Encaminándose a cumplir los tres años de gestión, y asomándose en el horizonte un nuevo proceso electoral, diversos programas y esfuerzos para recuperar las capacidades en el dominio naval de las Fuerzas Armadas argentinas continúan a la espera de definiciones. Si bien siempre se posa la lupa y la atención en la incorporación de nuevos submarinos y buques de combate como fragatas, la realidad muestra que la Armada Argentina también requiere una renovación y ampliación de sus capacidades logísticas. Esto se había vislumbrado con la necesaria puesta en marcha de un programa de construcción de un buque polar para complementar al rompehielos ARA Almirante Irízar en el vital e imprescindible apoyo a la Campaña Antártica de Verano. Sin embargo, el programa sigue durmiendo el sueño de los justos, mientras que, a nivel regional, en comparación, Chile ha construido el suyo y Brasil está avanzando en ese sentido.

Al día de la fecha, el proyecto de construcción de un nuevo buque polar para la Armada Argentina buscó ocupar un vacío de más de tres décadas tras el naufragio y pérdida del ARA Bahía Paraíso (B-1). Esto no es un detalle menor, ya que el buque, uno de los más avanzados en su tipo en Sudamérica y construido en el país por Astilleros Príncipe y Menghi S.A., tuvo una destacada participación en la recuperación de las islas Georgias y luego operó como buque hospital.

Además, como otro dato para magnificar su importancia histórica, fue una de las unidades que brindó apoyo en el operativo de búsqueda y rescate de la tripulación del crucero ARA General Belgrano, y fue, al día de la fecha, el último buque de bandera argentina que zarpó desde Puerto Argentino tras la finalización de la guerra.

estudiantes argentinos
ARA Bahía Paraíso

Habiendo transcurrido casi 40 años de su trágica pérdida, la Argentina no ha logrado hacerse con un sucesor que pueda cumplir las capacidades que, hasta su naufragio en 1989, supo aportar al Instrumento Militar de la Nación, así como a la política exterior, la cual fija el apoyo y sostén a las bases antárticas como vitales para la presencia centenaria e ininterrumpida de la República Argentina en la Antártida.

El hecho en sí no deja de ser un llamado de atención, más aún si se deja de comparar a la Argentina con grandes potencias o países con industrias navales especializadas en la construcción de esta clase de buques. Solo basta mirar a nuestros vecinos para dimensionar el nivel de desidia e irrelevancia que el país posee a nivel de construcciones navales, siendo esta una responsabilidad que no distingue banderas políticas ni partidarias.

Si cruzamos la cordillera, nos encontraremos con el rompehielos Almirante Viel, construido por ASMAR para la Armada de Chile, buque que tiene como principal función el apoyo a la presencia chilena en el Continente Blanco y la investigación científica, y que ya ha comenzado a operar de forma sostenida.

Créditos Armada de Chile

Si nos dirigimos a Brasil, el gigante sudamericano también está en proceso y avanzando en la construcción de un buque polar. Denominado “Almirante Saldanha”, este buque se proyecta como un futuro vector de apoyo al Programa Antártico Brasileño.

El avance en la construcción del buque polar brasileño, si bien de menor perfil que otros programas, como fragatas y submarinos, solo hace palidecer, en comparación, a la actualidad de la “industria naval argentina”, la cual se ha convertido en un cascarón vacío de proyectos e intenciones que no llegan a buen puerto.

Imagen conceptual del buque polar Almirante Saldanha

Por solo citar la necesaria construcción de un buque polar, proyecto iniciado en la gestión anterior pero que es una necesidad de casi 40 años, este duerme el sueño de los justos. Al día de la fecha, no se registran nuevos avances en su fase de formulación y diseño, fase en la cual se había solicitado el apoyo de la firma finlandesa Aker por parte de TANDANOR.

Como se indicó desde Zona Militar a finales de 2024: “…el Proyecto de Buque Polar avanzó hasta la aprobación de las fases de Diseño 1 y 2, con la presentación de los respectivos planos. A estas debería haber seguido la Fase de Diseño 3 y 4, las cuales no se realizaron por la falta de pagos a la empresa finlandesa, en una inversión que rondaría el millón y medio de dólares”.

Para sintetizar, la realidad muestra que las responsabilidades, más allá de las declamaciones y diagnósticos, han dejado al país totalmente rezagado en este aspecto a nivel regional, donde la responsabilidad no distingue colores partidarios de ningún tipo. Mientras no se den señales concretas para revertirlo, el presente muestra a la Argentina en un limbo del que no puede —y pareciera tampoco— salir.

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3 COMENTARIOS

  1. Es cierto pero cabe destacar dos cuestiones de la pauperrima gestión anterior. El FONDEF y la reestructuración de los salarios de los militares y personal civil de las FFAA… Esto toma especial relieve en contraste con el record de recorte en la asignación de presupuesto del PBI a Defensa (0,58%) y la denigrante actualidad salarial de los uniformados que, dicho sea de paso, impacta de lleno en la obra social de los mismos y no es poca cosa.
    Esta administración derogó un artículo clave del FONDEF, instrumento votado en el congreso que bien pudiera recuperar capacidad de compra de bienes durables como los pueden ser buques en este caso, o la inversión necesaria para su adquisición.
    No hay un instrumento jurídico que nos haga pensar que, independientemente de la voluntad política haya una planificación que apunte a revertir la situación que describe el autor de la columna.

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