Un piloto soviético de un MiG-23MLD estudia su mapa antes de una misión de ataque desde Bagram, Kabul (finales de la década de 1980). Fíjense bien: lleva una carabina compacta AKS-74U. Durante la guerra soviético-afgana, los pilotos de la Fuerza Aérea Soviética solían volar con estas "Krinkov" por una razón crucial: si caían sobre territorio muyahidín, la supervivencia dependía de lo que tuvieran a mano. Mayor potencia de fuego significaba mayores probabilidades de éxito