Frente a lo que viene siendo un programa marcado por los importantes sobrecostos y desafíos técnicos, la Fuerza Aérea de EE.UU. se encuentra trabajando con la empresa Northrop Grumman para poder acelerar el desarrollo de sus nuevos misiles balísticos intercontinentales Sentinel, mismos que están destinados a ser uno de los futuros pilares de las capacidades disuasión nuclear con las que cuenta la institución. Acorde ha informado el mencionado fabricante a través de canales oficiales, su hoja de ruta actual prevé poder realizar las primeras pruebas de vuelo durante el transcurso del año próximo, mientras que también se espera poder lograr la capacidad operativa inicial durante el 2030.

En ese sentido, desde Northrop Grumman se ha afirmado que los trabajos están siendo realizados con un nuevo enfoque incremental que permita superar las diferentes fases del desarrollo lo antes posible, facilitando cuestiones tales como la realización de pruebas y evaluaciones, llevar a cabo ajustes que puedan resultar necesarios y los aspectos logísticos del despliegue. Para que ello resulte posible, la compañía destacó que fueron invertidos mas de 13.500 millones de dólares durante los últimos cinco años con el fin de mejorar su infraestructura y capacidades de I+D, de los cuáles unos 2.000 millones se destinaron específicamente al desarrollo de los motores de cohetes que equiparán a los futuros Sentinel.
Al respecto se manifestó Sarah Willoughby, vicepresidenta y gerente general de sistemas de disuasión estratégica de Northrop Grumman, afirmando: “El programa Sentinel ejemplifica lo que es posible cuando un enfoque de adquisición audaz se une a la innovación constante. Nuestro equipo de trabajo especializado y nuestra extensa red de socios están unidos por un propósito común: desplegar el sistema de armas Sentinel con rapidez y a gran escala, a la vez que brindamos una capacidad mejorada a la Fuerza Aérea de los EE.UU.“

Otro aspecto destacable, derivado de las lecciones aprendidas del desarrollo del bombardero B-21 Raider de la Fuerza Aérea de EE.UU., yace en el mayor uso de herramientas digitales de diseño que agilizaron procesos y permitieron realizar evaluaciones iniciales para verificar el funcionamiento del misil Sentinel. Como ejemplo de ello, desde Northrop Grumman se destacó que los nuevos motores fueron diseñados con un nuevo material compuesto anticorrosivo, mismo que en los testeos demostró ser hasta un 70% mas ligero que aquellos empleados en los misiles Minuteman III actualmente utilizados por Washington.
En esa línea, ha de mencionarse que el diseño ya pasó a una etapa de fabricación de prototipos, los cuáles ya fueron vistos en diferentes pruebas para verificar su funcionamiento. Repasando algunas de ellas, podemos mencionar la concreción de testeos con el sistema de guiado y control del nuevo misil, las cuáles pusieron a prueba su resistencia para operar en condiciones similares a las de un vuelo real. También se llevaron a cabo dos pruebas de separación, donde se evaluó el funcionamiento del misil Sentinel al momento que se separan las etapas uno y dos del motor una vez que estas se gastan, al igual de que ocurre con las capas protectoras que mantienen protegida la carga útil del mismo.

Desafíos enfrentados por el programa Sentinel
Como hemos resaltado en líneas iniciales, es menester considerar que la Fuerza Aérea de EE.UU. ha enfrentado diversos desafíos para llevar a cabo el desarrollo del programa Sentinel, tanto a nivel técnico como a nivel económico. Se trata de una cuestión en absoluto menor, teniendo en cuenta que se planifica la incorporación de mas de 600 ejemplares para modernizar las capacidades de disuasión estadounidenses, principalmente en bases de las llamadas Grandes Llanuras situadas al centro del territorio continental del país.

Pasando revista de estos obstáculos, cabe recordar que el programa Sentinel fue sujeto a una extensa investigación y evaluación por parte del Congreso de EE.UU. a causa de los considerables aumentos de costes asociados al mismo, los cuáles incluso superaron los límites del 25% agregado al costo base que establece la Ley Nunn-McCurdy. En los reportes de aquel entonces, se hablaba incluso de hasta un 81% de aumentos señalados por el Director de Evaluación de Costos y Programas (CAPE), que en números concretos se traducía en unos 141.000 millones de dólares; lo que tornó necesario que el subsecretario de Defensa para Adquisiciones y Mantenimiento realizara una presentación ante el legislativo para fundamentar su continuidad.
A la hora de identificar las causas de este importante coste adicional, los reportes señalaron que los nuevos misiles debían ser almacenados en silos que hoy albergan a los mencionados Minuteman III, cuya estructura requería modificaciones para poder operar los Sentinel de cara al futuro. En este punto, ha de mencionarse que Northrop Grumman ya ha comenzado a trabajar en un nuevo prototipo de tubo de lanzamiento que permita validar el diseño y el proceso para fabricarlo, una medida que busca reducir el riesgo de potenciales fallas y costes adicionales derivados. Agregado a ello, la compañía también completó la revisión crítica de diseño con sus nuevos Sistemas de Apoyo al Lanzamiento, al igual que validó las capacidades de transporte en tierra para trasladar los misiles hasta sus silos.

Argumentando la relevancia del programa para convencer al Congreso de que era necesario continuar con estos trabajos, el Dr. William A. LaPlante expresó: “Somos plenamente conscientes de los costos, pero también somos conscientes de los riesgos que supone no modernizar nuestras fuerzas nucleares y no abordar las amenazas muy reales que enfrentamos (…) La tríada nuclear es la base de nuestra defensa nacional y, a medida que nuestros competidores modernizan sus propias fuerzas nucleares, la urgencia de controlar la amenaza se refleja en nuestra Revisión de la Postura Nuclear.”
Por lo pronto, el programa continua su curso con la citada meta de lograr su capacidad operativa inicial a comienzos de la próxima década, con una Fuerza Aérea de EE.UU. que pretende integrarlos a su arsenal al menos hasta el 2075.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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