El ataque Pearl Harbour

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ATAQUE A PEARL HARBOR


Reunida en la bahía de Tankan desde el 22 de noviembre, la Flota de Nagumo se compone de los portaaviones Akagi y Kaga, Hiryu y Soryu, y Shokaku y Zuikaku, dos acorazados- Hiei y Kirishima-, dos cruceros pesados -Toné y Chikuma-, uno ligero, 16 destructores y tres submarinos.
En cubierta se embarcan reservas de combustible, bombas perforantes para el bombardeo a gran altura y torpedos provistos de aletas estabilizadoras de madera, especiales para uso en aguas de poca profundidad.
Por delante de la Flota de Nagumo, zarpan de Japón 27 submarinos con el objetivo de patrullar las cercanías de Pearl Harbor y su acceso. De los 27, cinco transportan submarinos enanos, que deberán introducirse en el puerto y atacar a los buques norteamericanos allí anclados. Todos los buques cuentan con torpedos de 610 m propulsados por oxígeno líquido, los más poderosos del momento.
El 25 de noviembre Yamamoto da la orden de iniciar el ataque. La Flota sale al día siguiente, navegando por aguas poco concurridas. El sigilo es clave para el éxito de la operación: cualquier barco americano, inglés u holandés que sea avistado deberá ser inmediatamente hundido; si es de otra nacionalidad, deberá ser capturado para evitar que envíe cualquier mensaje. La radio ha de permanecer en silencio, al tiempo que, como medida de contra información, el resto de buques japoneses en el Pacífico intensificará sus mensajes para equivocar al enemigo. El día 3 se abastece en alta mar. Cualquier encuentro con un buque americano antes del día 6 eliminaría el factor sorpresa, lo que haría que el ataque fuese suspendido. Si el descubrimiento se producía más tarde, la decisión de continuar con el plan previsto correspondería al propio Nagumo. Una último opción preveía que la Flota se detuviese en espera de órdenes, caso de que las negociaciones con Washington así lo requirieran.
Sobre el papel, se esperaba con el ataque derrotar definitivamente a la Flota americana del Pacífico, anclada en Pearl Harbor, y especialmente a los portaaviones Lexington y Enterprise. Para ello, partirían dos oleadas de aviones. La primera, con 183 aparatos al mando de Fuchida -49 bombarderos de alta cota equipados con bombas perforantes, 40 Nakajima B5N2 Kate torpederos, 51 Aichi D3A Val y 43 zeros de escolta-, saldría a las 6 de la mañana a 275 millas al norte de Pearl Harbor, con la misión de destruir las cinco bases aéreas norteamericanas en la isla de Oahu, desconociendo que existía un sexto. También se atacaría la base de hidroaviones de Kanehoe y, por último, la isla Ford, base de la Flota. Si ésta no se hallaba en puerto, la orden era buscarla en un radio de 150 millas al sur de la isla.
La segunda oleada estaría compuesta por 213 aparatos, con otros 30 de reconocimiento que se situarían por encima y 40 más en reserva.
Producido el ataque, todas las unidades deberían volver a sus puntos de partida, previo paso por un punto de abastecimiento de combustible.
Con una velocidad de 13 nudos, el 4 de diciembre la Flota atraviesa la línea internacional del cambio de fecha y pone rumbo Sudeste, incrementando su velocidad hasta los 25 nudos y abandonando a los buques auxiliares.
La radio capta las transmisiones norteamericanas, que indican que en Oahu no se espera ningún ataque y que los vuelos de reconocimiento norteamericanos se producen al Sudoeste de la isla. La primera decepción japonesa se produce cuando reciben la noticia, facilitada por un espía, de que en Pearl Harbor se encuentran ocho acorazados, pero ningún portaaviones.
El 6 de diciembre a las 21 horas, la Flota llega al punto en que debe dirigirse hacia el Sudoeste. El Akagi iza la bandera que fuera enarbolada por el almirante Togo durante la batalla de Tsushima en 1905. Al mismo tiempo, los submarinos enanos inician su entrada en la rada de Pearl Harbor, aprovechando que la malla antisubmarinos no se encuentra desplegada.
El 7 de diciembre, a las 5 de la madrugada, desde los cruceros Toné y Chikuma salen dos hidroaviones de reconocimiento, para explorar las rutas de Pearl Harbor y Lahaida y buscar a los portaaviones norteamericanos.
Hora y cuarto más tarde parte la primera oleada de ataque en dirección sur.

El ataque destruyó a 13 buques de guerra y 188 aeronaves, dejó a 2.403 militares y 68 ciudadanos estadounidenses muertos. La flota estadounidense en el Pacífico tardó en recuperarse entre seis meses a un año. Los japoneses perdieron 64 efectivos.
Luego del ataque, el Presidente Franklin Delano Roosevelt declaró la guerra a Japón, y cuatro días después, Hitler le declaró la guerra a los Estados Unidos. La opinión pública estadounidense vio el ataque como un acto de traición, y la fuerza aislacionista perdió el apoyo popular, que se volcó fuertemente a favor de la guerra contra las Potencias del Eje.

Motivación del ataque

Desde la Primera Guerra Chino-Japonesa, en 1895, el ejército japonés dirigió sus miras a China en busca de recursos, presionando al gobierno japonés para su pronta ocupación. La resistencia europea, especialmente rusa, a compartir el "melón chino" despojó a Japón de algunas de las ganancias obtenidas en la guerra.1 Japón respondió atacando por sorpresa a la flota rusa en Port Arthur, dando inicio a la Guerra Ruso-Japonesa, en 1905. El pequeño país asiático logró vencer al imperio más grande del mundo, y afianzó su posición en China.
La Gran Depresión generó pobreza en el campo y desempleo en las ciudades. Aunque surgieron movimientos de izquierda y de trabajadores, más importantes fueron los movimientos nacionalistas. Muchos jóvenes, molestos por los escándalos de corrupción, se unieron al Ejército y la Armada, al ser incapaces de apoyar una revuelta comunista contra el Emperador. Estos jóvenes oficiales eventualmente constituyeron un poder político opuesto al gobierno civil, cada vez más independiente de este último, llegando a asesinar al Señor de Manchuria Zhang Zuolin, en 1928, y hasta invadir Manchuria, en 1931, sin notificar al gobierno de Tokio.

