrega


Por Angie Rajkovic

Desde el corazón de la Provincia Constitucional del Callao, donde el rugir de los helicópteros es sinónimo de esperanza, el Grupo Aéreo N°3 (GRUP3) de la Fuerza Aérea del Perú cumplió 53 años de historia, servicio y heroísmo. Más que una unidad aérea, es un símbolo vivo de compromiso con el país: un escuadrón que no solo vigila el cielo, sino que desciende al rescate cuando la tierra tiembla, el fuego arrasa o la vida pende de un hilo.

A lo largo de más de cinco décadas, ha consolidado su reputación como fuerza estratégica y humana, actuando con rapidez y precisión en las circunstancias más extremas. Ya sea en zonas de emergencia, en operaciones militares o en misiones sociales, sus helicópteros llevan más que equipamiento: llevan esperanza, valentía y el espíritu inquebrantable del Perú.

La flota de helicópteros —los Bell-212, Bell-412, MBB Bo-105LS, Mi-8T y MTV1, Mi-17 y Mi-171SH— de esta unidad de élite no solo vuela: responde, protege y salva. Allí donde la geografía desafía y el acceso es imposible, ellos llegan con un mensaje: “Mi vida por tu vida”.

Sus tripulaciones han surcado los cielos del Perú acumulando más de 583.578 horas de vuelo. Cada minuto en el aire ha sido una misión de alto impacto: defensa aérea, reconocimiento armado, apoyo en combate, búsqueda y rescate, operaciones conjuntas contra el narcoterrorismo en el Valle de los ríos del Ene y el Mantaro (VRAEM) o lucha contra la tala ilegal en la Amazonía. También han sido un pilar vital en emergencias nacionales, como los embates del Fenómeno El Niño Costero en 2017 y 2023, trabajando de la mano con el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres para llevar esperanza en medio del caos.

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Pero su labor no termina ahí. Cuando no combaten amenazas, salvan vidas. El GRUP3 es un puente aéreo de solidaridad: reabastece comunidades aisladas, realiza evacuaciones aeromédicas, transporta órganos para trasplantes vitales y entrega alimentos a poblaciones amazónicas sin acceso terrestre. Con los programas como Alas de Esperanza (FAP), Wasi Mikuna, Pensión 65, Juntos y PIAS Aéreas, en coordinación con el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), su vuelo se convierte en un acto de amor por el Perú más olvidado.

Cuando el fuego pone vidas en peligro, el GRUP3 responde sin dudar. Ha sido protagonista en la lucha contra incendios forestales, surcando con precisión los cielos de paisajes sagrados y comunidades vulnerables en regiones como Amazonas (Kuelap), Arequipa, Apurímac, Cusco y Chimbote. En 2019, su misión trascendió fronteras: Bolivia recibió su ayuda en un incendio devastador, dejando claro que la solidaridad peruana no tiene límites.

Este año, en una alianza estratégica con el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado, el Grupo Aéreo formó la primera brigada helitransportada del país dedicada a la prevención y control de incendios en áreas naturales protegidas. Una iniciativa histórica respaldada por el compromiso internacional, con el apoyo de la Embajada de Canadá.

Conformado por pilotos, copilotos, operadores optrónicos, ingenieros de vuelo, mecánicos a bordo, armeros y paramédicos de rescate, el GRUP3 cuenta con un equipo altamente entrenado, listo para operar en entornos extremos. Su profesionalismo los posiciona entre las unidades de helicópteros más reconocidas de Latinoamérica.

Su capacidad no se detiene en nuestras fronteras. Ha participado en ejercicios internacionales como Resolute Sentinel 2023-2024, en maniobras conjuntas con Colombia, Ecuador y Bolivia, y en programas de entrenamiento como ECODEX y PROGEPAC, consolidando su liderazgo y preparación ante cualquier desafío.

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Gracias a su impecable récord de seguridad operacional, ha sido reconocido 12 veces por el SICOFAA, una de las organizaciones de defensa y cooperación aérea más prestigiosas del hemisferio occidental. Un reconocimiento que no solo premia su excelencia técnica, sino también su compromiso con los más altos estándares de operación.

