Menú
Inicio
Visitar el Sitio Zona Militar
Foros
Nuevos mensajes
Buscar en los foros
Qué hay de nuevo
Nuevos mensajes
Última actividad
Miembros
Visitantes actuales
Entrar
Registrarse
Novedades
Buscar
Buscar
Buscar sólo en títulos
Por:
Nuevos mensajes
Buscar en los foros
Menú
Entrar
Registrarse
Inicio
Foros
Area Militar General
Publicaciones Zona Militar
Fiat Aeritalia G-91 (Gina)
JavaScript is disabled. For a better experience, please enable JavaScript in your browser before proceeding.
Estás usando un navegador obsoleto. No se pueden mostrar estos u otros sitios web correctamente.
Se debe actualizar o usar un
navegador alternativo
.
Responder al tema
Mensaje
<blockquote data-quote="michelun" data-source="post: 3008438" data-attributes="member: 10531"><p><strong><span style="font-size: 18px"><u>Star Days.</u></span></strong></p><p></p><p><img src="https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0y88-740fb4ff-2452-4e47-beee-cdbaa40197fe.jpg/v1/fill/w_850,h_655,q_75,strp/untitled_7_by_michelum_dex0y88-fullview.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7ImhlaWdodCI6Ijw9NjU1IiwicGF0aCI6IlwvZlwvNTI1NGEyMDYtMzE1MS00Y2YyLTg2YTYtNjc4MWQxNjExMjk5XC9kZXgweTg4LTc0MGZiNGZmLTI0NTItNGU0Ny1iZWVlLWNkYmFhNDAxOTdmZS5qcGciLCJ3aWR0aCI6Ijw9ODUwIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmltYWdlLm9wZXJhdGlvbnMiXX0.9EX71QyXUrrQ8yfn1UZrsSbhPNKfQWW7eVarEd96pV0" alt="" class="fr-fic fr-dii fr-draggable " style="" /></p><p><strong><em><span style="font-size: 12px">Un Fiat G.91 R / 4 con la configuración habitual de tanques y cohetes bajo las alas</span></em></strong></p><p><strong></strong></p><p><strong>Hay momentos que marcan una vida. Hace 40 años, a bordo del Fiat G.91 con el número de matrícula 5413 de la Fuerza Aérea Portuguesa, en una misión en los cielos de Guinea, el entonces teniente PILAV Miguel Pessoa tuvo varios de estos momentos, cuando fue impactado por una superficie- misil aéreo SA-7 Strela y tuvo que ser expulsado a territorio hostil.</strong></p><p><img src="https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0yc5-7a057bac-77d9-4667-a20c-fee4a954c8f2.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7InBhdGgiOiJcL2ZcLzUyNTRhMjA2LTMxNTEtNGNmMi04NmE2LTY3ODFkMTYxMTI5OVwvZGV4MHljNS03YTA1N2JhYy03N2Q5LTQ2NjctYTIwYy1mZWU0YTk1NGM4ZjIuanBnIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmZpbGUuZG93bmxvYWQiXX0.rUqWv7yBoEolIV4g4o6b3cNLH2GNashM56nJe8uDY6I" alt="" class="fr-fic fr-dii fr-draggable " style="" /></p><p><strong><em><span style="font-size: 12px">El teniente Miguel Pessoa con equipo de vuelo saliendo del Escuadrón 121 en BA12 - Bissalanca</span></em></strong></p><p></p><p>El 25 de marzo de 1973, realizando el servicio de alerta en el BA12 en Bissalanca, en el Escuadrón 121-Tigres, que operaba el Fiat G.91, el equipo fue llamado a responder a un ataque con cañones y cohetes, en el cuartel de Guileje. , en el sur de Guinea Bissau, muy cerca de la frontera con la vecina Guinea Conakry. De servicio este domingo, el teniente. Miguel Pessoa finalmente despegaría solo, con el fin de identificar visualmente las posiciones del enemigo y transmitir la información al avión que despegaría en segundo lugar, sin embargo, equipado con el armamento más adecuado.</p><p><img src="https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0yie-f31519cf-1127-4487-9d30-019446d2a067.jpg/v1/fill/w_850,h_564,q_75,strp/_c_vicentebraz_viaarnaldosousa_by_michelum_dex0yie-fullview.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7ImhlaWdodCI6Ijw9NTY0IiwicGF0aCI6IlwvZlwvNTI1NGEyMDYtMzE1MS00Y2YyLTg2YTYtNjc4MWQxNjExMjk5XC9kZXgweWllLWYzMTUxOWNmLTExMjctNDQ4Ny05ZDMwLTAxOTQ0NmQyYTA2Ny5qcGciLCJ3aWR0aCI6Ijw9ODUwIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmltYWdlLm9wZXJhdGlvbnMiXX0.b2x9ZdbBUZ3HuHgSaF5JjZ1QLQDTpK5JDg84BAx7SEA" alt="" class="fr-fic fr-dii fr-draggable " style="" /></p><p><strong><em><span style="font-size: 12px">La placa de estacionamiento con marquesinas en BA12 - Bissalanca donde se estacionó el Fiat G.91 de la Esq.121</span></em></strong></p><p></p><p>Si hay momentos que evitar, estar en el lado equivocado de un lanzamisiles es sin duda uno de ellos. Pero eso fue exactamente lo que le sucedió a Miguel Pessoa, en el acercamiento a Gandembel, lugar al que el cuartel hace referencia como probable base de fuego del enemigo que asolaba Guileje. Cinco días antes, esto también había sucedido, luego en el norte del territorio, con el misil (entonces desconocido) dejando una estela blanca entre su avión y el de TC o Almeida Brito, con quien volaba en formación. Esta vez no vio nada. Solo sintió la detonación del misil en la parte trasera del avión y una pérdida inmediata de potencia en la turbina.</p><p><img src="https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0ynb-c1e1fb7a-4676-436f-875d-d2243f119ddc.jpg/v1/fill/w_850,h_614,q_75,strp/untitled_2_by_michelum_dex0ynb-fullview.