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Artillería argentina en Malvinas
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<blockquote data-quote="federicobarbarroja" data-source="post: 202043"><p><strong>Cnl de Artillería JULIO CESAR NAVONE</strong></p><p></p><p>Nuestro jefe propuso entonces al Comandante de la Agrupación Ejército "Puerto Argentino", pedir al continente la asignación de Cañones Citer de 155 mm de fabricación nacional de 20 kilómetros de alcance, para poder intentar con sus fuegos neutralizar a los navíos británicos.</p><p></p><p>El 14 de mayo de 1982 fue un día frío, ventoso, gris, con copiosas lloviznas, pero fue también un día de regocijo general, al recibir el primer cañón de 155 mm, que a partir de ese momento fue bautizado, humorísticamente, como el "Gran Berta", en evocación de aquel famoso cañón alemán empleado en la Primera Guerra Mundial.</p><p></p><p>De inmediato se iniciaron detalladamente los reconocimientos para su emplazamiento. No fue una tarea sencilla, ya que este cañón por su gran peso (8.500 kilogramos) y la poca consistencia que presentaba el terreno, obligaron a recurrir a una retroexcavadora y a planchas de aluminio para lograr la sustentación y la firmeza del suelo necesaria para el tiro.</p><p></p><p>En días sucesivos se recibieron otros dos cañones más, conformando la Batería "D", que pasó a depender de nuestra unidad.</p><p></p><p>Esas piezas de artillería venían provenientes del Grupo de Artillería 101, que tenía su asiento de paz en la ciudad de Junín (Provincia de Buenos Aires).</p><p></p><p>Inicialmente, a estos cañones se les asignó una misión no común en Artillería: hostigar a los buques enemigos. Su presencia y sus fuegos pusieron término a la impunidad con que las fragatas cañoneaban nuestras posiciones, pero sobre todo cumplieron un importante objetivo psicológico sobre la propia tropa que ya no se sentía tan desamparada.</p><p></p><p>Esos fuegos fueron ejecutados en su totalidad durante la noche, con el frío entumeciendo las manos y el viento cortajeando los rostros de esos estoicos artilleros que cumplieron más de quince misiones de fuego contra los buques, disparando sobre ellos más de ciento cincuenta proyectiles de 45 kilogramos de trotil y acero cada uno.</p><p></p><p>Además de este tipo de misiones, la Batería "D" estableció también verdaderos duelos de contrabatería contra la artillería británica y ejecutó fuegos de neutralización y hostigamiento a las mayores distancias incidiendo en la profundidad del campo de combate del enemigo.</p><p></p><p>Esta batería realizó, durante la campaña, un heroico esfuerzo que fue ampliamente valorado por todos los combatientes que luchamos en las islas.</p><p></p><p>Combatió estoicamente desde el 14 de mayo hasta la noche el 13 al 14 de junio, en que sus piezas se silenciaron por haberse agotado su munición.</p><p></p><p>No sufrió ninguna deserción durante el combate, alcanzando algunos de sus hombres un desempeño superlativo, transmitiendo el ejemplo de su accionar heroico a sus camaradas.Podríamos hoy recordar numerosos escritos británicos, que por ser precisamente vertidos por el enemigo de esos días, involucran una gran objetividad, ajena a la natural predisposición de ver las cosas desde nuestro propio punto de vista.</p><p></p><p>Pero me limitaré a mencionar sólo tres de ellas.</p><p></p><p>La primera extraída del libro "Una cara de la moneda" que dice:</p><p></p><p>"Los cañones argentinos de 155 mm que estaban situados alrededor de STANLEY, seguían causando estragos entre las posiciones británicas. Son unos cachorros endemoniadamente malos y desagradables. Te escupen un proyectil y te "estonquea" toda la zona".</p><p></p><p>En segundo lugar los conceptos expresados por el Brigadier Julian Thompson, Comandante de la Brigada 3 de Comandos Británicos, quien en su obra "No Picnic" al respecto dice:</p><p></p><p>"Los proyectiles de los cañones de 155 mm se distinguían de los proyectiles de los Obuses de 105 mm y morteros de 120 mm por su fuerte tronar. Cuando tuviera lugar la siguiente fase, sería mejor, pues menos tiempo deberían mis hombres permanecer bajo el fuego de la artillería argentina".</p><p></p><p>Finalmente rescato la opinión de otro testigo presencial de la guerra, el periodista Charles Laurence, quien a fines del año 1982 escribió al respecto:</p><p></p><p>"Las tropas británicas enfrentaron a una dura artillería de 155 mm, que dejó tirados a heridos y muertos, pertenecientes a las unidades de asalto".</p><p>Por el Cnl de Artillería JULIO CESAR NAVONE</p></blockquote><p></p>
