Hay que agarrarlos, torturarlos, desollarlos vivos, bañarlos en salmuera, untarlos en grasa de cerdo (que es impura para ellos) y quemarlos vivos.
Según su estupidez, de esa forma se irián al Infierno.
Así que morirían en forma dolorosa, y en el más absoluto terror.
"El que a hierro mata, a...