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La flota japonesa se movilizó sin ser detectada, rumbo a Pearl Harbor.

El inicio de la Segunda Guerra Sino-Japonesa, en 1937, generó roces entre el Imperio Japonés, los Estados Unidos y el Imperio Británico. Los Estados Unidos y el Reino Unido reaccionaron ante las acciones militares del Japón en China imponiendo un embargo de metal en bruto seguido por uno de petróleo, además, enviaron ayuda militar encubierta al gobierno del Kuomintang. Cuando Japón ocupó la Indochina, colonia francesa en 1940, las potencias occidentales respondieron con una congelación de bienes y el cierre del Canal de Panamá para naves japonesas. El petróleo era especialmente importante para Japón, pues carecía de recursos petroleros propios.

Estas medidas amenazaban con estrangular la economía nipona, por lo que se iniciaron negociaciones diplomáticas para levantarlas. Las negociaciones diplomáticas alcanzaron su punto culminante con la Nota de Hull el 26 de noviembre de 1941, el cual fue descrito por el primer ministro Hideki Tōjō como un ultimátum, ya que se les solicitaba salir de China. Los estadounidenses declararon después de la guerra que no incluían a Manchuria dentro del término China, pero esto no fue claro para Tojo, que consideró que solicitar la salida de Manchukuo era un insulto.
Los líderes japoneses decidieron que sólo les quedaban dos opciones: ceder ante las demandas de los Estados Unidos y el Reino Unido y retirarse de China, o aumentar las dimensiones del conflicto e intentar adquirir las fuentes de petróleo del Sudeste asiático. Retrasar la decisión sólo debilitaría la posición japonesa. Finalmente se decidieron por ir a la guerra.

Planificación del ataque

Durante los años 30, la estrategia japonesa para una eventual guerra con los Estados Unidos consistía en permitir que la Armada estadounidense realizase el primer movimiento. Submarinos japoneses deberían hostigar a la flota estadounidense desde Pearl Harbor, disminuyendo la capacidad ofensiva de la misma. Los restos de las fuerzas navales americanas serían destruidas en una gran batalla naval entre Saipán e Iwo Jima.
En agosto de 1939, el Almirante Isoroku Yamamoto fue designado Comandante de la Flota Combinada del Pacífico. En la primavera de 1940, Yamamoto decidió modificar el plan de guerra luego de observar el progreso en las maniobras de portaaviones. Yamamoto sugirió que un único y fulminante ataque contra Hawái era una alternativa para intentar destruir la flota enemiga en el Pacífico, y ocupar las colonias europeas y americanas mientras los estadounidenses reconstruían la flota de nuevo. El Almirante Yamamoto predijo correctamente que el Reino Unido, Francia y los Países Bajos no contaban con fuerzas para defender sus colonias debido a la guerra paralela en Europa.
Una estrategia similar, de un único ataque sorpresivo y decisivo, fue la que utilizó el Almirante Heihachirō Tōgō, un héroe japonés, cuando atacó sin declaración de guerra a la flota rusa en Port Arthur, dando inicio a la guerra Ruso-Japonesa. Dicho ataque permitió que Japón tuviera la superioridad naval durante el resto de la guerra.
Un precedente más cercano se encontraba en la Batalla de Tarento, donde unos cuantos biplanos Swordfish ingleses lanzaron un ataque desde un portaaviones, comandado por el Almirante Andrew Browne Cunningham, mucho más cercano a los objetivos que la base principal británica en Alejandría, inhabilitando a la mitad de la flota italiana y forzando su retirada a Nápoles.
Yamamoto envió una delegación naval a Italia, que concluyó que una versión más grande y mejor soportada que la brillante maniobra de Cunningham podría forzar a la flota estadounidense a retirarse hasta California, dando tiempo para alcanzar la "Gran Esfera de Co-Prosperidad del Sudeste Asiático" lo que implicaría tomar el control de las reservas petroleras de las Indias Orientales Holandesas, que permitiría incrementar la capacidad defensiva. Más importante aún, la delegación regresó a Japón con el secreto de los torpedos de poca profundidad que los ingenieros de Cunningham habían ideado.
A inicios de febrero de 1941, Yamamoto solicitó, de manera no oficial, al Almirante Takijiro Onishi, Jefe del Estado Mayor de la 11ª Flota Aérea, que estudiara la posibilidad de realizar un ataque con portaaviones contra Hawái. Onishi se dirigió a su vez al legendario Minoru Genda, cuya opinión era altamente respetada debido a los resultados brindados por sus cazas en la guerra con China.
Genda determinó que el plan tenía posibilidades de éxito, pero era muy arriesgado. Esto fue suficiente para Yamamoto, que ordenó al Capitán Kameto Kuroshima que organizara un plan detallado. Kuroshima entregó posteriormente un plan bautizado Operación Kuroshima, donde se indicaba que era necesario que la flota enemiga se encontrase en Hawái para el momento del ataque y que era necesario que la flota de portaaviones nipona llegase hasta la base naval enemiga sin ser detectada. Yamamoto estaba consciente de lo arriesgado de su ataque y declaró:

Si fallamos, es mejor que finalicemos la guerra.

