Subiendo un poco el nivel...
Perú buscaba estrechar lazos con Estados Unidos mediante un acuerdo para la compra de aviones de combate F-16 que ahora se encuentra en el limbo.
Fuente: Bloomberg
Lockheed Martin Corp. sería lo más conveniente para el país, teniendo en cuenta el precio y la esperanza de una alianza de defensa con Estados Unidos.
El acuerdo para la compra de 24 aviones de combate F-16 corre el riesgo de fracasar después de que el presidente interino peruano, José María Balcázar, pospusiera la firma del contrato, argumentando que cualquier decisión debería recaer en una nueva administración.
El aplazamiento podría obligar a Lockheed a cancelar o revisar su oferta con precios más altos y plazos de entrega más largos, lo que ha irritado a Washington, cuyo embajador ha declarado que utilizará "todas las herramientas disponibles" contra quienes "actuen de mala fe con Estados Unidos".
Los funcionarios peruanos que buscaban adquirir una serie de nuevos aviones de combate concluyeron que comprar aeronaves fabricadas por Lockheed Martin Corp. sería lo más conveniente para el país, tanto por el precio como por la esperanza de que Estados Unidos se convirtiera en un importante aliado en materia de defensa.
Sin embargo, el acuerdo, valorado en hasta 3.500 millones de dólares por 24 aviones de combate F-16, corre el riesgo de fracasar después de que el presidente interino peruano, José María Balcázar, aplazara indefinidamente la firma del contrato prevista para el viernes pasado, cancelando la ceremonia horas antes de que comenzara. En su lugar, declaró que cualquier decisión al respecto debería recaer en la nueva administración que asumirá el cargo a finales de este año.
La preocupación ahora es que Perú esté a punto de perder su mejor oportunidad hasta la fecha para asegurar una alianza de defensa con Estados Unidos, y que Lockheed cancele o revise su oferta con precios más altos y plazos de entrega más largos, según dos ex altos funcionarios peruanos que participaron directamente en las negociaciones, y una tercera persona directamente familiarizada con la situación.
Balcázar es el tercer presidente interino consecutivo de Perú desde 2022, tras los repetidos juicios políticos y destituciones de sus predecesores. Dejará el cargo en julio, tras las elecciones generales.
“Debido a la precariedad del gobierno en el que nos encontramos, un gobierno que no ha sido elegido por voto popular no puede comprometer tanto dinero”, dijo Balcázar en una entrevista radial el viernes.
La decisión de aplazar la compra irritó a Washington, y el embajador estadounidense en Perú, Bernie Navarro, declaró que utilizarán "todas las herramientas disponibles" contra quienes "actúen de mala fe con Estados Unidos y socaven sus intereses". Representantes de Lockheed ya habían viajado a Lima para participar en la ceremonia del viernes, que fue cancelada la noche anterior.
Los oficiales militares peruanos llevan tiempo preocupados porque tres de los cinco países vecinos de Perú (Brasil, Chile y Colombia) tienen economías más grandes en general y pueden permitirse más equipamiento militar, lo que, según ellos, pone en riesgo la seguridad nacional.
Según una de las fuentes, Estados Unidos, Lockheed y Perú llevaban desde febrero planeando firmar el contrato definitivo en abril.
Balcázar también generó controversia porque la ceremonia de firma del 17 de abril se había mantenido en secreto y solo se reveló después de que él la cancelara.
“Creo que posponer la firma es irresponsable y podría comprometer nuestras relaciones con Estados Unidos”, dijo el expresidente interino José Jeri en una publicación en X. Jeri fue destituido de su cargo en febrero por reuniones secretas no reveladas, tras haber gobernado durante tan solo cuatro meses.
Más aviones de combate
Según las fuentes, Perú planea comprar 24 nuevos aviones de combate desde 2024, con un presupuesto de 3.500 millones de dólares y ofertas de Lockheed, la sueca Saab AB y la francesa Dassault Aviation SA .
