Ahora lo importante, interpretar la nota..
Lo que habilita este decreto, y aquí está el punto que muchos tal vez no comprendan, no es el desembolso inmediato del dinero, sino algo mucho más importante que es
la capacidad legal, financiera y política del Estado peruano para sentarse a negociar un contrato de cazas de combate.
En términos simples el Estado Peruano ya no está “explorando opciones”, ya no está “mirando catálogos”, eso se lo dejamos a los blufeadores, a los youtubers, a los copia y pega noticias.
Esto ya es el nivel que hemos exigido siempre, un nivel superior.
A partir de este momento, Perú está
en condiciones de comprometerse, porque el mecanismo de financiamiento ha sido
formalmente autorizado.
Esto es exactamente como operan los Estados serios.
Primero se estructura el marco. Se valida el proyecto política y legalmente (Ejecutivo y Congreso), se aprueba su inclusión en la programación multianual presupuestal, se obtiene el respaldo del MEF via
concertación final, se activa el control
concurrente de la Contraloría, y recién entonces se
habilita la herramienta financiera.
Repito, todo eso ha sido aclarado en el foro y todo eso se está cumpliendo. Mil disculpas por ser tan técnico pero ante la avalancha de tergiversaciones y opiniones gratuitas, tenía que hacerse por fuerza.
Con ese marco listo,
recién ahora tiene sentido hablar de negociación contractual y, por extensión, del
anuncio del sistema de armas seleccionado. No antes.
Por eso, este decreto
sí allana el camino para que el Gobierno anuncie próximamente al caza ganador. No porque “ya haya dinero en caja”, sino porque el Estado ya puede asumir formalmente obligaciones cuando corresponda, sin improvisar ni
vulnerar la disciplina fiscal.
El propio texto deja claro que se trata de una
primera fase. La colocación de bonos se realizará por tramos, conforme avance la ejecución del proyecto. Los montos restantes —los aproximadamente 1,500 millones de dólares adicionales que requerirá el programa completo— deberán seguir el mismo camino institucional, con las mismas validaciones y controles. Y eso no es un problema. es exactamente
como debe hacerse.
Este punto es clave, porque desmonta otra narrativa equivocada:
“la idea de que todo debía estar “cerrado” o “pagado” antes de anunciar nada”
Quien sostenga esto no entiende nada, les engañan y viven engañando, pasen de esos sujetos.
Eso simplemente no funciona así en proyectos estratégicos de esta envergadura, y disculpen la insistencia, lo advertimos y lo aclaramos.
Lo que se necesitaba —y ahora existe— es
habilitación.
Habilitación legal

Habilitación financiera.

Habilitación política.

Ok en todo.
A partir de aquí, el tiempo ya no es sinónimo de incertidumbre (mal interpretado obviamente), pasa a ser
ejecución.
Todo esto confirma lo que insistentemente, con la pesadez de la complejidad legal y de procesos consecuentes, venimos diciendo hace tiempo, que lo correcto es "analizar el proceso desde una perspectiva integral y estratégica", si cumplimos esta premisa básica, el ruido se desvanece solo. Las especulaciones caen por su propio peso. Y la realidad institucional termina alineándose con la lógica correcta.
Nada fue casualidad estimado foro. El tiempo se encargó de poner las cosas en su lugar, la lógica institucional finalmente se impuso.
Esto si me pone feliz.
Saludos