La publicación del nuevo informe del SIPRI ha colocado de nuevo a España en el centro del debate euroatlántico sobre el gasto en defensa. Según el instituto sueco, España registró en 2025 una inversión de 40.212 millones de dólares frente a los 25.200 millones del año anterior, lo que supone un incremento del 49.6%.

España aparece como uno de los casos más llamativos dentro de la tendencia al alza europea. De acuerdo a SIPRI, Madrid pasa del 1.46% del PIB en 2024 al 2.13% en 2025, cumpliendo por fin con el gasto acordado en la Cumbre de la OTAN en Newport, Gales, en septiembre de 2014, aunque la premisa se formuló como un objetivo y no como una obligación jurídica.

Tras años de críticas dentro de la Alianza por su bajo nivel de inversión comparada en defensa – agravadas por la narrativa hostil de Trump desde su última elección – España consigue una hazaña histórica al superar el umbral del 2% del PIB por primera vez en 35 años. Este esfuerzo permite a Madrid demostrar un compromiso más visible ante sus socios en términos presupuestarios y en la modernización de capacidades acorde con el nuevo entorno estratégico europeo.

De hecho, después de Bélgica con un 59%, España es el segundo país de la OTAN que ha tenido un mayor crecimiento del gasto sobre el PIB. Además, entre los países del G20, España – incluida como invitada permanente – registra el mayor aumento porcentual del gasto militar en la última década con un 122% por delante de Alemania (118%), Rusia e Indonesia (96%), Turquía (94%), Canadá (77%) o México (69%). El crecimiento español no es casual. En abril de 2025, el Ejecutivo presentó el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, con una inversión adicional de más de 10.000 millones de euros para pasar del 1.4% del PIB en 2024 al 2% en 2025.

F-18 Hornet - Ejército del Aire
F-18 Hornet – Ejército del Aire

Sin embargo, no debe equipararse un mayor gasto en defensa con la disponibilidad inmediata de mayores capacidades militares, ni asumir que dicho incremento satisfaga por sí solo todas las necesidades estratégicas de las FAS ante potenciales amenazas futuras. Así, el verdadero desafío para España será transformar el esfuerzo presupuestario en capacidades efectivas: defensa aérea, drones, capacidades navales, guerra electrónica, disponibilidad operativa, reposición….

En el caso europeo el salto es también significativo. El gasto militar en el continente alcanzó los 864.000 millones de dólares en 2025, un 14% más que en 2024 y siendo la cifra más alta registrada por el instituto. En la última década el gasto europeo se ha duplicado, impulsado por la guerra en Ucrania, la percepción de amenaza en el flanco este y la creciente incertidumbre sobre la continuidad de las garantías de seguridad de Estados Unidos.

Fragata
F-102 “Almirante Juan de Borbón” – Créditos Armada Española

En el entorno OTAN, los países miembro en conjunto representaron el 55% del gasto militar mundial. La previsión a corto plazo sigue siendo de crecimiento tras el nuevo objetivo aprobado en la Cumbre de la Haya de 2025 de llegar al 5% del PIB para 2035, dividido entre un 3.5% para defensa estrictamente militar y un 1.5% para seguridad, industria, infraestructuras críticas y resiliencia.

*Fotografías empleadas a modo de ilustración.

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Alex Garcia
Corresponsal en España. Especializado en el análisis de información en cuestiones de seguridad internacional. Experiencia académica y profesional en países como Perú, Bolivia, Líbano, Siria e Irak.

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