Siendo uno de los desafíos más importantes para el Ejército Argentino (EA) en el primer cuarto de siglo que acaba de concluir, la modernización de los Vehículos de Combate TAM al estándar 2C-A2 atraviesa un momento determinante. A lo largo de 2025, más allá de los cursos de conducción, instrucción de tripulaciones y actividades operacionales con las unidades ya en servicio, no se concretó la entrega de ninguna nueva unidad modernizada, lo que marcó una pausa significativa en un programa que busca mantener vigente e incrementar las capacidades de la caballería blindada.

Desde la Fuerza, el programa se maneja con reserva. Sin embargo, la falta de avances visibles durante el último año plantea interrogantes sobre el ritmo de ejecución y la continuidad del plan de modernización, cuya conclusión resulta imprescindible para alcanzar la flota prevista de al menos 74 vehículos TAM 2C-A2, de un total de 231 unidades inventariadas según la última edición del Libro Blanco de la Defensa Nacional (2023). Completar esa meta permitiría avanzar hacia una flota estandarizada y plenamente operativa.
La modernización TAM 2C-A2 implica una transformación profunda de las capacidades del tanque. El reemplazo del sistema hidráulico por uno eléctrico optimiza la precisión y seguridad de la torre, mientras que el nuevo sistema digital de control y dirección de tiro, junto con visores térmicos para apuntador, jefe y conductor, permite operar eficazmente en todo tipo de condiciones. A ello se suman el sistema de alerta láser E-LAWS con cobertura total de 360°, la unidad de potencia auxiliar (APU) para vigilancia silenciosa, y el sistema automático de detección y supresión de incendios, que eleva sustancialmente los niveles de protección del vehículo.

Estas mejoras consolidan un salto tecnológico que no sólo busca actualizar al TAM, sino extender su vida útil y mantener su relevancia frente a las nuevas amenazas del campo de batalla. El trabajo integral sobre las bateas, a cargo del Batallón de Arsenales 602, constituye un componente esencial del proceso, garantizando la recuperación estructural y mecánica del material antes de su reasignación a unidades operativas. El Regimiento de Caballería de Tanques 8 “Cazadores General Necochea” fue la primera unidad en recibir ejemplares modernizados.
La vigencia del concepto de familia blindada
El TAM nació como un concepto integral: una familia de vehículos que compartían chasis, componentes y filosofía logística. Junto al tanque mediano (VC TAM) se desarrollaron versiones como el Vehículo de Combate Transporte de Personal (VCTP), el Vehículo de Combate Porta Mortero (VCTM), el Vehículo de Combate Puesto de Comando (VCPC), además de variantes de apoyo como el Vehículo de Comando y Control de Dirección de Tiro (VCCDT), el Vehículo Amunicionador (VC AMUN) y el Vehículo de Recuperación de Tanques (VCRT). Algunas de estas variantes no llegaron a completarse en el número originalmente previsto, pero todas respondían a una misma lógica: eficiencia en producción, mantenimiento y adiestramiento, garantizando una fuerza mecanizada coherente, flexible y de producción nacional.

Hoy, el avance del programa TAM 2C-A2 renueva la discusión sobre el futuro de los blindados a oruga en el Ejército Argentino. Más allá del tanque principal, surge la cuestión de cómo se articularán las capacidades de apoyo, transporte y mando dentro de una estructura modernizada. El contraste con el programa VCBR Stryker (que desde su concepción contempla la incorporación de una familia completa de vehículos especializados) pone en evidencia la necesidad de recuperar una visión de conjunto similar a la que dio origen al TAM.
La diferencia entre ambos programas también refleja la evolución doctrinaria del planeamiento blindado. Mientras el proyecto TAM nació con la idea de una familia integral que nunca llegó a materializarse en todas sus versiones, el programa Stryker avanza desde su inicio con una estructura definida que busca cubrir todas las misiones necesarias para las unidades mecanizadas. Esa planificación, que prevé distintas variantes sobre una misma plataforma, constituye un paso acertado hacia la estandarización y especialización de medios, una combinación que el propio concepto original del TAM había anticipado décadas atrás.
Stryker: la apuesta por una familia de vehículos de combate blindados a rueda 8×8
El programa VCBR 8×8 Stryker constituye la otra gran apuesta del Ejército Argentino en materia de movilidad blindada. Tras la recepción de las primeras cuatro unidades M1126 en 2025, y la prevista incorporación de una segunda tanda de igual número durante el primer trimestre del año en curso, el objetivo final es conformar una flota de más de doscientos vehículos derivados de esta plataforma.