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7ImhlaWdodCI6Ijw9NjE0IiwicGF0aCI6IlwvZlwvNTI1NGEyMDYtMzE1MS00Y2YyLTg2YTYtNjc4MWQxNjExMjk5XC9kZXgweW5iLWMxZTFmYjdhLTQ2NzYtNDM2Zi04NzVkLWQyMjQzZjExOWRkYy5qcGciLCJ3aWR0aCI6Ijw9ODUwIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmltYWdlLm9wZXJhdGlvbnMiXX0.OKNy2rRN5MiLX4cyl3AW48oEqiblb9asURPhynkvghI" alt="" class="fr-fic fr-dii fr-draggable " style="" /></p><p><strong><em><span style="font-size: 12px">Un Fiat G.91 R / 4 tras la pista del enemigo</span></em></strong></p><p></p><p>Y si hay momentos que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte, tirar de la palanca de expulsión de una silla de expulsión en un avión que se estrella es sin duda uno de ellos también. Momentos que parecen multiplicar el tiempo y multiplicar las fuerzas. El gesto de tirar del mango de expulsión por encima de la cabeza (mecanismo que ofrece cierta resistencia) se hizo de tal manera que el piloto pensó que el sistema de expulsión estaba defectuoso, tal era la facilidad con la que se movía el mango. Por otro lado, la falta de respuesta de los cohetes que supuestamente propulsarían la silla, reforzó la misma idea, llevándolo a considerar la posibilidad de activar el sistema de eyección secundario, ubicado en el asiento de la silla, entre las piernas. Sin embargo, antes de perfilar este movimiento, los cohetes ya estaban encendidos, lo que inició la extracción de la silla del avión. </p><p><img src="https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0yt2-ecf1dd8b-8bc7-41f6-92d1-cf5a60b13d05.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7InBhdGgiOiJcL2ZcLzUyNTRhMjA2LTMxNTEtNGNmMi04NmE2LTY3ODFkMTYxMTI5OVwvZGV4MHl0Mi1lY2YxZGQ4Yi04YmM3LTQxZjYtOTJkMS1jZjVhNjBiMTNkMDUuanBnIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmZpbGUuZG93bmxvYWQiXX0.qp48kOYEQXsLVVodXUS4ZxvlXja5z-6ibZq7v1aQlkI" alt="" class="fr-fic fr-dii fr-draggable " style="" /></p><p><strong><em><span style="font-size: 12px"> Martin Baker MkG W4B utilizada en el portugués Fiat G.91 R / 4 y que salvó la vida de Ten. Miguel Pessoa</span></em></strong></p><p></p><p>A baja altura, con el avión descontrolado y ya sin comandos por una falla en el sistema hidráulico, Miguel Pessoa se expulsa de la aeronave en el último momento. De tal manera que el paracaídas no se abría del todo, con el piloto entrando al bosque en el bosque con excesiva velocidad, lo que eventualmente provocaría una fractura del peroné en la colisión con el suelo. Despertados en medio de un denso bosque, luego de unos minutos de inconsciencia, tuvimos que evaluar la situación.</p><p>Sin haber tenido tiempo de enviar una llamada de socorro, en una zona no controlada por fuerzas amigas, rodeada de densa vegetación y minusválida físicamente por una pierna rota y con severo dolor de espalda debido a la violencia de la expulsión, el futuro parecía incierto y poco sonriente. para el piloto portugués. Explorando el <em>kit</em>de supervivencia que llevaba, por el material que contenía, eligió las <em>mismísimas luces</em> y una pequeña brújula como verdaderamente útiles, olvidándose de los elementos restantes por falta de uso práctico. No había radio para comunicarse. De hecho, era la primera vez que veía ese material. Los ejercicios de supervivencia no eran lo que son hoy.</p><p>Se trasladó como pudo a una zona de bosque menos densa, para poder lanzar las <em>mismas luces</em> y esperó a que pasara un avión amigo. A pesar de no haber enviado una llamada de socorro, naturalmente se notaría su ausencia.</p><p>Al poco tiempo, pudo escuchar el ruido de los aviones a reacción, pero su (falta de) visibilidad al cielo, sin embargo, le impidió conocer con certeza la proximidad de la aeronave y evaluar el momento adecuado para el lanzamiento de la aeronave. cohetes señalización. Eran más de las 5 de la tarde y las esperanzas de rescate durante el día disminuían con la misma velocidad que la luz del sol, que en Guinea se desvanece temprano y rápidamente. Tendría que pasar la noche en medio de la nada. La única compañía posible que apareció entonces, fue la que menos pretendía: el enemigo. ¿Habían visto el lugar del accidente? Habría visto las <em>mismas luces</em>quien lanzó? ¿Te estarían buscando? Preguntas que solo respondían los sonidos del bosque. Ni siquiera tenía la pistola que era parte del equipo normal de la misión de combate, ya que llevaba el traje anti-G, que no había usado, para ganar tiempo en responder a la alerta.</p><p>La noche fue interminable. A pesar de su fatiga, durmió muy poco. Todos los ruidos eran como movimientos ocultos en el bosque oscuro. Todas las sombras pueden confundirse con formas humanas. En uno de los breves momentos en que logró conciliar el sueño, engañando el dolor que sentía, se despertó sobresaltado por la sensación de movimiento a lo largo de su pierna lesionada. ¿Era una serpiente o era solo la pierna rota que palpitaba? En la oscuridad, no se atrevió a moverse para averiguarlo. Si era un animal, nunca se enteró. La sensación pasó y a la luz del amanecer no había nada.