Esta unidad no solo ha surcado cielos: ha escrito historia. Fue protagonista en la operación helitransportada de Falso Paquisha (1981), participó con heroísmo en el conflicto del Cenepa (1995) y mantiene desde hace años una presencia activa en las operaciones del VRAEM, donde valientes aviadores han entregado su vida en defensa del Perú.

También ha sido fundamental en misiones científicas y de desarrollo nacional: transportando equipos para la exploración petrolera en la selva, participando en expediciones que redescubrieron el majestuoso Gran Pajatén, y apoyando las campañas científicas del Perú en la Antártida, llevando la bandera nacional a los rincones más desafiantes del planeta.

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Ser parte del Grupo Aéreo N°3 no es solo volar, es sentir, vivir y abrazar el alma misma del Perú desde las alturas. Desde el verde profundo de la Amazonía hasta los picos nevados de los Andes, desde la vastedad del océano hasta las doradas dunas del litoral, sus tripulaciones mantienen una conexión profunda y única con cada rincón de nuestra tierra. Una experiencia que va más allá de la técnica; es una verdadera vocación, un compromiso con la patria que se lleva en el corazón y en cada vuelo.

Hoy, a sus 53 años, el Grupo Aéreo N°3 sigue siendo el pilar firme y valiente de la Fuerza Aérea del Perú, una fuerza que honra con cada misión los valores de valentía, compromiso y honor. Su legado es mucho más que historia: es un testimonio vivo de entrega incansable, servicio desinteresado y un amor profundo que eleva al Perú a nuevas alturas.




Saludos cordiales.
 
Artwork by Jerry Boucher para la tapa del libro de Amaru Tincopa Gallegos; Peruvian Aviation Corps Operations During the Putumayo Campaign, September 1932 – May 1934, editado por Artipresse.

Esta lámina ilustra un encuentro que tuvo lugar durante la breve guerra conocida como Guerra Colombo-Peruana que sostuvieron Colombia y Perú entre 1932 y 1933, también conocida como el Conflicto de Leticia, por la disputa territorial del Trapecio Amazónico; del Vought O2U-1E Corsair, 5-E-6 del Segundo Teniente Francisco Secada del Cuerpo De Aviación Peruano ataca de frente a un trío de hidros de caza colombianos Curtiss Model 35-A Hawk II sobre el río Tarapacá el 14 de febrero de 1933. Con esta riesgosa y audaz maniobra el Tte. Secada fue capaz de romper la persecución de una formación de los cazas colombianos.
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Otra lámina hecha por Jerry Boucher para el libro Peruvian Aviation Corps Operations over the Putumayo", editado por Artipresse.
El 10 de mayo de 1933, encuentro sobre el río Algodón durante la guerra peruano-colombiana de 1932-33: con al menos 3 cazas Curtiss Model 35A Hawk II enemigos detrás suyo, el artillero de este Douglas O-38P matrícula 1/2-VG-4 del Cuerpo de Aviación Peruano (CAP) piloteado por el Capt. Americo Vargas dispara manteniendo a distancia a estos cazas colombianos en versión hidro.

Este culminó con el acuatizaje de emergencia del aeroplano peruano debido a los múltiples impactos que causaron perforaciones en los flotadores y partes vitales del avión, así como heridas leves a sus ocupantes. Tras acuatizar piloto y artillero se escondieron en la densa jungla para ser rescatados al día siguiente por una lancha peruana.
Douglas O-38P, empero, fue rescatado del lecho del rió (donde había quedado sumergido) y llevado a territorio colombiano.
Fue devuelto al Perú luego de la guerra y tras la firma del acuerdo de paz.
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Última edición:
Artwork by Jerry Boucher para la tapa del libro de Amaru Tincopa Gallegos; Peruvian Aviation Corps Operations During the Putumayo Campaign, September 1932 – May 1934, editado por Artipresse.

