A partir de la publicación de un comunicado en las redes sociales de la Fuerza Aérea de Israel, el cuál estuvo acompañado de una imagen particular, analistas de fuentes de inteligencia abierta (OSINT) han señalado que los cazas F-16I Sufa estarían empleando bombas de racimo en sus más recientes ataques a Irán. Tratándose de una fotografía tomada por la noche, resulta difícil confirmar que tipo de armamento en específico se trata, aunque la novedad se produce en momentos que el régimen teocrático en Teherán ha acusado a sus enemigos de emplear este tipo de municiones en sus ataques aéreos contra su territorio.
En su canal oficial de X, la Fuerza Aérea de Israel expresó: “Paralelamente, la Fuerza Aérea atacó instalaciones utilizadas para el almacenamiento y el lanzamiento de misiles balísticos, que suponen una amenaza directa para los ciudadanos del Estado de Israel, así como varios sistemas de defensa del régimen terrorista. Más de 150 aviones de combate han atacado, durante las últimas 24 horas, instalaciones de producción de armas en toda Teherán. Los ataques contra las industrias militares del régimen en Teherán continúan también en estos momentos. La Fuerza Aérea sigue intensificando los ataques contra las industrias militares del régimen con el fin de anular la capacidad de producción que este ha acumulado a lo largo de los años.“

Ampliando en los detalles que llevan a pensar en el uso de este tipo de municiones por parte de los F-16I Sufa israelíes, cabe destacar que el armamento visto en la fotografía parece presentar un perfil recto, con colas planas y espoletas prominentes; agregándose a un diseño de la punta característico de las bombas de racimo desplegadas desde el aire. Al no poder identificarse con claridad de que tipo de bomba en particular se trata, se desconoce actualmente que carga útil que esta portaría, lo que puede variar según el modelo. No obstante, las características mencionadas parecen diferenciarlas lo suficiente de otros tipos de armas, tales como lo son las bombas Joint Direct Attack Munition (JDAM) que fueron vistas en imágenes previas.
En un intento por dilucidar de que tipo de armas se trataría, suponiendo que hablemos de bombas de racimo, podemos apuntar a cuatro principales posibilidades. La primera de ellas, yace en el potencial uso de una variante del llamado Tactical Munitions Dispenser (TMD), el cuál es utilizado para el despliegue de minas antitanque BLU-91/B y minas antipersonal BLU-92/B de origen estadounidense; las cuáles Irán ya afirmó que ha detectado en su territorio. De ser así, los analistas occidentales apuestan a que se trataría de una estrategia amplia que busca impedir el movimiento de los sistemas de lanzamiento de misiles en las cercanías de las bases iraníes, especialmente cerca de aquellas instalaciones subterráneas que ocultarían a los ejemplares que el país aún mantiene intactos.
Otra de las posibilidades existentes se halla en las denominadas Runway Attack Munition (RAM), cuyas características serían especialmente útiles para llevar a cabo la destrucción de pistas de aterrizaje, generando múltiples y grandes cráteres que las dejan inutilizadas. En este caso, se trata de un armamento desarrollado por la empresa Israel Military Industries (IMI) y que como tal forma parte del armamento de la Fuerza Aérea desde el año 2008. En este caso, ha de mencionarse que ya fueron realizados ataques aéreos contra las pistas iraníes, aunque las imágenes hasta ahora publicadas no parecen mostrar signos de que se emplearan municiones de racimo para ello.
El tercer potencial sistema restante, en un escalón secundario a los anteriores por su antigüedad, serían las bombas del tipo CBU-58/B que ya fueron empleadas por la Fuerza Aérea de Israel en sus operaciones en el Líbano durante el año 2006. Las últimas posibles apuntadas serían las bombas Rockeye fabricadas en los EE.UU., las cuáles pueden desplegar una importante cantidad de submuniciones antitanque. Se señala, sin embargo, que no hay información reciente respecto de cuál es el estado de estos dos armamentos en la mencionada institución.

Las bombas de racimo y su polémico uso
Frente a la posibilidad de que Israel y los EE.UU. estén empleando municiones de racimo en sus ataques aéreos sobre Irán, han surgido diversas críticas en redes y medios de comunicación respecto de la legalidad de estas acciones, como así también preocupaciones éticas asociadas a ello. Esto ocurre frente a la existencia de la llamada Convención sobre Municiones en Racimo, la cuál fue firmada en el año 2008 y que entró en vigor durante el 2010.

A modo de breve aclaración sobre estas cuestiones, es menester señalar que Israel no forma parte del grupo compuesto por mas de 120 signatarios del acuerdo, por lo que la prohibición del uso de bombas de racimo allí establecida no forma parte de los compromisos adoptados por el país. Esta situación a su vez se repite en los EE.UU., que como hemos mencionado anteriormente es uno de los principales productores de este tipo de armamento, como así también ocurre con Irán, país que actualmente sería objetivo de estos ataques. Particularmente, la falta de adherencia de un importante número de países se constituye como una de las debilidades del acuerdo, considerando que actores de enorme relevancia y poder militar como también lo son China y Rusia tampoco lo han firmado.
Por otra parte, cabe mencionar que aún sin estar sujetos al acuerdo antes citado, es conocido que algunos diseños de este tipo de armamentos integran mecanismos de seguridad pensados para mitigar el riesgo que su uso implica para la población civil; incluso mas allá del conflicto en el que se utilizan. A modo de ejemplo ilustrativo, podemos mencionar que las mencionadas BLU-91/B disponen de un mecanismo de autodestrucción que reduce los riesgos de potenciales accidentes en el futuro, en caso de que no se hayan activado durante los combates. Además, existen también diversos protocolos para garantizar que su uso se produzca en zonas alejadas de grandes conglomerados civiles, lo que permite seguir bajando el nivel de riesgo.
Aún así, tal y como se ha apreciado en circunstancias previas que analizamos desde Zona Militar, las bombas de racimo no dejan de representar un foco de las preocupaciones de países y organizaciones civiles comprometidos con lo establecido por el mencionado acuerdo. En detalle, estos afirman que el mismo funcionamiento de las bombas implica el despliegue indiscriminado de submuniciones cuyo impacto es difícil de controlar en el terreno, causando graves daños al objetivo pero también a potenciales sujetos o estructuras que no son objetivos militares. Además, existen también informes que señalan dudas respecto de la efectividad de las mencionadas medidas de seguridad adicionales, apuntando que los datos presentados por los fabricantes no siempre se condicen con los reportes posteriores desde la zona afectada.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
Te puede interesar: La Fuerza Aérea de EE.UU. empleó su nueva bomba penetradora GBU-72 contra sitios de misiles iraníes