</p><p>Por la mañana, aunque cansado y con signos de deshidratación, ya que no había tomado ningún líquido desde el almuerzo del día anterior, su moral mejoró ante la perspectiva de ser rescatado. No pasó mucho tiempo para escuchar el sonido de los aviones sobrevolando la zona. De hecho, había sido localizado justo el día anterior, por TC o Almeida Brito, quien en G.91 vio una de las <em>luces</em> lanzadas muy cerca del anochecer. Sin embargo, la hora tardía hizo imposible el despliegue de una fuerza de rescate el mismo día.</p><p>El ruido característico de los helicópteros Alouette III también se escuchó cerca, pero por si acaso y sin saber si ya había sido localizado o no, lanzó los <em>mismísimos-luces</em>lo que le quedaba. Se puso la camiseta blanca sobre el traje de vuelo para ser más visible, pero la ayuda llevó mucho tiempo. Habían pasado tres horas desde el amanecer y nada. Trató de encender un fuego con algunos fósforos supuestamente a prueba de humedad, pero ninguno se encendió. La deshidratación también comenzó a jugar malas pasadas, nublando los pensamientos y perturbando el juicio. </p><p><img src="https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0yx2-08ccd98d-fe62-4969-b5e0-3e13c2b3a1da.jpg/v1/fill/w_850,h_590,q_75,strp/02_col_cor_by_michelum_dex0yx2-fullview.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7ImhlaWdodCI6Ijw9NTkwIiwicGF0aCI6IlwvZlwvNTI1NGEyMDYtMzE1MS00Y2YyLTg2YTYtNjc4MWQxNjExMjk5XC9kZXgweXgyLTA4Y2NkOThkLWZlNjItNDk2OS1iNWUwLTNlMTNjMmIzYTFkYS5qcGciLCJ3aWR0aCI6Ijw9ODUwIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmltYWdlLm9wZXJhdGlvbnMiXX0.R-qdd6PHSRthJJ84rItY_JnOJUrn4j-4-ZZY8xj1DGw" alt="" class="fr-fic fr-dii fr-draggable " style="" /></p><p><strong><em><span style="font-size: 12px">Marcelino da Mata con machete en mano y su grupo posan para la foto luego de conocer al Tte. Miguel Pessoa</span></em></strong></p><p></p><p>Cuando finalmente se las arregló para ver a la gente en su vecindad, eran… africanos. Pistolas Kalashnikov y uniformes raros. A falta de mejores argumentos para defenderse, optó por insultar a los que asumió eran elementos del PAIGC, por lo tanto, el enemigo. Estos, sin embargo, lo llamaron por su propio nombre, lo que confundió su razonamiento. El jefe se identifica como Marcelino da Mata, conocido líder de un grupo de operaciones especiales de las fuerzas portuguesas, aunque formado por elementos de etnia africana. A pesar de conocer su fama, Ten. Pessoa nunca lo había visto en persona. El hecho de que supieran su nombre también se explicaba fácilmente, ya sea por informantes en la base, o escuchando comunicaciones por radio, por lo que aún no estaba convencido. Sabiendo que el verdadero Marcelino da Mata era conocido por llevar siempre cantinas con Fanta o Coca-Cola, pidió un trago y confirmó la veracidad de su identidad a través de los tragos. Era una especie de santo y contraseña improvisados. El regreso, aunque doloroso y lento, debido a la dificultad para caminar con una pierna rota a través de la densa vegetación, no tuvo una gran historia. </p><p><img src="https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0z0u-735f0a2c-e719-4bba-8f94-1149a2beab5b.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7InBhdGgiOiJcL2ZcLzUyNTRhMjA2LTMxNTEtNGNmMi04NmE2LTY3ODFkMTYxMTI5OVwvZGV4MHowdS03MzVmMGEyYy1lNzE5LTRiYmEtOGY5NC0xMTQ5YTJiZWFiNWIuanBnIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmZpbGUuZG93bmxvYWQiXX0.nKOxAKj9lAkDfFMBjiqnSEYwoHy6E-iEhcKTXreUU6I" alt="" class="fr-fic fr-dii fr-draggable " style="" /></p><p><strong><em><span style="font-size: 12px">El doloroso regreso a pie por el bosque</span></em></strong></p><p></p><p>El Alouette que iba a transportarlo de regreso estaba al borde del bosque, y los helicópteros restantes que había escuchado antes estaban destinados a la colocación de grupos de paracaidistas y cazadores de operaciones especiales que habían ido a buscarlo. Con una primera parada en Guileje, donde otro helicóptero lo trasladaría al hospital militar, el viaje finalmente terminaría en BA12, luego de reconocimientos médicos y tratamiento de la pierna fracturada, donde un nutrido grupo celebró su regreso y el éxito de la misión a recuperación.</p><p><img src="https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0z4u-be6fcc9b-0969-4330-ac23-d639833fa2f2.jpg/v1/fill/w_850,h_584,q_75,strp/07__c_carlossantos_by_michelum_dex0z4u-fullview.