En abril, la Operación Kuroshima fue renombrada Operación Z, haciendo referencia a la bandera Z utilizada por el Almirante Togo para indicar el inicio del ataque japonés en la decisiva batalla de Tsushima.
El Contraalmirante Ryunosuke Kusaka, Jefe del Estado Mayor de la 1ª Flota Aérea, recibió las notas de la operación para que lo utilizase como plan operacional. Kusaka decidió rescribir el plan con la ayuda de los Comandantes Tamotsu Oishi y Minoru Genda, quien ya había estudiado la viabilidad del mismo.
A inicios de septiembre, los estrategas de la Armada Imperial Japonesa entregaron los planes detallados de la operación. La decisión de usar cuatro portaaviones en lugar de seis fue polémica y generó la protesta de varios altos oficiales. El Contraalmirante Tamon Yamaguchi, comandante de los dos portaaviones que habían quedado excluidos, el Hiryu y el Soryu, no sólo se conformó con protestar ante el Vice-Almirante Chuichi Nagumo, sino que al rehusar éste último a acceder, Yamaguchi le aplicó una llave alrededor del cuello. La intervención de Kusaka logró calmar los ánimos, pero Yamaguchi no sufrió ningún perjuicio por su actuación. Días después, Nagumo decidió finalmente incluir los dos portaaviones de Yamaguchi.
El Comandante de bombarderos del portaaviones Akagi, Mitsuo Fuchida, recibió el mando de todos los bombarderos de todos los portaaviones.
El entrenamiento para el ataque a Pearl Harbor se realizó en la isla Kyushu.
El ataque dependía de los torpedos, pero las armas de la época requerían de aguas profundas cuando eran lanzados desde el aire. El Capitán Fumio Aiko diseñó un nuevo torpedo, Torpedo tipo 91, que podía ser arrojado en aguas poco profundas. Este torpedo causó la mayoría de los daños a las naves estadounidenses. Los técnicos de armas japoneses también produjeron bombas especiales de penetración de blindaje, al incorporar aletas en proyectiles navales de 14 y 15 pulgadas. Lanzadas desde 10.000 pies (~ 3000 m), serían capaces de penetrar las cubiertas blindadas de los destructores y cruceros estadounidenses estacionados en Pearl Harbor.
El 5 de noviembre de 1941, Yamamoto emitió una orden secreta, de 151 páginas, donde se indicaba la estrategia a seguir para invadir las colonias británicas y estadounidenses en el Lejano Oriente, mientras se realizaba el ataque a Pearl Harbor.
Poco después, Yamamoto emitió una nueva orden, fijando el 8 de diciembre como la fecha de inicio de operaciones. En Hawái sería domingo 7, y la inteligencia nipona había informado que la flota estadounidense permanecía en Pearl Harbor los domingos. Se aclaró que en caso de que la diplomacia rindiera resultados, el ataque debería ser cancelado de inmediato.

Labor de Inteligencia

En 1941, Yamamoto envió a Takeo Yoshikawa a Hawái, para recolectar información sobre la base naval de Pearl Harbor.
A partir de informes de inteligencia, Kusaka decidió que la flota atacante debería seguir una ruta ubicada 800 Km. al norte de Pearl Harbor y 800 Km. al sur de Dutch Harbor, ya que estas latitudes no estaban dentro del alcance de las patrullas enemigas y ningún navío circulaba por allí en invierno. De esta manera, Kusaka esperaba que la flota de portaaviones avanzase desde el norte hacia Pearl Harbor sin ser detectada.
La Inteligencia de Combate Japonesa sabia que los todos los Domingos, la flota Americana estaba anclada en Pearl Harbor, para darle "libre" a los marinos el fin de semana. Este procedimiento operativo normal repetitivo, decidió la suerte del ataque para el Domingo, 7 de Diciembre de 1941. Además, las mareas indicaban el momento propicio, así como las noches sin luna en los días durante el desplazamiento de los navíos de combate y de apoyo, así como una noche oscura el día previo al ataque. Todo esto favorecía a la fuerza atacante y al factor sorpresa, elemento critico y determinante en el triunfo de una operación de esta magnitud..
Para asegurarse el éxito, los japoneses necesitaban información precisa y actualizada de la flota en Hawai. un agente secreto llamado Takeo Yoshikawa observó la flota desde un vuelo turístico sobre Oahu. Desde el otoño hasta el 6 de diciembre, Tokio se mantuvo informado de los movimientos de la bahía y recibió información de la localización precisa de todos los barcos del puerto.

Estado de preparación de Estados Unidos

Las fuerzas estadounidenses de inteligencia civil y militar reunieron entre ambas información suficiente para anticipar la agresión japonesa semanas o tal vez meses antes del ataque. Hubo numerosas advertencias para las fuerzas armadas en Pearl Harbor el día del ataque. Estas fuentes de información hubieran podido aumentar el nivel de alerta y hacer que el ataque hubiese sido un fracaso o por lo menos no tan dañino.
Desde noviembre del año 1940, el espionaje norteamericano conocía la clave secreta nipona, permitiéndole descifrar mensajes diplomáticos y militares entre Tokio y su consulado en Honolulú, acerca de la situación de Pearl Harbor, la isla de Oahu y la escuadra del Pacífico estadounidense.
El Ejército y la Marina estadounidenses habían interceptado varios mensajes significativos pero la distribución de esta información fue incompleta, contradictoria o insuficiente. Se enviaron avisos a las fuerzas estadounidenses en el Océano Pacífico durante noviembre de 1940. A pesar de la creciente información insinuando una nueva fase de agresión japonesa, hubo poca información específica a Pearl Harbor.

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Mensaje descodificado por las estaciones de escucha de Estados Unidos. El mensaje fue transmitido desde Tokio, firmado por el Comandante en Jefe de la Flota Combinada (Almte. Yamamoto) a las flotas navales y aéreas. Fue desclasificado el 01 de junio de 1979. Dice el texto:
"A las 0000 del 21 de noviembre, repito 21 de noviembre, efectuar segunda fase de la preparación para abrir hostilidades."



Comandantes estadounidenses fueron advertidos de que el lanzamiento de torpedos en aguas poco profundas era posible, pero no apreciaron completamente el peligro planteado por los torpedos secretos japoneses. Pensando que Pearl Harbor tenía defensas naturales ante ataques de torpedo, la Marina estadounidense decidió que era innecesario proteger adicionalmente el puerto con redes y desconcertadores de torpedos. Debido a una escasez de aviones, no se patrullaba el puerto con mucha frecuencia y en el momento del ataque, el ejército estaba entrenando en lugar de estar en alerta. La mayoría de las armas defensoras estaban guardadas y sin munición, ya que ésta se almacenaba en otras armerías. Para no ofender a los propietarios de las armas, los oficiales no las dejaron dispersas en propiedad privada.

Fuerzas japonesas

El 16 de noviembre, la flota que debía atacar Pearl Harbor, la Kido Butai, se reunió a la entrada del mar de Seto. Estaba conformada por:
· 6 portaaviones: Akagi, Kaga, Hiryu, Soryu, Shokaku y Zuikaku.
· 2 acorazados: Hiei y Kirishima.
· 2 cruceros pesados: Toné y Chikuma.
· 1 crucero ligero.
· 8 destructores.
· 81 cazas.
· 135 bombarderos en picado.
· 104 bombarderos horizontales.
· 40 bombarderos torpederos.
· 3 cargueros de combustible.
· 1 buque de suministros.
La flota partió siguiendo rutas separadas hacia la isla Iturup en las Kuriles. De allí partieron hacia Hawái.
 