Sin embargo, las ofertas iniciales no posicionaron a Lockheed como una opción atractiva en cuanto al precio, según indicaron. La compañía de defensa estadounidense ofreció solo una docena de F-16, mientras que Dassault ofreció 14 aviones Rafale y Saab ofreció 24 aviones Gripen, señalaron los exfuncionarios peruanos.
Lockheed, Saab y Dassault no respondieron a las solicitudes de comentarios durante el fin de semana. El Pentágono no respondió de inmediato a un mensaje en el que se solicitaban comentarios el domingo.
Sin embargo, los funcionarios consideraron que Estados Unidos era la opción ideal, ya que la compra de los aviones F-16 tendría el beneficio adicional de contar implícitamente con Washington como aliado en materia de defensa. Los funcionarios peruanos viajaron a ambos países y, en Estados Unidos, se reunieron con el Secretario de Defensa Pete Hegseth en mayo de 2025, emitiendo declaraciones públicas en ese momento.
Allí obtuvieron mejores condiciones, con el acuerdo entre Estados Unidos y Lockheed de cumplir con el presupuesto y ofrecer 24 F-16, además de una cooperación militar más estrecha. Afirmaron que ya se han implementado algunos beneficios, señalando como principales ejemplos la designación de Perú por parte del gobierno de Trump como aliado principal no perteneciente a la OTAN y la contratación del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos por hasta 1.500 millones de dólares para construir una nueva base naval principal para el país.
En su opinión, comprar cualquier avión de combate nuevo es un elemento disuasorio para la guerra, pero contar con el apoyo de Estados Unidos lo es aún más.
Los exfuncionarios se negaron a revelar qué otros compromisos se adquirieron para lograr un precio más bajo, y señalaron que los acuerdos ahora se dividen en dos fases: una para 12 F-16 por valor de 2.000 millones de dólares y otra futura para una docena más por valor de 1.500 millones de dólares. Hicieron hincapié en que el objetivo de comprar nuevos aviones de combate no es ir a la guerra, sino tener la capacidad de disuadir a otros de atacar a Perú, y señalaron que Estados Unidos puede ejercer presión en caso de conflicto si no aprueba el uso que se le dé a los F-16.
También temen que el aplazamiento de Balcázar convierta el contrato de los aviones de combate en un tema espinoso de la campaña electoral, ya que Perú se encuentra en plena campaña para las elecciones presidenciales.
La candidata conservadora Keiko Fujimori participará en una segunda vuelta en junio, pero aún no se ha determinado quién será su rival: otro candidato afín a Washington, el exalcalde Rafael López Aliaga , y el izquierdista Roberto Sánchez, quien en el pasado ha cuestionado la necesidad de comprar nuevos aviones de combate.
López Aliaga afirmó en una publicación en X el sábado que Perú debe firmar el contrato con Estados Unidos.
Un representante de Fujimori no respondió a la solicitud de comentarios, mientras que el de Sánchez declinó hacer declaraciones.
— Con la ayuda de Siddharth Philip, Carla Samon Ros y María Paula Mijares Torres
Este artículo de Bloomberg confirma casi todo lo que como se ha argumentado desde hace años en este espacio. Pero ahora proviene de una fuente externa y aporta más datos.
Básicamente, el resumen es este:
1. Se confirma que el acuerdo estaba en su fase final real —ya no es solo un trascendido. Estaba prácticamente cerrada la compra de 24 F-16 a Lockheed Martin por un valor de 3.500 millones de dólares, con una firma programada y delegaciones presentes.
2 Se comprueba que la decisión de Balcázar rompe el momento crítico al cancelar la firma horas antes y dice que lo vea el próximo gobierno, basándose en la "transitoriedad de su mandato". Esto es exactamente lo que hemos venido discutiendo.
3. Existe y se hace evidente un riesgo inminente.
Lockheed Martin podría retirar la oferta, subir los precios y extender los plazos. Ese es el costo de oportunidad de una decisión apresurada. En la práctica, dadas las reacciones de Estados Unidos y Lockheed Martin, un aplazamiento en estas condiciones equivale a una cancelación de las condiciones favorables diseñadas expresamente para nuestro país.