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7ImhlaWdodCI6Ijw9NTg0IiwicGF0aCI6IlwvZlwvNTI1NGEyMDYtMzE1MS00Y2YyLTg2YTYtNjc4MWQxNjExMjk5XC9kZXgwejR1LWJlNmZjYzliLTA5NjktNDMzMC1hYzIzLWQ2Mzk4MzNmYTJmMi5qcGciLCJ3aWR0aCI6Ijw9ODUwIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmltYWdlLm9wZXJhdGlvbnMiXX0.dAr4uhDrasYJKks6sespKKNSxFML_Knu-xCt7ZpqcgA" alt="" class="fr-fic fr-dii fr-draggable " style="" /></p><p><strong><em><span style="font-size: 12px">El Alouette III que transportó al Tte. Miguel Pessoa a su llegada a Guileje</span></em></strong></p><p></p><p>Hay momentos que marcan un punto de inflexión y la introducción de misiles tierra-aire en el escenario de la guerra fue ese momento. Portugal perdió la supremacía del aire, donde hasta entonces se había movido libremente. La guerra entraba en una nueva fase, decididamente peor para las fuerzas portuguesas. Durante las próximas dos semanas, cuatro aviones más serían derribados por misiles SA-7 Strela. Las tripulaciones no corrieron la misma suerte que los Diez. Personas. Una de las víctimas fatales sería incluso TC o Almeida Brito, comandante del Grupo Operativo 1201, el mismo piloto que había localizado su posición el 25 de marzo y que ya había sido fusilado con él el 20 de marzo en la frontera norte de Guinea. </p><p>El <em>modus operandi</em> del enemigo se hizo entonces evidente , atacando posiciones portuguesas en el suelo, luego esperando la llegada de los aviones que vinieron en respuesta, y así apuntándolos. Luego de la suspensión de la actividad aérea, para analizar el arma en cuestión, su uso y características, se tomaron medidas en cuanto a procedimientos de ataque, altitudes de vuelo y armas a utilizar. Tras implementar estas medidas, sólo una aeronave más sería derribada por un Strela, en enero de 1974 y supuestamente por no haber cumplido con los procedimientos definidos. </p><p></p><p>En cuanto al teniente. Miguel Pessoa, tras pasar dos semanas en la enfermería BA12, acabaría durante los próximos cuatro meses en la Metrópolis, la convalecencia de las dolencias físicas derivadas de la eyección, concretamente en cuanto a la fractura de peroné y la columna, cuya compresión de 2 cm. nunca se recuperaría. Luego vino el difícil regreso al teatro de operaciones donde casi había perdido la vida, con la reactivación de su encargo. Sin ninguna ayuda ni apoyo psicológico para volver a afrontar las mismas situaciones de riesgo, volver a sobrevolar el lugar donde me habían abatido no fue fácil, ya que no es difícil de entender. Terminaría siendo el único piloto en terminar el encargo en Guinea, tras ser abatido en combate. Incluso fue atacado cuatro veces más por misiles Strela. En uno de ellos, incluso logró ver el cabezal de búsqueda del misil que lo perseguía y el intento de corregir la trayectoria, para continuar detrás de la fuente de calor que era su avión. Cuando alguien alude al aura del héroe que lo rodeaba por haber sobrevivido al derribo de un misil, Miguel Pessoal responde que el verdadero acto de grabar que tuvo fue regresar y enfrentar nuevamente al mismo enemigo, el mismo peligro, cara a cara. Y si los procedimientos de combate adoptados terminaron por salvarle la vida, nunca se aplicó a los aviones ninguna ayuda en materia de autodefensa en cuanto a misiles. Miguel Pessoal responde que el verdadero acto de grabar que tuvo fue volver y enfrentarse de nuevo al mismo enemigo, al mismo peligro, cara a cara. Y si los procedimientos de combate adoptados terminaron por salvarle la vida, nunca se aplicó a los aviones ninguna ayuda en materia de autodefensa en cuanto a misiles. Miguel Pessoal responde que el verdadero acto de grabar que tuvo fue volver y enfrentarse de nuevo al mismo enemigo, al mismo peligro, cara a cara. Y si los procedimientos de combate adoptados terminaron por salvarle la vida, nunca se aplicó a los aviones ninguna ayuda en materia de autodefensa en cuanto a misiles.</p><p><img src="https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0zb3-14f1a6ab-2c4b-4253-9bd0-65af20106f21.jpg/v1/fill/w_850,h_421,q_75,strp/04_col_cor_by_michelum_dex0zb3-fullview.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7ImhlaWdodCI6Ijw9NDIxIiwicGF0aCI6IlwvZlwvNTI1NGEyMDYtMzE1MS00Y2YyLTg2YTYtNjc4MWQxNjExMjk5XC9kZXgwemIzLTE0ZjFhNmFiLTJjNGItNDI1My05YmQwLTY1YWYyMDEwNmYyMS5qcGciLCJ3aWR0aCI6Ijw9ODUwIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmltYWdlLm9wZXJhdGlvbnMiXX0.JNBPqq4PFTyFCBdtq9IHG262XemJcEBTVysCDYgZImk" alt="" class="fr-fic fr-dii fr-draggable " style="" /></p><p><strong><em><span style="font-size: 12px">La enfermera de paracaidistas Giselda Antunes a la derecha lleva la camilla del teniente. Miguel Pessoa</span></em></strong></p><p></p><p>De regreso a Portugal, y tras el final de la guerra, se convertiría en instructor en la T-37 en la Esq 102 de Sintra. Formó parte de la patrulla acrobática de Asas de Portugal durante siete años, habiendo sido también Comandante de Esq 102 y Asas. Posteriormente fue Comandante del Grupo Operativo 51 del BA5 en Monte Real donde también voló en la A-7P y finalmente Comandante del BA6 en Montijo. Se retiró con el grado de coronel en 1998. </p><p>Al final de la historia, a modo de guión cinematográfico y con el espíritu muy portugués, de poder ver siempre un lado positivo en una mala situación, desde la masacre que sufrió en Guinea, una relación duradera con la enfermera paracaidista Giselda Antunes. nacer, que lo rescató en Guileje después del rescate, y se convertiría en su esposa, en su regreso definitivo a Portugal.