[QUOTE="federicobarbarroja, post: 202043"] [B]Cnl de Artillería JULIO CESAR NAVONE[/B] Nuestro jefe propuso entonces al Comandante de la Agrupación Ejército "Puerto Argentino", pedir al continente la asignación de Cañones Citer de 155 mm de fabricación nacional de 20 kilómetros de alcance, para poder intentar con sus fuegos neutralizar a los navíos británicos. El 14 de mayo de 1982 fue un día frío, ventoso, gris, con copiosas lloviznas, pero fue también un día de regocijo general, al recibir el primer cañón de 155 mm, que a partir de ese momento fue bautizado, humorísticamente, como el "Gran Berta", en evocación de aquel famoso cañón alemán empleado en la Primera Guerra Mundial. De inmediato se iniciaron detalladamente los reconocimientos para su emplazamiento. No fue una tarea sencilla, ya que este cañón por su gran peso (8.500 kilogramos) y la poca consistencia que presentaba el terreno, obligaron a recurrir a una retroexcavadora y a planchas de aluminio para lograr la sustentación y la firmeza del suelo necesaria para el tiro. En días sucesivos se recibieron otros dos cañones más, conformando la Batería "D", que pasó a depender de nuestra unidad. Esas piezas de artillería venían provenientes del Grupo de Artillería 101, que tenía su asiento de paz en la ciudad de Junín (Provincia de Buenos Aires). Inicialmente, a estos cañones se les asignó una misión no común en Artillería: hostigar a los buques enemigos. Su presencia y sus fuegos pusieron término a la impunidad con que las fragatas cañoneaban nuestras posiciones, pero sobre todo cumplieron un importante objetivo psicológico sobre la propia tropa que ya no se sentía tan desamparada. Esos fuegos fueron ejecutados en su totalidad durante la noche, con el frío entumeciendo las manos y el viento cortajeando los rostros de esos estoicos artilleros que cumplieron más de quince misiones de fuego contra los buques, disparando sobre ellos más de ciento cincuenta proyectiles de 45 kilogramos de trotil y acero cada uno. Además de este tipo de misiones, la Batería "D" estableció también verdaderos duelos de contrabatería contra la artillería británica y ejecutó fuegos de neutralización y hostigamiento a las mayores distancias incidiendo en la profundidad del campo de combate del enemigo. Esta batería realizó, durante la campaña, un heroico esfuerzo que fue ampliamente valorado por todos los combatientes que luchamos en las islas. Combatió estoicamente desde el 14 de mayo hasta la noche el 13 al 14 de junio, en que sus piezas se silenciaron por haberse agotado su munición. No sufrió ninguna deserción durante el combate, alcanzando algunos de sus hombres un desempeño superlativo, transmitiendo el ejemplo de su accionar heroico a sus camaradas.Podríamos hoy recordar numerosos escritos británicos, que por ser precisamente vertidos por el enemigo de esos días, involucran una gran objetividad, ajena a la natural predisposición de ver las cosas desde nuestro propio punto de vista. Pero me limitaré a mencionar sólo tres de ellas. La primera extraída del libro "Una cara de la moneda" que dice: "Los cañones argentinos de 155 mm que estaban situados alrededor de STANLEY, seguían causando estragos entre las posiciones británicas. Son unos cachorros endemoniadamente malos y desagradables. Te escupen un proyectil y te "estonquea" toda la zona". En segundo lugar los conceptos expresados por el Brigadier Julian Thompson, Comandante de la Brigada 3 de Comandos Británicos, quien en su obra "No Picnic" al respecto dice: "Los proyectiles de los cañones de 155 mm se distinguían de los proyectiles de los Obuses de 105 mm y morteros de 120 mm por su fuerte tronar. Cuando tuviera lugar la siguiente fase, sería mejor, pues menos tiempo deberían mis hombres permanecer bajo el fuego de la artillería argentina". Finalmente rescato la opinión de otro testigo presencial de la guerra, el periodista Charles Laurence, quien a fines del año 1982 escribió al respecto: "Las tropas británicas enfrentaron a una dura artillería de 155 mm, que dejó tirados a heridos y muertos, pertenecientes a las unidades de asalto". Por el Cnl de Artillería JULIO CESAR NAVONE [/QUOTE]
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