Según la planificación original, la futura familia Stryker incluiría alrededor de 120 Vehículos de Transporte de Personal (APC) equipados con ametralladoras M2 de 12,7 mm; 27 Vehículos de Combate de Infantería (IFV) armados con cañones automáticos de 30 mm; 14 Vehículos Cazatanques; 12 Porta Morteros; 9 Puestos de Comando; 9 Ambulancias blindadas; 8 Recuperadores; 6 Vehículos Lanzapuente y 4 para apertura de brechas. Este abanico de versiones demuestra una visión sistémica que busca dotar a las brigadas de medios complementarios sobre una misma plataforma, simplificando logística y mantenimiento.
En términos doctrinarios, la llegada del Stryker representa la consolidación de una fuerza de alta movilidad estratégica con capacidad de desplegarse rápidamente sobre largas distancias. No obstante, su introducción debe entenderse como complementaria, no sustitutiva, del componente blindado tradicional. Ambos sistemas (los Stryker sobre ruedas y los TAM sobre orugas) responden a entornos y misiones diferentes, que en conjunto conformarán una estructura moderna y equilibrada.
Tradición y adaptación
El Ejército Argentino mantiene una extensa tradición en medios blindados sobre oruga. Antes de la Segunda Guerra Mundial incorporó los primeros tanques livianos Vickers basados en diseños británicos, marcando el inicio de la mecanización nacional. En 1943 se produjo el tanque medio Nahuel DL-43, desarrollo local que, aunque limitado en cantidad, demostró la capacidad industrial del país. Durante la posguerra se sumaron los M4 Sherman en distintas versiones, que constituyeron el núcleo de las fuerzas blindadas durante las décadas de 1940 y 1950.
Posteriormente, en los años sesenta, llegaron los AMX-13 franceses y sus versiones de combate de infantería AMX-VCI, que ampliaron la movilidad y potencia de fuego de las unidades mecanizadas. En materia de mecanización de unidades de infantería, los Universal Carrier (fueron ampliamente empleados desde la década del cuarenta, seguidos más tarde por la familia M113 estadounidense (incluyendo versiones M577 de comando, M106 porta mortero y M548 de transporte de carga), que se convirtieron en la columna vertebral de las unidades mecanizadas argentinas. Finalmente, el desarrollo y producción del Tanque Argentino Mediano (TAM) consolidó a lo largo de la década de 1980 una plataforma propia, adaptada al terreno y a las necesidades operativas del país.

Esta trayectoria demuestra cómo la tracción a oruga ha sido históricamente la base de la caballería blindada, ofreciendo una combinación de movilidad, protección y potencia de fuego que sigue siendo un pilar doctrinario insustituible. La continuidad del TAM 2C-A2, en ese sentido, no sólo preserva un legado, sino que reafirma la importancia de mantener un componente blindado con movilidad a oruga dentro de la estructura de la Fuerza.
Los recientes ejercicios operacionales también han puesto en evidencia la necesidad de adaptación frente a las nuevas amenazas del campo de batalla. La proliferación de drones y municiones merodeadoras impulsó la adopción de medidas de protección pasiva (como jaulas o rejas antidrones) que reflejan la capacidad del personal para responder a un entorno cada vez más complejo. Este tipo de aprendizajes deberá proyectarse hacia futuras mejoras del TAM, integrando sensores, blindajes modulares y sistemas de alerta y defensa activa.
Continuidad y desafíos del programa TAM 2C-A2
La modernización TAM 2C-A2 representa una oportunidad concreta para reforzar la columna vertebral de las unidades blindadas del EA. No obstante, su verdadero valor estratégico no se medirá únicamente por las unidades entregadas, sino por la capacidad de definir una visión de largo plazo para los medios a oruga del Ejército. Más que un punto de llegada, el TAM 2C-A2 debe entenderse como un punto de partida hacia una nueva etapa de integración tecnológica, planificación industrial y proyección operativa.
Su continuidad permitirá sostener las capacidades de combate del Ejército y mantener vivas las virtudes en ingeniería, mantenimiento y producción que la Argentina supo desarrollar. El interrogante es claro, aunque la respuesta no lo sea tanto: cuál será el rumbo que el EA elija para el futuro de sus blindados a oruga. No necesariamente retomando el programa original del TAM, pero sí reconociendo la importancia de redefinir qué rol ocuparán estos medios dentro de una doctrina moderna, equilibrada y sostenible en el tiempo.
*Imágenes empleadas en carácter ilustrativo.-
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