El Ministerio de Defensa de Ucrania ha publicado información sobre el análisis de los restos de misiles táctico-operacionales norcoreanos utilizados por las Fuerzas Armadas rusas en territorio ucraniano desde finales de 2023: el KN-23 (Hwasong-11A, una variante norcoreana del misil ruso Iskander-M) y el KN-24 (Hwasong-11B, una variante norcoreana del misil estadounidense ATACMS).
Según el informe, expertos del Ministerio de Defensa ucraniano concluyeron que el KN-23 y el KN-24 no son copias directas de diseños soviéticos/rusos ni fueron fabricados bajo licencia del misil balístico 9M723 Iskander-M. Sin embargo, existen indicios de que Corea del Norte modificó una versión temprana de misiles balísticos relacionados con el Iskander.
Los misiles norcoreanos utilizan combustible menos energético. Sus motores son más grandes y largos que los de sus homólogos rusos (aproximadamente 1,5 veces más) para lograr un alcance similar.
Al mismo tiempo, se emplean métodos de fabricación obsoletos: la calidad de la soldadura corresponde aproximadamente a los estándares de hace unos 50 años. Se encontraron componentes de origen civil de marcas importantes en las unidades de guiado, lo que sugiere que Pyongyang adquiere estos chips eludiendo las sanciones.
Para garantizar la resistencia térmica durante el vuelo atmosférico, además de un revestimiento protector contra el calor en la ojiva, se instala una cubierta frontal de material grafítico. Esta es una solución relativamente económica, probablemente adoptada por los diseñadores norcoreanos debido al acceso limitado a materiales más avanzados resistentes al calor.
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