Interesante nota, de repente de dijeron algo parecido a la FAP y con eso se terminó de caer la opción francesa.
El Rafale francés podría estar sujeta a las restricciones de exportación estadounidenses.
Estados Unidos utiliza abiertamente la exportación de su tecnología militar para presionar a gobiernos extranjeros y dictar sus políticas comerciales, esta independencia de las restricciones estadounidenses a las exportaciones ha sido un argumento de venta clave para los aviones de combate...
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Este artículo pone sobre la mesa un punto que suele pasarse por alto cuando se habla del Rafale y de su supuesta independencia estratégica. Durante años, Francia ha promocionado este avión como una plataforma “libre de ITAR”, es decir, ajena a las restricciones y vetos que puede imponer Estados Unidos sobre sistemas de armas que incorporan tecnología estadounidense. Ese argumento fue clave frente a alternativas como el F-35 y ha sido reiterado por el propio gobierno francés.
Sin embargo, la reciente adquisición de LMB Aerospace,proveedor crítico de componentes del Dassault Rafale, submarinos nucleares y otros sistemas estratégicos,por una empresa estadounidense introduce una contradicción difícil de ignorar. Al pasar LMB a control norteamericano, existe un riesgo real de que dichos componentes queden sujetos a las regulaciones ITAR, lo que en la práctica podría otorgar a Washington capacidad de veto sobre exportaciones futuras del Rafale.
La fuerte oposición política interna en Francia,incluyendo críticas desde todo el espectro ideológico, refleja precisamente esa preocupación: que una “joya” de la industria de defensa francesa termine condicionando la soberanía estratégica que París dice defender. Aunque el gobierno francés argumenta que mantiene una “acción de oro” y derechos de veto, el problema de fondo persiste, ya que basta la presencia de un componente sujeto a ITAR para comprometer la autonomía del sistema completo.
En ese sentido, el artículo no cuestiona las capacidades técnicas del Rafale, sino el relato político que lo presenta como inmune a presiones externas. Paradójicamente, una de sus principales ventajas comparativas podría verse erosionada no por decisiones de clientes extranjeros, sino por una operación corporativa aprobada por el propio Estado francés.
Es un recordatorio útil de que, en la industria de defensa actual, la soberanía tecnológica no se declama: se protege en toda la cadena de suministro.
Buenas tardes!