A lo largo de nuestra estadía en Puerto Rico, la cobertura realizada por Zona Militar permitió registrar en primera persona la presencia y actividad de una amplia variedad de medios militares de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos desplegados en la isla. Desde aeronaves de ala fija y rotatoria, hasta unidades navales, los registros obtenidos en puntos como el aeropuerto de Ceiba y el puerto de Ponce permitieron dimensionar el rol que cumple Puerto Rico como uno de los enclaves más relevantes de Washington en el Caribe, particularmente en el contexto regional posterior a los acontecimientos en Venezuela.

Durante los distintos recorridos realizados durante la semana, fue posible constatar una actividad sostenida y rotación constante de medios aéreos y navales, evidenciando que la presencia militar estadounidense en la isla no respondió a un mero despliegue aislado ni limitado en el tiempo. Por lo contrario, resulta significativo señalar que los movimientos observados se inscriben dentro de un esquema más amplio de presencia y proyección de capacidades en el Caribe.

Aeropuerto José Aponte de la Torre en Ceiba

En ese marco, el aeropuerto José Aponte de la Torre, en Ceiba, se consolidó como uno de los puntos neurálgicos del despliegue aéreo. Desde esta instalación operaron aeronaves de combate, apoyo, guerra electrónica y rescate pertenecientes a distintos elementos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, reflejando un enfoque conjunto y multidominio para sostener operaciones en la región.

Allí pudimos observar cazabombarderos de 5ta generación F-35 Lightning II, tanto de la Guardia Aérea Nacional como del Cuerpo de Infantería de Marina de EE. UU., AV-8B Harrier II+ pertenecientes a los Marines, aviones de guerra electrónica EA-18G Growler de la Armada de EE. UU. , cómo así también  helicópteros CSAR/SAR HH-60W Jolly Green II pertenecientes al 33er Escuadrón de Rescate, y helicópteros de ataque AH-1Z Viper y los helicópteros utilitarios UH-1Y Venom.

Aunque los cazas F-22A Raptor ya habían completado su repliegue a sus bases de asiento en territorio continental, su participación previa marco la fase inicial del despliegue asociado a la Operación Absolute Resolve.

Aeropuerto Rafael Hernández de Aguadilla

Otro de los puntos relevantes de la cobertura fue el Aeropuerto Rafael Hernández, en Aguadilla, instalación que en los últimos años ha sido utilizada para sostener operaciones aéreas vinculadas a tareas de vigilancia y proyección de vigilancia en el Caribe, destacándose por ser uno de los puntos más importantes de la presencia de la Guardia Costera de EE. UU. Durante nuestra estadía, fue posible observar la presencia y operaciones de aeronaves asociadas a misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, así como el arribo de plataformas de transporte estratégico.

MQ-9 Reaper – Fuerza Aerea de Estados Unidos – Zona Militar

En particular, se registró la actividades de drones MQ-9 Reaper de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, empleados para misiones de vigilancia sobre amplias aérea del Caribe y zonas de interés regional. Estos sistemas, caracterizados por su autonomía y capacidad de permanencia en vuelo, constituyen una de las piezas más centrales dentro del esquema de monitoreo aéreo sostenido que Washington mantienen en la región. Por otro lado, también se pudo observar la llegada de al menos una aeronaves de transporte estratégico C-17 Globemaster III de la Fuerza Aérea estadounidense.

Ponce

Por otro lado, nuestra cobertura realizada al sur de la isla de Puerto Rico permitió registrar actividad relevante en el área de Ponce, donde se concentraron medios aéreos de ala rotatoria del Cuerpo de Marines de EE. UU., como así también unidades navales de la Armada de Estados Unidos. En e aeropuerto de Ponce fue posible observar la presencia de MV-22 Osprey empleados para el transporte de personal y carga, junto a helicópteros de transporte pesados CH-53E Super Stallion.

En paralelo, el puerto de Ponce albergó la presencia de dos buques de la Armada de Estados Unidos: el USS Gettysburg (CG-64), un crucero lanzamisiles clase Ticonderoga, y el USS Fort Lauderdale (LPD-28) , buque de transporte anfibio clase San Antonio.

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