r tema no pasa por el contexto...sino por la necesidad de excusa.
ejemplo simple de mismo periodo de tiempo y su contexto...ee.uu. no entro en guerra por el lusitania...sino por un telegrama que le envia (supuestamente) alemania a mexico pididiendo que invadan ee.uu.
osea...la necesidad de entrar en guerra o no, pasa por la excusa....no por otra cosa.
Asi es, contextos diferentes.
Simplemente quise hacer un comentario breve. Pero un punto determinante (no el único) es si el nivel político "quiere" o "no quiere", "necesita” o “no necesita” involucrarse en el conflicto o, en este caso, involucrarse más aún. O, por el contrario, “no quiere”, “ni necesita”, involucrarse más.
Suponiendo que quiere y necesita comprometerse directamente y, además, tiene que generar las condiciones para legitimar ese curso de acción ante su opinión pública, por ejemplo, entonces se pone a trabajar en ello y buscar y encontrar la excusa para ello. Lo cual puede requerir meses de preparación y, con ello, no quiero dar a entender de ninguna manera alguna especie de conspiración secreta.
Cuando ciertos “misiles rusos” cayeron en Polonia muchos rápidamente salieron a golpear los tambores de guerra, incluyendo prensa y algunos mandatarios. Pero, pero, pero… tal parece que el gobierno de Estados Unidos tiene entre sus intereses evitar a toda costa que este conflicto “derrame” más allá de las propias fronteras de Ucrania. Al final, resultó ser que eran ”misiles ucranianos errados“.
Ahora tenemos una ruptura de un acuerdo de granos. Rusia aclara que los buques que, a pesar de todo, traten de comerciar, entonces serán interpretados como objetivos bélicos legítimos y, además, que la bandera que enarbolen dichos buques serán evaluadas como una acción inamistosa del país en cuestión. No esta usando ningún tipo de eufemismo susceptible de confusa interpretación*.
Luego, tenemos una declaración de una de las autoridades del gobierno de Estados Unidos que dice, palabras más palabras menos, “que los granos tendrán que salir por tierra”, es decir, trenes y camiones. No hay ninguna declaración vinculada a la “libertad de los mares”.
No parece, por tanto, que haya interés o deseo de un nivel político relevante, como es el caso de esta superpotencia, para buscar y encontrar un
causus belli en el asesinato de un archiduque, una carta secreta, un buque hundido, un misil errado, una embajada bombardeada, un partido de futbol, etc., etc. La imaginación es el limite.
Más bien al contrario, los intereses y deseos parecen orientados a evitar encontrarse con alguna de estas excusas y, de surgir, como interpretarlas para que se mantenga dentro de los parámetros actuales o, según interpretan, controlados.
Cuando el contexto cambie, entonces podemos comenzar a buscar esas excusas.
Por ejemplo, para volcar la opinión pública en apoyo de las políticas públicas a favor de Ucrania y contra Rusia (embargos económicos con consecuencia sobre la inflación de la población, ayuda militar y económica con consecuencias sobre los presupuestos e impuestos, etc.), mucha de la propaganda va dirigida a que, si Rusia tiene éxito, luego avanzará sobre otros países de Europa del Este que actualmente forman parte de la OTAN.
Ergo, en este contexto de propaganda, accidentes que puedan interpretarse como el inicio de la temida invasión Rusia al resto de Europa podría llevar a una escalada generalizada muy difícil de frenar. El nivel político puede verse obligado a actuar en forma consistente con la propaganda que pregona.
En este sentido, los misiles caídos por error sobre Polonia fueron mucho más preocupantes que cualquier barco que pueda llegar a ser hundido en el Mar Negro.
El análisis del contexto es clave para entender por dónde va la mano. Sobre qué se quiere, qué no se quiere. Y, de quererse algo, por dónde se tiene que esperar alguna excusa.
Por ejemplo, cierto archiduque fue asesinado en una ciudad muy concreta. En cualquier otro lugar no hubiese tenido el mismo impacto.