En el transcurso del pasado lunes 6 de abril, la empresa estadounidense General Atomics dio a conocer que había registrado un incidente con uno de sus drones de combate colaborativo YFQ-42A, esto mientras despegaba desde el aeropuerto con el que cuenta la compañía en el estado de California a la 1 pm (hora del Pacífico). Acorde a la información publicada a través de canales oficiales, el hecho no derivó en ningún herido, pero sí en una suspensión de las pruebas de vuelo y lo que será una extensa investigación para identificar cuál ha sido la causa principal del incidente a partir de un análisis de los restos del sistema en cuestión.

Al respecto se manifestó uno de los portavoces de General Atomics, C. Mark Brinley, afirmando que: “La seguridad es nuestra máxima prioridad, tanto para nuestros empleados como para el público. En este caso, los procedimientos y medidas de seguridad establecidos funcionaron correctamente y no hubo heridos. Analizaremos detenidamente lo sucedido, recopilaremos todos los datos y nos guiaremos por la investigación para seguir adelante.” En esa línea, la compañía afirmó que aún es pronto para hablar de potenciales problemas que hayan afectado al dron YFQ-42A, por lo que la investigación y sus resultados serán claves para la continuidad del programa.
Ampliando en detalles, podemos afirmar que el dron en cuestión forma parte de un lote de muestras de producción del modelo YFQ-42A, los cuáles vienen siendo sometidos a diversas pruebas de vuelo como un paso necesario para completar la llamada fase de maduración técnica y reducción de riesgos previo a la entrega de los ejemplares a la Fuerza Aérea de EE.UU. (USAF). Teniendo esto en mente, la compañía ha hecho énfasis en que los diferentes testeos se realizan dentro de instalaciones de la compañía para evitar riesgos adicionales, aunque tras la antes mencionada suspensión se desconoce cuando estas volverán a tener lugar.

Cabe recordar en este punto, que los sistemas no tripulados hasta ahora aludidos registraron su primer vuelo de pruebas durante el pasado mes de agosto, lo que representó un importante hito para el programa Collaborative Combat Aircraft (CCA) que está encarando la USAF. Hablamos de un proyecto de gran relevancia para la institución, en tanto se busca certificar las capacidades de drones que complementarían la labor de los cazas de quinta generación en manos de la institución y de aquellos de sexta generación que aún están en desarrollo, siendo la propia General Atomics y Anduril aquellas empresas que traccionan a los dos candidatos potenciales para adjudicarse un contrato.
Siguiendo esa línea, es menester considerar que la USAF está a la espera de poder tomar una decisión de producción competitiva para el Incremento 1 durante el transcurso del verano (del hemisferio norte), para lo cuál también viene trabajando en la obtención de mayores fondos presupuestarios que le permitan hacerlo. Según reportes locales, la intención de la fuerza yace en asegurarse unos 996.5 millones de dólares para el programa CCA, aunque no se detalla el número concreto de drones que serían adquiridos en esta etapa. Durante la administración previa el secretario de la Fuerza Aérea, Frank Kendall, había deslizado una potencial pista al afirmar que podrían adquirirse entre 100 y 150 ejemplares a un coste de 30 millones de dólares por unidad para 2029.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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