La Armada Argentina continúa con los esfuerzos por recuperar sus cazabombarderos Dassault Super Étendard (SUE). En un escenario marcado por la falta de definiciones y la escasez de avances concretos, la situación operativa de los SUE y Super Étendard Modernisé (SEM) sigue siendo evaluada por el Comando de Aviación Naval (COAN), que mantiene a las aeronaves adquiridas a Francia bajo distintas pruebas, a la espera de una decisión que permita avanzar en su recuperación o, en su defecto, disponer su baja definitiva. El paso del tiempo se presenta como un factor clave: los SUE incorporados desde 1981 llevan más de una década fuera de servicio, mientras que los SEM adquiridos en 2019 nunca lograron alcanzar condiciones operativas, en un proceso que se ha prolongado durante años sin resultados concretos.

La ausencia de menciones en informes oficiales y declaraciones de autoridades, una constante desde 2025, refuerza la percepción de que se aproxima una definición de fondo. Ya durante ese año, diversas fuentes señalaban que la Armada evaluaba la posible baja de los SEM incorporados en 2019, los cuales, pese a los esfuerzos realizados, no han concretado ni un solo vuelo desde su llegada al país. Esta situación refleja una problemática sostenida desde su adquisición, ya que las aeronaves no se encontraban en condiciones operativas, según lo indicado por Francia.
Originalmente incorporados con el objetivo de recuperar capacidades clave del Comando de Aviación Naval, los SEM buscaban restablecer el poder aeronaval argentino, particularmente en misiones aire-aire y aire-superficie, incluyendo el empleo del misil AM-39 Exocet. Este sistema constituía un elemento disuasivo único en la región y un emblema de la aviación naval embarcada, con destacada participación durante el Conflicto del Atlántico Sur en 1982. Sin embargo, diversos inconvenientes técnicos, logísticos y presupuestarios han impedido su reactivación efectiva, debilitando progresivamente esta capacidad estratégica.
En los últimos días, la elaboración de un informe técnico sobre el estado actual de los SUE/SEM volvió a poner el foco en la viabilidad del proyecto. El COAN se encontraría analizando la condición de las aeronaves y sus componentes, incluyendo motores, asientos e inventarios de rotables, así como las capacidades locales para su mantenimiento, la disponibilidad de insumos y la situación del personal especializado. Al igual que ocurre con los sistemas aeronáuticos, el capital humano también se ve afectado por el paso del tiempo, puesto que la experiencia técnica disponible ha disminuido significativamente en los últimos años.

A esto se suma el factor económico: una eventual recuperación completa demandaría entre 60 y 80 millones de dólares en un plazo de diez años. Con el tiempo como principal adversario y tras recientes evaluaciones logísticas realizadas por la firma Task Aerospace, el futuro de los Super Étendard permanece abierto, aunque cada vez más condicionado por una realidad operativa compleja. En este escenario, la Armada Argentina se encamina hacia una decisión que podría marcar el cierre definitivo de un capítulo emblemático de su aviación naval.
*Imágenes empleadas en carácter ilustrativo.-
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