En las últimas horas, diversos medios internacionales comenzaron a señalar la posibilidad de que Estados Unidos evalúe el despliegue de un tercer portaaviones nuclear hacia Medio Oriente, en el marco de la actual campaña militar que Washington mantiene contra Irán. Si bien no existe confirmación oficial por parte del Departamento de Guerra, la atención se ha centrado particularmente en el portaaviones nuclear USS George H.W. Bush (CVN-77), unidad que recientemente completó evaluaciones operativas en el Atlántico.

De acuerdo con reportes difundidos por medios estadounidenses, el Bush podría encontrarse entre las unidades que la Armada de EE.UU. tiene disponibles para un eventual despliegue adicional. No obstante, hasta el momento las autoridades de Estados Unidos no han confirmado que el nuevo buque haya recibido órdenes para dirigirse al área de responsabilidad de Comando Central de EE.UU. (USCENTCOM), donde ya se encuentran operando dos Grupos de Ataque de portaaviones.
Actualmente, el dispositivo naval de Estados Unidos en Medio Oriente incluye al Grupo de Ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN-72), desplegado en el Golfo, así como al USS Gerald R. Ford (CVN-78), que operaba desde el Mediterráneo oriental apoyando las operaciones estadounidenses vinculadas al conflicto con Irán, y que actualmente ya esta en aguas del Mar Rojo. Esta presencia simultánea de ambos grupos de portaaviones representa ya una concentración significativa del poder naval del país americano en la región y la importancia que le está dando a la situación con Irán.

En particular, el despliegue del USS Gerald R. Ford ha sido uno de los movimientos más destacados de los últimos meses y semanas. El portaaviones, que inicialmente operaba en el Caribe, fue desplegado hacia el Mediterráneo oriental como parte de los refuerzos de la presencia militar estadounidense en el teatro de operaciones. Desde allí ha estado apoyando las operaciones de la denominada Operación Epic Fury, proporcionando una plataforma avanzada para el lanzamiento de misiones aéreas y patrullas.
Pero además de ello, el Ford ya suma un extendido despliegue, alcanzando los 200 días, algo que para los analistas podría impactar en el personal a bordo, y en el posterior mantenimiento en dique seco. En ese contexto, la eventual incorporación de un tercer portaaviones podría reforzar aún más la capacidad de proyección de poder de Estados Unidos, permitiendo sostener operaciones aéreas desde múltiples direcciones y mantener una presencia naval permanente en Medio Oriente.
El rol potencial del USS George H.W. Bush
El USS George H.W. Bush (CVN-77) último portaaviones construido de la clase Nimitz, ha sido mencionado como uno de los candidatos naturales para asumir ese eventual despliegue. La unidad completó recientemente el ejercicio COMPTUEX (Composite Training Unit Exercise) en el Atlántico, una fase clave de certificación que prepara a los grupos de ataque de portaaviones para operaciones reales. Tras finalizar estas evaluaciones, el buque regresó a Norfolk, lo que ha generado especulaciones en las últimas horas sobre su posible disponibilidad para una misión operativa en el corto plazo.

Una flota de portaaviones bajo presión
El debate sobre un posible tercer portaaviones en Medio Oriente también refleja la actual situación de la flota de portaaviones estadounidense, que mantiene un delicado equilibrio entre las unidades desplegadas, en preparación y en mantenimiento. En ese sentido, de los once portaaviones que componen la Armada de EE.UU. – diez de la clase Nimitz y el USS Gerald R. Ford, único de su clase actualmente en servicio-, la distribución actual muestra una flota exigida por múltiples compromisos a nivel global.
En la actualidad, tres portaaviones se encuentran desplegados o en servicio activo, entre ellos el USS Gerald R. Ford (CVN-78), el USS George Washington (CVN-73) y el USS Abraham Lincoln (CVN-72). Otros dos buques están en fase de alistamiento para futuros despliegues, incluyendo el propio USS George H.W Bush (CVN-77) y el USS Theodore Roosevelt (CVN-71).

A su vez, dos portaaviones se encuentran en fase de post-despliegue, realizando tareas de mantenimiento y reorganización tras completar sus recientes misiones: el USS Carl Vinson (CVN-70) y el USS Nimitz (CVN-68). Finalmente, cuatro unidades permanecen en mantenimiento programado o en procesos de reparación, entre ellas el USS Harry S. Truman (CVN-75), el USS Dwight D. Eisenhower (CVN-69), el USS Ronald Reagan (CVN-76) y el USS John C. Stennis (CVN-74).
Este esquema ilustra como la rotación de portaaviones – que tradicionalmente busca mantener aproximadamente un tercio de la flota desplegada, otros tercios en reparación y otro en mantenimiento – se ve sometida a tensiones cuando múltiples crisis internacionales requieren de presencia naval simultánea.
El factor Indo-Pacífico
Si bien muchos han deslizado la posibilidad de que Bush sea el elegido, otros tanto miran al USS George Washington como uno de los buques que Estados Unidos podría elegir. Hoy el CVN-73 se encuentra cumpliendo tareas en el teatro del Pacífico, siendo el único portaaviones que se encuentra en esta área. La asignación en está región no es mera casualidad, ya que Estados Unidos desde hace ya varios años busca mantener su presencia en Asia frente al creciente poder marítimo de China, lo cual la alternativa de “quitar” al USS George Washington de está región podría estar más lejos de lo pensado.

Es por ello que cualquiera decisión de desplegar un tercer portaaviones hacia Medio Oriente implicaría un complejo ejercicio de planificación, donde Washington debe equilibrar simultáneamente sus compromisos en Europa, el Indo-Pacífico y el Golfo. Por ahora, el posible despliegue del USS George H.W Bush (CVN-77) permanece en el terreno de la especulación, aunque la evolución del conflicto con Irán y las necesidades operativas de Estados Unidos en la región podrían terminar definiendo el próximo movimiento de la flota de portaaviones.
*Fotografías empleadas a modo de ilustración.
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