Luego de varios meses de intensas operaciones en el continente blanco, el rompehielos ARA Almirante Irízar (Q-5) de la Armada Argentina arribó en el día de ayer al Apostadero Naval Buenos Aires, tras haber completado las distintas fases del despliegue logístico antártico y marcando así el cierre de su participación en la Campaña Antártica de Verano 2025/2026 (CAV) . Su regreso no solo representa la finalización de un nuevo ciclo operativo, sino también el cumplimiento de una serie de tareas clave para el sostenimiento de las bases en la Antártida, en uno de los escenarios más exigentes para las operaciones navales.

Siguiendo la información desprendida por canales oficiales del Ministerio de Defensa, el buque concluyó su despliegue tras semanas de actividad ininterrumpida en aguas antárticas, alcanzando más de 30.000 millas náuticas, y donde llevó adelantes misiones de abastecimiento, transporte de personal y apoyo a las bases argentinas, además de contribuir al desarrollo de tareas científicas en el marco del Programa Antártico Nacional.

El operativo del Irizar se estructuró en distintas etapas a lo largo de la campaña. El Q-5 partió de la ciudad de Buenos Aires hacia principios del mes de diciembre del 2025, dando por comenzada la Campaña Antártica 2025/2026 y la posterior primera etapa de este despliegue. Luego de varias semanas, el ARA Almirante Irizar regresó a Buenos Aires para reabastecerse de víveres y combustible. Tal es así, que zarpó el 22 de enero del 2026, dando incio a la segunda etapa de la CAV, orientada a continuar con las tareas logísticas en el continente blanco. Posteriormente, ya en el tramo final de la campaña, el buque operó desde Ushuaia en el marco de la tercera etapa, que culminó a fines de marzo con su regreso a la capital fueguina.

Durante estas fases, el ARA Almirante Irizar actuó como eje central del dispositivo logístico, permitiendo el transporte de cargas, combustibles y personal hacia las distintas bases antárticas, muchas de ellas ubicadas en zonas de difícil acceso. Su capacidad para operar en aguas con presencia de hielo lo convierte en una herramienta clave para garantizar el sostenimiento de la presencia argentina. Además de las tareas logísticas, el rompehielos brindó apoyo a actividades científicas, facilitando el trabajo de investigadores y el traslado de equipamiento especializado, en un entorno caracterizado por condiciones meteorológicas extremas y grandes distancias operativas.

Con su regreso a Buenos Aires, el Irízar completa un nuevo ciclo de despliegue en la Antártida, cerrando formalmente su participación en la Campaña Antártica de Verano 2025/2026 y consolidando su rol como una de las principales plataformas del país y de la Armada Argentina para la soperaciones en el continente blancos. 

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