Tras la escalada de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, la captura de la estratégica isla de Kharg, junto con el rol de las operaciones militares estadounidenses y la presión creciente sobre Teherán, se ha convertido en un eje central del análisis geopolítico en Medio Oriente. El incremento del despliegue estadounidense, sumado a evaluaciones sobre una posible acción terrestre, plantea interrogantes sobre los objetivos reales de Washington y la posible evolución del conflicto en el Golfo Pérsico. En este contexto, la presencia de fuerzas expedicionarias, buques anfibios y unidades aerotransportadas sugiere que la isla podría ser considerada un punto crítico para operaciones limitadas, aunque con implicancias estratégicas profundas para la región.

El arribo del buque de asalto anfibio USS Tripoli (LHA-7) al área de responsabilidad del Comando Central de EE.UU. (USCENTCOM), confirmado por el Comando Central, marca un hito dentro del refuerzo militar en curso. La unidad, buque insignia del Grupo Anfibio Tripoli y de la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines de Estados Unidos (31st MEU), opera con cerca de 3.500 marineros y marines, integrando aeronaves de transporte, cazas y capacidades anfibias que amplían el abanico de misiones posibles en el escenario del Golfo Pérsico. La llegada de este grupo también eleva el nivel de preparación operativa para responder a contingencias en un entorno de tensión sostenida.

A mediados de marzo, el USS Tripoli transitaba el Mar del Sur de China rumbo a Medio Oriente acompañado por el USS New Orleans (LPD-18) y el USS San Diego (LPD-22), ambos buques de la clase San Antonio especializados en operaciones anfibias. Esta escolta incrementa la capacidad de despliegue de tropas, equipos de asalto y elementos logísticos, reforzando el alcance táctico de la 31st MEU. El tránsito coordinado de estas plataformas refleja una planificación previa orientada a escenarios donde la movilidad y la capacidad de irrupción marítima resultan esenciales.

En paralelo a estos movimientos, surgieron reportes que mencionan la posibilidad de que EE.UU. considere desplegar un tercer portaaviones nuclear hacia Medio Oriente. Las especulaciones se centran en el portaaviones USS George H.W. Bush (CVN-77), que completó recientemente evaluaciones operativas en el Atlántico. Aunque no existe confirmación oficial del Departamento de Guerra, la sola consideración de esta medida indica que Washington evalúa ampliar su estructura naval para sostener la campaña aérea en curso y apoyar un eventual escenario de operaciones más amplio.

La importancia de la Isla

La información publicada por The Times of Israel y difundida por el canal de Telegram “Entre Guerras” señala que EE.UU. analiza una operación terrestre limitada destinada a capturar la isla de Kharg, punto neurálgico del sistema petrolero iraní. Según estas fuentes, la premisa sería que Teherán ceda ante una presión militar más intensa, ante la baja probabilidad de que acepte el supuesto plan estadounidense de 15 puntos que circularía de manera no oficial. La toma de Kharg, desde donde se exporta cerca del 90 % del crudo iraní, constituiría un golpe directo a la economía de la República Islámica.

En este marco, CNN informó que Irán comenzó a reforzar las defensas de la isla ante la posibilidad de una ofensiva estadounidense. Esta acción sucede tras la declaración del presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien afirmó que “los enemigos del país planean apoderarse de una isla iraní”, en clara referencia a Kharg. El aumento de defensas terrestres y costeras subraya que Teherán reconoce la vulnerabilidad estratégica del enclave y anticipa un posible intento de desembarco.

Funcionarios de países que actúan como mediadores entre Washington y Teherán sostienen que, incluso si EE.UU. lograra capturar Kharg, mantener su control demandaría un mayor volumen de tropas y un compromiso prolongado. Según estas fuentes, un escenario limitado de entre cuatro y seis semanas no sería suficiente para garantizar estabilidad en la isla, dada la probabilidad de represalias iraníes y la necesidad de asegurar rutas marítimas críticas. Las fuentes agregan que la República Islámica no aceptaría condiciones que ya había rechazado antes del inicio de las hostilidades, incluso bajo presión militar directa.