Esta lámina ilustra un encuentro que tuvo lugar durante la breve guerra conocida como Guerra Colombo-Peruana que sostuvieron Colombia y Perú entre 1932 y 1933, también conocida como el Conflicto de Leticia, por la disputa territorial del Trapecio Amazónico; del Vought O2U-1E Corsair, 5-E-6 del Segundo Teniente Francisco Secada del Cuerpo De Aviación Peruano ataca de frente a un trío de hidros de caza colombianos Curtiss Model 35-A Hawk II sobre el río Tarapacá el 14 de febrero de 1933. Con esta riesgosa y audaz maniobra el Tte. Secada fue capaz de romper la persecución de una formación de los cazas colombianos.
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Otra lámina hecha por Jerry Boucher para el libro Peruvian Aviation Corps Operations over the Putumayo", editado por Artipresse.
El 10 de mayo de 1933, encuentro sobre el río Algodón durante la guerra peruano-colombiana de 1932-33: con al menos 3 cazas Curtiss Model 35A Hawk II enemigos detrás suyo, el artillero de este Douglas O-38P matrícula 1/2-VG-4 del Cuerpo de Aviación Peruano (CAP) piloteado por el Capt. Americo Vargas dispara manteniendo a distancia a estos cazas colombianos en versión hidro.

Este culminó con el acuatizaje de emergencia del aeroplano peruano debido a los múltiples impactos que causaron perforaciones en los flotadores y partes vitales del avión, así como heridas leves a sus ocupantes. Tras acuatizar piloto y artillero se escondieron en la densa jungla para ser rescatados al día siguiente por una lancha peruana.
Douglas O-38P, empero, fue rescatado del lecho del rió (donde había quedado sumergido) y llevado a territorio colombiano.
Fue devuelto al Perú luego de la guerra y tras la firma del acuerdo de paz.
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Jerry Boucher ilustró esta lámina para la próxima monografía de Amaru Tincopa sobre los Fairey Fox y los Fairey Seal en el servicio peruano.
Durante el mismo tiempo que se desarrollaba la Segunda Guerra Mundial en el resto del globo, el 5 de julio de 1941, estalló un breve conflicto entre Perú y Ecuador conocida como Guerra Peruano-Ecuatoriana y también como la Guerra del 41, que duró hasta el 29 de enero de 1942 (unos 6 meses y 24 días).
Un Fairey Fox IV peruano, también conocido como Peruvian Fox, de la 72da Escuadrilla de Información Terrestre vuela en una misión de reconocimiento táctico, sobre Puerto Bolívar (en Ecuador), escoltado por una pareja de cazas de origen italiano Caproni CA-114 del 42º Escuadrón.
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Arte de Pablo Albornoz, pintor aeronáutico argentino.
Gloria Eterna.
North American NA-50 Torito peruano del teniente CAP José Abelardo Quiñones Gonzáles durante una acción sobre posiciones ecuatorianas, en Quebrada Seca, 23 de Julio de 1941.
El Teniente Quiñones y su compañero de ala, el Alférez Rivera pusieron su mirada fija en el objetivo a la vez que hacían un viraje descendente coordinado y preparaban su sistema de armamento. El fuego antiaéreo se hizo esta vez aún más intenso y agresivo que el anterior, ambos aviones descendían rápidamente para batirse a la vez que realizaban maniobras evasivas de defensa con precisión y certeza. Aun así, el avión del Teniente Quiñónes es alcanzado durante el ataque por los proyectiles antiaéreos, los cuales hicieron brotar abundante fuego y humo del aparato.
Al divisar que la aeronave de su compañero se incendiaba, sus compañeros de escuadrilla esperaban que haga uso del paracaídas en el cual tenía amplia experiencia, sin embargo el Teniente José Quiñónes lejos de usarlo y en un acto de sublime desprendimiento, valor y coraje, recupera el control de la aeronave y realiza un viraje de regreso dirigiendo su aeronave deliberadamente al lugar donde se centraba el nido de ametralladoras enemigas, estrellándose contra ellas destruyéndolas por completo.