El ataque

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Explosión de un torpedo en el USS West Virginia, visto desde un avión japonés.

Los primeros disparos estadounidenses de la II Guerra Mundial y las primeras bajas del ataque a Pearl Harbor ocurrieron cuando el Ward atacó y hundió un mini-submarino a las 06:37. Cinco mini-submarinos de la clase Ko-hyoteki planeaban atacar naves estadounidenses con torpedos después del comienzo del bombardeo aéreo. Ninguno de estos cinco submarinos regresó sano y salvo a su base, y solamente los restos de cuatro de ellos habían sido hallados. En el año 2002 se localizó el submarino que hundió el Ward. Del total de diez tripulantes de los cinco submarinos, nueve murieron y el único sobreviviente, Kazuo Sakamaki, fue capturado, siendo el primer prisionero de guerra de los estadounidenses en la II Guerra Mundial. Un reciente análisis fotográfico del Instituto Naval de los Estados Unidos indica como muy probable que un mini-submarino lograra entrar a puerto y disparar con éxito un torpedo al West Virginia. Se desconoce la disposición final de este submarino.

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Las dos oleadas de ataque aéreo japonés se aproximaron desde direcciones diferentes. El radar estadounidense que los detectó a una distancia de 200 millas (320 Km.) estaba en el extremo superior de este mapa.

Comenzaron a despegar los zero. Aquellos cazas no atacarían los aeropuertos y bases aeronavales de Hawai, sino que limitarían su acción a proteger la escuadra japonesa. Nagumo no podía abandonar la preocupación que le producían tres portaaviones norteamericanos - Lexington, Enterprise y Saratoga- fuera de la base de Pearl Harbor. Preocupación y decepción: no serian ya el blanco preferido de sus torpedos ni de sus bombarderos en picado y, más grave aún -al menos de forma inmediata-, podían ser una grave amenaza para su escuadra.
De cualquier forma, Nagumo trató de rechazar presagios pesimistas. Ya los aviones torpederos salían de la cubierta, perdiéndose en un mar que se funde con el horizonte, todo envuelto aún en niebla y oscuridad. El objetivo era importante, vital: cerca de un centenar de unidades navales se hallaban en la isla, siete acorazados -las presas codiciadas- estaban entre ellas -y, además, unos 250 aviones, cómodamente posados en cuatro aeropuertos. Nadie, nunca, tuvo bajo sus alas semejante botín. Sin embargo, quedaba por resolver la gran incógnita; ¿lograría la sorpresa? Si los norteamericanos le estaban esperando, su ida se iba a complicar mucho, pero eso le importaba poco..., la vida del Japón se complicaría mucho... si los norteamericanos le estaban esperando sus aviones no tendrían demasiadas posibilidades de poner K.O. a la flota de Kimmel y la reacción de ésta podría mandar toda su escuadra al fondo del Pacífico. Negros presagios de nuevo. Los servicios del espionaje japonés no habían detectado alarma alguna en la gran base. Todo estaba tranquilo, dormido en aquella madrugada de domingo. La primera oleada de sus aviones, 183 aparatos, ya estaba en el aire. El silencio volvió a reinar en el mar. La flota de Nagumo siguió aproximándose a la isla de Oahu, capital de las Hawai, mientras en los hangares y sobre las cubiertas se disponía una segunda oleada de aviones. Nagumo consultaba su reloj. Ninguna noticia de los aviones. El plan funcionaba como en los ejercicios de entrenamiento, que tantos meses de esfuerzo habían costado a la flota y a los pilotos. Todo iba bien. La segunda oleada debía saltar al aire. Nagumo dio la orden a las 7:15 de la mañana y de los seis portaaviones despegó la segunda flecha mortal de Tokio: 170 aparatos.
Apenas había partido el último de los bombarderos cuando, a las 7:53, la estación de radio del Akagi recibió el primer mensaje. El capitán de fragata Fuchida, jefe de una de las alas del ataque, gritaba jubiloso: "¡Sorpresa lograda!". A las 7:58, los escuchas japoneses captaban la alarma en inglés: "¡Ataque aéreo sobre Pearl Harbor. Esto no es un ejercicio!". Era la voz del contraalmirante Patrick Bellinger. Sobre el aeropuerto de Wheeler, en el interior de la isla, picaban los cazas y los bombarderos en vertical, despedazando los aparatos situados sobre las pistas. Saltaban por los aires los hangares y las densas columnas de humo se elevaban hacía el cielo procedentes de los depósitos de carburantes.
Minutos después aviones torpederos y bombarderos de vuelo horizontal irrumpían en la bahía de Pearl Harbor. El capitán de corbeta Itaya, que dirigía la primera oleada, llegó al cielo de la base hacia las 7:50. Pearl Harbor aun dormía -cuenta Itaya- en la bruma matinal. Todo estaba en calma y tranquilo en el puerto. No se veía ni una estela de humo sobre los barcos fondeados en Oahu. Las líneas bien ordenadas de los cuarteles, la blanca red de carreteras para los coches que subían hasta la cima de las montañas ofrecían magníficos objetivos en todas las direcciones. Además en el interior del puerto se alineaban impecablemente, de dos en dos, grandes barcos de la flota del Pacífico. Allí abajo, en la ciudad que despertaba el día de fiesta, sólo los madrugadores y los centinelas advirtieron la llegada de los aviones: 94 buques de los 127 que componían la flota del Pacífico, a las ordenes del contraalmirante Kimmel, se encontraban en el puerto. El ulular de sus sirenas de alarma comenzó a ser apagado por el estallido de las bombas japonesas. Hombres que acudían medio desnudos a las piezas antiaéreas vieron cómo el acorazado Arizona se estremecía violentamente bajo el impacto de una bomba de 800 kilos y cómo, segundos después, se partía en dos al penetrar otra por una chimenea y estallar en la sala de máquinas. Nunca antes similar concentración artillería disparó contra escuadrillas atacantes, pero la eficacia era mínima.
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Naufragio de un mini-submarino.