La situación diplomática también muestra señales contradictorias. Mientras Donald Trump afirmó que EE.UU. mantiene contacto con Irán para negociar el fin del conflicto, desde Teherán negaron la existencia de cualquier canal abierto. Esta divergencia se produce en un momento en el que la presencia militar estadounidense —incluyendo unidades expedicionarias y aerotransportadas— se amplía de manera sostenida, indicando una estrategia dual que combina coerción con un margen diplomático reducido y poco claro.

¿Qué unidades tiene EE.UU. para ejecutar una acción terrestre?

La operación Epic Fury, lanzada el 28 de febrero, replanteó el equilibrio estratégico regional y abrió la posibilidad de una intervención terrestre limitada como complemento. Aunque no existen indicios de una invasión a gran escala, la combinación de fuerzas marítimas, aéreas y aerotransportadas apunta a un diseño operativo centrado en objetivos puntuales capaces de alterar temporalmente la proyección de poder iraní.

En términos de capacidades, EE.UU. mantiene dos Unidades Expedicionarias de Marines como eje del dispositivo en Medio Oriente: la 31st MEU a bordo del USS Tripoli y la 11th MEU embarcada en el USS Boxer. En conjunto, reúnen aproximadamente 4.500 efectivos con capacidad para ejecutar operaciones anfibias, asaltos aeromóviles y control de zonas costeras sin depender de bases permanentes. Cada MEU integra un batallón reforzado de infantería, un componente aéreo con F-35B y helicópteros, un elemento logístico robusto y un mando táctico adaptable a misiones de corta duración.

Como complemento, la 82.ª División Aerotransportada del Ejército de EE.UU. desplazó cerca de 2.000 soldados pertenecientes a su Fuerza de Respuesta Inmediata. Esta unidad, entrenada para realizar saltos en paracaídas y capturar aeródromos en cuestión de horas, opera sin blindaje pesado, lo que refuerza su rol en acciones rápidas y no en una ocupación prolongada. Su capacidad para asegurar puntos estratégicos permitiría abrir rutas de entrada para fuerzas adicionales en caso de una operación puntual sobre la isla.

Los “Costos y Beneficios” de la captura de la isla de Kharg

La composición de estas fuerzas sugiere que los escenarios principales contemplados por el Pentágono incluyen el aseguramiento de rutas marítimas en el Estrecho de Ormuz, incursiones contra instalaciones costeras y la toma temporal de objetivos como Kharg. La ausencia de divisiones mecanizadas y grandes estructuras logísticas es consistente con una planificación orientada a acciones tácticas y limitadas, más que a una campaña terrestre extensa dentro del territorio iraní.

En la práctica, la captura de la isla de Kharg tendría implicancias significativas en el equilibrio energético regional. Afectaría de manera directa la capacidad iraní de exportación de crudo, ejercer presión económica inmediata y alterar la dinámica del mercado petrolero global. No obstante, mantener una presencia prolongada requeriría un esfuerzo sostenido ante la posibilidad de ataques iraníes desde el continente y desde plataformas costeras. Este dilema operativo condiciona el margen de maniobra estadounidense y aumenta el costo estratégico de una intervención directa.

Finalmente, el análisis conjunto de los movimientos militares, las especulaciones sobre nuevos despliegues navales y las señales contradictorias en el plano diplomático indica que Washington mantiene abiertas varias opciones. La captura de Kharg se perfila como un objetivo viable dentro de una operación limitada, pero difícil de sostener en el tiempo sin una escalada mayor. En este escenario, la interacción entre coerción militar y diplomacia determinará si la isla se convierte en el siguiente punto crítico del conflicto o si la presión actual busca simplemente modificar el cálculo estratégico iraní sin llegar a un desembarco.

*Imágenes a modo ilustrativo.

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