Como parte de su última solicitud presupuestaria, la Armada de EE.UU. busca hacerse con mas de 7.000 millones de dólares para invertir en la adquisición de nuevos misiles Tomahawk y SM-6, lo que le permitiría reforzar sus arsenales de manera mas que considerable tras el uso intensivo de ambos sistemas en la Operación Epic Fury. Según se indica en los reportes de medios especializados locales, esto se traduciría en un aumento de hasta el 1.200% y 225% del inventario de cada uno de estos misiles en relación a los fondos destinados para ello durante el año pasado, lo que en gran parte resultaría posible por el aumento del presupuesto destinado a la Defensa que impulsa la actual administración del presidente Donald Trump.
Profundizando en algunos detalles de relevancia, podemos mencionar que la Armada de EE.UU. estaría interesada en sumar un total de 540 nuevos misiles SM-6 con el mencionado fin, para lo cuál deberán invertirse unos 4.330 millones de dólares; lo que resalta frente a los 1.410 millones invertidos el año pasado para adquirir 166 ejemplares. Por el lado de los Tomahawk, la fuerza buscaría incorporar unas 785 unidades adicionales, lo que en este caso se traduciría en unos 3.000 millones de dólares a invertir y un marcado aumento frente a los 258 millones destinados a dicho armamento en el período previo.

Particularmente los informes actualmente disponibles señalan que gran parte de los misiles en cuestión, al igual que los fondos destinados a ello, deberían ser aprobados como parte de un proyecto de ley de conciliación que complementaría los fondos convencionales. De esta manera, se espera que lo que es una importante adquisición pueda distribuirse a lo largo de varios años para aligerar el impacto sobre las arcas estadounidenses, una política ya utilizada por el inquilino de la Casa Blanca en ocasiones previas.
Cabe destacar en este punto, tal y como señalamos durante el pasado 6 de abril, que el uso intensivo de misiles de largo alcance contra objetivos en Irán ha despertado alertas en Washington respecto del rápido agotamiento de sus inventarios y el impacto que ello tendría en la preparación para contrarrestar amenazas en otras regiones de importancia estratégica; específicamente en el Indo-Pacífico. Tal habría sido el caso de los misiles pertenecientes a la familia JASSM, tanto en su variante original como en su variante de alcance extendido, lo que en números concretos habrían sido entre 750 y 1.000 misiles disparados en el primer mes de conflicto.

La tendencia recién descrita también se observa en el caso de los Tomahawk, con informes del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales que señalan el uso de hasta 850 misiles en la Operación Epic Fury, lo que la configuraría como aquella en la que el armamento se ha empleado el mayor número de veces; aún por encima de la Operación Iraqi Freedom (2003). En caso de confirmarse estos números, los expertos estadounidenses temen que reponer esta cantidad de Tomahawks requiera entre dos y tres años como mínimo, lo que a su vez tendría un impacto negativo en las adquisiciones realizada por socios internacionales de Washington; siendo Japón un ejemplo ilustrativo de ello.
Finalmente, ha de considerarse también que la Armada de EE.UU. no sólo buscara adquirir nuevos misiles Tomahawk y SM-6 de cara al futuro, aún cuando estas se configuran como las compras mas relevantes de armamento hasta ahora conocidas en el nuevo presupuesto que se busca aprobar. En detalle, nos referimos a la incorporación de hasta 494 misiles aire-aire del tipo AIM-120 y 141 torpedos pesados MK-48, lo que implicará inversiones de 804 millones y 571 millones respectivamente.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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