</p><p><img src="https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0zfx-a132d0b2-7fe5-4bfc-adce-c4d6ec189f28.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7InBhdGgiOiJcL2ZcLzUyNTRhMjA2LTMxNTEtNGNmMi04NmE2LTY3ODFkMTYxMTI5OVwvZGV4MHpmeC1hMTMyZDBiMi03ZmU1LTRiZmMtYWRjZS1jNGQ2ZWMxODlmMjguanBnIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmZpbGUuZG93bmxvYWQiXX0.ji0ZBks3gb-aujVDn09JpnsnUZ43wRymjM4xvwhdOdg" alt="" class="fr-fic fr-dii fr-draggable " style="" /></p><p><strong><em><span style="font-size: 12px">Perfil del plano en el que el Tte. Miguel Pessoa el 25/03/1973 </span></em></strong></p></blockquote><p></p>
[QUOTE="michelun, post: 3008438, member: 10531"] [B][SIZE=5][U]Star Days.[/U][/SIZE][/B] [IMG]https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0y88-740fb4ff-2452-4e47-beee-cdbaa40197fe.jpg/v1/fill/w_850,h_655,q_75,strp/untitled_7_by_michelum_dex0y88-fullview.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7ImhlaWdodCI6Ijw9NjU1IiwicGF0aCI6IlwvZlwvNTI1NGEyMDYtMzE1MS00Y2YyLTg2YTYtNjc4MWQxNjExMjk5XC9kZXgweTg4LTc0MGZiNGZmLTI0NTItNGU0Ny1iZWVlLWNkYmFhNDAxOTdmZS5qcGciLCJ3aWR0aCI6Ijw9ODUwIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmltYWdlLm9wZXJhdGlvbnMiXX0.9EX71QyXUrrQ8yfn1UZrsSbhPNKfQWW7eVarEd96pV0[/IMG] [B][I][SIZE=3]Un Fiat G.91 R / 4 con la configuración habitual de tanques y cohetes bajo las alas[/SIZE][/I] Hay momentos que marcan una vida. Hace 40 años, a bordo del Fiat G.91 con el número de matrícula 5413 de la Fuerza Aérea Portuguesa, en una misión en los cielos de Guinea, el entonces teniente PILAV Miguel Pessoa tuvo varios de estos momentos, cuando fue impactado por una superficie- misil aéreo SA-7 Strela y tuvo que ser expulsado a territorio hostil.[/B] [IMG]https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0yc5-7a057bac-77d9-4667-a20c-fee4a954c8f2.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7InBhdGgiOiJcL2ZcLzUyNTRhMjA2LTMxNTEtNGNmMi04NmE2LTY3ODFkMTYxMTI5OVwvZGV4MHljNS03YTA1N2JhYy03N2Q5LTQ2NjctYTIwYy1mZWU0YTk1NGM4ZjIuanBnIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmZpbGUuZG93bmxvYWQiXX0.rUqWv7yBoEolIV4g4o6b3cNLH2GNashM56nJe8uDY6I[/IMG] [B][I][SIZE=3]El teniente Miguel Pessoa con equipo de vuelo saliendo del Escuadrón 121 en BA12 - Bissalanca[/SIZE][/I][/B] El 25 de marzo de 1973, realizando el servicio de alerta en el BA12 en Bissalanca, en el Escuadrón 121-Tigres, que operaba el Fiat G.91, el equipo fue llamado a responder a un ataque con cañones y cohetes, en el cuartel de Guileje. , en el sur de Guinea Bissau, muy cerca de la frontera con la vecina Guinea Conakry. De servicio este domingo, el teniente. Miguel Pessoa finalmente despegaría solo, con el fin de identificar visualmente las posiciones del enemigo y transmitir la información al avión que despegaría en segundo lugar, sin embargo, equipado con el armamento más adecuado. [IMG]https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0yie-f31519cf-1127-4487-9d30-019446d2a067.jpg/v1/fill/w_850,h_564,q_75,strp/_c_vicentebraz_viaarnaldosousa_by_michelum_dex0yie-fullview.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7ImhlaWdodCI6Ijw9NTY0IiwicGF0aCI6IlwvZlwvNTI1NGEyMDYtMzE1MS00Y2YyLTg2YTYtNjc4MWQxNjExMjk5XC9kZXgweWllLWYzMTUxOWNmLTExMjctNDQ4Ny05ZDMwLTAxOTQ0NmQyYTA2Ny5qcGciLCJ3aWR0aCI6Ijw9ODUwIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmltYWdlLm9wZXJhdGlvbnMiXX0.b2x9ZdbBUZ3HuHgSaF5JjZ1QLQDTpK5JDg84BAx7SEA[/IMG] [B][I][SIZE=3]La placa de estacionamiento con marquesinas en BA12 - Bissalanca donde se estacionó el Fiat G.91 de la Esq.121[/SIZE][/I][/B] Si hay momentos que evitar, estar en el lado equivocado de un lanzamisiles es sin duda uno de ellos. Pero eso fue exactamente lo que le sucedió a Miguel Pessoa, en el acercamiento a Gandembel, lugar al que el cuartel hace referencia como probable base de fuego del enemigo que asolaba Guileje. Cinco días antes, esto también había sucedido, luego en el norte del territorio, con el misil (entonces desconocido) dejando una estela blanca entre su avión y el de TC o Almeida Brito, con quien volaba en formación. Esta vez no vio nada. Solo sintió la detonación del misil en la parte trasera del avión y una pérdida inmediata de potencia en la turbina. [IMG]https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0ynb-c1e1fb7a-4676-436f-875d-d2243f119ddc.jpg/v1/fill/w_850,h_614,q_75,strp/untitled_2_by_michelum_dex0ynb-fullview.