El humo de las explosiones, de los incendios, de los barcos agonizantes lo cubría todo. Los aparatos japoneses se lanzaban contra sus presas entre las nubes que ya cubrían el puerto y los artilleros les veían aparecer sólo segundos antes de que la carga mortal desgarrase el acero de la escuadra americana. El acorazado Oklahoma encajó tres torpedos consecutivos y se hundió en segundos con 415 hombres atrapados dentro de sus paredes de acero. Aun en los días de aquella triste Navidad sobrevivía alguno de ellos dentro del inmenso ataúd, sin que los equipos de rescate pudieran penetrar en el tremendo blindaje del coloso sumergido, que no soportó el impacto de los torpedos japoneses.
Poco antes de las nueve de la mañana desapareció del cielo hawaiano el último de los aviones de la primera oleada. Pero la tregua fue sólo de minutos. Hacia las nueve de la mañana el martillo pilón de Tokio volvió a golpear sobre el metal americano y sólo pasadas las diez de la mañana cesó el ataque. Un inmenso y pavoroso silencio, sólo interrumpido por el aullido de ambulancias, de coches de bomberos y de pequeñas explosiones en depósitos de municiones o combustible cayó sobre Pearl Harbor, ensordecida por tres horas de bombarderos de incesante cañoneo de las defensas antiaéreos. En el Akagi, el almirante Nagumo valoraba su situación. De los 183 aparatos de la primera oleada sólo nueve faltaban sobre la cubierta de los portaaviones. El segundo ataque tuvo menos fortuna: sólo regresaron 150 aparatos. La flota japonesa había cumplido su misión y viró hacia el noroeste.
Noventa minutos después de iniciarse, el ataque había concluido. Habían perdido la vida 3.435 estadounidenses, entre ellos 68 civiles, muchos de ellos alcanzados por proyectiles antiaéreos que cayeron sobre Honolulú, y otros 1.178 habían sido heridos. Dieciocho navíos habían sido hundidos, incluyendo cinco acorazados.
Casi la mitad de los muertos norteamericanos 1.102 hombres fueron a causa de la explosión y el hundimiento del Arizona. Fue destruido cuando un proyectil de 40 cm fue soltado desde un bombardero a gran altitud, que atravesó ambas cubiertas blindadas y detonó el compartimiento frontal donde se almacenaban las armas. El casco del Arizona se convirtió en un monumento para todos los que fallecieron ése día, la mayoría de los cuales todavía están dentro del barco.
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USS Nevada en llamas

El Nevada intentó salir hacia el mar, pero se le ordenó permanecer amarrado para evitar bloquear la entrada del puerto. El Nevada, que ya había sido dañado por un torpedo y por el fuego de proa, fue el objetivo de muchos bombarderos japoneses mientras se alejaba navegando. Soportó más impactos de las bombas de 250 libras (113 Kg.) que cuando estaba amarrado en puerto.

El California fue tocado por dos bombas y dos torpedos y la tripulación lo habría podido mantener a flote si no se les hubiera ordenado abandonarlo, ya que estaban aumentando la potencia de las bombas de achique. La corriente estaba arrastrando hacia el barco combustible ardiendo del Arizona y del West Virginia. El Utah, desarmado, fue agujereado dos veces por los torpedos.
El West Virginia fue tocado por no menos de siete torpedos, el séptimo de los cuales destrozó el timón del barco. El Oklahoma fue golpeado por cuatro torpedos, de los que los dos últimos impactaron por encima del cinturón de su armadura lateral. El Maryland fue tocado por dos proyectiles de 40 cm, pero ninguno de ellos causó daños graves.
Aunque los japoneses se centraron en los acorazados principales, no ignoraron el resto de los objetivos. El crucero ligero Helena fue disparado con torpedos y la conmoción de la ráfaga volcó el dragaminas vecino Oglala. Dos destructores en dique seco fueron destruidos cuando las bombas penetraron sus tanques de combustible. El fueloil derramado se incendió y provocó la inundación del dique seco lo que hizo que el combustible subiera de nivel y quemara por completo los barcos. El crucero ligero Raleigh fue golpeado y agujereado por un torpedo. El crucero ligero Honolulú fue dañado pero volvió al servicio. El destructor Cassin zozobró y el Downes, también un destructor, fue gravemente dañado. El navío de reparaciones Vestal fue también gravemente dañado y encallado. El porta aeronaves Curtiss fue dañado.
En total, 300.000 toneladas de buques de guerra fueron destruidos o inutilizados temporalmente La mayoría de los 188 aviones norteamericanos que fueron destruidos y de los 155 que fueron dañados, recibieron los impactos en tierra. Los ataques a los cuarteles mataron a más pilotos. El fuego amigo derribó varios aviones. Entre los japoneses 55 aviadores y nueve tripulantes de submarino sucumbieron durante el ataque. De los 441 aviones de Japón (350 de los cuales tomaron parte en el ataque) se perdieron 29 durante la batalla (nueve en la primera oleada y veinte en la segunda) y otros 74 fueron dañados por fuego antiaéreo desde tierra. Más de veinte de los aviones que aterrizaron a salvo en los portaaviones eran irreparables.

Lista de buques hundidos o averiados en Pearl Harbor.

Acorazados:

USS Arizona BB-39.- Recibe el impacto de varias bombas, una de las cuales detona dentro de un compartimiento de munición y provoca una gran explosión, la que derrumba su superestructura hundiéndolo. Sus restos se encuentran debajo de un memorial dedicado a los caídos durante la batalla en el mismo sitio donde fue hundido.

USS Oklahoma BB-37.- Tras sufrir los impactos de varios torpedos se inclinó sobre su banda de babor y se hundió. Hubo un intento de reflotarlo y se consiguió reflotarlo de nuevo en 1943, pero finalmente fue desarmado en 1944, vendido para desguace en 1946 se hundió mientras iba remolcado camino al astillero encargado de llevar a cabo la operación de deshuesé.

USS West Virginia BB-48.- Impactado por lo menos dos bombas y más de cinco torpedos se hundió. Fue reflotado y metido a reparar en los astilleros, siendo de nuevo puesto en servicio en 1944.

USS California BB-44.- Alcanzado por dos torpedos y una bomba de 250 kilos que a través de una escotilla llega a un pañol de munición y provoca una gran explosión que lo envía al fondo. Reflotado y reparado vuelve al servicio a comienzos de 1944.


