En aras de reponer las mermadas reservas de Ucrania, EE.UU. ha adjudicado recientemente un contrato a la empresa Raytheon para avanzar en la producción de mas misiles Patriot GEM-T, para lo cuál se requerirá una importante inversión de unos 3.700 millones de dólares. Según ha descrito la compañía en un comunicado que fue posteado en canales oficiales, se contará con el apoyo de la nueva planta de producción establecida en la localidad teutona de Schrobenhausen y que es operada junto a MBDA Deutschland a través de la empresa conjunta COMLOG, lo que permitirá acelerar los procesos de entrega hacia Kiev.

Al respecto de ello se expresó Phil Jasper, presidente de Raytheon, quién afirmaba: “Raytheon se centra en maximizar la capacidad de producción, garantizando un suministro constante y fiable de estos interceptores de eficacia probada en combate para Estados Unidos y aliados como Ucrania, que confían en el sistema Patriot para proteger a sus ciudadanos, infraestructuras y soberanía. Raytheon está invirtiendo fuertemente para aumentar la producción del GEM-T y así satisfacer la creciente demanda mundial, impulsada por importantes inversiones internas y de socios, iniciativas de proveedores alternativos y la expansión de nuestra cadena de suministro global.“
Cabe recordar en este punto, en función de lo mencionado por el propio Jasper, que los misiles GEM-T son aquellos también conocidos como la variante PAC-2, que si bien no es la variante mas moderna disponible sigue siendo un activo eficaz para neutralizar un diverso abanico de amenazas aéreas y con el que ya están familiarizadas las tropas ucranianas por su uso en combate.

Por otro lado, resulta menester destacar que este nuevo contrato representa un necesario impulso adicional a lo que venían siendo escasas entregas de misiles Patriot por parte de los aliados europeos de Ucrania, resultando ilustrativo de ello los casos de Alemania y España. Como hemos reportado oportunamente durante el mes pasado, Madrid soló logró reunir un paquete de cinco misiles PAC-2 para equipar a las baterías ucranianas, mismos que provenían de las unidades de artillería antiaérea del Ejército de Tierra español. En aquel entonces, se destacó que ello se debió principalmente a las limitaciones que implica la alta demanda actual de estos sistemas, lo que deriva en cuellos de botella a la hora de realizar las entregas, y por tanto, en la capacidad de reponer inventarios propios antes de hacer mas donaciones.
De manera similar ocurrió en el caso alemán, cuando en febrero se daba a conocer que serían enviados solamente cinco misiles PAC-3 como parte del nuevo paquete de asistencia militar a Ucrania, e incluso estableciendo como condición que otros socios del continente europeo aportaran mas ejemplares para llegar hasta 30 misiles adicionales para ser enviados en conjunto. Al igual que fue mencionado anteriormente, el Ministerio de Defensa alemán lo atribuyó a reservas ya exhaustas y las dificultades que han existido para poder reponerlas con compras a los EE.UU. La cuestión no resulta menor, teniendo en cuenta que Berlín aportó cerca de un tercio de su arsenal previo al inicio de la guerra.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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