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7ImhlaWdodCI6Ijw9NjE0IiwicGF0aCI6IlwvZlwvNTI1NGEyMDYtMzE1MS00Y2YyLTg2YTYtNjc4MWQxNjExMjk5XC9kZXgweW5iLWMxZTFmYjdhLTQ2NzYtNDM2Zi04NzVkLWQyMjQzZjExOWRkYy5qcGciLCJ3aWR0aCI6Ijw9ODUwIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmltYWdlLm9wZXJhdGlvbnMiXX0.OKNy2rRN5MiLX4cyl3AW48oEqiblb9asURPhynkvghI[/IMG] [B][I][SIZE=3]Un Fiat G.91 R / 4 tras la pista del enemigo[/SIZE][/I][/B] Y si hay momentos que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte, tirar de la palanca de expulsión de una silla de expulsión en un avión que se estrella es sin duda uno de ellos también. Momentos que parecen multiplicar el tiempo y multiplicar las fuerzas. El gesto de tirar del mango de expulsión por encima de la cabeza (mecanismo que ofrece cierta resistencia) se hizo de tal manera que el piloto pensó que el sistema de expulsión estaba defectuoso, tal era la facilidad con la que se movía el mango. Por otro lado, la falta de respuesta de los cohetes que supuestamente propulsarían la silla, reforzó la misma idea, llevándolo a considerar la posibilidad de activar el sistema de eyección secundario, ubicado en el asiento de la silla, entre las piernas. Sin embargo, antes de perfilar este movimiento, los cohetes ya estaban encendidos, lo que inició la extracción de la silla del avión. [IMG]https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0yt2-ecf1dd8b-8bc7-41f6-92d1-cf5a60b13d05.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7InBhdGgiOiJcL2ZcLzUyNTRhMjA2LTMxNTEtNGNmMi04NmE2LTY3ODFkMTYxMTI5OVwvZGV4MHl0Mi1lY2YxZGQ4Yi04YmM3LTQxZjYtOTJkMS1jZjVhNjBiMTNkMDUuanBnIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmZpbGUuZG93bmxvYWQiXX0.qp48kOYEQXsLVVodXUS4ZxvlXja5z-6ibZq7v1aQlkI[/IMG] [B][I][SIZE=3] Martin Baker MkG W4B utilizada en el portugués Fiat G.91 R / 4 y que salvó la vida de Ten. Miguel Pessoa[/SIZE][/I][/B] A baja altura, con el avión descontrolado y ya sin comandos por una falla en el sistema hidráulico, Miguel Pessoa se expulsa de la aeronave en el último momento. De tal manera que el paracaídas no se abría del todo, con el piloto entrando al bosque en el bosque con excesiva velocidad, lo que eventualmente provocaría una fractura del peroné en la colisión con el suelo. Despertados en medio de un denso bosque, luego de unos minutos de inconsciencia, tuvimos que evaluar la situación. Sin haber tenido tiempo de enviar una llamada de socorro, en una zona no controlada por fuerzas amigas, rodeada de densa vegetación y minusválida físicamente por una pierna rota y con severo dolor de espalda debido a la violencia de la expulsión, el futuro parecía incierto y poco sonriente. para el piloto portugués. Explorando el [I]kit[/I]de supervivencia que llevaba, por el material que contenía, eligió las [I]mismísimas luces[/I] y una pequeña brújula como verdaderamente útiles, olvidándose de los elementos restantes por falta de uso práctico. No había radio para comunicarse. De hecho, era la primera vez que veía ese material. Los ejercicios de supervivencia no eran lo que son hoy. Se trasladó como pudo a una zona de bosque menos densa, para poder lanzar las [I]mismas luces[/I] y esperó a que pasara un avión amigo. A pesar de no haber enviado una llamada de socorro, naturalmente se notaría su ausencia. Al poco tiempo, pudo escuchar el ruido de los aviones a reacción, pero su (falta de) visibilidad al cielo, sin embargo, le impidió conocer con certeza la proximidad de la aeronave y evaluar el momento adecuado para el lanzamiento de la aeronave. cohetes señalización. Eran más de las 5 de la tarde y las esperanzas de rescate durante el día disminuían con la misma velocidad que la luz del sol, que en Guinea se desvanece temprano y rápidamente. Tendría que pasar la noche en medio de la nada. La única compañía posible que apareció entonces, fue la que menos pretendía: el enemigo. ¿Habían visto el lugar del accidente? Habría visto las [I]mismas luces[/I]quien lanzó? ¿Te estarían buscando? Preguntas que solo respondían los sonidos del bosque. Ni siquiera tenía la pistola que era parte del equipo normal de la misión de combate, ya que llevaba el traje anti-G, que no había usado, para ganar tiempo en responder a la alerta. La noche fue interminable. A pesar de su fatiga, durmió muy poco. Todos los ruidos eran como movimientos ocultos en el bosque oscuro. Todas las sombras pueden confundirse con formas humanas. En uno de los breves momentos en que logró conciliar el sueño, engañando el dolor que sentía, se despertó sobresaltado por la sensación de movimiento a lo largo de su pierna lesionada. ¿Era una serpiente o era solo la pierna rota que palpitaba? En la oscuridad, no se atrevió a moverse para averiguarlo. Si era un animal, nunca se enteró. La sensación pasó y a la luz del amanecer no había nada. Por la mañana, aunque cansado y con signos de deshidratación, ya que no había tomado ningún líquido desde el almuerzo del día anterior, su moral mejoró ante la perspectiva de ser rescatado. No pasó mucho tiempo para escuchar el sonido de los aviones sobrevolando la zona. De hecho, había sido localizado justo el día anterior, por TC o Almeida Brito, quien en G.91 vio una de las [I]luces[/I] lanzadas muy cerca del anochecer. Sin embargo, la hora tardía hizo imposible el despliegue de una fuerza de rescate el mismo día. El ruido característico de los helicópteros Alouette III también se escuchó cerca, pero por si acaso y sin saber si ya había sido localizado o no, lanzó los [I]mismísimos-luces[/I]lo que le quedaba. Se puso la camiseta blanca sobre el traje de vuelo para ser más visible, pero la ayuda llevó mucho tiempo. Habían pasado tres horas desde el amanecer y nada. Trató de encender un fuego con algunos fósforos supuestamente a prueba de humedad, pero ninguno se encendió. La deshidratación también comenzó a jugar malas pasadas, nublando los pensamientos y perturbando el juicio. [IMG]https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0yx2-08ccd98d-fe62-4969-b5e0-3e13c2b3a1da.jpg/v1/fill/w_850,h_590,q_75,strp/02_col_cor_by_michelum_dex0yx2-fullview.