USS Nevada BB-36.- El Nevada es el único buque que intenta salir del puerto pero es atacado y alcanzado por un torpedo y tres bombas. Su comandante ante la posibilidad de que su buque se hunda a la entrada del canal de acceso decide vararlo. Es reparado y vuelve al servicio en 1943.

USS Pennsylvania BB-38.- Era el buque insignia de la flota del Pacífico y se encontraba en el dique seco detrás de los destructores USS Cassin DD-372 y USS Downes DD-375 (que por esa circunstancia se vieron involucrados en el ataque). El Pensilvana recibió daños menores por lo que fue reparado antes del fin de la primera mitad de 1942.

USS Maryland BB-46.- Recibe al menos dos impactos de bombas pero con muy pocos desperfectos. Entra en el astillero a reparar y en febrero de 1942 vuelve al servicio.

USS Tennessee BB-43.- Con averías menores en cubierta entró a repararaciones volviendo de nuevo al servicio en febrero de 1942.

Cruceros:

USS Helena CL-50.- Sufre un impacto de torpedo y tiene inundaciones en una sala de máquinas y en las calderas. Es reparado y vuelve al servicio en junio de 1942.

USS Honolulu CL-48.- Es dañado por una bomba, sufre averías en el casco y cubiertas. Sometido a reparaciones es puesto de nuevo en servicio en junio de 1942.

USS Raleigh CL-7.- Averiado por el impacto de un torpedo y la onda de una bomba que cae cerca. Es reparado y entra en servicio a mediados de 1942.

Portahidros:


USS Curtiss AV-4.- Un bombardero Aichi D3A Val se estrella en su cubierta y recibe el impacto de una bomba en el centro a estribor que atraviesa tres cubiertas causando diferentes daños. Reparado y vuelto al servicio a mediados de 1942

Destructores:

USS Cassin DD-372.- Seriamente dañado por bombas e incendios tuvo que ser prácticamente reconstruido de nuevo, no volviendo al servicio hasta febrero de 1944.

USS Downes DD- 375.- Sufre daños similares al anterior, algunos de los cuales son causados por el mismo Cassin al zozobrar sobre el USS Downes y también es reconstruido volviendo a ser comisionado en 1943.

USS Shaw DD-373.- Averiado por al menos dos o tres bombas fue reparado, entrando de nuevo en servicio en junio de 1942.


Minador:


USS Oglala CM-4.- Recibe impactos de bombas y torpedos siendo estimada su total pérdida, pero fue reflotado y reparado tras un duro y largo trabajo, volviendo al servicio a comienzos de 1943.

Buque de reparaciones:

USS Vestal AR-4.- Recibe el impacto de dos bombas y es además averiado por los efectos de la explosión del Arizona a cuya banda de babor estaba abarloado. Es reparado y de nuevo puesto en servicio en verano de 1942.

Buque Blanco:

USS Utah AG-16.- Recibe el impacto de un torpedo en su costado de babor sobre el cual gira y se hunde. Años más tarde para liberar el canal se le acerca a la isla de Ford donde aún permanece.

Reacciones inmediatas

Pocas horas después de que se iniciase el ataque a Pearl Harbor (sin embargo, al día siguiente, 8 de diciembre de 1941, al otro lado de la línea internacional de cambio de fecha), las tropas japonesas iniciaron un ataque matutino en los Nuevos Territorios de Hong Kong, seguidos de ataques en las Filipinas, Isla Wake, Malasia, Tailandia así como el hundimiento del HMS Prince of Wales y del HMS Repulse.

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El presidente Roosevelt firma la Declaración de Guerra contra Japón el día después del ataque.

El 8 de diciembre, el Congreso de los Estados Unidos declaró la guerra a Japón, siendo el único voto en contra el de Jeannette Rankin. Los Estados Unidos estaban iracundos por el ataque y porque no habían recibido una notificación de ruptura de relaciones previa, considerando ambas acciones como traicioneras. Roosevelt firmó la declaración de guerra el mismo día, refiriéndose al anterior como "una fecha que vivirá en la infamia" al dirigirse a la sesión conjunta del congreso. Continuando la intensificación de la movilización militar, el gobierno de los EE.UU. comenzó a adoptar una economía de guerra.
El ataque a Pearl Harbor unió a una nación dividida como casi nada más pudo haberlo hecho. De la noche a la mañana, unió a los estadounidenses contra Japón y probablemente hizo posible la posición de rendición incondicional tomada por las Fuerzas Aliadas. Por ello, algunos historiadores creen que el ataque a Pearl Harbor condenó a Japón a la derrota puesto que despertó al gigante dormido, ya que, independientemente de que los depósitos de combustible o los talleres de máquinas hubieran sido destruidos, o de que los portaaviones hubieran sido sorprendidos en puerto y hundidos, la capacidad industrial de los Estados Unidos, una vez movilizada, fue capaz de proveer gran cantidad de recursos en los escenarios tanto del Pacífico como del Atlántico.

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La percepción de la naturaleza traicionera del ataque a Pearl Harbor también despertó temores de sabotaje o espionaje acerca de los estadounidenses de ascendencia japonesa y fue un factor en el subsiguiente confinamiento de los japoneses en los Estados Unidos.
La Alemania nazi declaró la guerra a Estados Unidos el 11 de diciembre, cuatro días después del ataque japonés. Aunque Hitler no tenía la obligación de hacerlo bajo los acuerdos del Pacto Tripartito, lo consideró una mera formalidad debido a que la Armada estadounidense llevaba meses participando en la batalla del Atlántico.8 Hitler había subestimado la capacidad industrial y militar norteamericana, y pensaba que la guerra con Japón aliviaría su situación. Esto indignó doblemente al pueblo estadounidense lo que permitió a los Estados Unidos entrar abiertamente al escenario europeo de la guerra apoyando al Reino Unido, acciones que retardaron por un tiempo una respuesta completa de Estados Unidos en el Pacífico.
Tanto el comandante de la Marina, el contralmirante Husband E. Kimmel, como el comandante del Ejército, el teniente general Walter Short cuyo cuerpo del Ejército del Aire tenía la responsabilidad sobre las defensas aéreas de la base fueron relevados de sus cargos poco después del ataque. Fueron acusados de abandono del deber por no haber dispuesto preparativos de defensa suficiente. Algunos historiadores han sugerido que Kimmel y Short fueron utilizados como "chivos expiatorios", ya que la inteligencia no les había revelado información crucial, pero los militares rechazaron exonerar de forma consecuente a los oficiales.
En cuanto a sus objetivos principales, el ataque a Pearl Harbor fue un éxito táctico que superó las expectativas planeadas. Su ejecución tiene pocos ejemplos semejantes en la historia militar de cualquier época, al menos a corto y medio plazo. Ni siquiera el ataque sorpresa de los británicos en la base naval de Taranto fue tan devastador en términos de daño causado (aunque tuvo mayores implicaciones estratégicas al neutralizar la flota Italiana). Debido a las graves pérdidas en Pearl Harbor y la subsiguiente invasión a las Filipinas, el Ejército estadounidense fue incapaz de llevar a cabo acciones significativas en el Pacífico durante los siguientes seis meses. Con la flota estadounidense fuera de acción, Japón estuvo temporalmente libre de preocupaciones sobre la potencia naval de su rival. Se lanzó a conquistar el suroeste de Asia, el Pacífico sur occidental y extendió su alcance al Océano Índico.

