El Boeing 757 Excalibur emerge con un nuevo radón y acelera el desarrollo del avión de combate Tempest de sexta generación
17/02/2026
El Boeing 757 modificado, conocido como Excalibur, ha vuelto a llamar la atención tras su aparición con una configuración externa aún más avanzada, con un nuevo radomo frontal y carenados adicionales a lo largo del fuselaje.
El avión, operado por 2Excel Aviation, se utiliza como laboratorio aéreo para el programa GCAP, una iniciativa internacional liderada por el Reino Unido, Italia y Japón que busca desarrollar el caza Tempest de sexta generación y ponerlo en servicio en la próxima década.
Basado en un antiguo avión comercial 757-200 entregado originalmente a Iberia a principios de la década de 2000, el Excalibur ha sido ampliamente modificado para servir como plataforma de pruebas de vuelo, según informa el sitio web
The Aviationist .
El nuevo morro alargado permite la instalación de sensores experimentales y grandes sistemas electrónicos, mientras que las estructuras adicionales del fuselaje albergan equipos destinados a integrar tecnologías avanzadas de comunicaciones, radar y guerra electrónica. Estos cambios visibles indican que la aeronave está entrando en una fase más madura del programa, acercándose a la configuración completa prevista para el desarrollo del Tempest.
El trabajo se concentra en Boscombe Down, en el Reino Unido, uno de los principales centros de pruebas aeronáuticas del país. Durante vuelos recientes, los observadores observaron detalles inusuales, como la turbina de emergencia RAT expuesta en ciertas fases, así como nuevos carenados inferiores que sugieren una preparación para cargas útiles experimentales más complejas.
Inicialmente, las pruebas se centrarán en la validación aerodinámica de las modificaciones y en el análisis estructural, antes de la instalación final de los sensores activos que formarán el núcleo tecnológico del futuro avión de combate.
Internamente, el 757 se transformó en una auténtica sala de control de vuelo, con estaciones de trabajo dedicadas al análisis de datos en tiempo real, consolas de misión y una infraestructura eléctrica ampliada para soportar equipos de alta demanda energética.
Se espera que Excalibur valide tecnologías relacionadas con el concepto ISANKE y el sistema de comunicaciones integrado, considerados elementos centrales para el combate aéreo en red que GCAP pretende introducir, incluida la fusión avanzada de datos y la integración con plataformas no tripuladas.
El uso de aviones comerciales reconvertidos como bancos de pruebas no es nuevo en la industria aeronáutica. Plataformas similares, como el 757 "Catfish", ya se han utilizado en programas como el F-22 Raptor y el F-35 Lightning II para probar radares y sistemas antes de su integración final en aviones de combate operativos.
En el caso de GCAP, Excalibur actúa como un puente entre el desarrollo digital y los futuros demostradores supersónicos, permitiendo reducir los riesgos técnicos y acelerar la maduración de las tecnologías antes de que el primer prototipo Tempest despegue.
Además de apoyar directamente al nuevo caza, la aeronave también contribuirá a la mejora de plataformas existentes, como el Eurofighter Typhoon y el propio F-35, mediante la prueba de sensores y arquitecturas electrónicas adaptables a diferentes aeronaves.
Para acelerar el desarrollo, se desmontó un segundo Boeing 757 y se recreó digitalmente como un "gemelo virtual", lo que permitió realizar simulaciones avanzadas y análisis estructurales sin necesidad de vuelos reales en todas las etapas del proyecto.
El Boeing 757 “Excalibur” parte de Boscombe Down para otro vuelo de prueba.
El avance de Excalibur se produce en paralelo al desarrollo del demostrador supersónico liderado por BAE Systems, cuyo primer vuelo se espera para finales de esta década. Este demostrador será el primer paso concreto hacia un Tempest operativo y debería utilizar gran parte de los datos recopilados por el laboratorio de vuelo.
Con miles de millones de dólares en inversiones ya aprobadas por los países participantes y una cadena industrial cada vez más robusta, GCAP continúa ganando impulso, lo que refleja la creciente importancia estratégica de un nuevo sistema de combate aéreo capaz de operar en entornos altamente conectados y disputados.
Concepto del avión de combate BAE Tempest.
Así, el antiguo avión de pasajeros, transformado en plataforma de pruebas, se ha convertido en una pieza clave en la carrera tecnológica hacia la próxima generación de aviones de combate. Cada nueva modificación visible del Excalibur representa no solo un avance en el programa, sino también una clara señal de que el Tempest está dejando atrás el terreno conceptual y avanzando hacia una fase de desarrollo cada vez más concreta.
O Boeing 757 modificado conhecido como Excalibur voltou a chamar atenção após surgir com uma configuração externa ainda mais avançada, exibindo um novo radome frontal e carenagens adicionais ao lo…
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