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7ImhlaWdodCI6Ijw9NTkwIiwicGF0aCI6IlwvZlwvNTI1NGEyMDYtMzE1MS00Y2YyLTg2YTYtNjc4MWQxNjExMjk5XC9kZXgweXgyLTA4Y2NkOThkLWZlNjItNDk2OS1iNWUwLTNlMTNjMmIzYTFkYS5qcGciLCJ3aWR0aCI6Ijw9ODUwIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmltYWdlLm9wZXJhdGlvbnMiXX0.R-qdd6PHSRthJJ84rItY_JnOJUrn4j-4-ZZY8xj1DGw[/IMG] [B][I][SIZE=3]Marcelino da Mata con machete en mano y su grupo posan para la foto luego de conocer al Tte. Miguel Pessoa[/SIZE][/I][/B] Cuando finalmente se las arregló para ver a la gente en su vecindad, eran… africanos. Pistolas Kalashnikov y uniformes raros. A falta de mejores argumentos para defenderse, optó por insultar a los que asumió eran elementos del PAIGC, por lo tanto, el enemigo. Estos, sin embargo, lo llamaron por su propio nombre, lo que confundió su razonamiento. El jefe se identifica como Marcelino da Mata, conocido líder de un grupo de operaciones especiales de las fuerzas portuguesas, aunque formado por elementos de etnia africana. A pesar de conocer su fama, Ten. Pessoa nunca lo había visto en persona. El hecho de que supieran su nombre también se explicaba fácilmente, ya sea por informantes en la base, o escuchando comunicaciones por radio, por lo que aún no estaba convencido. Sabiendo que el verdadero Marcelino da Mata era conocido por llevar siempre cantinas con Fanta o Coca-Cola, pidió un trago y confirmó la veracidad de su identidad a través de los tragos. Era una especie de santo y contraseña improvisados. El regreso, aunque doloroso y lento, debido a la dificultad para caminar con una pierna rota a través de la densa vegetación, no tuvo una gran historia. [IMG]https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0z0u-735f0a2c-e719-4bba-8f94-1149a2beab5b.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7InBhdGgiOiJcL2ZcLzUyNTRhMjA2LTMxNTEtNGNmMi04NmE2LTY3ODFkMTYxMTI5OVwvZGV4MHowdS03MzVmMGEyYy1lNzE5LTRiYmEtOGY5NC0xMTQ5YTJiZWFiNWIuanBnIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmZpbGUuZG93bmxvYWQiXX0.nKOxAKj9lAkDfFMBjiqnSEYwoHy6E-iEhcKTXreUU6I[/IMG] [B][I][SIZE=3]El doloroso regreso a pie por el bosque[/SIZE][/I][/B] El Alouette que iba a transportarlo de regreso estaba al borde del bosque, y los helicópteros restantes que había escuchado antes estaban destinados a la colocación de grupos de paracaidistas y cazadores de operaciones especiales que habían ido a buscarlo. Con una primera parada en Guileje, donde otro helicóptero lo trasladaría al hospital militar, el viaje finalmente terminaría en BA12, luego de reconocimientos médicos y tratamiento de la pierna fracturada, donde un nutrido grupo celebró su regreso y el éxito de la misión a recuperación. [IMG]https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0z4u-be6fcc9b-0969-4330-ac23-d639833fa2f2.jpg/v1/fill/w_850,h_584,q_75,strp/07__c_carlossantos_by_michelum_dex0z4u-fullview.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7ImhlaWdodCI6Ijw9NTg0IiwicGF0aCI6IlwvZlwvNTI1NGEyMDYtMzE1MS00Y2YyLTg2YTYtNjc4MWQxNjExMjk5XC9kZXgwejR1LWJlNmZjYzliLTA5NjktNDMzMC1hYzIzLWQ2Mzk4MzNmYTJmMi5qcGciLCJ3aWR0aCI6Ijw9ODUwIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmltYWdlLm9wZXJhdGlvbnMiXX0.dAr4uhDrasYJKks6sespKKNSxFML_Knu-xCt7ZpqcgA[/IMG] [B][I][SIZE=3]El Alouette III que transportó al Tte. Miguel Pessoa a su llegada a Guileje[/SIZE][/I][/B] Hay momentos que marcan un punto de inflexión y la introducción de misiles tierra-aire en el escenario de la guerra fue ese momento. Portugal perdió la supremacía del aire, donde hasta entonces se había movido libremente. La guerra entraba en una nueva fase, decididamente peor para las fuerzas portuguesas. Durante las próximas dos semanas, cuatro aviones más serían derribados por misiles SA-7 Strela. Las tripulaciones no corrieron la misma suerte que los Diez. Personas. Una de las víctimas fatales sería incluso TC o Almeida Brito, comandante del Grupo Operativo 1201, el mismo piloto que había localizado su posición el 25 de marzo y que ya había sido fusilado con él el 20 de marzo en la frontera norte de Guinea. El [I]modus operandi[/I] del enemigo se hizo entonces evidente , atacando posiciones portuguesas en el suelo, luego esperando la llegada de los aviones que