Efectos a largo plazo

Una opinión común es que los japoneses fueron víctimas del llamado mal de la victoria debido a la facilidad con que obtuvieron sus primeras victorias. A pesar de la percepción de esta batalla como un golpe devastador hacia los Estados Unidos, sólo cinco embarcaciones de la Marina se perdieron de forma definitiva. Estas cinco embarcaciones fueron los acorazados Arizona, Oklahoma, el viejo acorazado Utah (usado después como barco objetivo) y los destructores Cassin y Downes; además, mucho material útil pudo ser salvado de la destrucción, incluyendo dos torretas principales del Arizona. Las mayores pérdidas se debieron a la explosión del polvorín del Arizona y al vuelco del Oklahoma. Cuatro barcos que se hundieron durante la batalla fueron posteriormente izados y devueltos a la actividad, incluyendo los acorazados California, West Virginia y Nevada. California y West Virginia tenían un efectivo sistema de defensa contra torpedos que aguantó excepcionalmente bien, a pesar de la dureza de los ataques que tuvieron que soportar, permitiendo que la mayoría de sus respectivas tripulaciones pudiese salvarse. Muchos de los acorazados que se salvaron, fueron reparados y reforzados de nuevo, permitiéndoles hacer frente a las amenazas japonesas.
De los 22 navíos japoneses que tomaron parte en el ataque, sólo uno sobrevivió a la guerra. A fecha de 2005, el único barco de los Estados Unidos que aún seguía a flote y que estuvo en Pearl Habor durante el ataque era el guardacostas Taney.
A largo plazo, el ataque sobre Pearl Habor fue una estrategia no disimulada que resultó errónea para Japón. En efecto, el almirante Yamamoto, quien concibió el ataque de Pearl Harbor, había predicho que incluso un ataque exitoso sobre la flota norteamericana no permitiría ganar una guerra contra los Estados Unidos, ya que la capacidad de producción estadounidense era demasiado grande. Uno de los principales objetivos japoneses era destruir los tres portaaviones norteamericanos que se encontraban anclados en el Pacífico, pero estos realmente no estaban presentes, el Enterprise volvía de una travesía, el Lexington había partido unos días antes y el Saratoga se encontraba en San Diego siendo reparado en el Puget Sound Naval Shipyard. El hecho de poner la mayoría de los navíos de guerra de los Estados Unidos fuera de circulación era considerado en los dos ejércitos y por la mayoría de observadores en todo el mundo como un éxito tremendo para los japoneses.

Punto de vista japonés sobre el ataque

Yamamoto estaba descontento con la sincronización de la ruptura de las negociaciones. Comúnmente se piensa que dijo: "Me temo que todo lo que hemos hecho no es sino despertar a un gigante durmiente y haberle forzado a tomar una resolución terrible", pero parece que esta frase fue escrita para la película de 1970 Tora! Tora! Tora!. Aunque quizá las palabras no fueron pronunciadas por Yamamoto, la frase parece recoger sus sentimientos acerca del ataque. Hay una grabación suya del año anterior en la que dice "Puedo moverme a mis anchas durante seis meses... después de eso no albergo esperanzas de tener éxito".
En 1942, Saburo Kurusu, antiguo embajador japonés en Estados Unidos, hizo unas declaraciones en la que trazó la "inevitabilidad histórica de la guerra en Asia oriental". Dijo que la guerra era una respuesta a la larga agresión de Washington hacia Japón. De acuerdo con Kurusu, las provocaciones empezaron con el incidente de la San Francisco School y las políticas racistas de los Estados Unidos hacia los inmigrantes japoneses, y culminaron con el beligerante asunto del metal de desecho y el boicot petrolero de Estados Unidos y los países aliados. Sobre el ataque de Pearl Harbor en sí mismo dijo que fue originado en respuesta directa al ultimátum virtual (Nota de Hull)), del gobierno de los Estados Unidos y que el ataque sorpresa no fue a traición porque cabía haberlo esperado. De hecho, en Pearl Harbor, la flota había comenzado a realizar juegos de guerra y entrenamientos antes del ataque japonés. Sin embargo, los estadounidenses nunca habían imaginado que el ataque viniera sin ninguna declaración de guerra, además de que habían infravalorado las capacidades japonesas. Finalmente, Pearl Harbor y las circunstancias diplomáticas que la rodearon se convertiría en otro de los factores que impulsarían la decisión del gobierno estadounidense de Harry Truman en 1945 de atacar Japón lanzando Bombas Atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki para forzar la rendición incondicional y, después, en la justificación norteamericana frente a las posteriores recriminaciones por parte del gobierno post-guerra japonés sobre dicho ataque.
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USS Arizona hundido en Pearl Harbour, el 7 de diciembre de 1941, los restos continúan en Pearl Harbour

Sesenta años después esas opiniones siguen siendo válidas en Japón. Por ejemplo, el periódico, el primer diario de Japón en lengua inglesa, ha publicado una serie de columnas a principios de los 2000 que se hacen eco de los comentarios de Kurusu en referencia a Pearl Harbor. Situando Pearl Harbor en su contexto, los escritores contrastan repetidamente los miles de soldados estadounidenses muertos en el ataque con los cientos de miles de civiles japoneses muertos más tarde como resultado de los ataques aéreos de Estados Unidos. Un columnista disculpa el ataque de esta manera:

"El ataque de Pearl Harbor no fue una táctica brillante, sino una parte de la estrategia basada en la creencia de que un espíritu firme como el hierro y hermoso como la flor del cerezo podía superar a la superioridad material de Estados Unidos. Esta estrategia resultó defectuosa y la derrota total de Japón la seguiría."