4. Luego está la reacción de Estados Unidos. Bernie Navarro, su embajador en Perú, declaró que usarán "todas las herramientas disponibles", evidenciando una clara molestia desde Washington. Se confirma la presión diplomática.
5. Y aquí viene algo que muchos hemos argumentado durante años y que ahora se confirma desde la perspectiva estadounidense y es que el factor clave de esta decisión no es solo militar ni económico, sino que se fundamenta en la búsqueda de una alianza estratégica con Estados Unidos.
Repito, esto lo hemos sostenido durante todo el tiempo que ha durado este proceso.
Esa alianza potencial incluye cooperación militar, el estatus de aliado principal no perteneciente a la OTAN, y proyectos como la nueva base naval. Esto es geopolítica pura. Por lo tanto, el F-16 era un eslabón más —muy importante— en la cadena de capacidades y confianza que Perú construía con Estados Unidos.
6. Ahora, años de trabajo están en riesgo.
El golpe ha ido dirigido a la confianza demostrada entre ambos Estados.
7. No dejemos de lado algo fundamental.
El artículo confirma que existió competencia. Tanto Saab como Dassault presentaron sus ofertas, pero Estados Unidos mejoró la suya, igualó precios y ofreció 24 aviones con beneficios estratégicos para Perú, para ambas partes.
Esto evidencia que ganó el proceso; no fue impuesto.
8. El impacto es de tal magnitud que, a nivel interno, puede volverse tema electoral, dividir a las candidaturas y generar incertidumbre.
Señores, esto no es una simple postergación.
Bloomberg nos confirma que el proceso
estaba en su etapa final, que las condiciones estaban negociadas y que existía una firma inminente el mismo día que Balcázar decidió destruir el proceso.
El Sr. decidió interrumpir un proceso consolidado.
Todo esto encaja con lo ya explicado.
Aquí se evidencia una
"culpa in contrahendo", porque hubo planificación desde febrero, hubo mejora de oferta —lo que demuestra interés del Perú y negociación entre las partes—, se corrobora que existían expectativas reales entre la FAP, el Perú, Estados Unidos y Lockheed Martin.
Todo esto se corta, se arruina al final del proceso.
Hasta aquí..
¿Donde está aquí la imposición de Washington?
Bloomberg es demasiado importante como medio.
Lo que leemos refleja cómo ciertos sectores influyentes —financieros y estratégicos— dentro de Estados Unidos están interpretando la postergación en la compra de nuestros cazas de combate. El daño en la percepción es grave e impactará en el Perú de todas maneras.
El mensaje ha sido enviado:
Desde la Embajada de Estados Unidos en Perú, que es tanto como si lo hiciera el propio gobierno estadounidense.
Y desde sectores estratégicos tan importantes como el financiero.
Que Balcázar diga "que lo vea otro gobierno" ha sido interpretado del otro lado como "el acuerdo puede caerse o encarecerse", lo que en la práctica nos dirige a un congelamiento real.
En definitiva —y disculpen la poca modestia— se confirma lo que hemos sostenido durante años, esta no es una simple compra, es un proceso de alineamiento estratégico con los Estados Unidos, con la defensa regional y con un enfoque disuasivo. En la práctica, hemos cancelado el proceso, y eso no se interpreta del otro lado como un acto neutral.
Por favor,
Saab no fue excluido arbitrariamente. Simplemente no pudo competir con el peso y la decisión de Estados Unidos en mejorar la oferta como un paquete geopolítico.
Perdió el proceso como lo perdió Dassault.
He leído correctamente el sistema durante todo este tiempo, si la defensa se construye, la credibilidad también. Y todo esto confirma los análisis que les ofrezco.
Perú estaba a punto de cerrar una decisión que combinaba defensa, economía y geopolítica… y la detuvo en el último momento.
Saludos