vinieron en respuesta, y así apuntándolos. Luego de la suspensión de la actividad aérea, para analizar el arma en cuestión, su uso y características, se tomaron medidas en cuanto a procedimientos de ataque, altitudes de vuelo y armas a utilizar. Tras implementar estas medidas, sólo una aeronave más sería derribada por un Strela, en enero de 1974 y supuestamente por no haber cumplido con los procedimientos definidos. En cuanto al teniente. Miguel Pessoa, tras pasar dos semanas en la enfermería BA12, acabaría durante los próximos cuatro meses en la Metrópolis, la convalecencia de las dolencias físicas derivadas de la eyección, concretamente en cuanto a la fractura de peroné y la columna, cuya compresión de 2 cm. nunca se recuperaría. Luego vino el difícil regreso al teatro de operaciones donde casi había perdido la vida, con la reactivación de su encargo. Sin ninguna ayuda ni apoyo psicológico para volver a afrontar las mismas situaciones de riesgo, volver a sobrevolar el lugar donde me habían abatido no fue fácil, ya que no es difícil de entender. Terminaría siendo el único piloto en terminar el encargo en Guinea, tras ser abatido en combate. Incluso fue atacado cuatro veces más por misiles Strela. En uno de ellos, incluso logró ver el cabezal de búsqueda del misil que lo perseguía y el intento de corregir la trayectoria, para continuar detrás de la fuente de calor que era su avión. Cuando alguien alude al aura del héroe que lo rodeaba por haber sobrevivido al derribo de un misil, Miguel Pessoal responde que el verdadero acto de grabar que tuvo fue regresar y enfrentar nuevamente al mismo enemigo, el mismo peligro, cara a cara. Y si los procedimientos de combate adoptados terminaron por salvarle la vida, nunca se aplicó a los aviones ninguna ayuda en materia de autodefensa en cuanto a misiles. Miguel Pessoal responde que el verdadero acto de grabar que tuvo fue volver y enfrentarse de nuevo al mismo enemigo, al mismo peligro, cara a cara. Y si los procedimientos de combate adoptados terminaron por salvarle la vida, nunca se aplicó a los aviones ninguna ayuda en materia de autodefensa en cuanto a misiles. Miguel Pessoal responde que el verdadero acto de grabar que tuvo fue volver y enfrentarse de nuevo al mismo enemigo, al mismo peligro, cara a cara. Y si los procedimientos de combate adoptados terminaron por salvarle la vida, nunca se aplicó a los aviones ninguna ayuda en materia de autodefensa en cuanto a misiles. [IMG]https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0zb3-14f1a6ab-2c4b-4253-9bd0-65af20106f21.jpg/v1/fill/w_850,h_421,q_75,strp/04_col_cor_by_michelum_dex0zb3-fullview.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7ImhlaWdodCI6Ijw9NDIxIiwicGF0aCI6IlwvZlwvNTI1NGEyMDYtMzE1MS00Y2YyLTg2YTYtNjc4MWQxNjExMjk5XC9kZXgwemIzLTE0ZjFhNmFiLTJjNGItNDI1My05YmQwLTY1YWYyMDEwNmYyMS5qcGciLCJ3aWR0aCI6Ijw9ODUwIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmltYWdlLm9wZXJhdGlvbnMiXX0.JNBPqq4PFTyFCBdtq9IHG262XemJcEBTVysCDYgZImk[/IMG] [B][I][SIZE=3]La enfermera de paracaidistas Giselda Antunes a la derecha lleva la camilla del teniente. Miguel Pessoa[/SIZE][/I][/B] De regreso a Portugal, y tras el final de la guerra, se convertiría en instructor en la T-37 en la Esq 102 de Sintra. Formó parte de la patrulla acrobática de Asas de Portugal durante siete años, habiendo sido también Comandante de Esq 102 y Asas. Posteriormente fue Comandante del Grupo Operativo 51 del BA5 en Monte Real donde también voló en la A-7P y finalmente Comandante del BA6 en Montijo. Se retiró con el grado de coronel en 1998. Al final de la historia, a modo de guión cinematográfico y con el espíritu muy portugués, de poder ver siempre un lado positivo en una mala situación, desde la masacre que sufrió en Guinea, una relación duradera con la enfermera paracaidista Giselda Antunes. nacer, que lo rescató en Guileje después del rescate, y se convertiría en su esposa, en su regreso definitivo a Portugal. [IMG]https://images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com/f/5254a206-3151-4cf2-86a6-6781d1611299/dex0zfx-a132d0b2-7fe5-4bfc-adce-c4d6ec189f28.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOjdlMGQxODg5ODIyNjQzNzNhNWYwZDQxNWVhMGQyNmUwIiwiaXNzIjoidXJuOmFwcDo3ZTBkMTg4OTgyMjY0MzczYTVmMGQ0MTVlYTBkMjZlMCIsIm9iaiI6W1t7InBhdGgiOiJcL2ZcLzUyNTRhMjA2LTMxNTEtNGNmMi04NmE2LTY3ODFkMTYxMTI5OVwvZGV4MHpmeC1hMTMyZDBiMi03ZmU1LTRiZmMtYWRjZS1jNGQ2ZWMxODlmMjguanBnIn1dXSwiYXVkIjpbInVybjpzZXJ2aWNlOmZpbGUuZG93bmxvYWQiXX0.ji0ZBks3gb-aujVDn09JpnsnUZ43wRymjM4xvwhdOdg[/IMG] [B][I][SIZE=3]Perfil del plano en el que el Tte. Miguel Pessoa el 25/03/1973 [/SIZE][/I][/B] [/QUOTE]
Insertar citas…
Verificación
Guerra desarrollada entre Argentina y el Reino Unido en 1982
Responder
Inicio
Foros
Area Militar General
Publicaciones Zona Militar
Fiat Aeritalia G-91 (Gina)
Este sitio usa cookies. Para continuar usando este sitio, se debe aceptar nuestro uso de cookies.
Aceptar
Más información.…
Arriba