En 1991 se rumoreaba que Japón iba a presentar una disculpa oficial a Estados Unidos por el ataque. Por el contrario, la disculpa no vino en la forma que muchos esperaban. El Ministerio japonés de Asuntos Exteriores hizo unas declaraciones en las que decía que en 1941 Japón había intentado hacer una declaración de guerra formal a Estados Unidos a la 1 de la tarde, hora de Washington, 25 minutos antes de la hora en que había sido previsto que comenzaran los ataques a Pearl Harbor. Parece ser que el gobierno japonés se estaba refiriendo al "mensaje de 14 partes" que no rompió ni siquiera formalmente las negociaciones, permitiendo declarar la guerra. Sin embargo, debido a los numerosos retrasos, el embajador japonés fue incapaz de hacer la declaración hasta mucho después de que los ataques hubieran comenzado. La disculpa del gobierno japonés de 1991 sólo hacia referencia a este retraso.

FOTOS:

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FUENTE

http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/batallas/pearlharbor.html
http://www.militar.org.ua/foro/lo-oculto-de-pearl-harbor-t14460-45.html
http://www.geocities.com/Augusta/5130/pearlharbor.htm
http://www.amigospais-guaracabuya.org/oagam004.php
http://www.artehistoria.jcyl.es/granbat/contextos/4461.htm

CREDITOS: dario88(siempre haciendome el aguante)



un abrazo
 
Quiero destacar que el de la redacción es el amigo San la muerte yo soy el del apoyo.......moral no malinterpreten,jeje. Yo me encargo de la data(es poca la paga)je. Cordiales saludos
 
Un humilde aporte:

http://www.elbelgranovive.com.ar/Cap.%20Anexo%20A/Anexos%20A.htm
Página de la Asociación de Amigos del USS Phoenix y ARA General Belgrano, con algunas imágenes del crucero, fue el cuarto navío norteamericano en utilizar el nombre Phoenix y escapó del bombardeo de Pearl Harbour de milagro sin daños mayores.


El USS Phoenix navegando en medio del ataque (silueta inconfundible para cualquier argentino con sangre en las venas)


Disparando entre el 24 y 26 de diciembre de 1943 para preparar el desembarco en Cape Gloucester, New Britain.

Luego de una carrera de casi 44 años descansa en el lecho marino del Atlántico Sur, con los valientes que lo acompañan en su viaje eterno. Larga vida al crucero ARA General Belgrano y a su tripulación.

Saludos
 
Que destino el de USS Phoenix.- Comprado por Argentina en los años 50, primeramente lo rebautizaron acá como "17 de Octubre" y luego como "Gral Belgrano".- En EEUU citaron al día del ataque japonés como "Día de la Infamia".- Como deberíamos llamar aquí al día que hundieron al Belgrano?
 

Tronador II

Colaborador
Que destino el de USS Phoenix.- Comprado por Argentina en los años 50, primeramente lo rebautizaron acá como "17 de Octubre" y luego como "Gral Belgrano".- En EEUU citaron al día del ataque japonés como "Día de la Infamia".- Como deberíamos llamar aquí al día que hundieron al Belgrano?

El mismísimo Capitan Bonzo dijo que fue un acto de Guerra más que justificado por parte de los Británicos..., el Crucero GB (aún con sus limitaciones), era una amenaza potencial para la flota Británica y de hecho formaba parte de un movimiento de pinzas para contrarrestar el desembarco del 1/5 que jamás se concretó.

En mi opinión decir que fue un ataque traicionero o infame es casi faltarle el respeto a los "heroes" que descansan junto al Crucero y a aquellos que aún están con nosotros..., ellos dieron su vida por la patria en "Combate" (desigual por cierto), pero de igual manera que todos aquellos que estuvieron sobre la turba Malvinera.
 

reydelcastillo

Veterano Guerra de Malvinas
Colaborador
Hace unos dias atras en History Chanel tocaron tres temas relacionados al ataque que me parecen intersantesy quisiera compartir con ustedes -
1) Los mini submarinos Japoneses : Se sabe que fueron cinco , uno hundido al ser atropellado / embestido por un buque Americano , tres encallados o hundidos y el quinto seria este .-
http://reocities.com/pentagon/3758/pearl4.jpg
observen esta foto , amplienla y sobre la izquierad veran tres salpicaduras de agua , inmediatamente a la derecha se ve la torreta de un mini submarino - Llevaron acabo un estudio en la Boeing , trajeron analistas de fotos , estudiosos del tema y llegaron a la conclusion de que ese bien podria ser el quinto mini submarino que logro entrar a la bahia.- al disparar uno de sus dos torpedos , el submarino piered estabilidad hacienod que cabece elevando la popa fuera del agua lo que produce las tres cortinas de agua que se observan .- Este mini Submarino habria disparado sus dos torpedos , y se presuma ambos impactaron -
2) El segundo tema que se toco fue el derribo de 6 aviones propios pocas horas despues del ataque .
El Enterprise regresando a Pearl Harbor lanza 6 aviones cuyo destino era la base aeronaval , los derriban ( azul/azul) a todos . Mueren tres pilotos y otros tres sobreviven .- Todo esto relatado por uno de los pilotos sobrevivientes .fotos tomadas diez dias previos al ataque muestran a uno de los Portaviones en puerto .-
3) siempre hubo un plan de defensa de Pearl Harbor el cual contemplaba la inmediata movilizacion de la flota y la adopcion de un dispositivo de defensa con la flota desplegada al noreste de las islas .- El plan requeria un minimo de tres horas de alistamiento para sacar todos los buques de la bahia y otra hora para adoptar el dispositivo incluyendo el despegue de aviones desde los portaviones y desde la base aeronaval .- En este caso no tuvieron el pre aviso de las cuatro horas requeridoas para ejecutarlo .-
 
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