Como parte de su presupuesto para el año fiscal 2027, el Departamento de Guerra solicitó la compra de sólo 38 nuevos cazas furtivos F-35A Lightning II para equipar a la Fuerza Aérea de EE.UU. (USAF), una cantidad que se enmarca dentro de un pedido total por 85 ejemplares adicionales para las diferentes fuerzas y que ha sido criticada por analistas locales en tanto resulta insuficiente para responder a los requisitos estratégicos. La novedad en cuestión fue reportada por medios especializados y confirmada por funcionarios de la institución, incluyendo representantes de la Oficina de Gestión y Presupuesto, marcando las dificultades de Washington para reforzar sus capacidades de combate aéreo aún con lo que se anunció como una inversión récord en defensa.
Ampliando en detalles, cabe resaltar que de confirmarse esta cantidad de aeronaves solicitadas, la Fuerza Aérea de EE.UU. estaría recibiendo unos 14 cazas F-35A mas que aquellos incluidos en el presupuesto del año pasado. No obstante, se trata de una marca que aún permanece por debajo de la cantidad originalmente solicitada para cumplir con los planes de modernización correspondiente, lo que ya viene siendo objeto de críticas en Washington por la falta de inversión en el programa que se constituye como una capacidad clave para garantizar el reemplazo de sistemas mas anticuados en manos de la USAF.

A modo de ejemplo ilustrativo sobre esto último, resulta útil remitirse al proceso de recambio que se está realizando en la Base Aérea de Misawa en Japón, desde donde la Fuerza Aérea de EE.UU. dispone de uno de sus principales puntos de despliegue de aeronaves en caso de conflicto en el Indo-Pacífico. Tal y como reportamos el pasado 30 de marzo, la institución ya está comenzando el retiro de sus cazas F-16CM Wild Weasel desplegados en dicha locación, en lo que se prevé sea el reemplazo de las 36 unidades existentes con una flota de 48 cazas furtivos F-35A.
Mas aún, frente a lo que vienen siendo las últimas actuaciones de los aviones de ataque A-10C Thunderbolt II en Medio Oriente, cabe recordar que la incorporación de los F-35 tiene una especial relevancia en lo que se perfila como en el retiro cercano de la plataforma. Como hemos señalado hacia finales de enero, la Fuerza Aérea de EE.UU. ya concretó la desactivación de una unidad de pruebas clave para el desarrollo tecnológico del A-10C, a saber: el Destacamento 1 del 40.º Escuadrón de Pruebas de Vuelo. El F-35A se constituye como su directo sucesor.

Por otra parte, y recogiendo uno de los que se perfilan como los principales motivos para explicar esta escasa cantidad de F-35A a ser adquiridos frente a los que fueron solicitados, la documentación oficial disponible desliza que el Departamento de Guerra estaría priorizando la asignación de fondos para otros programas relevantes de cara al futuro. Particularmente, una ficha elaborada por la Casa Blanca apunta que se hará especial énfasis en el desarrollo y futura producción de los nuevos cazas F-47 de sexta generación, lo que a su vez va en línea con los recientes esfuerzos de la cartera para impulsar la producción de sus bombarderos B-21 Raider que sustituirán a los B-1 Lancer y B-2 Spirit.
Finalmente, ha de considerarse que los presupuestos actuales para defensa, si bien se verán aumentados, parecen poner un especial énfasis en la producción de nuevos medios navales para equipar a la Armada de EE.UU. de cara al futuro. En este sentido, se ha indicado que durante el 2027 está prevista la asignación de unos 65.800 millones de dólares para llevar a cabo la adquisición de unos 18 nuevos buques de combate, como así también unos 16 nuevos buques de apoyo. Al entender de los analistas locales, la existencia de un sólido refuerzo en este aspecto y su rápida publicación constituye una estrategia comunicacional, aunque no necesariamente una desatención para con la USAF.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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