A 20 años de su incorporación, que representó un cambio sustancial en cuanto a doctrina y capacidades de combate aéreo, la flota de cazas F-16 de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) suma un nuevo capítulo en su historia con la reciente adjudicación a BAE Systems de un contrato internacional de soporte y mantenimiento valuado en 98,8 millones de dólares. Se trata del primer acuerdo de este tipo que involucra directamente a Chile dentro de un programa global de sustentación para los países operadores del F-16, y representa un paso clave en la proyección de la capacidad operativa de estos aviones de combate a largo plazo. La medida coincide con un momento crucial para la FACh, actualmente abocada a la modernización de sus F-16 Block MLU, con el objetivo de mantener su vigencia tecnológica frente a los desafíos regionales.

El contrato, otorgado por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos el 20 de febrero del corriente, estipula que BAE Systems Information and Electronic Systems Integration Inc., con sede en San Diego, California, brindará servicios de ingeniería y soporte de componentes electrónicos y sistemas automatizados. Estas tareas garantizarán la operatividad de los sistemas de aviónica y equipos de diagnóstico de los F-16 pertenecientes a una extensa lista de países aliados, entre ellos Chile, Jordania, Taiwán, Bélgica, Dinamarca, Egipto, Irak, Bahréin, Portugal, Tailandia, Polonia, Grecia, Omán, Rumania, Singapur, Turquía, Corea del Sur, Marruecos, Países Bajos, Noruega y Pakistán. Los trabajos se extenderán hasta febrero de 2037, bajo la supervisión del Air Force Sustainment Center, en la Hill Air Force Base, Utah.
Para el caso chileno, este acuerdo se enmarca en el proceso de actualización tecnológica actualmente en curso. En noviembre de 2023, el gobierno chileno firmó un contrato con Lockheed Martin por 177 millones de dólares para modernizar sus F-16 MLU a la configuración “Standard Tape M 6.6”, que incluye mejoras en aviónica, comunicaciones, radar y armamento. Los trabajos se desarrollarán tanto en Estados Unidos (en Fort Worth y Greenville) como en Chile, y se estima que concluirán hacia 2032, con la posibilidad de incorporar servicios de soporte extendido.
A pesar de la relevancia estratégica del programa, la FACh no ha emitido declaraciones oficiales respecto de su alcance, cronograma o especificaciones técnicas. Este hermetismo ha generado especulación entre analistas y observadores de defensa, especialmente en torno a la posible incorporación del radar AN/APG-83 SABR (AESA), un sistema de control de tiro de matriz activa escaneada electrónicamente con un rango de detección de aproximadamente 230 millas. De confirmarse su integración, los F-16 chilenos se posicionarían entre los más avanzados de Sudamérica, reforzando su interoperabilidad con aliados y su capacidad de defensa aérea anticipatoria.

Cabe recordar que los F-16 chilenos ya habían sido objeto de una modernización anterior en 2012, destinada a actualizar los modelos Block 15 adquiridos a Países Bajos, preparando la plataforma para nuevas mejoras como las que actualmente se implementan. Estas sucesivas etapas de actualización han permitido sostener la vigencia operativa de la flota, consolidándola como un componente esencial del poder aéreo nacional.
A dos décadas de su arribo a la Base Aérea “Los Cóndores”, en Iquique, los F-16 Block 50 continúan siendo el eje de la defensa aérea chilena. Equipados con radar multimodo, sistemas de autoprotección, reabastecimiento en vuelo y enlace de datos Link-16, operan integrados en un sistema de combate en red junto a los aviones E-3D Sentry de alerta temprana y los KC-135 Stratotanker, conformando una estructura de defensa moderna y persistente.
El nuevo contrato con BAE Systems, por su alcance y proyección temporal, refuerza la estrategia chilena de mantener su flota plenamente operativa durante la próxima década, evidenciando un enfoque previsible y sostenible de gestión del ciclo de vida. En un entorno regional en constante evolución, la FACh consolida así un modelo de defensa aérea basado en la continuidad, la interoperabilidad y la eficiencia logística.
*Imágenes empleadas en carácter ilustrativo.-
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