Esta pintura se exhibe actualmente en la Sala A. Quiñones del Museo Aeronáutico del Perú.
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Arte de Jerry Boucher para la monografía del North American NA-50/ NA-68 por Amaru Tincopa, que aún no fue publicada

El North American NA-50 Torito piloteado por el Teniente Jose Abelardo Quiñones Gonzales comienza su ataque contra posiciones enemigas el 23 de julio de 1941.
Quiñones sería alcanzado por el fuego antiaéreo ecuatoriano (posiblemente de ametralladoras antiaéreas de origen italiano Breda M35 de 20mm) estrellándose deliberadamente contra una de ellas y por ésta acción se convertiría en el primer héroe de la Fuerza Aérea Peruana.
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Perfiles por Ricardo Iraola de los cazas de origen italiano Caproni CA-114.

Caproni CA-114 en el servicio peruano. Por Amaru Tincopa.
El Ca.114 fue el rival del famoso FIAT CR.32 Chirri en la competencia de cazas de la Regia Aeronáutica de 1934, superando al diseño del ingeniero Celestino Rosateli en la mayoría de los aspectos, incluyendo maniobrabilidad, velocidad de ascenso y facilidad de mantenimiento. Sin embargo, no fue adoptado por la Regia Aeronáutica, probablemente debido a la fuerte presión de FIAT a favor de su propio producto. Perú, sin embargo, mostró interés en el modelo debido a un intenso proceso de rearme tras el conflicto con Colombia y a que era el único caza disponible en cantidades considerables a un precio relativamente bajo. Por consiguiente, a finales de 1934 se presentó una orden de compra a la Societá Italiana Caproni por 12 aviones, repuestos, incluyendo flotadores y varios motores. El Cuerpo de Aviación del Perú se convertiría en la primera y única fuerza aérea en operar el Ca.114. Tras unos meses, los nuevos cazas CAP comenzaron a llegar al puerto de El Callao, y para abril de 1935, se completó el ensamblaje y las pruebas de vuelo de los 12 aparatos. Los aviones lucían un colorido diseño rojo y negro, sin duda anticamuflaje, que recordaba más a un avión de carreras aéreas.

Para entonces, el conflicto con Colombia había terminado y la paz se abría camino entre ambas naciones. Los cazas Caproni nunca se desplegaron en su función prevista como hidroaviones de combate, y los flotadores nunca se instalaron en ninguna de las estructuras. En consecuencia, los aviones fueron puestos a disposición de la 2ª Sección de Entrenamiento de Caza y Acrobacia Aérea, bajo el mando del capitán Luigi Bianchi —en aquel momento cedido por la firma Caproni para realizar pruebas de vuelo de todos los aviones Caproni adquiridos o por adquirir por el gobierno peruano— en la Escuela de Oficiales del Cuerpo Aéreo del aeródromo de Las Palmas. Pronto, los cazas Caproni se hicieron muy populares tanto entre los pilotos, que apreciaban sus excelentes características de vuelo, como entre el personal de tierra por su facilidad de mantenimiento. Sufrió daños del 70%, resultando en un destrozo total. El personal de tierra del 1.er Escuadrón de Aviación recuperó todas las piezas útiles y el resto de la aeronave fue enviada al desguace.
Ante la creciente tensión entre Perú y su vecino del norte, Ecuador, el 1er Escuadrón de Aviación fue diseñado para proteger la integridad del espacio aéreo del recién creado Teatro de Operaciones del Norte.
Las escuadrillas de caza estuvieron especialmente activas a principios de 1941, y el entrenamiento se centró en tareas de escolta e interceptación.
Con el inicio de las operaciones a principios de julio, las misiones de supremacía aérea y escolta fueron confiadas a las Escuadrillas 42.ª y 43.ª, XXI Escuadrón de Caza, donde elementos del escuadrón realizaron barridos de cazas temprano en la mañana y antes del atardecer todos los días desde el inicio de las operaciones aéreas. Tras comprobarse la incapacidad de Ecuador para oponer resistencia en el aire, el Cuartel General ordenó a ambas escuadrillas que asumieran la función de escolta, apoyando al 72.º Escuadrón de Observación e Información Fairey Fox en sus vuelos de reconocimiento, así como a los bombarderos del XI Escuadrón de Bombarderos.

El conflicto concluyó en agosto de 1941 con una clara victoria peruana, y se ordenó a las unidades regresar a sus posiciones originales.

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